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lunes, 16 de marzo de 2026

Llegar a la indiferencia

Me encuentro con un antiguo colega de la Universidad, al que hace años que no veo. Hemos dejado ya muy atrás aquellos años setenteros y ochenteros de pelos largos, audiciones de rock duro y bailes discotequeros. Él, funcionario de carrera, jubilado, como yo, aunque totalmente ajeno ya a su quehacer laborar de varias décadas.

Pero yo sigo dándole a las teclas para ir llenando esta bitácora, lo que me permite seguir desarrollando mi profesión con total autonomía y libertad y, de paso, contribuir a tener la cabeza ocupada y la mente despierta y atenta a las noticias y asuntos relevantes relacionados con la temática que voy reflejando en este blog.

Frase que ideé para las paredes de un restaurante zaragozano ya desaparecido. Foto del autor del blog.
Frase que ideé para las paredes de un restaurante zaragozano ya desaparecido. Foto del autor.

Mi amigo no acaba de entender que siga este trabajo por amor al arte, sin recibir más que satisfacciones personales a cambio. Dice que prefiere acogerse a la doctrina taoista que propugna esa máxima a la que somos muy dados en occidente cuando alcanzamos la jubilación: una vez cumplida la obra, retírate.

Pero yo siempre digo que los periodistas somos como los policías, que si ven la comisión de un delito estando fuera de servicio, de vacaciones o jubilados, van a actuar igualmente para intentar atrapar al delincuente. Nosotros olfateamos las noticias a tiempo total y morimos con las botas puestas.

Disfrutando de la primera 'cena de los sentidos' a la que asistí, en Bodegas Victoria, de la D. O. Cariñena.
Disfrutando de la primera 'cena de los sentidos' a la que asistí, en Bodegas Victoria, de la D. O. Cariñena. 

Muchos periodistas nos resistimos a pasar a ese estado laboral que yo llamo de indiferencia, situación en la que la sociedad te coloca de un golpe en cuanto cruzas esa línea que conlleva recibir una pensión de jubilación en lugar de una nómina de tu empresa o de la administración. Hay quien tiene que resignarse porque no le queda otra opción, como un famoso cirujano plástico que conozco y que pasó de hacer complicadas intervenciones quirúrgicas a pasear casi toda la mañana por la ciudad de un día para otro. 

Cruzar esa frontera tiene sus grandes ventajas, como pasar a ser dueño absoluto de tu tiempo, liberándote de la tiranía de los horarios laborales y, muchas veces, de los caprichos e incompetencia de algunos de quienes eran tus jefes. Pero por el lado contrario, en esta profesión, tienes que adaptarte a la invisibilidad y al relativo anonimato que supone no estar ya bajo el paraguas de un medio de comunicación o plataforma con mucha más audiencia que un simple blog. 

Durante una cata en el merendero de las viñas de Bodega Enate, junto a Jesús Artajona, Jesús Sesé y Marta Serrano.

Es normal que si ya no estás en el candelero, en primera línea de fuego informativo, los receptores de nuestros mensajes se olviden de nuestros trabajos, incluso de aquéllos que en épocas pasadas fueron merecedores de elogios y hasta de premios y distinciones, por mucho que esa indiferencia pueda parecer un signo de ingratitud, un vicio al que es muy dada la especie humana.

Pero así es la rueda de la vida: no se puede parar, por muchas cuñas que intentemos poner en forma de vivencias, de momentos que nos dan felicidad o de recuerdos imborrables de nuestros mejores días de vino y rosas. Por ejemplo, de encuentros y entrevistas con verdaderos gigantes desde el punto de vista artístico y humano, como Juan Manuel Serrat, al que tuve el privilegio de entrevistar a principios de los ochenta en Huesca, cuando yo hacía prácticas de verano en la delegación del Heraldo en la capital oscense, ciudad en donde estuvo para dar un concierto durante las fiestas de San Lorenzo. Esta canción suya podría ilustrar bien esos raticos felices y otras veces no tanto con los que nos obsequia la vida. Muchos años más tarde, en 2014, compartimos recuerdos de aquel concierto y de aquella entrevista en un vermú en Casa Pascualillo, cuando vino a Zaragoza a participar en el homenaje a José Antonio Labordeta. Encuentro en el que ejerció de perfecto anfitrión Guillermo Vela, propietario del emblemático establecimiento hostelero del Tubo.

Con Juan Manuel Serrat, en un vermú en Casa Pascualillo, en 2014.

Así que tampoco se puede evitar que veamos pasar los días cada vez con más rapidez desde ese tren que nos traslada hacia la vejez y hacia el final de nuestro trayecto vital. Un tren que nos llevará a la estación en la que llegaremos a la indiferencia total (una vez leí que en algunos países latinoamericanos se puede ver en las esquelas mortuorias que publican los periódicos que el finado en cuestión "ha pasado a la indiferencia"). Pero entre tanto, aquí seguiremos para reflexionar sobre lo que acontece a nuestro alrededor y para contarlo a quien esté interesado y que se anime a leer esta bitácora. 


sábado, 24 de enero de 2026

Cuidemos la ortografía y la gramática

A ver, colegas, tiene que haber un respeto a las reglas ortográficas y gramaticales, no vaya a haber malentendidos.

Pizarra con palabras iguales y significados distintos.
Pizarra con palabras iguales y significados distintos.

Puedes ganar mucho dinero por grabar vídeos en Tik tok, pero Hacienda te puede gravar las ganancias con un 21%.

Por ejemplo, con un vídeo sobre los sediciosos independentistas que revelaron sus intenciones cuando se rebelaron contra el orden constitucional. El vídeo mostraba a personas que votaban en las urnas caseras mientras en la calle botaban las pelotas de goma que lanzaba la Policía.

Y tras ser condenados, otros pusieron sus barbas a remojar, y el barbero tuvo que llenar de agua la bacía que usaba para el afeitado porque se había quedado vacía, ya que el agua se filtraba por un pequeño tubo. Entonces ya pudo rasurar el vello que afeaba el rostro de un bello mozalbete. Sería guapo, pero era también tosco y basto en el trato, tal vez por proceder de un vasto e inhóspito territorio montañés. Y eso a pesar de que era un vástago que llevaba savia en sus venas heredada de una sabia maestra de escuela, su madre.

Cuaderno de ortografía Rubio.
Cuaderno de ortografía Rubio.

Y quien no haya entendido lo antedicho es porque no halla la gracia resultante de la similitud de las palabras. En tal caso, vaya otra vez a una escuela de esas cerradas con valla, que está más allá de una gran haya

Para comer, hágase con un pollo de los que descansan en el poyo de piedra y antes de que huya el ave guíselo con hulla en una olla agregando hierbas aromáticas que encuentre por los campos de la hoya, sin pasarse de la raya si acaso ralla un poco de queso al final del guisote. 

Para beber, agua del arroyo. Y tranquilo, que no lo arrollo ni quiero clavarle una puya, aunque tal vez sí espolearle con este escrito a modo de pulla. Y más cizaña al escrito no echo porque me gusta tal como está hecho. Iba a hacerlo pero desisto por miedo al IVA de Hacienda. 

Ahí queda eso. Ya no hay excusa para después decir "¡ay, me equivoqué!".

¡Hala pues, ahuecar el ala!

lunes, 7 de abril de 2025

El adiós a la juventud

Ya lo dijo Rubén Darío en un poema bien conocido: "Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver". Y por muy pesimista que puedan parecernos estos inmortales versos, el autor los sustenta, al menos, en el vitalismo de haber sacado el jugo a esta etapa de nuestra existencia. Porque hay quienes adoptan una posición más derrotista y enarbolan la convicción de que, en realidad, la juventud es una entelequia, una ilusión pasajera, un visto y no visto, algo inexistente, en suma.

Con varios amigos de COU, en la tuna del instituto.
Con varios amigos, en la tuna cuando cursábamos COU en el Instituto de Bachillerato de Barbastro. Yo  estoy a la izquierda de la foto. A mi lado, Jesús Nasarre, Javier Subías, Antonio Solano y Javier Santiago.

Claro que en esto, como todo en la vida, no se puede generalizar, y cada cual tendrá su propia opinión en función de su propia experiencia. Qué amargos recuerdos guardarán, por ejemplo, quienes derrocharon inútilmente un tiempo más o menos prolongado de su prometedora juventud sufriendo las penalidades de una guerra, cuyas consecuencias harán que la infancia o la adolescencia resulten igualmente penosas para los niños que pasan por un conflicto armado, que es, seguramente, el peor mal para cualquier país o comunidad.

En condiciones normales, en una época de progreso como la vivida por la generación 'boomer', en la que me incluyo, la juventud ha podido asomarse a la vida enfrentándose al mundo con la convicción de que había muchas cosas que hacer y muchos e importantes retos que afrontar.

Incluso se corría el riesgo de que nuestros predecesores no llegaran a entregarnos el testigo por el ímpetu con el que arribábamos a recoger el relevo en esa carrera al esprint que es la vida.

Pues así es amigos, la vida pasa muy deprisa. Podemos ser conscientes de ello día a día, mes a mes, año a año, o podemos despertarnos un día percatándonos, al mirar al espejo, de "ese empujón del tiempo que a veces nos alcanza al transponer los años más jóvenes, más gloriosos de la vida", como lo describe perfectamente Marguerite Duras en su novela 'El amante'.

En la redacción de Heraldo de Aragón, a finales de los ochenta.
Recién incorporado a la redacción de 'Heraldo de Aragón' de Zaragoza, a finales de los años ochenta.

Con el declive de la juventud se van evaporando esos alicientes inherentes a esa etapa de cuarto creciente de nuestras vidas. Las risas y el espíritu festivo que embriagan nuestro corazón acaban por dejar paso a la añoranza y a la resignación que conlleva el cumplimiento de los sucesivos aniversarios de nuestro nacimiento. Una melancolía definida muy bien por Celtas Cortos en su canción 'La senda del tiempo'.

Por mucho que nos resistamos, nos va invadiendo la inapelable convicción de que entramos en los últimos capítulos de nuestra biografía. Y la consiguiente frustración que nos produce no participar ya del empuje y vitalidad que exhiben los jóvenes de las nuevas generaciones sólo se atenúa con la esperanza de que sean capaces de salir adelante en un mundo tan cambiante y hostil como el actual, en el que armas y bagajes como el honor, la ética o el amor propio están siendo laminados y barridos por las élites que mandan en todos los niveles gubernamentales en los últimos tiempos.

Como dijo Rubén Darío:

"Juventud, divino tesoro,

¡te fuiste para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro

y a veces lloro sin querer".

miércoles, 1 de enero de 2025

Como la vida misma

Se nos ha escapado 2024 como una estrella fugaz y nos hemos plantado, casi sin darnos cuenta, ante otro taco de calendario, buen momento para hacer algún balance que otro y de plantearnos una lista de proyectos y buenas intenciones para los próximos 365 días. 

Francesca y Robert en una escena de 'Los puentes de Madison'.

Iba a hacerlo y he caído en la cuenta de que en este recién nacido 2025 se cumple el 30 aniversario de 'Los puentes de Madison', una película que fue acogida con cierta frialdad por los entendidos de cine en el año de su estreno, como lo prueba el hecho de que no recibió ningún premio, sólo una nominación al Óscar para Meryl Streep como mejor actriz, y otras dos nominaciones a los Globos de Oro. 

Sin embargo, se ha convertido en una cinta imprescindible para los amantes del género, de esas que gusta ver de cuando en cuando y dejar correr otra vez la lágrima con un magistral relato en imágenes, palabras y música que, en el fondo, es una historia real como la vida misma. Porque, a ver, ¿quién no ha vivido una situación similar a la de Robert y Francesca, quién no ha tenido que seguir alguna vez solo su camino porque otra persona no se atrevió a abrir la puerta a una nueva vida? 

A mí, para bien o para mal, y aunque pueda estar marcada por la evidente carga de melancolía que lleva consigo aumentar los dígitos que marcan tu edad, esta historia me puede servir como encabezamiento ante el nuevo año. Melancolía, nostalgia y cierta desesperación, quizás porque ya nos vamos haciendo mayores para seguir aspirando a protagonizar estos cuentos de hadas.

Como colofón a esta perorata y como siempre se impone brindar por las venturas y por la prosperidad ante el año recién nacido, no puedo por menos que hacer mío un poema de William B. Yeats mientras escancio un poco de vino del Somontano en mi copa:

El vino entra en la boca
y el amor entra en los ojos.

Esto es todo lo que en verdad conocemos
antes de envejecer y morir.

Así, llevo el vaso a mi boca,
y miro tu retrato, y suspiro.

domingo, 17 de noviembre de 2024

Luchemos contra el cáncer de pulmón

Hoy, 17 de noviembre, se celebra el Día Internacional de la Lucha Contra el Cáncer de Pulmón, una enfermedad que puede llegar a ser mortal, y que afecta tanto a hombres como a mujeres en todo el mundo. De ahí la importancia de su prevención, evitando los posibles factores de riesgo como el tabaco, el alcohol y otras sustancias nocivas para la salud.

Mi hermano Javier, poco tiempo antes de fallecer a causa de un cáncer de pulmón.
Mi hermano Javier falleció hace seis años a causa de un cáncer de pulmón.

El cáncer del pulmón puede aparecer en personas que tienen el hábito de fumar. De acuerdo a las investigaciones hechas al respecto, se ha comprobado que el cigarrillo causa el 85% de esta patología.

Cada año se diagnostican 21.000 nuevos casos de este tipo de cáncer, que ocasionan el 20% de muertes por cáncer en España, como se pone de manifiesto en el vídeo de la Asociación Española de Afectados por el Cáncer de Pulmón.

En ese vídeo también se resalta el dato objetivo de que todos tenemos en nuestro entorno algún caso de este tipo de cáncer, ya sea un conocido, un amigo o un familiar. En mi caso, mi hermano Francisco Javier falleció hace seis años a causa de este tipo de cáncer. Fue un proceso muy rápido, pues apenas transcurrieron seis meses desde que le diagnosticaron la enfermedad hasta su fallecimiento, con 57 años.

Como es lógico, su familia pasamos por un duro trance, tanto durante su enfermedad como en el momento de su muerte. Pongo aquí el réquiem que compuse para su funeral.

Réquiem por JAVIER

Tuvo que luchar contra los embates de su destino,

Caer y levantarse una y otra vez,

Trasegar por pantanos y desiertos

Hasta encontrar un camino

En el que poder aspirar el aroma de la rosa y escuchar la música de los pájaros.

Necesitaría más tiempo, hermano, me dijo, para soñar, abrazar, querer y amar un poco más.

Pero la muerte mete tanta prisa...


Y en el vídeo que preparé en su homenaje también quise dejar constancia de que fumar puede matar y que engancha hasta el extremo de que el propio Javier no podía evitar su dosis de cigarrillos aun estando en tratamiento y sabiendo que el tabaco lo estaba matando.
Así pues, aprovecho este día para mantener vivo el recuerdo de mi hermano a la vez que apelo a todos para seguir promoviendo hábitos saludables que prevengan estas enfermedades, evitando, por ejemplo, permanecer en lugares en los que hay fumadores, y rogando a estos últimos que se abstengan de fumar cuando pueden perjudicar a otras personas. Fumar mata y todos los sabemos.

jueves, 31 de octubre de 2024

Reflexiones mortuorias

Llega el Día de Difuntos, Todos los Santos, momento de recordar a los seres queridos que se fueron y de constatar que la inmortalidad no es más que un estúpido invento de los vivos, como solía decir el viejo Bukowski. Fue él quien escribió también algo que tengo apuntado en un cuaderno de notas que releo a menudo: "Todos vamos a morir, todos nosotros. ¡Menudo circo! Debería bastar con eso para que nos amáramos unos a otros, pero no es así. Nos aterrorizan y aplastan las trivialidades, nos devora la nada".

Así es amigos, la vida se nos va en tonterías, divagando sobre asuntos que ya son pasado o preocupándonos por un futuro que sólo está en nuestra mente. Hace unos años publiqué en Heraldo un artículo relacionado con este tabú que es para nuestra especie el tránsito al otro barrio. Se titulaba 'Muerte (plagios)' y llevaba su correspondiente ilustración de mi buen amigo Alberto Calvo, el padre del gran Supermaño. Aquí os lo pongo para reflexionar en esta fecha en la que, ante todo, hay que disfrutar del puente festivo. ¡Salud para todos!

Dibujo de Alberto Calvo para el artículo titulado 'Muerte'.
Dibujo de Alberto Calvo para el artículo en cuestión.

MUERTE

Entonces me miró y yo la miré a ella. Durante breves minutos estuvimos haciendo nada más que eso: mirarnos.

-Llegué y vi: la vida es una estación. Inútil deshacer las maletas- dijo Marina.

-Veo que no es usted de aquí: no sabe lo que nuestros crepúsculos son capaces de hacer. ¿Quiere que se lo cuente?- masculló a modo de bienvenida Samuel, el enterrador, con aire distraído.

Continuamos mirándonos un tanto sorprendidos.

"¿Existe una vida antes de la muerte?", había escrito alguien con tiza sobre un muro. Era una frase muy apropiada para el patio interior de la morgue.

La muerte, el más horrendo de los males, no nos pertenece en nada, pues cuando vivimos no ha venido y cuando viene, ya no vivimos.

-Una de las funciones más nobles de la razón es saber cuándo ha llegado el momento de abandonar el mundo-, sentenció Marco, que permanecía sentado desde hacía rato manoseando una baraja de naipes.

-Lorenzo no era como tú ni como yo, él era una buena persona- me espetó Marina en lo que consideré un reproche en toda regla.

Mientras decía esto, dirigió su mirada hacia la sala donde estaba el cadáver.

En ese momento, me vino al pensamiento una frase de Georges Bataille: "Sólo cuando está abocado a un destino trágico, un hombre llega a escoger lo imposible. Lo elige dentro de un desorden inevitable, y lo quiera o no, en algún sentido su elección es ciega".

También la soledad tiene sus necios, y la mayoría de las veces se delatan por su intento de pasar por mártires.

La memoria y la muerte se responden. Tendría que vivir el resto de mis días con esa pesada carga de culpa.

"El recuerdo es el único paraíso del que no pueden expulsarnos", recordé haber leído en alguna ocasión. A veces puede ser cierto. Pero más a menudo es un infierno al que se nos condena sin culpa.

-La memoria del pasado es todo el futuro que nos queda- me dijo ella a modo de consuelo, como si hubiese estado leyendo mis pensamientos.

Me levanté y cogí mi mochila. "El viaje y la espera son mi destino", murmuré como única despedida.

lunes, 9 de septiembre de 2024

El rastro o la hoguera de las vanidades

Es bien cierto lo que dice el estribillo de 'Una, dos y tres', la conocida canción de Patxi Andión: 'Lo que usted no quiera para el rastro es'. 

Cientos de libros se amontonan por todos lados en el rastro de Zaragoza. Foto de J. L. Solanilla.
Cientos de libros se amontonan por todos los lados en el rastro de Zaragoza.

Suelo ir de vez en cuando al rastro que se instala los domingos en la gran explanada del aparcamiento que hay cerca de la Estación Intermodal de Zaragoza. Allí se pueden encontrar utensilios usados a buen precio, antigüedades de más o menos valor y muchos zarrios procedentes de desalojos de casas y pisos que normalmente habrán quedado deshabitados por la muerte o traslado a la residencia de sus ancianos moradores.

Periódicos y juguetes en el rastro.
Periódicos antiguos, libros, vídeos y hasta juguetes eróticos en uno de los puestos del rastro.

El rastro es oportunidad de encontrar algún chollo, de entrenarse en el arte del regateo con el fin de llegar a ese punto intermedio en el que el comprador siente que ha hecho una buena adquisición salvando la dignidad del que vende.

Pero el rastro es también un zoco iluminado por hogueras de vanidades, alimentadas por montañas de libros amontonados aquí y allá, por pilas de álbunes fotográficos en blanco y negro, por marcos con títulos universitarios y distinciones honoríficas, medallas, placas reconociendo méritos y triunfos y trofeos diversos, como los procedentes de victorias deportivas.

Distinciones y reconocimientos abundan en los puestos del rastro.
Distinciones y reconocimientos abundan en los puestos del rastro.

Objetos todos que fueron exhibidos con orgullo en paredes y anaqueles por quienes algún día los recibieron, probablemente en medio de una merecida ovación o en un sentido homenaje.

Y sin llegar a ser tan radical como Ramón J. Sender, quien dejó escrito que la imprenta ha hecho mucho daño a la literatura porque antes de su invención sólo se publicaban obras maestras, es cierto que no está justificado que se publiquen cientos de miles de libros cada año. 

Libros de todos los tipos a 50 céntimos, un auténtico chollo.
Literatura, ensayo, diccionarios, libros de viajes... Todos a 50 céntimos. Un chollo, oiga.

Pero, en fin, das una vuelta por el rastro y sientes pena de ver tantos libros vendidos a precios que harían enrojecer a quienes años atrás los escribieron y publicaron con toda su sapiencia y cariño. La mayoría se pueden comprar a 50 céntimos, cantidad que en muchos casos se podría recuperar a peso en una trapería o establecimiento de recogida de materiales de reciclaje.

Muchas veces compro algunos de esos libros como acción de rescate, para salvarlos de ese fuego de olvido al que han sido arrojados con alevosía en un acto de descuido, traición o deslealtad a tíos, padres o abuelos que se los legaron en la herencia junto a unos ahorros o unas acciones en el banco. 

Una de las ediciones de 'Platero y yo' rescatadas del rastro.
Una de las ediciones de 'Platero y yo' rescatadas del rastro.

El caso es que de mis preferidos ya atesoro una colección de variadas ediciones, con ejemplares comprados a esos precios de saldo. Por ejemplo, de Platero, que aún a pesar de ser tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, se salvaría de ese fuego devorador que nos hace recordar que hasta del más colosal incendio sólo queda un montón de cenizas.

viernes, 30 de agosto de 2024

Vale la pena ver la película 'Luz de septiembre'

Iste chueves, Aragón TV emitió a zinta 'Luz de septiembre', de Lola Gracia, que nos conta una historia que se desenvuelte a la fin d'a Guerra Civil en l'Alto Aragón. Yo podié veyer la l'año pasau, cuan la facioron en a clausura d'o Festival Pireneu Literario, en Benás. 

Una escena de la película 'Luz de septiembre'.
Una escena de la película 'Luz de septiembre'.

M'ha feito muito goyo tornar a veyer-la, tanto per la historia que conta como per la realización. Parando cuenta amás de que practicament toz los actors son aficionaus, lo resultau ye immillorable. Tos la recomiendo de verdat y no tos la perdaz si tenez la oportunidat de veyer-la. Amás, los personaches charran en as luengas propias d'o territorio an se desenvuelte la trama: lo ribagorzano en Graus y Fonz, lo patués en a val de Benás y lo catalán en Arén. Pero si no entendez estas fablas no tos ne faigaz perque ye subtitulada en castellano.

Lola Gracia, en el estreno de la película en Fonz, el año pasado.
Lola Gracia, durante el estreno de la película en Fonz, el año pasado. Foto de J. L. Pano.

(Este jueves, Aragón TV emitió la película 'Luz de septiembre', de Lola Gracia, que nos cuenta una historia que se desarrolla al final de la Guerra Civil en el Alto Aragón. Yo pude verla el año pasado, cuando la proyectaron en la clausura del Festival Pirineo Literario, en Benasque. Me ha gustado mucho volver a verla, tanto por la historia que cuenta como por la realización. Teniendo en cuenta además que prácticamente todos los actores son aficionados, el resultado es inmejorable. Os la recomiendo de verdad y no os la perdáis si tenéis la oportunidad de verla. Además, los personajes hablan en las lenguas propias del territorio donde se desarrolla la trama: el ribagorzano en Graus y Fonz, el patués en el valle de Benasque y el catalán en Arén. Pero si no entendéis estas hablas no os preocupéis porque está subtitulada en castellano.)

miércoles, 14 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (III)

Púbol, un pasado lleno de esplendor

Dejo atrás el santuario dels Àngels, junto a Gerona, y dirijo mis pasos hacia el castillo de Púbol, uno de los lugares obligados en la ruta a seguir con ocasión del Año Dalí. Se dice que cuando Dalí compró este castillo, a unos 30 kilómetros de la capital gerundense, tuvo muy en cuenta el hecho de su situación, muy cerca del lugar donde el artista contrajo matrimonio con Gala. 

Uno de los salones del castillo de Púbol, con decoración netamente daliniana.
Uno de los salones del castillo de Púbol, con decoración netamente daliniana.

La construcción, de origen medieval, estaba en ruinas cuando fue adquirida por el genial artista en 1968, diez años después de su matrimonio con la musa. La restauración fue costosa y se prolongó durante más de un año, aunque la meticulosidad del trabajo permitió mantener la romántica imagen de la fortificación en ruinas.

Desde la estación de Flassá, un taxi me lleva hasta Púbol, un pueblo de no más de cien habitantes. Lluis, su amable conductor, aún recuerda los años en que Gala reinaba en el castillo con su máximo esplendor. Dalí sólo podía acudir allí cuando le llamaba su esposa. Entonces, él acudía con la misma presteza que el primer día en que el amor había unido sus corazones en una sola alma. Pero después llegó la separación física. 

Lluis ya era taxista cuando Gala recibía en su castillo incontables visitas de jóvenes a los que conquistaba con su abrumadora personalidad y, sobre todo, con los suculentos regalos que ofrecía a sus amantes.

El castillo es ahora el mejor testimonio de aquel pasado en el que Gala luchaba inútilmente contra el envejecimiento y contra la muerte. Según Ian Gibson, uno de los biógrafos de Dalí, poco tiempo antes de morir, Gala “tenía el aire de una madame retirada de un prostíbulo, con el rostro arrugado empastado de maquillaje y los labios desbordantes de rojo”. 

Helena Ivanovna Diakonova, que era como se llamaba en realidad la esposa de Dalí, había nacido el 26 de agosto de 1894 en la ciudad rusa de Kazán (era diez años mayor que Dalí). Murió el 10 de junio de 1982 a los 88 años en Port-Lligat, aunque se le trasladó discretamente envuelta en una manta en el asiento trasero de un Cadillac que ahora puede visitarse en el garaje del castillo. Sus restos embalsamados reposan en la cripta del castillo, en una tumba doble que debía albergar también a Dalí, pero éste fue enterrado, no sin controversia, en el Museo de Figueras.

Mapa con la tercera etapa de la Ruta Dalí.
Mapa con la tercera etapa de la Ruta Dalí.

El interior del edificio es claramente daliniano, ya que el artista se implicó activamente en su decoración. Impresionan mucho la habitación y el baño de Gala, con su tocador y todos sus utensilios para el aseo y el cuidado del pelo, que parecen haberse utilizado unas horas antes. 

Hay también algunas obras que Dalí realizó especialmente para este inmueble, como el panel del techo del llamado Salón de los Escudos, una obra de 12 x 8 metros, en el que están representados Gala y el artista. Con motivo del Año Dalí, en el castillo se puede ver también una atractiva exposición temporal sobre las ilustraciones que ‘El divino’ hizo para el Quijote.

En los sótanos del castillo está enterrada Gala y la tumba de Dalí está vacía.
En los sótanos del castillo está enterrada Gala y la tumba de Dalí está vacía.

Tras la muerte de Gala, Dalí se instaló en el castillo, donde vivió entre junio de 1982 y agosto de 1984 porque, según cuentan, no quería dejar sola a la mujer que tanto había amado. Pero un incendio fortuito en la habitación le causó graves quemaduras, por las que fue hospitalizado. 

Después, Dalí se instaló definitivamente en Figueras hasta su muerte, en 1989. Figueras es precisamente el próximo destino de esta ruta, después de dejar Púbol con cierto sentimiento de tristeza por saber que allí se queda Gala prisionera en su castillo, con la única compañía de su soledad

El bar Emporium, en Figueras, que Dalí frecuentaba con Buñuel.
Las mesas del bar Emporium, en Figueras, lugar que frecuentaba Dalí con Buñuel.

El día muere y aprovecho para dar un paseo por la Rambla de Figueras, que muestra por todas partes y con mucho orgullo las señas dalinianas que la convierten en una de las capitales mundiales del surrealismo. Junto a esa Rambla están las mesas del bar Emporium, en las que Dalí y Luis Buñuel escribieron gran parte del guion de la película 'Un perro andaluz'.

(Continuará)

jueves, 8 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (II)

Foto que hice de la exposición 'Dalí y las ilusiones ópticas', en Gerona.
Foto que hice de la exposición 'Dalí y las ilusiones ópticas' en el Museo del Cine de Gerona.


Gerona, el preludio del triángulo mágico

El 'Pájaro solar' que Miró dejó en su fundación barcelonesa me señala el camino de la Costa Brava, en donde hallaré el triángulo mágico que forman el castillo de Púbol (donde Gala vivió los últimos años de su reinado), Figueras (ciudad natal de Dalí y sede de su museo principal) y Cadaqués-Port Lligat, donde produjo la inmensa mayoría de su obra. 
Pero, antes de abandonar Barcelona, sucumbo a la tentación de pasear por las estrechas calles del Barrio Gótico que frecuentaba Salvador Dalí en sus asiduas visitas a la gran urbe catalana. Se alojaba siempre en el hotel Ritz y desde allí bajaba paseando con amigos y admiradores por las Ramblas o por la calle Puerta del Ángel hasta el Liceo o la plaza de la Catedral. 

Mapa de la Ruta Dalí con el día 2, llegada a Gerona.


En su biografía sobre 'El divino', el peluquero Lluis Llongueras cuenta alguno de estos paseos con el artista por las librerías de viejo de la calle La Paja y por las tiendas de antigüedades de la calle Baños Nuevos. En más de una ocasión, Llongueras regalaba a Dalí láminas con dibujos o cenefas de las que se encaprichaba 'El genio', muy dado a dejarse agasajar con obsequios y compras de estética o procedencia disparatadas. 
Paseando por el barrio, que conozco bien porque residí en él algunos años durante mi etapa de estudiante universitario en Barcelona, entro en una de estas librerías, la de Ángel Batlle, quien me recibe entre miles de ejemplares y láminas que tienen años y méritos de sobra para ocupar las estanterías y mesas de la librería. “Dalí venía a menudo –recuerda Batlle-; entraba, daba un paseo rápido y con su bastón iba señalando libros y dibujos que compraba sin mirar el precio. Luego le pasábamos la cuenta al Ritz. Nunca firmaba recibos ni papeles porque decía que su firma valía mucho dinero”. 
Unos metros más allá, el propietario de la centenaria tasca El Portalón rememora las frecuentes visitas de Dalí, junto con otros artistas de la Barcelona de los sesenta y setenta, para tomar vinos y hablar sobre arte y pintura.

Una de las librerías de viejo que frecuentaba Dalí durante sus paseos por el barrio gótico de Barcelona.
Una de las librerías de viejo que frecuentaba Dalí y que fotografié durante mi paseo por el Barrio Gótico.


Después, abandono Barcelona en dirección a Gerona. El Museo del Cine de esta bella ciudad romana y medieval alberga una interesante exposición temporal titulada 'Dalí y las ilusiones ópticas', con la que se pone de manifiesto la relación entre la obra de Dalí y las técnicas utilizadas en los comienzos remotos de lo que más tarde serían la fotografía y el cine. 
El pintor gerundense retomó la estética de la cámara oscura para crear sus perspectivas con figuras que destacan por su textura y luminosidad. Aquí se aprecia cómo sus postulados estéticos conectan con las fotografías tridimensionales que preparaban la llegada del cinematógrafo. A todo ello unía sus típicos objetos y temáticas surrealistas, elementos que también le unen a su breve colaboración cinematográfica con Luis Buñuel, en 'El perro andaluz', y con Hitchcock. 
Además, el Museo del Cine de Gerona es un lugar del máximo interés para todos los amantes del séptimo arte. A través de sus tres plantas, hace un recorrido completo por toda la historia del cine universal, remontándose 500 años atrás, y exhibe miles de objetos y máquinas originales, algunas antiquísimas, pertenecientes a la colección de Tomás Mallol, adquirida por el Ayuntamiento de Gerona en 1994.

Interior del santuario dels Àngels, donde Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958.
Interior del santuario dels Àngels, donde Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958,


Después de dar un paseo por el casco antiguo de la ciudad y por el interior y exterior de su monumental catedral, me dirijo al santuario de la Virgen dels Àngels, de estilo neoclásico y construido a principios del siglo XV, que preside la cima del monte del mismo nombre. A través de 15 kilómetros de una serpenteante carretera semioculta por frondosos bosques, llego a la humilde ermita en la que Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958, detalle desconocido para muchos gerundenses con los que he hablado, incluidos los responsables de la oficina de información turística. Desde lo alto de la montaña, disfruto de una vista de pájaro reconfortante, en la que Gerona queda ya como un punto de referencia en la lejanía.

(Continuará)

martes, 2 de julio de 2024

Un buen café, por favor

Hace unos días quedamos a tomar café con varios amigos y amigas en una cafetería del centro de Zaragoza y el amigable encuentro se me amargó bastante con el brebaje que me sirvieron como cortado de esos en vasito de cristal de toda la vida. Hasta el extremo de que al poco de dar un par de tragos se me puso tan mal cuerpo que estuve a punto de ir al baño en previsión de males mayores. Bueno, aguanté estoicamente, ahí quedó la cosa. Aunque ninguno de mis acompañantes puso objeción a lo que ellos tomaron en aquel momento, sí me comunicaron algunos, días después, que habían tenido una mala experiencia con el café.

Igual es que mi estómago no estaba para muchos trotes ese día, pensé en principio, pero no, pasado el mal trago y ya fuera del establecimiento -hay que recalcar que era una cafetería- el pésimo postgusto seguía difamando mi paladar, signo inequívoco de la mala calidad de la materia prima utilizada en la infusión cafetera.

Y es que esa señal es la prueba del nueve para detectar la excelencia de un café que degustas con placer cuando lo bebes y que muchos minutos después de haber abandonado el local donde te lo sirvieron te sigue regalando las papilas gustativas con recuerdos sumamente agradables.

Foto del cortado que sirven habitualmente en la cafetería y tienda que Cafés El Criollo tiene en el número 5 de la calle de Canfranc, en Zaragoza.
El último cortado que tomé en Cafés El Criollo.

Esas sensaciones son las que disfruto cada vez que voy a la cafetería que tiene Cafés El Criollo en el número 5 de la calle Canfranc de la capital aragonesa, donde el nivel de la calidad del producto y de la preparación que atesoran y ejercitan los profesionales que están al otro lado de la barra es insuperable, la excelencia máxima.

Y, como consumidor, uno agradecería que se prodigaran locales si no tan magníficos, sí al menos con el mínimo de nivel que permitiese salir a los clientes con ganas de volver otro día. Y es penoso, ciertamente, comprobar que no existen muchos sitios en los que tomar un buen café en Zaragoza en particular y en Aragón en general. Será tal vez porque los consumidores no exigen calidad cuando les sirven y les cobran un euro y medio o más por un cortado, limitándose, como mucho, a encogerse de hombros y a pagar religiosamente. Y claro, si no te echan la cantada, es fácil caer en la tentación de ir disminuyendo cada vez más la calidad del producto utilizado para aumentar las ganancias, y eso que el café es uno de los productos que más beneficio reporta en la hostelería.

Siempre me ha llamado poderosamente la atención este pésimo nivel cafetero en nuestra región cuando lo cierto es que hay numerosas empresas cafeteras con una amplia gama de productos y que incluso ofrecen, como en el caso de El Criollo, cursos a los hosteleros para especializarse en la elaboración de cafés, para conseguir una buena preparación como barista. En el extremo contrario, me sorprendían gratamente los excelentes cafés que me servían, el año pasado, en las últimas etapas del Camino de Santiago, por tierras leonesas y gallegas. Y eso que el nivel de la hostelería, en general, no era para tirar cohetes, pero los cafés, oiga, eran cosa aparte, tal vez porque la cultura cafetera de la gente así lo exige por aquellas tierras.

Moraleja: cuando le sirvan un mal café, no tenga reparos en protestar e incluso pedir que le pongan otro en condiciones o que se lo cambien por un té u otra infusión de hierbas. Y, en caso contrario, no escatime muestras de aprobación y agradecimiento, incluso de alabanza, cuando la consumición ha sido de su agrado. Será una forma de contribuir a elevar la calidad de los productos y del servicio de la hostelería.

Bach dedicó una larga cantata al café.

Bach y 'La Cantata del Café'

Entre los numerosos ilustres consumidores de café que ha habido a lo largo de la Historia, figura en lugar destacado Johan Sebastian Bach, quien compuso en Leipzig, en 1737, 'La Cantata del Café', en donde relata la historia de un padre que amenaza a su hija con no dejarla casarse si no deja antes el 'vicio' del café. En este vídeo con subtítulos en español podemos escuchar esta obra.
También Honore de Balzac era un gran aficionado al café, hasta el punto de que se dice que tomaba diariamente hasta sesenta tazas y que dejó constancia de su afición en algunos de sus escritos.
Los defensores de las bondades del café aseguran que también Voltaire, Beethoven, Napoleón y Rossini fueron grandes amantes de esta bebida.


sábado, 1 de junio de 2024

A propósito del buixo

El boj (Buxus sempervirens) es un arbusto nativo de Europa, Asia occidental y el norte de África. Pertenece a la familia Buxaceae y se caracteriza por su follaje perenne de hojas pequeñas y brillantes, así como por su crecimiento lento y compacto. Es conocido por su longevidad, ya que algunos ejemplares pueden vivir varios siglos. En cuanto a su madera, se utiliza desde la antigüedad por sus propiedades excepcionales. Su dureza, densidad y poca porosidad hacen que sea un material apropiado para muchas aplicaciones. Por ejemplo, para la fabricación de utensilios de cocina, como cucharas, tenedores, espátulas, espumaderas, etcétera. Como apenas tiene poros, no coge color, olor, ni sabor y garantiza una excelente higiene. También se hacen con esta madera instrumentos musicales de viento e incluso muebles. Creo recordar que en alguna casa pirenaica me senté más de una vez en una cadiera de madera de boj al calor del fuego del hogar para escuchar las historias que los más mayores del lugar nos referían a los más pequeños mezclando hechos verídicos con detalles a todas luces irreales o, por lo menos, totalmente increíbles.

También se dice que el boj tiene propiedades mágicas y, de hecho, desde hace mucho tiempo se han fabricado amuletos y objetos relacionados con el esoterismo. Para quien seguro será un símbolo de buena suerte es para quienes alguna vez han sido agraciados con un premio de la lotería de Navidad, ya que las pequeñas bolitas que giran en esos grandes bombos son de madera de boj.

En zonas montañosas como el Pirineo aragonés, el boj tiene una gran presencia y en alguna que otra ocasión te puedes encontrar con un recodo del sendero hermosamente decorado por plantones de boj revestidos de musgos que le dan al paisaje un aire de cuento de hadas. En fabla aragonesa al boj se le denomina buxo y también buixo. Dada la vocación localista y de recuperación de nuestras tradiciones y nuestra cultura culinaria, he bautizado este blog 'Madera de buixo', una planta cuyo acusado e inconfundible aroma me ha acompañado desde mi infancia todos los veranos y periodos vacacionales que pasaba por los valles de Pineta, de Ordesa o Benasque.

Un sendero abrigado por un arco de misteriosos bojes en el valle de Benasque. Foto del autor del blog.

Senderos de belleza y misterio

En uno de mis senderos favoritos, hay un lugar rodeado de misterio, en el que parece que el monte te acoge en sus enigmáticas entrañas, bajo una hechizante penumbra gris y verde. Sólo se oye el canto de los pájaros y el susurro de un cercano arroyo empeñado en moldear las piedras que ayudan a cruzarlo. Imposible no sentirse traspasado por la paz que emana de los troncos de bojes o buixos vestidos con musgos verdosos y grisáceos de indescifrables significados. Un lugar vetado a la infelicidad y al desasosiego. Tendríamos que subir alguna vez  todos por senderos como éste, pues son muchos los que jalonan los hermosos montes pirenaicos.


sábado, 25 de mayo de 2024

No le echen la culpa al becario

Es muy común encontrarse entre los comentarios en redes sociales a raíz de algún error ortográfico o equivocación garrafal relacionada con el contenido de una información periodística a los típicos graciosillos de turno echándole la culpa del desaguisado a algún becario de la redacción. No puedo evitar en tales casos una sonrisa burlona pues me conozco muy bien el paño, después de más de 40 años de profesión. 

Según mi experiencia, no son los becarios precisamente los autores de los errores más llamativos. Hay excepciones, como en todo, pero, por lo general, por su preparación y capacitación poco tienen que envidiar a curtidos redactores o a redichos jefes de área o de sección bajo cuya responsabilidad recae la publicación de esas informaciones o reportajes con datos erróneos o faltas de ortografía. Tales desmanes no son más que una muestra más de la caída en picado de la calidad de los productos editoriales propiciada por el auge de las nuevas tecnologías y la preponderancia de los soportes digitales frente al periódico de papel y de otros soportes informativos tradicionales.

La premura exigida para renovar los contenidos en las webs y la apabullante reducción de plantillas para reducir costos están llevando a la asfixia del periodismo de calidad. Si a eso añadimos las cortapisas derivadas de las directrices ideológicas implantadas por los titulares de la propiedad de cada medio, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que estamos asistiendo a la muerte y entierro de ese añorado periodismo. 'Todo por el clic' es la máxima ahora. Se trata de hacer piezas y titulares que inciten a pinchar sobre la noticia para que se acumulen las visualizaciones. Como muestra, un botón: hace unos años, era impensable poner titulares entre interrogantes o colocar directamente una pregunta como título principal. En mis tiempos de estudiante de Periodismo, eso habría supuesto un suspenso con un cero patatero. Por no hablar de la infame redacción de noticias de forma que lo más importante se pone en el último párrafo para que el lector se trague toda la basura que se coloca en los párrafos anteriores para elevar el tiempo de permanencia en la web.

Pero bueno, ahora parece que la calidad exigible a los emisores de las informaciones es pareja a la demandada por el común de los usuarios de las redes y charcas interneteras. La profesión periodística no está al margen del progresivo e imparable atontamiento e infantilización a la que se está sometiendo a la sociedad en los últimos años. Es más, los medios de masas y sus profesionales son uno de los instrumentos más importantes de ese proceso, cuyo objetivo no es otro que el control de los ciudadanos como individuos y como cuerpo colectivo o social.

Así que, amigos, no seamos tan simplistas y dejen de culpar al becario o becarios de la redacción. Normalmente, suelen ser periodistas con alta preparación y predisposición a demostrarlo, aunque muchas veces no les dejan o acaban por tirar la toalla y amoldarse al yugo para seguir haciendo méritos y pasar a formar parte de la plantilla cuando acabe la vigencia de la beca. 

A propósito de becarios y de periodistas en prácticas, hace unos años, ocho exactamente, publiqué una pequeña pieza cuando llegaban los del verano de 2016 a incorporarse a la redacción de Heraldo de Aragón. Ya no recuerdo quiénes formaban parte de aquella promoción y si alguno acabó quedándose en plantilla.  Creo que viene muy bien y me apetece recordarla como colofón a esta reflexión sobre la deriva de la profesión, así que os la pongo a continuación, ilustrada con una foto de mis primeros años de ejercicio profesional.

Cubriendo una visita del entonces presidente de la DGA, Hipólito Gómez de las Roces, a las obras de la variante de Abizanda.

Juvenil ilusión que nunca habría que perder

Llego al Heraldo y me encuentro en el hall de entrada con una decena de jóvenes estudiantes de Periodismo que se incorporan a las prácticas de verano. Inevitable sentir nostalgia de aquellos años en que yo también empecé a poner en práctica las lecciones que los profesores nos trasmitían en la facultad. En lo laboral, aquellos tiempos eran mejores, sin duda, porque había más perspectivas de trabajo. En los últimos años vemos pasar por las redacciones a gente joven muy bien preparada y con grandes aptitudes, pero desgraciadamente son pocos los que encuentran el acomodo que merecerían acorde a su valía. Pero estoy seguro de que no pierden la ilusión, algo consustancial a esa edad en la que uno atisba una larga vida por delante con muchos sueños por realizar.

Y al mirar hacia atrás, junto a esa nostalgia, uno tiene la sensación de que las cosas no han ido tan mal, de que se han cumplido muchos de esos sueños y de que, al fin y a la postre, estamos aquí para contarlo. Y me veo dando la razón a los que nos precedieron en esta evolución vital, como a Goethe, quien dejó escrito que “envejecer es retirarse gradualmente de las apariencias”, sin que ello sea óbice para sentir un respingo cuando Peter Pan nos acaricia para que nos rebelemos contra esa maduración natural de nuestro cuerpo y de nuestro espíritu.

Quizás sea eso lo importante, mantener la ilusión del primer día, la mente abierta, la curiosidad y las ganas de aprender intactas, reforzadas a lo largo de los años por tormentas de desengaños y de traiciones, por susurros amorosos, por caricias amigables. Hay que ser feliz sin moderación y con mucha conciencia.

La foto que ilustra esta entrada es de Fernando Paúles. Está tomada en mayo de 1988 en El Grado, con ocasión del inicio de las obras de la variante de Abizanda. El acto estuvo protagonizado por los habitantes de Naval, que se concentraron pidiendo compensaciones por el aislamiento al que sometía la nueva carretera a su población. En primer término, el entonces presidente del Gobiero aragonés, Hipólito Gómez de las Roces, junto al alcalde de Naval. A la derecha, quien suscribe, en mis primeros años de profesión periodística en la delegación de Heraldo de Aragón en Huesca y con toda la ilusión del mundo, grabadora en mano. Detrás de Gómez de las Roces aparece Fermín Molina, entonces director general de Carreteras de la Diputación General de Aragón, a quien tuve el honor de tratar durante muchos años hasta que en 2016 perdió la vida en un desgraciado accidente de tráfico. Era un buen gestor y una estupenda persona.



martes, 21 de mayo de 2024

Una receta al alcance de todos para conseguir felicidad

Foto de mi receta en el restaurante Joscar, de Gandesa.


Hace un tiempo me mandaron una foto de un establecimiento hostelero de Gandesa, en la Terra Alta tarraconense, el Joscar, en una de cuyas paredes figura una frase que compuse hace unos años para un local zaragozano ubicado en la plaza de San Pedro Nolasco, de cuyo nombre no quiero acordarme. El remitente de la foto me preguntó, incrédulo: “¿Esto lo has escrito tú?”. Pues sí, le contesté, pero ni idea de que me habían traducido al catalán y de que la frase en cuestión ha corrido por esos mundos de la hostelería, poniendo de relieve algo tan cotidiano como ser felices sentados a una mesa para disfrutar de unos ricos alimentos en compañía de amigos, conocidos o familiares. Y lo cuento porque me satisface que los propietarios del Joscar hayan tenido a bien hacerse eco de esta reflexión y, encima, respetando la autoría, lo que es de agradecer en este mundo actual, en el que la piratería está a la orden del día. Y porque, de paso, me sirve para poner de relieve algo que no me canso de decir y de recalcar en cuantos foros he participado a lo largo de estos años: que podemos disfrutar de unos momentos verdaderamente felices en compañía de seres queridos compartiendo alimentos que no tienen por qué ser carísimos ni traídos de lejanos y exóticos territorios. Por ejemplo, con una humilde ensalada de tomate de temporada, tal que el rosa de Barbastro, bien aliñado con aceite de oliva virgen extra del Somontano y con sal de Naval.

Frase original en la pared de un establecimiento de Zaragoza.


 

Ahí están la foto del local de Gandesa y la del establecimiento zaragozano, que ya cerró hace unos años, tomada en 2012. Así que os animo a poner en práctica siempre que podáis esta receta.

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