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martes, 28 de abril de 2026

Coque Malla, como pez en el agua sobre las tablas del Principal de Zaragoza

El pasado sábado asistí a la puesta en escena en el Teatro Principal de Zaragoza de 'La ópera de los tres centavos', un montaje en el que debuta sobre los escenarios teatrales el gran músico madrileño Coque Malla, al que durante los cinco días en que ha estado en cartel la obra hemos podido verlo pasear por la capital aragonesa.

Coque Malla, con el resto de actores de 'La ópera de los tres centavos'. Unahoramenos producciones.

Me sorprendió gratamente la labor en este vodevil del que fuera líder de Los Ronaldos, ya que demuestra que ha heredado la fuerza y potencia artística de sus padres, los cómicos Gerardo Malla y Amparo Valle. Esta adaptación de 'La ópera de tres centavos' se sitúa en Londres entre las dos guerras mundiales, en un escenario sórdido en el que reina la traición y la ley de los bajos fondos.  

La obra comienza con algunos diálogos algo complicados que auguran cierto aburrimiento, pero poco a poco la acción va despegando gracias, en gran parte, a la estrategia del director y productor Mario Vega, que adopta la técnica de la alienación de Brecht, renunciando a la ilusión teatral e invitando al público a reflexionar sobre lo que está viendo en el escenario, en el que los actores cambian de vestuario y mueven el decorado a la vista del público. Además, se rompe la 'cuarta pared' y los intérpretes interactúan directamente con los espectadores, haciendo preguntas y reclamando, en algunas ocasiones, su aprobación en forma de ovaciones.

Bertolt Brecht denunció con esta obra la prostitución, la miseria y el abuso de poder en plena crisis económica de aquella época tan convulsa, haciendo una crítica feroz al capitalismo. Coque Malla, en el papel protagonista, da vida a Mack The Knife (Mackie Navaja) en una obra musical que, tras estrenarse en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas, está girando por toda España. 

Malla se ha enfocado en este proyecto, lo único que acometerá en 2026, tras culminar la gira de celebración de sus 40 años sobre los escenarios. En alguna entrevista ha confesado que necesitaba salir por un tiempo de la vorágine laboral: «Estaba empezando a sentir un poco de rueda rutinaria: componer, grabar, reunión con la compañía, con el mánager, preparación de gira, ensayos, gira y vuelta a empezar. Es una rueda maravillosa, divertida y acojonante... pero una rueda. Se iba a repetir muchos años y empezaba a sentir el 'síndrome hámster'».

A Malla y el resto del elenco de actores y estupendos músicos que conforman la compañía se les veía disfrutar en plena armonía, sobre todo al músico madrileño, al que se notaba como pez en el agua sobre las tablas del Principal.

Coque Malla, en 'La ópera de los tres centavos'. Unahoramenos producciones

Tan a gusto se ha encontrado durante el puente de San Jorge en la capital aragonesa, que el pasado domingo anunció en sus redes sociales que estaba sintiendo ya el mono de los escenarios musicales, por lo que este lunes, día 27, iba a celebrar un concierto en el Rock & Blues del Tubo zaragozano

Pero al ser un local con poco aforo, las 200 entradas disponibles se agotaron en apenas dos horas, con lo que muchos de quienes hubiéramos ido a disfrutar de canciones como 'No puedo vivir sin ti' o 'Me dejó marchar', nos quedamos con las ganas. 

Sin embargo, al final este concierto tuvo que suspenderse a causa de una faringitis aguda que le fue diagnosticada en un hospital zaragozano el mismo lunes por la mañana y que ya mermó su última actuación en el Principal, el pasado domingo. Más tarde, el músico anunció que el concierto en el Rock & Blues tendrá lugar el próximo día 11 de mayo. No sé si habrá posibilidad de escucharlo ese día, aunque por lo menos pudimos verlo y oírlo dando el do de pecho como protagonista de 'La ópera de los tres centavos'.

miércoles, 15 de abril de 2026

La Ronda montañesa

Pocas cosas hay tan emocionantes como sentir la magia de las montañas penetrar en los pulmones confundida con el aroma del boj y del pino, oírla cómo se fusiona con el rumor del río Cinqueta sorteando rápidos y acariciando piedras milenarias. Contemplarla reflejada en aguas cristalinas bebidas siglo tras siglo por parejas de enamorados de Chistén para apagar su sed de pasión.

Portada de uno de los discos de La Ronda de Boltaña.

A la magia de la montaña se la ve en las cumbres de Cotiella y de la Peña Montañesa, deslizándose por sus laderas hacia Entremón, hacia Laspuña y Badaín, llevada por la neblina de los atardeceres otoñales. Se la siente bajo el dolmen de Tella, fiel testigo del paso del tiempo, cruzando por estos parajes de belleza interminable hacia las cumbres de Monte Perdido y los bosques y cascadas de Ordesa. Navega desde el valle de Pineta entre las aguas del Cinca bajando hacia Aínsa y Mediano, remansándose en pantanos bajo los que naufragaron los sueños de adolescentes a los que fascinaban las profundidades de los mares lejanos.

Esta magia está en constante ebullición bajo la tierra del cementerio de Saravillo, donde la leyenda mantiene viva la llama de personajes inolvidables, como mosén Bruno Fierro, mucho más venerado en estos lares que afamados santos oficiales de la tierra baja.

Es el sentimiento que, cada primavera, reverdece con la albahaca de las huertas y balcones, invitando a la fiesta en todos los pueblos del Alto Aragón, propiciando la ronda que lleva música y amistad de casa en casa y de pueblo en pueblo. Es el recuerdo por los pueblos vacíos como Sieste, Ascaso, Margudgued y Aguilar, por las casas derruidas y las haciendas yermas de Santa Justa, de Fumanal o Pamporciello, lugares en los que ya sólo habitan tenaces relojes de sol que cuentan el tiempo que falta por ver volver a los que se fueron.

Es la magia de la música del laúd que tocaba el abuelo Ángel de casa Gabás con sus hermanos y sus amigos, cuando aún eran jóvenes, en Señes y Serbeto, en Plan y en San Juan. Es el sonido de la gaita que despertaba en la mañanada a los recién casados haciendo sentir sus ecos por los valles, solanas y sobremontes. Es esa misma música de La Ronda de Boltaña que, con sonidos de viejos palotiaus y melodías sorprendentes como 'O viento rondador''Habanera triste' y 'Luz de otoño', inunda los corazones y atenaza las gargantas al rememorar los viejos lugares que nos vieron nacer y crecer.

Es la magia de haber conocido la montaña, de haberse enamorado de ella y de no poderla olvidar nunca jamás.

La Ronda de Boltaña, con la silueta de la Peña Montañesa al fondo.

Un artículo homenaje

El texto que precede corresponde a una columna que publiqué hace unos años en la contraportada de Heraldo en homenaje al 25 aniversario de La Ronda de Boltaña. Su música y sus letras siempre nos han emocionado a quienes llevamos la montaña en el corazón. Les sigo los pasos desde sus primeros años, en la década de los noventa, y los he visto actuar muchas veces en Boltaña, en otros pueblos del Sobrarbe, en Barbastro o en Zaragoza. Ahora, con la llegada del buen tiempo, los rondadors empiezan a tener muchas actuaciones y visitarán numerosos lugares por todo Aragón. Podéis consultar sus próximas actuaciones en este enlace de su página web.

lunes, 16 de marzo de 2026

Llegar a la indiferencia

Me encuentro con un antiguo colega de la Universidad, al que hace años que no veo. Hemos dejado ya muy atrás aquellos años setenteros y ochenteros de pelos largos, audiciones de rock duro y bailes discotequeros. Él, funcionario de carrera, jubilado, como yo, aunque totalmente ajeno ya a su quehacer laborar de varias décadas.

Pero yo sigo dándole a las teclas para ir llenando esta bitácora, lo que me permite seguir desarrollando mi profesión con total autonomía y libertad y, de paso, contribuir a tener la cabeza ocupada y la mente despierta y atenta a las noticias y asuntos relevantes relacionados con la temática que voy reflejando en este blog.

Frase que ideé para las paredes de un restaurante zaragozano ya desaparecido. Foto del autor del blog.
Frase que ideé para las paredes de un restaurante zaragozano ya desaparecido. Foto del autor.

Mi amigo no acaba de entender que siga este trabajo por amor al arte, sin recibir más que satisfacciones personales a cambio. Dice que prefiere acogerse a la doctrina taoista que propugna esa máxima a la que somos muy dados en occidente cuando alcanzamos la jubilación: una vez cumplida la obra, retírate.

Pero yo siempre digo que los periodistas somos como los policías, que si ven la comisión de un delito estando fuera de servicio, de vacaciones o jubilados, van a actuar igualmente para intentar atrapar al delincuente. Nosotros olfateamos las noticias a tiempo total y morimos con las botas puestas.

Disfrutando de la primera 'cena de los sentidos' a la que asistí, en Bodegas Victoria, de la D. O. Cariñena.
Disfrutando de la primera 'cena de los sentidos' a la que asistí, en Bodegas Victoria, de la D. O. Cariñena. 

Muchos periodistas nos resistimos a pasar a ese estado laboral que yo llamo de indiferencia, situación en la que la sociedad te coloca de un golpe en cuanto cruzas esa línea que conlleva recibir una pensión de jubilación en lugar de una nómina de tu empresa o de la administración. Hay quien tiene que resignarse porque no le queda otra opción, como un famoso cirujano plástico que conozco y que pasó de hacer complicadas intervenciones quirúrgicas a pasear casi toda la mañana por la ciudad de un día para otro. 

Cruzar esa frontera tiene sus grandes ventajas, como pasar a ser dueño absoluto de tu tiempo, liberándote de la tiranía de los horarios laborales y, muchas veces, de los caprichos e incompetencia de algunos de quienes eran tus jefes. Pero por el lado contrario, en esta profesión, tienes que adaptarte a la invisibilidad y al relativo anonimato que supone no estar ya bajo el paraguas de un medio de comunicación o plataforma con mucha más audiencia que un simple blog. 

Durante una cata en el merendero de las viñas de Bodega Enate, junto a Jesús Artajona, Jesús Sesé y Marta Serrano.

Es normal que si ya no estás en el candelero, en primera línea de fuego informativo, los receptores de nuestros mensajes se olviden de nuestros trabajos, incluso de aquéllos que en épocas pasadas fueron merecedores de elogios y hasta de premios y distinciones, por mucho que esa indiferencia pueda parecer un signo de ingratitud, un vicio al que es muy dada la especie humana.

Pero así es la rueda de la vida: no se puede parar, por muchas cuñas que intentemos poner en forma de vivencias, de momentos que nos dan felicidad o de recuerdos imborrables de nuestros mejores días de vino y rosas. Por ejemplo, de encuentros y entrevistas con verdaderos gigantes desde el punto de vista artístico y humano, como Juan Manuel Serrat, al que tuve el privilegio de entrevistar a principios de los ochenta en Huesca, cuando yo hacía prácticas de verano en la delegación del Heraldo en la capital oscense, ciudad en donde estuvo para dar un concierto durante las fiestas de San Lorenzo. Esta canción suya podría ilustrar bien esos raticos felices y otras veces no tanto con los que nos obsequia la vida. Muchos años más tarde, en 2014, compartimos recuerdos de aquel concierto y de aquella entrevista en un vermú en Casa Pascualillo, cuando vino a Zaragoza a participar en el homenaje a José Antonio Labordeta. Encuentro en el que ejerció de perfecto anfitrión Guillermo Vela, propietario del emblemático establecimiento hostelero del Tubo.

Con Juan Manuel Serrat, en un vermú en Casa Pascualillo, en 2014.

Así que tampoco se puede evitar que veamos pasar los días cada vez con más rapidez desde ese tren que nos traslada hacia la vejez y hacia el final de nuestro trayecto vital. Un tren que nos llevará a la estación en la que llegaremos a la indiferencia total (una vez leí que en algunos países latinoamericanos se puede ver en las esquelas mortuorias que publican los periódicos que el finado en cuestión "ha pasado a la indiferencia"). Pero entre tanto, aquí seguiremos para reflexionar sobre lo que acontece a nuestro alrededor y para contarlo a quien esté interesado y que se anime a leer esta bitácora. 


sábado, 24 de enero de 2026

Cuidemos la ortografía y la gramática

A ver, colegas, tiene que haber un respeto a las reglas ortográficas y gramaticales, no vaya a haber malentendidos.

Pizarra con palabras iguales y significados distintos.
Pizarra con palabras iguales y significados distintos.

Puedes ganar mucho dinero por grabar vídeos en Tik tok, pero Hacienda te puede gravar las ganancias con un 21%.

Por ejemplo, con un vídeo sobre los sediciosos independentistas que revelaron sus intenciones cuando se rebelaron contra el orden constitucional. El vídeo mostraba a personas que votaban en las urnas caseras mientras en la calle botaban las pelotas de goma que lanzaba la Policía.

Y tras ser condenados, otros pusieron sus barbas a remojar, y el barbero tuvo que llenar de agua la bacía que usaba para el afeitado porque se había quedado vacía, ya que el agua se filtraba por un pequeño tubo. Entonces ya pudo rasurar el vello que afeaba el rostro de un bello mozalbete. Sería guapo, pero era también tosco y basto en el trato, tal vez por proceder de un vasto e inhóspito territorio montañés. Y eso a pesar de que era un vástago que llevaba savia en sus venas heredada de una sabia maestra de escuela, su madre.

Cuaderno de ortografía Rubio.
Cuaderno de ortografía Rubio.

Y quien no haya entendido lo antedicho es porque no halla la gracia resultante de la similitud de las palabras. En tal caso, vaya otra vez a una escuela de esas cerradas con valla, que está más allá de una gran haya

Para comer, hágase con un pollo de los que descansan en el poyo de piedra y antes de que huya el ave guíselo con hulla en una olla agregando hierbas aromáticas que encuentre por los campos de la hoya, sin pasarse de la raya si acaso ralla un poco de queso al final del guisote. 

Para beber, agua del arroyo. Y tranquilo, que no lo arrollo ni quiero clavarle una puya, aunque tal vez sí espolearle con este escrito a modo de pulla. Y más cizaña al escrito no echo porque me gusta tal como está hecho. Iba a hacerlo pero desisto por miedo al IVA de Hacienda. 

Ahí queda eso. Ya no hay excusa para después decir "¡ay, me equivoqué!".

¡Hala pues, ahuecar el ala!

viernes, 9 de enero de 2026

Joan Baptista Humet: el concierto que nunca llegó

Cuarenta años de profesión periodística han dado para mucho archivo material y afectivo. Después de cientos de entrevistas y de asistencias a actos relacionados con la cultura, la política, la comunicación, etcétera, etcétera, siempre quedan marcados especialmente un puñado de experiencias que por la calidad del personaje entrevistado o por la trascendencia del acontecimiento vivido permanecen para siempre en la memoria más inmediata.

Joan Baptista Humet, en uno de sus últimos conciertos. Foto de 'El mundo secreto de las canciones'.
Joan Baptista Humet, en uno de sus últimos conciertos. Foto de 'El mundo secreto de las canciones'.

Una de esas entrevistas es la que le hice hace ya 21 años a Joan Baptista Humet, cantautor cuya trayectoria había seguido desde mi juventud porque la música y el mensaje de sus canciones me llegaban muy hondo. Sus grandes éxitos incluidos en el disco 'Hay que vivir', incluida la inolvidable 'Clara', se escuchaban cada día en las emisoras españolas a principios de los años ochenta, sobre todo en Barcelona, donde yo cursaba estudios de Periodismo.

Humet nació el 4 de enero de 1950 en la localidad valenciana de Navarrés, aunque poco después se trasladó junto a sus padres a Tarrassa, donde vivía su  familia. Hijo de un industrial del sector textil, estudió en las Escuelas Pías, y en 1968 se trasladó a Barcelona para estudiar Arquitectura, pero seducido por las composiciones de Joan Manuel Serrat y de otros artistas, decidió dedicarse a la canción y abandonó sus estudios. A los 18 años cantó por primera vez en un teatro de Tarrassa, junto a Serrat.

Pero justamente 18 años después, con 36, decidió retirarse de la música activa para volver con 51 años cumplidos. En diciembre de 2024 llegó por Zaragoza para promocionar el que era su disco de vuelta al mundo de la música, titulado 'Sólo bajé a comprar tabaco', y tuve la suerte de hacerle la correspondiente entrevista para Heraldo de Aragón.

Página que publiqué en Heraldo con la entrevista a Humet.
Página que publiqué en Heraldo con la entrevista a Humet.

Estuvimos más de dos horas charlando y comentando cosas de su vida y de sus canciones en la cafetería La Factoría. Me pareció una gran persona y rebosaba ilusión por su vuelta a la música. Cuando nos despedimos, me aseguró que me invitaría personalmente al concierto que pensaba dar en Zaragoza al año siguiente, en su gira por España, para la presentación del disco. 

Pero el tiempo fue pasando y los conciertos no llegaron. Dos años después se conoció que padecía un cáncer de estómago que había truncado ese retorno a los escenarios y que acabó con su vida el 30 de noviembre de 2008. Él se fue pero su música sigue estando entre nosotros, tan vigente como cuando se publicó.

martes, 30 de diciembre de 2025

Geografías sentimentales

Casi sin darme cuenta, he ido haciendo una geografía sentimental de las ciudades en las que he vivido y a las que vuelvo de vez en cuando. La rutina del día a día en la urbe en la que habitas en el presente puede resultar, a veces, un impedimento para el disfrute de esos espacios más queridos. 

Mural pintado por el artista barbastrense Amado Berdejo, en el que refleja algunos de los elementos arquitectónicos más característicos de Barbastro.
Mural pintado por el artista barbastrense Amado Berdejo, en el que refleja algunos de los elementos arquitectónicos más característicos de Barbastro.

Como acostumbro a dar largos paseos diarios para hacer ejercicio, he llegado a configurar una auténtica ruta de la felicidad, recorriendo lugares en los que alguna vez vislumbré la luz infinita de las estrellas

El puente donde tuvo lugar un primer beso, la esquina batida por el viento tan propicia para los abrazos, la terraza de un bar en la que paso largas veladas de conversación con amigos o de observación de la fauna urbana, la puerta ajada de aquella vieja taberna en la que disfrutaba de los mejores vermús y que ya desapareció, la parada de bus que cobijó una despedida que, a la postre, sería definitiva... 

Retrato que me hizo Eduardo Bueso en el Paseo de la Independencia, con el edificio del Heraldo de Aragón al fondo.
Retrato que me hizo Eduardo Bueso en el Paseo de la Independencia, con el edificio del Heraldo de Aragón al fondo.

Me pasa también en mi ciudad natal, donde muchas de esas postales urbanas tan entrañables están resguardadas por el inmortal satén de la infancia o de la adolescencia, de forma que allí los recuerdos felices me asaltan por todas partes, sin necesidad de planificar un recorrido determinado. 

Con frecuencia ejercito mi memoria recorriendo una calle o una avenida y rememorando los comercios, bares, talleres u oficinas que había aquí o allá y que han sido sustituidos por otros negocios más actuales. Los recuerdos de mis años más jóvenes corren por esas calles y se abrigan bajo los porches y soportales. Allí están, resistiendo el paso del tiempo, aunque sean invisibles a otros ojos que no sean los míos.

El paseo del Coso, en Barbastro, en donde nací y viví mi infancia y adolescencia.
El paseo del Coso, en Barbastro, en donde nací y viví mi infancia y adolescencia.

Las nuevas generaciones tendrán nuevos recuerdos de cómo son esos rincones y esas calles porque nada volverá a ser como era en el pasado. Lo mismo ocurre con el paisaje humano, ya que el paso de los años ha ido discurriendo de forma paralela al implacable relevo generacional.

Las calles y plazas del centro de Zaragoza, mil veces recorridas cuando paseaba al recordado Dalí. Foto del autor del blog.
Las calles y plazas del centro de Zaragoza, mil veces recorridas cuando paseaba al recordado Dalí. Foto del autor.

Pero los que yo viví son lugares que recordaré toda mi vida, como dice esta inmortal canción de Beatles.

sábado, 22 de noviembre de 2025

Restaurado el crismón medieval de la iglesia de San Nicolás de Zaragoza

Este 2025 se conmemoran los 1.700 años del Concilio de Nicea, celebrado en el año 325. Por ello, desde el Monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro han programado una serie de actividades que recuerdan la participación de San Nicolás de Bari en este concilio. Una de esas actuaciones ha sido la restauración del crismón de esta iglesia zaragozana, que ha sido llevado a cabo por las restauradoras Ana Martín y Covadonga Menéndez, de Estudio Zararte, quienes presentaron el resultado de su trabajo este viernes, 21 de noviembre.

Así ha quedado el crismón tras la restauración. Foto del autor del blog.
Así ha quedado el crismón tras la restauración. Foto del autor.

La presentación estuvo precedida de una conferencia en la propia iglesia de San Nicolás, en la que las restauradoras explicaron todo el proceso que han seguido para recuperar este elemento de gran valor histórico y también artístico, titulada 'Hallazgos e incógnitas tras la restauración del Crismón de la iglesia de San Nicolás de Zaragoza'.

Como se sabe, el crismón es un monograma cristiano formado por la superposición de las letras griegas Χ (chi) y Ρ (rho), que son las dos primeras letras de la palabra 'Cristo' en griego. Es un símbolo antiguo que representa a Cristo y se complementa con las letras α (alfa) y ω (omega) para indicar que Cristo es el principio y el fin de todo lo que existe.

Ana Martín y Covadonga Menéndez, durante la presentación de su trabajo de restauración. Foto del autor del blog.
Ana Martín y Covadonga Menéndez, durante la presentación de su trabajo de restauración. Foto del autor.

La primera incógnita destacada de la intervención es la datación de este elemento, aunque se supone que fue colocado sobre la puerta de entrada de la primitiva edificación del templo, que fue consagrado en 1134, y que era de estilo románico. Con las posteriores ampliaciones y reformas de la iglesia a lo largo de los siglos, el crismón quedó en la parte superior de la entrada a la nave central del templo, por lo que actualmente no se ve desde el exterior.

Trabajos de restauración del crismón. Foto de Covadonga Menéndez.
Trabajos de restauración del crismón. Foto de Covadonga Menéndez.

Cuando las restauradoras hicieron las catas y estudios preliminares para evaluar tanto el estado de conservación de la pieza como para identificar la estratigrafía de policromías presentes desde su origen en el primitivo monasterio románico hasta la actualidad, ya comprobaron que se encontrarían con varias capas de policromías de distintos colores, que debieron ser eliminadas para recuperar el estado original de la pieza, elaborada con alabastro y engarzada dentro del muro de la iglesia.

Otra curiosidad cuyas causas habría que averiguar es que la omega se representa invertida. Estos cambios de posición de los elementos del crismón han sido observados con relativa frecuencia en estos monogramas en distintas regiones y países.

Así estaba el crismón cuando se inició la restauración. Foto de Covadonga Menéndez.
Así estaba el crismón cuando se inició la restauración. Foto de Covadonga Menéndez.

Con vistas a futuras investigaciones por parte de historiadores del arte, Ana Martín y Covadonga Menéndez recogieron muestras de las policromías de las distintas capas encontradas para tratar de concretar la datación de la pieza, que, en cualquier caso, habría que encuadrar en época medieval. Durante la presentación, se palpaba en el ambiente una gran emoción de los presentes por el disfrute en todo su esplendor de una pieza que ha visto pasar a tantos fieles durante sus nueve siglos de existencia.

Las canonesas se mostraron muy satisfechas con el resultado de esta actuación y recordaron que han preparado un completo programa para conmemorar el aniversario del Concilio de Nicea, en el que San Nicolás, figura histórica y legendaria, participó activamente. Por ejemplo, una exposición temporal sobre este concilio, que puede visitarse los lunes, de 9.00 a 13.00, y de 17.00 a 20.00.

En esta foto se aprecia bien el lugar en el que está el crismón. Foto del autor del blog.
En esta foto se aprecia bien el lugar en el que está el crismón. Foto del autor.

También están previstas unas visitas extraordinarias guiadas, tituladas 'Iglesia de San Nicolás, más allá de los visible', para los jueves 4 y 11 de diciembre y los viernes 5 y 12 del mismo mes. Durante estas visitas, se puede conocer tanto lo visible como lo oculto de este templo: su arquitectura, su patrimonio artístico, sus curiosidades, su vínculo con el anexo monasterio de canonesas, etc. En esta iniciativa, la protagonista es la iglesia de San Nicolás y sus dependencias, descubriendo su valor patrimonial, su historia y su legado.

Algunos elementos de la exposición temporal sobre el Concilio de Nicea. Foto del autor del blog.
Algunos elementos de la exposición temporal sobre el Concilio de Nicea. Foto del autor.

Éstas y otras actividades, como las habituales visitas al monasterio, pueden conocerse en la página web de las Canonesas en este enlace.

sábado, 1 de noviembre de 2025

'Santa Lucía', de Roque Narvaja, cumple 45 años

Ahora que se cumplen 45 años de la publicación de la canción 'Santa Lucía', que aupó a las listas de éxitos Miguel Ríos, me gustaría reconocer el mérito del autor del tema, el argentino Roque Narvaja, quien también la interpretó, en una versión que a mí me gusta más que la de Ríos

Portada de un disco de éxitos de Roque Narvaja que incluye el tema 'Santa Lucía'.
Portada de un disco de éxitos de Roque Narvaja que incluye el tema 'Santa Lucía'.

"Miguel Ríos tomó esta canción mía, 'Santa Lucía', y la hizo balada y chau. Nos cambió la vida a él y a mí. En 1980 me eligieron el mejor compositor de España y la Sociedad de Autores (SGAE) incluyó 'Santa Lucía' dentro de las mejores 100 canciones de España", rememoraba el compositor argentino años más tarde.

La letra del tema me recuerda una historia que a mí me ocurrió hace ya unos cuantos años, cuando todavía los teléfonos fijos no estaban destinados a desaparecer. Llamó al teléfono de mi casa una señora que se confundió de número y me tomó por otra persona. Intenté sacarla del error pero la mujer, que ya debía ser muy mayor y que me dijo que vivía sola, no se enteraba mucho e insistió en contarme las novedades de su familia, incluido el fallecimiento de un pariente suyo. 

Mujer de edad avanzada hablando por teléfono. Foto de Pixabay.
Mujer de edad avanzada hablando por teléfono. Foto de Pixabay.

El caso es que Irene, así es como se llamaba mi anónima comunicante, siguió llamando algún tiempo, día sí día no, y como llegué a la conclusión de que le faltaba atención y que se sentía escuchada y reconfortada cuando hablaba conmigo, yo terminé por no intentar sacarla de su error y escuchaba todo lo que me decía. 

Así hasta un día que ya no llamó más y supuse que alguien la habría aconsejado que dejase de telefonear a desconocidos. O tal vez algún familiar se había hecho cargo de ella, o quizás había ingresado en una residencia.

Ermita de Santa Lucía en la localidad de Sos, en el valle de Benasque, en el que hay mucha devoción a esta santa. Foto del autor.
Ermita de Santa Lucía en la localidad de Sos, en el valle de Benasque, en el que hay mucha devoción a esta santa. Foto del autor.

Esta suplantación de personalidad telefónica no debía de ser tan extraña cuando no existían los móviles y en los teléfonos fijos tampoco era tan fácil saber el número que te estaba llamando, lo que facilitaba también la realización de bromas telefónicas, la mayor parte de las veces graciosas. En este sentido, recuerdo que un amigo de mi adolescencia, allá en Barbastro, que imitaba muy bien las voces de personajes muy conocidos en la ciudad, a veces se divertía llamando a almacenes y tiendas haciendo pedidos en nombre de otras personas, a las que no debía gustarles nada recibir paquetes que ellos no habían solicitado.  

Portada de la novela 'Ciudad de cristal', de Paul Auster.
Portada de la novela 'Ciudad de cristal', de Paul Auster.

Una confusión telefónica da pie a la trama de 'Ciudad de cristal', novela que forma parte de la 'Trilogía de Nueva York' de Paul Auster, obras que lanzaron al estrellato a este escritor estadounidense, que ya nos dejó hace poco más de un año. 

Comienza de esa forma, con una llamada equivocada al domicilio de un escritor, al que confunden con un investigador privado. Y él deja seguir el equívoco y ahí empieza todo. Y lo bueno es que le ocurrió a Auster de verdad y a partir de ahí ideó la novela, que es muy recomendable. ¿Os ha pasado a vosotros algo parecido?

domingo, 19 de octubre de 2025

El encanto de las orquestas estivales

Recorren incansables los pueblos, desde las altas montañas del Pirineo a las secas planicies de los desiertos monegrinos. Llegan envueltos en una aureola de ilusión, con sus viajadas maletas de mano, en las que guardan instrumentos y partituras. Son los herederos directos de los cómicos y hombres orquesta que recorrían comarcas enteras en el verano desde hace muchos lustros. 

A mediados de los años 80 formé parte de uno de estos grupos, por lo que conozco muy bien su dinámica y funcionamiento. Algún tiempo después publiqué un reportaje en las páginas de verano de Heraldo de Aragón en el que hablaba de la actividad de estos grupos y que recupero para que lo leáis ahora en el blog.

El grupo zaragozano Albatros en una de sus actuaciones.
El grupo zaragozano Albatros, en una de sus actuaciones.

Hay una canción cuya letra compuso Víctor Manuel y que popularizó Miguel Ríos, 'El Blues del autobús', algunas de cuyas estrofas definen con gran exactitud la vida de los numerosos hombres y mujeres que viven de las giras musicales durante el verano, en sus diferentes niveles: «Cada día despierto/en distinta habitación/donde doy con mis huesos/cuando está naciendo el sol./Dormimos poco y mal/quemando la salud/ para llegar al quinto infierno/donde cantaré de nuevo./ ¿Qué estarás haciendo tú?/Cada día un concierto, un ensayo, una tensión/que controlo sabiendo/que es mi vida lo que doy./ Siento que el equipo aquel, nunca suena igual/qué misterio habrá,/si podemos conectar lo demás se puede olvidar».

Aquí estoy tocando la guitarra con el grupo en el que participé a mediados de los años 80.
Aquí estoy tocando la guitarra con el grupo en el que participé a mediados de los años 80.

Este 'pan de cada día' de los músicos, con un denominador común que es el continuo vagar durante todo el verano, tiene, sin embargo, algunas diferencias para las estrellas consagradas y para los 'peones' de esta actividad.

Mientras los primeros cobran cantidades notablemente superiores, estos últimos son los obreros de la música: los componentes de conjuntos y bandas musicales que recorren multitud de pueblos  amenizando las sesiones de baile de tarde y noche, normalmente en las plazas mayores de las distintas localidades, bajo el único techo de las estrellas del cielo.

Hasta finales de junio, sus actuaciones son esporádicas. Solo algún fin de semana en las fiestas más tempraneras rompe la monotonía de sus ensayos, en los que repiten hasta el hastío las melodías con las que luego bailarán cientos de personas en las fiestas de los pueblos. Hay que ir acoplando los instrumentos y las voces en cada canción, especialmente las últimas novedades que figuran en los primeros lugares de las listas de éxitos. Con el transcurrir de las actuaciones, las canciones se irán rodando y llegarán a interpretarlas, en no pocas ocasiones, con idéntica sonoridad que las originales.

La orquesta Meteoro 2.0 no ha parado de actuar en los pueblos de Aragón en este 2025.
La orquesta Meteoro 2.0 no ha parado de actuar en los pueblos de Aragón en este 2025.

El trabajo de ensayar es el menos agradecido. Es como la siembra de la semilla, que irá madurando y de la que sólo podrá recogerse su fruto cuando las galas vayan llenando los espacios del calendario.

Entrado el mes de julio, las actuaciones comienzan a ser más frecuentes, para llegar al clímax del 15 de agosto, festividad de la Virgen, seguramente la fecha más festejada en la España rural. El hecho de que sea ésta la época en que existe una mayor demanda de grupos musicales hace que el 15 de agosto y los días anteriores y posteriores se coticen muy por encima del precio normal de una actuación, hasta el punto de que suele doblarse la tarifa habitual del grupo.

Hasta que llega esa semana clave, los cuerpos de los músicos se van castigando irremediablemente hasta bien entrado el mes de septiembre.

Son pocos los obreros de la música que viven exclusivamente de este trabajo. Para gran parte de ellos la actividad musical constituye un complemento económico de sus quehaceres habituales, de los que se desentienden en la época estival para poder atender convenientemente las galas contratadas.

En la actualidad, la práctica totalidad de los grupos disponen de nutridas formaciones, en las que casi nunca falta la voz femenina, y de costosos equipos de sonido para dar satisfacción al cada vez más exigente gusto del público, lo que convierte a esta actividad en una empresa en la que se requieren importantes inversiones económicas.

El cantante barbastrense Antonio Latorre, actuando con la orquesta Columbia en la sala de fiestas Argensola en los años 60.
El cantante barbastrense Antonio Latorre, actuando con la orquesta Columbia en la sala de fiestas Argensola en los años 60.

La vida del músico de baile es dura y sacrificada. Mientras el público baila y se divierte, los músicos se vacían sobre el escenario para dejar un buen sabor de boca, ya que ello es fundamental para las contrataciones de los años siguientes. Al término de las maratonianas verbenas, los bises se suceden para atender los requerimientos del público.

Por otra parte, el grupo es también un mundo en pequeño, en donde la convivencia diaria se hace a veces difícil y donde los problemas técnicos y humanos deben solventarse puertas adentro, sin que repercutan en el resultado final de todo el conjunto. Las enfermedades, el mal humor, el cansancio y las averías técnicas o mecánicas casi nunca impiden que los músicos lleguen a las fiestas de nuestros pueblos, que actúen durante más tiempo del contratado y que luego recojan sus maletas e instrumentos para ir corriendo a otro lugar con su cargamento de ilusiones y música.

 

sábado, 20 de septiembre de 2025

Fotos para recordar las vacaciones

Otro verano se nos va (como cantan los Green Day, ya está terminando septiembre) y con él las semanas de vacaciones que llenan la ciudad de turistas. Aprovecho esta circunstancia para recuperar un artículo que publiqué hace unos años en las páginas de verano de Heraldo porque refleja estos momentos de mudanza estacional en el centro de Zaragoza y por el protagonismo que tenía en él mi inolvidable Dalí, el golden retriever que me acompañó más de doce años y que ya nos dejó hace más de un lustro.

Dalí, ante la Basílica del Pilar, durante un paseo por el centro de la ciudad. Foto de Héctor Solanilla.
Dalí, ante la Basílica del Pilar, durante un paseo por el centro de la ciudad. Foto de Héctor Solanilla.

Parece que el verano ya languidece y que las noches se hacen más frescas conforme se acortan las horas de sol. Mi perro lo agradece porque no puede desprenderse de su perenne manto blanco y dorado, que le obliga a jadear día y noche en la época estival para poder expulsar el calor de su cuerpo. Creo que lo que no le gusta del fresco es que cada vez hay menos turistas por la plaza del Pilar y alrededores, algunos de los cuales se empeñan en regalarle caricias e incluso en hacerse fotos con él. 

Dalí, refrescándose en la fuente de la plaza de La Seo. Foto de Guillermo Mestre.
Dalí, refrescándose en la fuente de la plaza de La Seo. Foto de Guillermo Mestre.

Puede ser una foto original y diferente a la que se hacen la mayoría de quienes visitan la zona más turística de la capital. Se les ve en fila, esperando a inmortalizar su paso por Zaragoza con la cascada de la gran fuente de la plaza a sus espaldas, o sosteniendo la cercana bola del mundo como si fueran el titán Atlas. Algún adolescente es capaz de trepar por los relieves que forman los continentes hasta bien arriba del globo terráqueo conformando una imagen que podría ilustrar el conocido aforismo libertario: "Que paren el mundo, que me apeo".

Turistas fotografiándose ante la fuente de la Hispanidad. Foto del autor.
Turistas fotografiándose ante la fuente de la Hispanidad. Foto del autor.

Antes o después, muchos pasan también a fotografiarse por las murallas romanas y a los pies de la efigie de César Augusto, junto a la parada del tranvía cuyo nombre despista a los turistas menos avezados, que esperan encontrarse en la misma basílica al apearse y preguntan: "¿Esto es la plaza del Pilar?".

Y algunos penetran incluso por la inmediata puerta del Mercado Central atraídos por el bullicio de compradores y vendedores, y por los seductores aromas a especias, frutas y verduras que emanan del bazar zaragozano. Allí también les hacen fotos a los ejemplares que vende el pescatero José Luis en su surtido mostrador. Hermosos atunes, descomunales lenguados y bellas merluzas gallegas a precios increíbles: 5,99 euros el kilo, mil pesetas, lo mismo que costaban hace 20 años. Una imagen para recordar.

El pescatero del Mercado Central José Luis López, con un ejemplar de esturión. Foto del autor del blog.
El pescatero del Mercado Central José Luis López, con un ejemplar de esturión. Foto del autor.


sábado, 13 de septiembre de 2025

Adiós a Rick Davies, fundador y alma de Supertramp

Hace un par de días no fue un día normal y cualquiera. Me desperté con la noticia de la muerte de Rick Davies, uno de los fundadores y el alma de Supertramp, uno de mis grupos favoritos y una banda fundamental en la historia de la música de la segunda mitad del siglo XX.

Rick Davies, durante un concierto con Supertramp.
Rick Davies, durante un concierto con Supertramp.

La mayor parte de sus canciones forman parte de la banda sonora de mi vida y si alguna vez me pongo a la tarea de elaborar una lista con los mejores discos de pop-rock de todos los tiempos tengo claro que 'Crisis?, What Crisis?' o 'Crime of the Century' estarán en el podio de los tres primeros, por detrás de 'The Dark Side of de Moon', de Pink Floyd, y de 'I Robot', de Alan Parsons Project. 

Junto a Roger Hodgson lideraron un proyecto que dio a luz canciones irrepetibles y Davies mantuvo viva la llama del grupo tras la marcha de Hodgson en 1983 a causa de sus desavenencias por la incompatibilidad de caracteres de estos dos genios de la música.

Supertramp, en los momentos álgidos de su carrera.
Supertramp, en los momentos álgidos de su carrera, a principios de los ochenta. 

Son tantas las canciones del grupo que permanecen en la memoria musical de varias generaciones, tantos los momentos inolvidables que muchos de nosotros hemos vivido con ellas y que rememoramos cada vez que las escuchamos, que es inevitable sentirnos un poco huérfanos con la muerte de Davies, a quien ya en 2015 le fue diagnosticado un cáncer que provocó la suspensión de una gira del grupo por Europa. 

Desde entonces luchó a brazo partido con esa temible enfermedad, que no hace ascos ni a riquezas materiales ni a genialidades artísticas cuando decide acabar por las malas con la vida de quienes tienen la mala suerte de ser tocados por su malhadada lotería. 

Portada del disco 'Crisis?, What Crisis?'.
Portada del disco 'Crisis?, What Crisis?'.

Davies falleció el pasado día 6, sólo una semana antes del cincuenta aniversario de la publicación del álbum 'Crisis?, What Crisis?', que encumbraría definitivamente a Supertramp.

Cuando llegan estas fatales noticias sólo nos queda el frágil consuelo de creer en la inmortalidad que sus universales creaciones aportarán por los siglos de los siglos a estos ídolos, cuya desaparición física no impedirá que sigamos teniendo ese vínculo fraternal con notas musicales y entonaciones vocales que nos arrullan desde la cuna de nuestra más tierna adolescencia.

Rick Davies, en la última etapa de Supertramp.

Canciones que lo mismo nos revelan los desvaríos y vaivenes a los que nos someten las relaciones amorosas, como 'Anoter Man's Whoman', que exaltan sentimientos supuestamente intrascendentes que surgen en las rutinas de cualquier jornada anodina, como 'Just a Normal Day', con letras y músicas aparentemente sencillas pero que conllevan cargas de gran profundidad, pues nos hacen reflexionar sobre la brevedad de la vida, ajustada al huidizo tiempo, ese tiempo que, como dijo el poeta, es la escuela en la que aprendemos pero también el fuego en el que nos consumimos.

Goodbye, Rick, que tengas una buena acogida y disfrutes de las mejores músicas en el reino de la paz.

domingo, 24 de agosto de 2025

El Cinca, el hijo mayor de Monte Perdido (y II)

Muchos de los sobrarbenses o ribagorzanos que abandonaron sus casas en la montaña se asentaron después en ciudades de la tierra baja como Barbastro, Monzón o Fraga, en las que han podido seguir escuchando el rumor de tu cauce. 

El Cinca, a su paso por Monzón.

Tú les traes noticias de lo que ha ido sucediendo aguas arriba, les hablabas de las penas por los que seguían marchando, pero también les acercabas las nuevas de los que peleaban por mantener sus medios de vida, sus señas de identidad culturales y sus costumbres ancestrales, algunas de ellas recuperadas, como la Morisma de Aínsa, los carnavales de Bielsa o Chistau y el descenso de las navatas con las que antaño tú transportabas las riquezas madereras desde los valles altos hasta las tierras llanas. 

Tu rumor, recogido de las aguas que el Cinqueta vierte a ti en Salinas, también les hablaba de esos intentos desesperados por fijar la población en los pueblos más lejanos, de ese grito desgarrado de los solteros de Plan reclamando mujeres con las que poder formar una familia y mantener el fuego encendido en sus hogares para generaciones posteriores. 

El Cinqueta baña el valle de Plan.

Algunos de los que emigraron encontraron su medio de vida en los complejos industriales creados junto a tu cauce, sobre todo en Monzón y en Barbastro. Otros mantuvieron sus actividades agrarias y ganaderas en las nuevas zonas de regadío impulsadas por el Canal de Monegros que abasteces desde el pantano de El Grado -cómo no acordarse del vino del Somontano a cuya crianza contribuyes aportando millones de gotas de agua con los sistemas de riego que atraviesa este canal- o por el Canal de Aragón y Cataluña que bebe del embalse de Barasona, en la cuenca de tu río hermano Ésera, del que tú mismo te nutres poco antes de llegar al término de Barbastro. 

Este río, que recibe a su vez al Isábena en Graus, es tu más caudaloso afluente. Tiene la fortuna de atravesar paisajes bellísimos y pueblos como Benasque, Campo, Castejón de Sos y la citada localidad grausina, en las que se convierte en un privilegiado testigo del legado artístico e histórico que los siglos han ido depositando en estos valles. 

El río Ésera, en el embalse de Eriste. Foto del autor.

Pueblos con sabor medieval o iglesias y ermitas que son auténticas joyas del arte románico salpican los valles de Sobrarbe y Ribagorza cuyas aguas van a parar a ti, Río Cinca. Por eso eres un río culto y también un río sabio, y te sabes adaptar por igual a las angostas gargantas y profundas foces de tus tramos superiores como a las mesetas áridas y espaciosas del Somontano.

Esencias del Guara y el Vero 

Antes de llegar a estas tierras bajas ricas en viñas y almendros recoges rumores de otros lugares privilegiados de tu cuenca, como el Valle de la Fueva, cuyos aromas llegan a tu cauce a través del río de la Nata y del Usía.

Algo más abajo, te llegan las esencias recogidas en la sierra de Guara por el Susía y por el Vero, otro río fundamental en el panorama de tu cuenca, pues en él se han encontrado los más antiguos vestigios de la presencia humana en tu zona de influencia. Los yacimientos  arqueológicos y la práctica de los descensos de barrancos han dado gran actualidad a este río que baña la fértil huerta barbastrense, cuyos ricos productos se venden desde hace cientos de años en los tradicionales mercados de la capital del Somontano. 

El Vero, a su paso por Barbastro.

Por los restos hallados en las cuevas y abrigos de la ribera del Vero sabemos que nuestros antepasados poblaban estas tierras desde el Paleolítico. Son muchos siglos de historia que se enriquecieron con la llegada de numerosas corrientes migratorias de pueblos indoeuropeos a través de los pasos naturales del Pirineo. 

Los romanos también dejaron constancia de su sueño imperial en diversas partes de tu recorrido, sobre todo en las proximidades de tu desembocadura en el Ebro. Algunos restos de su cultura han sobrevivido hasta hoy, aun a pesar de las correrías de los visigodos y de las luchas entre cristianos y árabes, necesarias para que el Reino de Aragón expandiese sus posiciones en tus riberas a través del Ara y de la plaza fuerte de Boltaña, la otra gran capitalidad, junto a Aínsa, del Sobrarbe milenario, en el que transcurre toda tu niñez y juventud.

Unión de los ríos Cinca y Segre. Foto de Vriullop.

La fecundidad cultural te acompaña también en tu madurez como río. De esa riqueza invisible atesorada bajo tu caudal bebieron en su niñez los que ya son inmortales naturales de tu ribera, como los barbastrenses hermanos Argensola, como Ramón José Sender, que paseó su genialidad creadora en tus riberas durante su infancia, tras venir al mundo en Chalamera.

O como el sabio de la literatura española José Manuel Blecua, al que viste nacer en Alcolea, y el tenor Miguel Fleta, que vio la primera luz en Albalate de Cinca. 

En tus últimos tramos de vida, te expandes, orgulloso, para llenar de riqueza y de vida los términos agrícolas de Fraga y Torrente de Cinca. Poco después de unirte al Segre, marchas decidido a tu unión con el Ebro, en donde encuentras el sabor de otras antiguas tierras de Aragón que el padre de todos los ríos ha ido tomando durante su periplo por el viejo Reino. 

Navegando por el Ebro, en Benifallet. Foto del autor.

Así te recuerdo, Río Cinca, como ese hijo mayor de la montaña inmutable e imperecedera, nexo de unión entre tierras y hombres, camino y despensa de los pueblos por los que pasas, espejo cristalino que estamos obligados a conservar para que puedan reflejarse y reconocerse en él las generaciones a las que tendremos que entregar el testigo en el futuro. 

El embalse de Mediano, visto desde Muro de Roda. Foto del autor.

Tal vez algún día de ese incierto tiempo que ha de venir, lo que quede de nosotros habrá sido esparcido entre los almendros en flor del Somontano barbastrense y alguna minúscula brizna llegue hasta tu cauce, arrastrada por el viento o mecida por las aguas del Vero. Volveremos a sumergirnos en tu rumor inconfundible, que nos acompañará en el plácido sueño que nos ha de llevar a ese mar lejano cuyas gotas evaporadas volverán a recoger, en forma de lluvia, la magia de Monte Perdido.

domingo, 17 de agosto de 2025

El Cinca, el hijo mayor de Monte Perdido (I)

Siempre me ha gustado el rumor de tus aguas. Era muy niño cuando descubrí la hermosura de tus lechos y la grandiosidad de tu cuna, por la que das tus primeros pasos, en el valle de Pineta.

Cascadas de Pineta donde nace el río Cinca. Foto del autor.
Cascadas de Pineta donde nace el río Cinca. Foto del autor.

Tan virgen era en aquellos años el Pirineo, que los vehículos atravesaban directamente el cauce sumergiendo sus ruedas en tus aguas heladas. Desde entonces, Río Cinca, me ha acompañado tu recuerdo, enriquecido por posteriores estancias veraniegas en campamentos juveniles junto al entonces recién estrenado Parador de Monte Perdido y junto al antiguo sanatorio ubicado al lado del embalse de Pineta, cerca de Javierre. 

Pocas veces me he sentido tan libre como cuando ascendí desde el fondo del valle hasta el Balcón y el lago de Pineta, a unos 2.500 metros de altitud, donde echas a andar y comienzas ese largo y rico trasiego de 170 kilómetros que das hasta entregarte al padre Ebro, junto a Mequinenza. 

Una de las cascadas del fondo del Valle de Pineta, donde da sus primeros pasos el Cinca.
Una de las cascadas del fondo del Valle de Pineta, donde da sus primeros pasos el Cinca.

Es allí, en Pineta, o en otros parajes incomparables de los valles adyacentes de los que surgen las aguas que luego te hacen más caudaloso -me vienen a la memoria los lagos de Urdiceto (junto a Parzán) o la Balsa La Mora (en el valle de Chistau)- donde mejor se escucha el silencio que producen los copos de nieve al caer sobre la tierra helada, una de las experiencias más reconfortantes para los amantes de la montaña. 

En tus primeros kilómetros de vida, macizos mágicos y misteriosos, como las Tres Sorores, y montañas que han marcado los recuerdos de generaciones enteras de sobrarbenses, como Cotiella o la Peña Montañesa, te saludan al pasar. Y no te resignas a decir adiós a la cima de Monte Perdido, cuya memoria te acompaña hasta las tierras bajas pues su imagen sigue velando tu niñez y tu juventud, hasta que te adentras en las fértiles tierras bajocinqueñas

Embalse de Pineta, junto a la localidad de Javierre.
Embalse de Pineta, junto a la localidad de Javierre.

Es Monte Perdido el símbolo supremo del pireneísmo, monumento pétreo que parece esculpido por la naturaleza en homenaje al pueblo aragonés, constante en sus anhelos y duro y resistente contra las adversidades que le deparan la historia o el egoísmo de los hombres. Él guarda en sus cuevas y grutas heladas el oculto misterio de las nieves perpetuas, de las que tú, Río Cinca, amamantas aun en los años de sequía pertinaz.

GENTES Y PUEBLOS 

En tu descenso vas bebiendo de grandes y pequeños cursos de agua: el Barrosa, el Real, el Cinqueta, el Irués, el Río de la Garona, el Yaga o el Bellos, en cuyas desembocaduras se localizan pequeños núcleos como Salinas, Hospital de Tella y Escalona, antes de llegar a Aínsa, donde recibes al Ara, ese otro gran río que te acerca las reservas de la otra parte de la gran despensa natural que es Ordesa y Monte Perdido. Las gentes de estas poblaciones situadas en los cruces de cauces son hospitalarias y conservan todavía las actividades relacionadas con la hospedería y las comunicaciones. 

Las pozas de Puyarruego, en el río Bellos, afluente del Cinca. Foto de Huesca La Magia.
Las pozas de Puyarruego, en el río Bellos, afluente del Cinca. Foto de Huesca La Magia.

Estos altos en el camino también ocupan un lugar preferente de mi memoria de infancia en esas idas y venidas junto a tu cauce, en el que tantas veces he bañado mi cuerpo y mi espíritu, en Pineta, en Salinas, en Hospital de Tella, en Escalona, en el Puente de las Pilas o en la Boquera barbastrina. ¡Cómo me reconforta tu transparencia cada vez que vuelvo a tu lado!

Conforme desciendes hacia el llano, los valles por los que discurres se van llenando de localidades más o menos pobladas, incluso algunas abandonadas por efecto de la emigración de los años sesenta y setenta. Algunos de esos pueblos, como Mediano, los engulliste en la profundidad de los pantanos que fueron construyendo en tu cauce o en los de tus afluentes, y los viejos mapas se fueron llenando de pequeñas bolsas azules, en forma de heridas para quienes les fueron expropiadas sus casas y haciendas y expulsados de los lugares en los que habían vivido sus antepasados desde cientos, tal vez miles de años antes.

El embalse de Mediano. Al fondo, el tozal de Muro de Roda, en La Fueva. Foto del autor.
El embalse de Mediano. Al fondo, el tozal de Muro de Roda, en La Fueva. Foto del autor.

El campanario de Mediano todavía despunta entre las aguas del pantano, sin resignarse a perecer en el naufragio provocado por esa enorme masa de olvido.

La torre de la iglesia de Mediano, testigo de donde quedó el pueblo inundado por el pantano.
La torre de la iglesia de Mediano, testigo de donde quedó el pueblo inundado por el pantano.

De todos los ríos que van a desembocar a ti, sólo el Ara ha sido protegido por los dioses de las aguas y permanece inmaculado, sin presas que estorben el normal discurrir de su corriente. El malogrado embalse de Jánovas ha convertido a este río en símbolo de una lucha duramente librada por los montañeses. Esa victoria, sin embargo, no impidió que muchos pueblos se vaciasen y que el futuro del valle quedase hipotecado por más de medio siglo de amenaza de inundación.

(Continúa en la siguiente entrada)

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