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martes, 31 de marzo de 2026

La olvidada torre inclinada de Zaragoza

La torre inclinada de la iglesia de San Juan de los Panetes de Zaragoza constituye uno de los escasos ejemplos de este tipo de 'malformaciones' en edificaciones de una considerable altura, siendo la torre inclinada de Pisa la más conocida, por lo que es un centro de potente atracción turística para esa ciudad italiana y para la comarca de la Toscana. 

Desde el Mercado Central se aprecia bastante bien la inclinación de la torre de San Juan de los Panetes. Foto del autor del blog.
Desde el Mercado Central se aprecia bastante bien la inclinación de la torre de San Juan de los Panetes. Foto del autor.

"No hace falta viajar hasta Italia para ver una torre inclinada; uno de los elementos más característicos de San Juan de los Panetes es su torre octogonal del siglo XVI y su inclinación se debe a problemas de cimentación", reza la página del Ayuntamiento zaragozano dedicada al conjunto de San Juan de los Panetes en su portal de Turismo.

Sin embargo, esa referencia es la única llamada a conocer este curioso elemento arquitectónico, que provoca la atención de quienes se percatan de su inclinación, que tampoco es muy palpable desde todas las perspectivas en las que puede presenciarse desde los alrededores.

En esta perspectiva desde la fuente de la Hispanidad, la torre de San Juan de los Panetes destaca por su iluminación interior. Foto del autor del blog.
En esta perspectiva nocturna desde la fuente de la Hispanidad, la torre de San Juan de los Panetes destaca por su iluminación interior. Foto del autor.

Porque si uno se adentra en la iglesia y se interesa por la posibilidad de conocer más detalles sobre esta torre, no existe ningún elemento informativo al respecto. Y si se le pregunta a alguna de las hermanas del anexo convento de las Nazarenas, se constata que no es posible visitar la torre ni, mucho menos, subir por su interior hasta lo más alto de esta construcción, que fue levantada a finales del siglo XVI, enteramente de ladrillo, de planta octogonal y con cuatro pisos, en los que pueden observarse ventanas con arcos de medio punto y óculos, que rematan en un chapitel bulboso, siguiendo las directrices de la arquitectura barroca.

En 1680 ya fue objeto de algunas reparaciones dentro de una campaña de trabajos de todo el conjunto, que renovaría totalmente su imagen. Y durante el siglo XVIII se construye una nueva iglesia, que se concluye en 1720 tras derruirse el anterior templo medieval, que era de una sola nave, mientras que el nuevo templo basilical consta de tres naves y sobre el crucero se levanta un cimborrio. 

Interior de la Iglesia de San Juan de los Panetes. Foto del autor del blog.
Interior de la Iglesia de San Juan de los Panetes. Foto del autor.


Reparto de panes

Éstos y otros muchos detalles sobre la historia de este conjunto religioso y sobre al adjunto torreón de la Zuda los he sacado de un interesante estudio elaborado por la historiadora del arte Pilar Lop Otín, titulado 'San Juan de los Panetes de Zaragoza: estudio histórico-artístico de un convento hospitalario', que fue publicado por la Institución Fernando el Católico en 2015.

La anterior iglesia, de la Orden de San Juan de Jerusalén o de los Hospitalarios, de estilo románico, debió ser la primera iglesia cristiana consagrada en Zaragoza y albergaba el culto del convento de la orden, entre cuya importante labor asistencial estaba la de elaborar y repartir el pan a los pobres (de ahí que se la conociese como San Juan de los Panetes). Fue levantada en los siglos XII y XIII y dedicada a la Virgen y a San Juan Bautista.

'San Juan de los Panetes y antiguo Palacio de la Azuda en Zaragoza', acuarela realizada en junio de 1855 por Valentín Carderera. Fundación Lázaro Galdeano.
'San Juan de los Panetes y antiguo Palacio de la Azuda en Zaragoza', acuarela realizada en junio de 1855 por Valentín Carderera. Fundación Lázaro Galdeano. Esta acuarela nos ofrece una vista poco conocida del conjunto hospitalario desde la arboleda de Macanaz. En el centro del conjunto destaca una de las puertas de acceso a la ciudad, la de San Ildefonso o de la Tripería.


Un centro de interpretación

Preparando este artículo pensaba en lo interesante que sería conocer el origen y la evolución histórica y urbanística de esta parte de Zaragoza, tal vez en un centro de interpretación que bien podría ubicarse en alguna de las plantas del torreón de la Zuda, desde donde hay unas hermosas vistas de San Juan de los Panetes y de su torre inclinada.

La Orden de San Juan de Jerusalén ya está presente en Zaragoza desde poco después de la toma de la ciudad por Alfonso I en 1118. Su instalación definitiva se produciría en 1180, cuando Alfonso II les cede parte de lo que había sido la fortaleza musulmana de la ciudad y terrenos adyacentes.

La fortaleza, conocida como Zuda o Azuda, fue construida por los musulmanes en el ángulo noroeste del recinto amurallado romano. De esa fortaleza sólo se conserva el torreón del mismo nombre, que formó parte también del recinto hospitalario hasta su desaparición.

Vistas de San Juan de los Panetes y de las cúpulas del Pilar desde el mirador de la última planta del torreón de la Zuda. Foto del autor del blog.
Vistas de San Juan de los Panetes y de las cúpulas del Pilar desde el mirador de la última planta del torreón de la Zuda. Foto del autor.

A lo largo de estos siglos fueron muchos los avatares sufridos por la muralla romana, la Zuda y el recinto hospitalario de la Orden de San Juan de Jerusalén. Por ejemplo, los bombardeos y saqueos durante la Guerra de la Independencia y los incendios y destrozos durante la Segunda República y la Guerra Civil.

Y por si todo esto fuera poco, la conservación de lo que iba quedando del convento y de la Zuda estuvo fuertemente condicionada por intensos debates políticos y sociales que se iban produciendo a lo largo de los siglos XIX y XX, en función de intereses urbanísticos que abogaban por el derribo de estos restos, siguiendo la estela de otras muchas pérdidas patrimoniales de la ciudad.

Dos imágenes del torreón de la Zuda a principios de los años 30 del siglo XX. A la izquierda se aprecian los tejados de las viviendas que estaban adosadas a la muralla romana, entonces totalmente oculta. A la derecha, vista del muro Este del torreón durante el derribo del convento sanjuanista.
Dos imágenes del torreón de la Zuda a principios de los años 30 del siglo XX. A la izquierda se aprecian los tejados de las viviendas que estaban adosadas a la muralla romana, entonces totalmente oculta. A la derecha, vista del muro Este del torreón durante el derribo del convento sanjuanista.


Así, el torreón de la Zuda fue parcialmente demolido y reconstruido entre 1881 y 1885, y a punto estuvo de ser nuevamente destruido, junto con la iglesia, en la década de 1930, tras el derribo de las dependencias conventuales y la aparición de la muralla romana. Una de las primeras intervenciones ejecutadas tras el derribo del convento fue la de solucionar la falta de recalce de la iglesia, tras la retirada de tierra de los solares anexos, lo que se habría hecho a propósito, dejando colgado el edificio para que se hundiera y así acometer en esa zona la construcción de un mercado de verduras.

Consolidación de la torre

En noviembre de 1932, el arquitecto conservador de la Junta Nacional del Tesoro Artístico Teodoro Ríos presentaba el proyecto de consolidación de la torre inclinada, que presentaba importantes problemas de cimentación, por lo que había sido apuntalada "directamente sobre el terreno con muchos maderos, pero con poca seguridad". Así que propuso la consolidación definitiva de la estructura mediante "un puntal metálico sobre una placa de hormigón armado con el intermedio de cuatro gatos hidráulicos", obra que consideró de "urgente necesidad".

Proyecto de apuntalamiento de la iglesias y torre de San Juan de los Panetes diseñado en 1932 por Teodoro Ríos.
Proyecto de apuntalamiento de la iglesias y torre de San Juan de los Panetes diseñado en 1932 por Teodoro Ríos.

Al mes siguiente, el arquitecto municipal Miguel Ángel Navarro apoyaba la concesión de la licencia y del desarrollo posterior de las obras se encargaría Francisco Iñíguez, que sustituyó a Ríos en el cargo de arquitecto conservador.

Tras la Guerra Civil, la consideración que el Ayuntamiento tenía sobre el valor de estas construcciones cambió radicalmente, puesto que pasaron de ser prescindibles a ser parte capital del complejo proyecto de creación de la nueva plaza del Pilar, desde la que se puede contemplar la poco valorada torre inclinada de San Juan de los Panetes, que de noche, eso sí, destaca por su iluminación interior y forma una bella estampa con las coloreadas cascadas de la fuente de la Hispanidad.

sábado, 22 de noviembre de 2025

Restaurado el crismón medieval de la iglesia de San Nicolás de Zaragoza

Este 2025 se conmemoran los 1.700 años del Concilio de Nicea, celebrado en el año 325. Por ello, desde el Monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro han programado una serie de actividades que recuerdan la participación de San Nicolás de Bari en este concilio. Una de esas actuaciones ha sido la restauración del crismón de esta iglesia zaragozana, que ha sido llevado a cabo por las restauradoras Ana Martín y Covadonga Menéndez, de Estudio Zararte, quienes presentaron el resultado de su trabajo este viernes, 21 de noviembre.

Así ha quedado el crismón tras la restauración. Foto del autor del blog.
Así ha quedado el crismón tras la restauración. Foto del autor.

La presentación estuvo precedida de una conferencia en la propia iglesia de San Nicolás, en la que las restauradoras explicaron todo el proceso que han seguido para recuperar este elemento de gran valor histórico y también artístico, titulada 'Hallazgos e incógnitas tras la restauración del Crismón de la iglesia de San Nicolás de Zaragoza'.

Como se sabe, el crismón es un monograma cristiano formado por la superposición de las letras griegas Χ (chi) y Ρ (rho), que son las dos primeras letras de la palabra 'Cristo' en griego. Es un símbolo antiguo que representa a Cristo y se complementa con las letras α (alfa) y ω (omega) para indicar que Cristo es el principio y el fin de todo lo que existe.

Ana Martín y Covadonga Menéndez, durante la presentación de su trabajo de restauración. Foto del autor del blog.
Ana Martín y Covadonga Menéndez, durante la presentación de su trabajo de restauración. Foto del autor.

La primera incógnita destacada de la intervención es la datación de este elemento, aunque se supone que fue colocado sobre la puerta de entrada de la primitiva edificación del templo, que fue consagrado en 1134, y que era de estilo románico. Con las posteriores ampliaciones y reformas de la iglesia a lo largo de los siglos, el crismón quedó en la parte superior de la entrada a la nave central del templo, por lo que actualmente no se ve desde el exterior.

Trabajos de restauración del crismón. Foto de Covadonga Menéndez.
Trabajos de restauración del crismón. Foto de Covadonga Menéndez.

Cuando las restauradoras hicieron las catas y estudios preliminares para evaluar tanto el estado de conservación de la pieza como para identificar la estratigrafía de policromías presentes desde su origen en el primitivo monasterio románico hasta la actualidad, ya comprobaron que se encontrarían con varias capas de policromías de distintos colores, que debieron ser eliminadas para recuperar el estado original de la pieza, elaborada con alabastro y engarzada dentro del muro de la iglesia.

Otra curiosidad cuyas causas habría que averiguar es que la omega se representa invertida. Estos cambios de posición de los elementos del crismón han sido observados con relativa frecuencia en estos monogramas en distintas regiones y países.

Así estaba el crismón cuando se inició la restauración. Foto de Covadonga Menéndez.
Así estaba el crismón cuando se inició la restauración. Foto de Covadonga Menéndez.

Con vistas a futuras investigaciones por parte de historiadores del arte, Ana Martín y Covadonga Menéndez recogieron muestras de las policromías de las distintas capas encontradas para tratar de concretar la datación de la pieza, que, en cualquier caso, habría que encuadrar en época medieval. Durante la presentación, se palpaba en el ambiente una gran emoción de los presentes por el disfrute en todo su esplendor de una pieza que ha visto pasar a tantos fieles durante sus nueve siglos de existencia.

Las canonesas se mostraron muy satisfechas con el resultado de esta actuación y recordaron que han preparado un completo programa para conmemorar el aniversario del Concilio de Nicea, en el que San Nicolás, figura histórica y legendaria, participó activamente. Por ejemplo, una exposición temporal sobre este concilio, que puede visitarse los lunes, de 9.00 a 13.00, y de 17.00 a 20.00.

En esta foto se aprecia bien el lugar en el que está el crismón. Foto del autor del blog.
En esta foto se aprecia bien el lugar en el que está el crismón. Foto del autor.

También están previstas unas visitas extraordinarias guiadas, tituladas 'Iglesia de San Nicolás, más allá de los visible', para los jueves 4 y 11 de diciembre y los viernes 5 y 12 del mismo mes. Durante estas visitas, se puede conocer tanto lo visible como lo oculto de este templo: su arquitectura, su patrimonio artístico, sus curiosidades, su vínculo con el anexo monasterio de canonesas, etc. En esta iniciativa, la protagonista es la iglesia de San Nicolás y sus dependencias, descubriendo su valor patrimonial, su historia y su legado.

Algunos elementos de la exposición temporal sobre el Concilio de Nicea. Foto del autor del blog.
Algunos elementos de la exposición temporal sobre el Concilio de Nicea. Foto del autor.

Éstas y otras actividades, como las habituales visitas al monasterio, pueden conocerse en la página web de las Canonesas en este enlace.

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