Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de enero de 2025

Como la vida misma

Se nos ha escapado 2024 como una estrella fugaz y nos hemos plantado, casi sin darnos cuenta, ante otro taco de calendario, buen momento para hacer algún balance que otro y de plantearnos una lista de proyectos y buenas intenciones para los próximos 365 días. 

Francesca y Robert en una escena de 'Los puentes de Madison'.

Iba a hacerlo y he caído en la cuenta de que en este recién nacido 2025 se cumple el 30 aniversario de 'Los puentes de Madison', una película que fue acogida con cierta frialdad por los entendidos de cine en el año de su estreno, como lo prueba el hecho de que no recibió ningún premio, sólo una nominación al Óscar para Meryl Streep como mejor actriz, y otras dos nominaciones a los Globos de Oro. 

Sin embargo, se ha convertido en una cinta imprescindible para los amantes del género, de esas que gusta ver de cuando en cuando y dejar correr otra vez la lágrima con un magistral relato en imágenes, palabras y música que, en el fondo, es una historia real como la vida misma. Porque, a ver, ¿quién no ha vivido una situación similar a la de Robert y Francesca, quién no ha tenido que seguir alguna vez solo su camino porque otra persona no se atrevió a abrir la puerta a una nueva vida? 

A mí, para bien o para mal, y aunque pueda estar marcada por la evidente carga de melancolía que lleva consigo aumentar los dígitos que marcan tu edad, esta historia me puede servir como encabezamiento ante el nuevo año. Melancolía, nostalgia y cierta desesperación, quizás porque ya nos vamos haciendo mayores para seguir aspirando a protagonizar estos cuentos de hadas.

Como colofón a esta perorata y como siempre se impone brindar por las venturas y por la prosperidad ante el año recién nacido, no puedo por menos que hacer mío un poema de William B. Yeats mientras escancio un poco de vino del Somontano en mi copa:

El vino entra en la boca
y el amor entra en los ojos.

Esto es todo lo que en verdad conocemos
antes de envejecer y morir.

Así, llevo el vaso a mi boca,
y miro tu retrato, y suspiro.

lunes, 9 de septiembre de 2024

El rastro o la hoguera de las vanidades

Es bien cierto lo que dice el estribillo de 'Una, dos y tres', la conocida canción de Patxi Andión: 'Lo que usted no quiera para el rastro es'. 

Cientos de libros se amontonan por todos lados en el rastro de Zaragoza. Foto de J. L. Solanilla.
Cientos de libros se amontonan por todos los lados en el rastro de Zaragoza.

Suelo ir de vez en cuando al rastro que se instala los domingos en la gran explanada del aparcamiento que hay cerca de la Estación Intermodal de Zaragoza. Allí se pueden encontrar utensilios usados a buen precio, antigüedades de más o menos valor y muchos zarrios procedentes de desalojos de casas y pisos que normalmente habrán quedado deshabitados por la muerte o traslado a la residencia de sus ancianos moradores.

Periódicos y juguetes en el rastro.
Periódicos antiguos, libros, vídeos y hasta juguetes eróticos en uno de los puestos del rastro.

El rastro es oportunidad de encontrar algún chollo, de entrenarse en el arte del regateo con el fin de llegar a ese punto intermedio en el que el comprador siente que ha hecho una buena adquisición salvando la dignidad del que vende.

Pero el rastro es también un zoco iluminado por hogueras de vanidades, alimentadas por montañas de libros amontonados aquí y allá, por pilas de álbunes fotográficos en blanco y negro, por marcos con títulos universitarios y distinciones honoríficas, medallas, placas reconociendo méritos y triunfos y trofeos diversos, como los procedentes de victorias deportivas.

Distinciones y reconocimientos abundan en los puestos del rastro.
Distinciones y reconocimientos abundan en los puestos del rastro.

Objetos todos que fueron exhibidos con orgullo en paredes y anaqueles por quienes algún día los recibieron, probablemente en medio de una merecida ovación o en un sentido homenaje.

Y sin llegar a ser tan radical como Ramón J. Sender, quien dejó escrito que la imprenta ha hecho mucho daño a la literatura porque antes de su invención sólo se publicaban obras maestras, es cierto que no está justificado que se publiquen cientos de miles de libros cada año. 

Libros de todos los tipos a 50 céntimos, un auténtico chollo.
Literatura, ensayo, diccionarios, libros de viajes... Todos a 50 céntimos. Un chollo, oiga.

Pero, en fin, das una vuelta por el rastro y sientes pena de ver tantos libros vendidos a precios que harían enrojecer a quienes años atrás los escribieron y publicaron con toda su sapiencia y cariño. La mayoría se pueden comprar a 50 céntimos, cantidad que en muchos casos se podría recuperar a peso en una trapería o establecimiento de recogida de materiales de reciclaje.

Muchas veces compro algunos de esos libros como acción de rescate, para salvarlos de ese fuego de olvido al que han sido arrojados con alevosía en un acto de descuido, traición o deslealtad a tíos, padres o abuelos que se los legaron en la herencia junto a unos ahorros o unas acciones en el banco. 

Una de las ediciones de 'Platero y yo' rescatadas del rastro.
Una de las ediciones de 'Platero y yo' rescatadas del rastro.

El caso es que de mis preferidos ya atesoro una colección de variadas ediciones, con ejemplares comprados a esos precios de saldo. Por ejemplo, de Platero, que aún a pesar de ser tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, se salvaría de ese fuego devorador que nos hace recordar que hasta del más colosal incendio sólo queda un montón de cenizas.

viernes, 30 de agosto de 2024

Vale la pena ver la película 'Luz de septiembre'

Iste chueves, Aragón TV emitió a zinta 'Luz de septiembre', de Lola Gracia, que nos conta una historia que se desenvuelte a la fin d'a Guerra Civil en l'Alto Aragón. Yo podié veyer la l'año pasau, cuan la facioron en a clausura d'o Festival Pireneu Literario, en Benás. 

Una escena de la película 'Luz de septiembre'.
Una escena de la película 'Luz de septiembre'.

M'ha feito muito goyo tornar a veyer-la, tanto per la historia que conta como per la realización. Parando cuenta amás de que practicament toz los actors son aficionaus, lo resultau ye immillorable. Tos la recomiendo de verdat y no tos la perdaz si tenez la oportunidat de veyer-la. Amás, los personaches charran en as luengas propias d'o territorio an se desenvuelte la trama: lo ribagorzano en Graus y Fonz, lo patués en a val de Benás y lo catalán en Arén. Pero si no entendez estas fablas no tos ne faigaz perque ye subtitulada en castellano.

Lola Gracia, en el estreno de la película en Fonz, el año pasado.
Lola Gracia, durante el estreno de la película en Fonz, el año pasado. Foto de J. L. Pano.

(Este jueves, Aragón TV emitió la película 'Luz de septiembre', de Lola Gracia, que nos cuenta una historia que se desarrolla al final de la Guerra Civil en el Alto Aragón. Yo pude verla el año pasado, cuando la proyectaron en la clausura del Festival Pirineo Literario, en Benasque. Me ha gustado mucho volver a verla, tanto por la historia que cuenta como por la realización. Teniendo en cuenta además que prácticamente todos los actores son aficionados, el resultado es inmejorable. Os la recomiendo de verdad y no os la perdáis si tenéis la oportunidad de verla. Además, los personajes hablan en las lenguas propias del territorio donde se desarrolla la trama: el ribagorzano en Graus y Fonz, el patués en el valle de Benasque y el catalán en Arén. Pero si no entendéis estas hablas no os preocupéis porque está subtitulada en castellano.)

martes, 27 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Dalí (y V)

Cabo de Creus, el paraíso de un genio

He llegado al final de este peregrinaje. Desde Figueras a Gerona, un autobús de línea me trasporta por una carretera infernal, con un trazado más propio del siglo XIX que del XXI. A pesar de ello, el conductor del vehículo avanza rápido arrimando el bus con habilidad hasta el límite de la carretera con el precipicio. Desde lo alto de una cresta, divisamos Cadaqués, allá abajo, con su coqueta iglesia sobresaliendo sobre los tejados de las casas blancas de pescadores.    

Foto que hice al estudio en el que trabajaba Dalí en Port Lligat.
Estudio en el que Salvador Dalí materializó gran parte de su obra, durante 50 años, en su casa de Port Lligat (foto del autor).

Como en Figueras, la población vive intensamente el Año Dalí. Todos los espacios de exposiciones dedican su programación al genio que hizo de esta zona un paraíso para la creación y lugar de visita de otros genios de la pintura, de la literatura o del cine. En cada bar o en cada tienda cuelgan fotos más o menos antiguas que inmortalizan una visita de Dalí al lugar o a las proximidades. En la fachada del Casino cuelga un gran tapiz con la imagen del pintor y con toda la programación preparada para festejar el centenario de su nacimiento. En las playas y otros rincones, el Ayuntamiento ha puesto paneles de metacrilato en los que se informa sobre el pueblo y se reproducen distintas obras del artista.

Tapiz sobre el Año Dalí en la fachada del Casino de Cadaqués (foto del autor).

De entre las variadas muestras que se exhiben en el pueblo -en casino hay dos y otras tantas en sendas salas privadas- la que más seduce es la que ha preparado el Museo de Cadaqués en colaboración con el Centro de Estudios Dalinianos. Se titula 'Dalí desconocido' y se muestran varias decenas de dibujos, acuarelas y óleos, muchos de ellos nunca expuestos anteriormente, entre los que apunto algunas de las que debieron ser sus primeras obras, pues fueron realizadas por un Dalí jovencísimo, de doce o catorce años de edad.

Mapa de la Ruta Dalí, con el último día del itinerario.
Mapa de la Ruta Dalí.

Para el final de todo este recorrido he dejado la visita a la casa museo de Port Lligat, situada en la bahía del mismo nombre, a poco más de un kilómetro de Cadaqués, distancia que hago a pie disfrutando del paisaje, inmenso, del mar nítido y de un cielo inolvidable, con una luz que traspasa los sentidos y que me ayuda a comprender un poco mejor el universo daliniano. Para acceder a la casa hay que pedir cita con algunos días de antelación, pues los grupos de visita, que entran cada 10 minutos, son muy pequeños y están atendidos por guías. 

Dalí se estableció allí en 1930, en una pequeña barraca de pescadores que fue ampliando hasta 1970 con forma laberíntica. Los diferentes espacios están repletos de abundantes objetos y recuerdos del pintor y de Gala. Sólo hay una habitación, con dos camas para el matrimonio, espacio que, como todas las piezas, está orientado hacia la bahía. Frente a esta vista impresionante trabajaba también Dalí, en un estudio sencillo y austero. En el exterior, entre los amplios jardines, destaca una piscina con forma de falo, en la que se montaban juergas y bacanales que provocaron comentados escándalos en la época.

La habitación con dos camas que hay en la casa de Port Lligat (todas las fotos son del autor del blog).
La habitación con dos camas que hay en la casa de Port Lligat (foto del autor).

Dejo el santuario daliniano con la satisfacción de conocer mucho mejor a un creador genuino e irrepetible que, por encima de cuestiones políticas o de montajes estrafalario-publicitarios, tiene un mérito indiscutible: el haber conseguido que las grandes masas se interesasen por el arte.

jueves, 22 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (IV)

Figueras, centro del surrealismo

Figueras, penúltima etapa de este viaje por la ruta Dalí y uno de los tres puntos del triángulo en el que el artista desarrolló la mayor parte de su vida y de su obra, es sede de lo que él mismo llamaba “la más grande obra surrealista del mundo”. Ésta es precisamente el Museo Dalí, ubicado en un antiguo teatro rehabilitado por el genial pintor en la ciudad que le vio nacer el 11 de mayo de 1904. El centenario teatro había sido quemado a finales de la Guerra Civil y permaneció abandonado hasta que Dalí decidió rehabilitarlo para convertirlo en su propio museo. Fue inaugurado en 1974 y está situado junto a Torre Galatea, en donde el artista vivió los últimos años de su vida.

Vista exterior del Museo Dalí, en Figueras.
Vista exterior del Museo Dalí, en Figueras.

El Museo Dalí es el centro neurálgico de la ciudad y uno de los espacios artísticos más visitados de España. Para entrar se forman largas filas, sobre todo en los meses de verano. Consigo evitarlas apuntándome a una visita guiada, que, aunque algo más cara que la entrada por libre, da la oportunidad de conocer a fondo el continente y el contenido gracias a las explicaciones de los guías. Además, incluye un itinerario por los lugares de la ciudad que marcaron la vida del artista: su casa natal, el hotel Durán -donde se hospedaba en sus visitas a la ciudad-, la Rambla y el Museo del Juguete,  donde para celebrar el centenario había una exposición con fotografías de la infancia y de la familia de Salvador Dalí.

El exterior del conjunto que forman el museo y Torre Galatea (el nombre de Gala siempre está presente en los proyectos de 'El divino') es ya todo un canto a la estética propia de la trayectoria de Dalí: paredes de color rojo con panes adosados y fachadas rematadas en lo alto con sus conocidos huevos gigantes y las figuras doradas con las que homenajea a los Óscar de Hollywood. La estructura interior del Museo conserva la de la primitiva construcción del teatro

Mapa de la ruta Dalí, con el día 4, en Figueras.
Mapa de la ruta Dalí, con el día 4, en Figueras.

En lo que era el patio de butacas, el visitante se encuentra con varios elementos que nos sitúan ante la estética y el pensamiento de tan fecundo creador. Entre éstos, un 'Cadillac lluvioso', en el que dos maniquíes conviven con una lluvia permanente en su interior. La parte alta de esta zona culmina con una corona de lavabos, símbolo de purificación para Dalí, que empleó más de una década en la preparación, diseño y ejecución de este espacio. La cúpula geodésica que corona la edificación es el emblema del museo y se ha convertido en símbolo de la ciudad. 

El recorrido a través de sus numerosas salas de exposiciones, en las que se pueden admirar unas 1.500 obras de arte, con pinturas, esculturas, dibujos, grabados, instalaciones, joyería, hologramas y fotografías, nos permite conocer toda la trayectoria artística de Dalí, sus sueños y sus fobias, desde sus inicios en el impresionismo hasta las últimas obras que pintó allí mismo, en Torre Galatea.

Interior del Museo Dalí.
Impresionante mural en el interior del museo.

A lo largo de toda su fecunda vida pasó por distintas etapas artísticas, con incursiones en el cubismo, el futurismo o el surrealismo, entre las más importantes.

En espacios del museo como la sala llamada Palacio del Viento, se aprecia en toda su medida el titánico esfuerzo que mantuvo Dalí para llegar a ser un artista total, siguiendo los modelos renacentistas con los que se quería equiparar. La sala Mae West, considerada como una de las obras más importantes del siglo XX, y la cripta en la que está enterrado son otros lugares emblemáticos de un espacio museístico al que vale la pena dedicar todo un día de contemplación y disfrute.

El Museo del Juguete, en Figueras.

Durante el paseo por Figueras conozco algunas de las anécdotas de la vida del pintor. Veo el bar de la familia de su primera novia, la Rambla por la que en alguna ocasión paseaba con un pequeño elefante, el local en el que estaba el colmado donde compraba los dátiles con los que hacía una pasta para mantener tiesos y puntiagudos sus bigotes, o la terraza de un café desde la que hacía sus primeras provocaciones de corte surrealista, como ponerse una gran tortilla de patatas en un bolsillo de la chaqueta. Como dice el escritor Antonio Fernández Molina, Dalí era Dalí.

(Continuará)

miércoles, 14 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (III)

Púbol, un pasado lleno de esplendor

Dejo atrás el santuario dels Àngels, junto a Gerona, y dirijo mis pasos hacia el castillo de Púbol, uno de los lugares obligados en la ruta a seguir con ocasión del Año Dalí. Se dice que cuando Dalí compró este castillo, a unos 30 kilómetros de la capital gerundense, tuvo muy en cuenta el hecho de su situación, muy cerca del lugar donde el artista contrajo matrimonio con Gala. 

Uno de los salones del castillo de Púbol, con decoración netamente daliniana.
Uno de los salones del castillo de Púbol, con decoración netamente daliniana.

La construcción, de origen medieval, estaba en ruinas cuando fue adquirida por el genial artista en 1968, diez años después de su matrimonio con la musa. La restauración fue costosa y se prolongó durante más de un año, aunque la meticulosidad del trabajo permitió mantener la romántica imagen de la fortificación en ruinas.

Desde la estación de Flassá, un taxi me lleva hasta Púbol, un pueblo de no más de cien habitantes. Lluis, su amable conductor, aún recuerda los años en que Gala reinaba en el castillo con su máximo esplendor. Dalí sólo podía acudir allí cuando le llamaba su esposa. Entonces, él acudía con la misma presteza que el primer día en que el amor había unido sus corazones en una sola alma. Pero después llegó la separación física. 

Lluis ya era taxista cuando Gala recibía en su castillo incontables visitas de jóvenes a los que conquistaba con su abrumadora personalidad y, sobre todo, con los suculentos regalos que ofrecía a sus amantes.

El castillo es ahora el mejor testimonio de aquel pasado en el que Gala luchaba inútilmente contra el envejecimiento y contra la muerte. Según Ian Gibson, uno de los biógrafos de Dalí, poco tiempo antes de morir, Gala “tenía el aire de una madame retirada de un prostíbulo, con el rostro arrugado empastado de maquillaje y los labios desbordantes de rojo”. 

Helena Ivanovna Diakonova, que era como se llamaba en realidad la esposa de Dalí, había nacido el 26 de agosto de 1894 en la ciudad rusa de Kazán (era diez años mayor que Dalí). Murió el 10 de junio de 1982 a los 88 años en Port-Lligat, aunque se le trasladó discretamente envuelta en una manta en el asiento trasero de un Cadillac que ahora puede visitarse en el garaje del castillo. Sus restos embalsamados reposan en la cripta del castillo, en una tumba doble que debía albergar también a Dalí, pero éste fue enterrado, no sin controversia, en el Museo de Figueras.

Mapa con la tercera etapa de la Ruta Dalí.
Mapa con la tercera etapa de la Ruta Dalí.

El interior del edificio es claramente daliniano, ya que el artista se implicó activamente en su decoración. Impresionan mucho la habitación y el baño de Gala, con su tocador y todos sus utensilios para el aseo y el cuidado del pelo, que parecen haberse utilizado unas horas antes. 

Hay también algunas obras que Dalí realizó especialmente para este inmueble, como el panel del techo del llamado Salón de los Escudos, una obra de 12 x 8 metros, en el que están representados Gala y el artista. Con motivo del Año Dalí, en el castillo se puede ver también una atractiva exposición temporal sobre las ilustraciones que ‘El divino’ hizo para el Quijote.

En los sótanos del castillo está enterrada Gala y la tumba de Dalí está vacía.
En los sótanos del castillo está enterrada Gala y la tumba de Dalí está vacía.

Tras la muerte de Gala, Dalí se instaló en el castillo, donde vivió entre junio de 1982 y agosto de 1984 porque, según cuentan, no quería dejar sola a la mujer que tanto había amado. Pero un incendio fortuito en la habitación le causó graves quemaduras, por las que fue hospitalizado. 

Después, Dalí se instaló definitivamente en Figueras hasta su muerte, en 1989. Figueras es precisamente el próximo destino de esta ruta, después de dejar Púbol con cierto sentimiento de tristeza por saber que allí se queda Gala prisionera en su castillo, con la única compañía de su soledad

El bar Emporium, en Figueras, que Dalí frecuentaba con Buñuel.
Las mesas del bar Emporium, en Figueras, lugar que frecuentaba Dalí con Buñuel.

El día muere y aprovecho para dar un paseo por la Rambla de Figueras, que muestra por todas partes y con mucho orgullo las señas dalinianas que la convierten en una de las capitales mundiales del surrealismo. Junto a esa Rambla están las mesas del bar Emporium, en las que Dalí y Luis Buñuel escribieron gran parte del guion de la película 'Un perro andaluz'.

(Continuará)

jueves, 8 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (II)

Foto que hice de la exposición 'Dalí y las ilusiones ópticas', en Gerona.
Foto que hice de la exposición 'Dalí y las ilusiones ópticas' en el Museo del Cine de Gerona.


Gerona, el preludio del triángulo mágico

El 'Pájaro solar' que Miró dejó en su fundación barcelonesa me señala el camino de la Costa Brava, en donde hallaré el triángulo mágico que forman el castillo de Púbol (donde Gala vivió los últimos años de su reinado), Figueras (ciudad natal de Dalí y sede de su museo principal) y Cadaqués-Port Lligat, donde produjo la inmensa mayoría de su obra. 
Pero, antes de abandonar Barcelona, sucumbo a la tentación de pasear por las estrechas calles del Barrio Gótico que frecuentaba Salvador Dalí en sus asiduas visitas a la gran urbe catalana. Se alojaba siempre en el hotel Ritz y desde allí bajaba paseando con amigos y admiradores por las Ramblas o por la calle Puerta del Ángel hasta el Liceo o la plaza de la Catedral. 

Mapa de la Ruta Dalí con el día 2, llegada a Gerona.


En su biografía sobre 'El divino', el peluquero Lluis Llongueras cuenta alguno de estos paseos con el artista por las librerías de viejo de la calle La Paja y por las tiendas de antigüedades de la calle Baños Nuevos. En más de una ocasión, Llongueras regalaba a Dalí láminas con dibujos o cenefas de las que se encaprichaba 'El genio', muy dado a dejarse agasajar con obsequios y compras de estética o procedencia disparatadas. 
Paseando por el barrio, que conozco bien porque residí en él algunos años durante mi etapa de estudiante universitario en Barcelona, entro en una de estas librerías, la de Ángel Batlle, quien me recibe entre miles de ejemplares y láminas que tienen años y méritos de sobra para ocupar las estanterías y mesas de la librería. “Dalí venía a menudo –recuerda Batlle-; entraba, daba un paseo rápido y con su bastón iba señalando libros y dibujos que compraba sin mirar el precio. Luego le pasábamos la cuenta al Ritz. Nunca firmaba recibos ni papeles porque decía que su firma valía mucho dinero”. 
Unos metros más allá, el propietario de la centenaria tasca El Portalón rememora las frecuentes visitas de Dalí, junto con otros artistas de la Barcelona de los sesenta y setenta, para tomar vinos y hablar sobre arte y pintura.

Una de las librerías de viejo que frecuentaba Dalí durante sus paseos por el barrio gótico de Barcelona.
Una de las librerías de viejo que frecuentaba Dalí y que fotografié durante mi paseo por el Barrio Gótico.


Después, abandono Barcelona en dirección a Gerona. El Museo del Cine de esta bella ciudad romana y medieval alberga una interesante exposición temporal titulada 'Dalí y las ilusiones ópticas', con la que se pone de manifiesto la relación entre la obra de Dalí y las técnicas utilizadas en los comienzos remotos de lo que más tarde serían la fotografía y el cine. 
El pintor gerundense retomó la estética de la cámara oscura para crear sus perspectivas con figuras que destacan por su textura y luminosidad. Aquí se aprecia cómo sus postulados estéticos conectan con las fotografías tridimensionales que preparaban la llegada del cinematógrafo. A todo ello unía sus típicos objetos y temáticas surrealistas, elementos que también le unen a su breve colaboración cinematográfica con Luis Buñuel, en 'El perro andaluz', y con Hitchcock. 
Además, el Museo del Cine de Gerona es un lugar del máximo interés para todos los amantes del séptimo arte. A través de sus tres plantas, hace un recorrido completo por toda la historia del cine universal, remontándose 500 años atrás, y exhibe miles de objetos y máquinas originales, algunas antiquísimas, pertenecientes a la colección de Tomás Mallol, adquirida por el Ayuntamiento de Gerona en 1994.

Interior del santuario dels Àngels, donde Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958.
Interior del santuario dels Àngels, donde Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958,


Después de dar un paseo por el casco antiguo de la ciudad y por el interior y exterior de su monumental catedral, me dirijo al santuario de la Virgen dels Àngels, de estilo neoclásico y construido a principios del siglo XV, que preside la cima del monte del mismo nombre. A través de 15 kilómetros de una serpenteante carretera semioculta por frondosos bosques, llego a la humilde ermita en la que Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958, detalle desconocido para muchos gerundenses con los que he hablado, incluidos los responsables de la oficina de información turística. Desde lo alto de la montaña, disfruto de una vista de pájaro reconfortante, en la que Gerona queda ya como un punto de referencia en la lejanía.

(Continuará)

jueves, 1 de agosto de 2024

El pollo, que sea a la chilindrón

Recetas para la preparación de un producto tan popular como es el pollo hay muchas, pero la más practicada en los hogares aragoneses desde hace algunos siglos es la del chilindrón. Incluso las que llevan esta etiqueta pueden encontrarse con distintas variantes, como puede comprobarse en cada una de las ediciones del certamen que tradicionalmente se celebra en esta primera semana de agosto en Huesca, organizadas por Radio Huesca dentro de los actos que conforman el pórtico de las fiestas laurentinas.

Foto del guiso de pollo a la chilindrón en tartera de barro. La foto es de Gabi Orte/Chilindrón.
Guiso de pollo a la chilindrón en tartera de barro. Foto de Gabi Orte/Chilindrón.


Durante estos días, distintos establecimientos oscenses sirven raciones y tapas de esta preparación con denominación de origen aragonesa, por lo menos en lo que la de pollo se refiere, pues en la vecina Navarra también se estila desde hace mucho tiempo la cocción del chilindrón para el cordero.

Este guiso con pollo se practicaba en ocasiones especiales, como la fiesta mayor de muchos de nuestros pueblos y ciudades. Como Huesca capital, en cuyos hogares no falta en el almuerzo del día de San Lorenzo, el 10 de agosto, comida que suele culminar con otra preparación típica de estas fechas: el melocotón con vino.

Foto del concurso de pollo a la chilindrón de Huesca, en la edición de 2016, en la que participé como jurado, junto a Mateo Sierra. Foto de Javier Blasco.
Foto del concurso de pollo al chilindrón de la edición de 2016, en la que participé como jurado, junto a Mateo Sierra. Foto de Javier Blasco.


En mi memoria gustativa figura en un lugar predilecto el pollo a la chilindrón, pues en mi más tierna infancia mis abuelas y mis tías preparaban unos guisos exquisitos con los mejores gallos del corral del pueblo, tanto en La Fueva como en Naval. Desde luego, aquellos ejemplares de pollos nada tenían que ver con los de granja que se venden actualmente en la mayoría de carnicerías y supermercados, aunque en algunos establecimientos más o menos selectos también es posible adquirir pollos camperos criados con alimentación natural y con terreno para campar y ejercitar su musculatura.

Aunque, como ya ha quedado dicho, el guiso chilindrón admite variantes en función de las costumbres de cada pueblo o comarca, vamos a dejar constancia de la que se considera receta canónica, perfectamente recogida por el recordado poeta, escritor y guionista cinematográfico oscense Julio Alejandro de Castro en su 'Breviario de los chilindrones', que lleva los siguienes ingredientes además de imprescindible buen ejemplar de pollo: 1 diente de ajo gordo, 2 cebollas, 2 pimientos rojos, 2 tomates, 6 lonchas de jamón, aceite de oliva, sal y pimienta. Inexcusable, para este ilustrado aficionado a la buena cocina, llevar a cabo el guiso en una tartera de barro. Ánimo, pues, échenle ganas y... al pollo.

Elena Santonja y Julio Alejandro, preparando el pollo al chilindrón en el mítico programa 'Con las manos en la masa'.
Elena Santonja y Julio Alejandro, preparando el pollo al chilindrón en el programa 'Con las manos en la masa'.

La receta, paso a paso en el programa 'Con las manos en la masa'
Julio Alejandro de Castro participó en el mítico programa de Elena Santonja 'Con las manos en la masa' que se emitió el 30 de junio de 1988, es decir, hace 36 años, en donde preparó el pollo a la chilindrón según la receta canónica y donde dio muestras de su amplia cultura y rica experiencia vital. Escritor, poeta, marino y cocinero aficionado, este insigne oscense nacido en el Coso en 1906, es conocido, sobre todo, por su trabajo como guionista del cineasta aragonés Luis Buñuel. El programa completo se puede ver en este enlace que lleva a la emisión de este documento que bien puede considerarse histórico.


miércoles, 19 de junio de 2024

Un Negroni muy veraniego

Es bien cierto que el verano es una estación muy propicia para practicar lo que de un tiempo a esta parte se llama vermuteo: tomar el tradicional vermut y el aperitivo antes de comer o de cenar.

Hay quien toma el vermut a palo seco, normalmente con hielo y un trozo de limón. Hay quien le añade algo de soda y una oliva. Y hay quien, aunque sea de vez en cuando, gusta de combinar diferentes sabores gracias a la coctelería, ya sea utilizando fórmulas clásicas o echando mano de la creatividad.

Me confieso un seguidor incondicional de las bebidas amargas, así que lo de tomar el aperitivo con vermut, campari o bebidas similares es algo que me entusiasma. Hace muchos años, disfrutaba con el Cynar, un aperitivo hecho de alcachofas que estuvo muy en boga y que después cayó poco a poco en el olvido.

Entre mis preferidos están el cóctel Negroni, cuya fórmula clásica incluye vermut rojo (para mí, cuanto menos dulce y más amargo mejor), campari y ginebra a partes iguales. El único inconveniente que tiene es que es un cóctel muy alcohólico, así que normalmente opto por el Cóctel Americano, que lleva campari y vermut pero no ginebra. Para adaptarlo más a mi gusto, le echo un poco más de campari que de vermut.

En esta entrada vermutera os pongo el enlace de un vídeo que hicimos hace unos años para elaborar un Negroni muy veraniego, preparado por Pablo Lubiano en un local zaragozano que está en la plaza de Santa Cruz y que se llama, precisamente, El viejo Negroni. Pablo sustituye el campari por vino rosado, en concreto de Bodega Enate, de la D. O. Somontano, para que sea más fresco y menos alcohólico. ¡Que lo disfrutéis!

Pablo Lubiano, del restaurante El viejo Negroni, preparando un cóctel negroni con vino rosado, muy apropiado para el verano.
Pablo Lubiano, preparando el negroni con vino rosado.

Ahí va un Buñueloni

Muchos de vosostros sabréis que el genial cineasta aragonés Luis Buñuel era un gran bebedor de cócteles, especialmente del Negroni. Aunque, al final, hizo alguna variante para acoplarlo mejor a sus preferencias. Tomaba el cóctel sin campari, que sustituía por otro amargo, vermut Carpano Punt e Mes. Así que terminó llamándolo Buñueloni.


Artículos populares