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sábado, 26 de octubre de 2024

Hablando sobre bocados de felicidad en Barbastro

Este jueves acudí a Barbastro, mi ciudad natal, para compartir con muchos amigos y conocidos una charla sobre los tesoros gastronómicos del Somontano, invitado por la sociedad cooperativa Gas Barbastro, dentro de los actos por su 50 aniversario.

Foto con los responsables de Gas Barbastro al término de la charla.
Foto con los responsables de Gas Barbastro al término de la charla.

Fue una tarde noche muy emotiva, de reencuentros con amigos de la juventud y compañeros de estudios en los Escolapios y en el Instituto Hermanos Argensola, así como con colegas periodistas como Macu Hervás, que se ha encargado de escribir el libro '50 años de gas en Barbastro. Diario de un proyecto social de éxito, pionero en Aragón. 1974-2024'.

El acto tuvo lugar en el amplio salón de la entidad, en donde puse de manifiesto que los habitantes de Barbastro y su comarca tienen la suerte de disfrutar de todos los ricos productos que incluí en mi libro 'Tesoros gastronómicos de Aragón' elaborados en la misma zona o en las proximidades, como es el caso del azafrán, que ya se cultiva en Laspuña, en la comarca del Sobrarbe. El resto se producen en sus huertas, campos y montes: trufa negra, tomate rosa, ternasco y otros corderos, ternera, quesos, melocotón, jamón, vino de garnacha, cebollas, borrajas y aceite de oliva.

Un momento de la charla en Barbastro.
Un momento de la charla en Barbastro.

Y a esos hay que añadir otros muchos productos que aportan 'bocados de felicidad' y salud, que era el tema de la disertación. Ahí están otros alimentos como las variadas y saludables verduras de las huertas: las coles, los pimientos, el bróquil y el brócoli, la pella, las acelgas o los espárragos (con los que también se quiere hacer una indicación geográfica protegida, como con el tomate rosa de Barbastro).

Y qué decir de los dulces y postres, como el pastillo de Barbastro (de calabaza o de almendras). Con las almendras, por cierto, otro gran tesoro de esta tierra, se hacen por aquí también dulces que ya han traspasado las fronteras aragonesas, como el pastel Biarritz, de pastelería Albás, donde también hacían unos insuperables tocinillos de cielo.

Productos de la huerta de Barbastro. Foto del autor.
Productos de la huerta de Barbastro. Foto de J. L. S.

No podemos dejar de lado los productos de la matacía, como las tortetas de sangre, la longaniza de Graus y la secallona de Barbastro, en cuya elaboración se utiliza a menudo esa estupenda sal de Naval. Me vienen a la mente otros deliciosos tesoros, como las alcaparras de Ballobar y las múltiples y variadas setas que podemos recoger en las sierras de Naval o en las estribaciones de Guara.

Y para rematar, gracias a la piscifactoría de El Grado, podemos disfrutar de truchas y esturiones de alta calidad. Incluso el famoso caviar lleva ya el marchamo de origen del Somontano, lo mismo que las huevas de trucha, producidos por la empresa Caviar Pirinea.

En fin, que hubo mucha tela que cortar hablando de los deliciosos bocados de felicidad de esta parte de Aragón y disfrutando de la compañía de tanta buena gente.

Guisantes baby salteados en brasa, salsa de mantequilla y yema de huevo ecológico.
Guisantes baby salteados en brasa, salsa de mantequilla, seta lengua de vaca y yema de huevo ecológico, uno de los platos degustados en La Oveja Negra.

Para terminar la jornada, fuimos con varios miembros del consejo rector de la sociedad Gas Barbastro (Andrés Santolaria, Ernesto Sarrablo y Martín Solano -contrastado gastrónomo, quien me presentó al público al comienzo de la charla-), y con Macu Hervás y el gerente de la entidad, Juan Sesé, a cenar al restaurante La Oveja Negra. Fue una grata experiencia gastronómica, en la que pudimos comprobar la buena mano del chef Rafa Bautista y de la sumiller María Vegué en la elaboración de los platos y en la atención en la sala.

Exquisito foie sobre puerros.
Exquisito foie sobre cama de puerros, otro de los pases en La Oveja Negra.

Hacen platos en los que prima la calidad del producto y las ganas de extraerle el máximo partido con combinaciones originales y elaboraciones muy estudiadas que van desde el mínimo tratamiento para que el producto se muestre tal como es hasta sofisticadas cocciones para sorprender a los paladares más exigentes. Maridamos los platos con el excelente y complejo vino blanco Bestué Chardonnay Fermentado en Barrica, de Bodega Otto Bestué. Francamente recomendable este establecimiento barbastrense.


sábado, 1 de junio de 2024

A propósito del buixo

El boj (Buxus sempervirens) es un arbusto nativo de Europa, Asia occidental y el norte de África. Pertenece a la familia Buxaceae y se caracteriza por su follaje perenne de hojas pequeñas y brillantes, así como por su crecimiento lento y compacto. Es conocido por su longevidad, ya que algunos ejemplares pueden vivir varios siglos. En cuanto a su madera, se utiliza desde la antigüedad por sus propiedades excepcionales. Su dureza, densidad y poca porosidad hacen que sea un material apropiado para muchas aplicaciones. Por ejemplo, para la fabricación de utensilios de cocina, como cucharas, tenedores, espátulas, espumaderas, etcétera. Como apenas tiene poros, no coge color, olor, ni sabor y garantiza una excelente higiene. También se hacen con esta madera instrumentos musicales de viento e incluso muebles. Creo recordar que en alguna casa pirenaica me senté más de una vez en una cadiera de madera de boj al calor del fuego del hogar para escuchar las historias que los más mayores del lugar nos referían a los más pequeños mezclando hechos verídicos con detalles a todas luces irreales o, por lo menos, totalmente increíbles.

También se dice que el boj tiene propiedades mágicas y, de hecho, desde hace mucho tiempo se han fabricado amuletos y objetos relacionados con el esoterismo. Para quien seguro será un símbolo de buena suerte es para quienes alguna vez han sido agraciados con un premio de la lotería de Navidad, ya que las pequeñas bolitas que giran en esos grandes bombos son de madera de boj.

En zonas montañosas como el Pirineo aragonés, el boj tiene una gran presencia y en alguna que otra ocasión te puedes encontrar con un recodo del sendero hermosamente decorado por plantones de boj revestidos de musgos que le dan al paisaje un aire de cuento de hadas. En fabla aragonesa al boj se le denomina buxo y también buixo. Dada la vocación localista y de recuperación de nuestras tradiciones y nuestra cultura culinaria, he bautizado este blog 'Madera de buixo', una planta cuyo acusado e inconfundible aroma me ha acompañado desde mi infancia todos los veranos y periodos vacacionales que pasaba por los valles de Pineta, de Ordesa o Benasque.

Un sendero abrigado por un arco de misteriosos bojes en el valle de Benasque. Foto del autor del blog.

Senderos de belleza y misterio

En uno de mis senderos favoritos, hay un lugar rodeado de misterio, en el que parece que el monte te acoge en sus enigmáticas entrañas, bajo una hechizante penumbra gris y verde. Sólo se oye el canto de los pájaros y el susurro de un cercano arroyo empeñado en moldear las piedras que ayudan a cruzarlo. Imposible no sentirse traspasado por la paz que emana de los troncos de bojes o buixos vestidos con musgos verdosos y grisáceos de indescifrables significados. Un lugar vetado a la infelicidad y al desasosiego. Tendríamos que subir alguna vez  todos por senderos como éste, pues son muchos los que jalonan los hermosos montes pirenaicos.


martes, 21 de mayo de 2024

Una receta al alcance de todos para conseguir felicidad

Foto de mi receta en el restaurante Joscar, de Gandesa.


Hace un tiempo me mandaron una foto de un establecimiento hostelero de Gandesa, en la Terra Alta tarraconense, el Joscar, en una de cuyas paredes figura una frase que compuse hace unos años para un local zaragozano ubicado en la plaza de San Pedro Nolasco, de cuyo nombre no quiero acordarme. El remitente de la foto me preguntó, incrédulo: “¿Esto lo has escrito tú?”. Pues sí, le contesté, pero ni idea de que me habían traducido al catalán y de que la frase en cuestión ha corrido por esos mundos de la hostelería, poniendo de relieve algo tan cotidiano como ser felices sentados a una mesa para disfrutar de unos ricos alimentos en compañía de amigos, conocidos o familiares. Y lo cuento porque me satisface que los propietarios del Joscar hayan tenido a bien hacerse eco de esta reflexión y, encima, respetando la autoría, lo que es de agradecer en este mundo actual, en el que la piratería está a la orden del día. Y porque, de paso, me sirve para poner de relieve algo que no me canso de decir y de recalcar en cuantos foros he participado a lo largo de estos años: que podemos disfrutar de unos momentos verdaderamente felices en compañía de seres queridos compartiendo alimentos que no tienen por qué ser carísimos ni traídos de lejanos y exóticos territorios. Por ejemplo, con una humilde ensalada de tomate de temporada, tal que el rosa de Barbastro, bien aliñado con aceite de oliva virgen extra del Somontano y con sal de Naval.

Frase original en la pared de un establecimiento de Zaragoza.


 

Ahí están la foto del local de Gandesa y la del establecimiento zaragozano, que ya cerró hace unos años, tomada en 2012. Así que os animo a poner en práctica siempre que podáis esta receta.

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