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domingo, 27 de septiembre de 2026

Recuerdos de cocina con el cariño de una madre

Este viernes 25 de septiembre ha fallecido en Barbastro mi madre a la edad de 93 años. Como es lógico y natural, a una madre no se la olvida nunca y siempre se la recuerda por muchos motivos, incluso por detalles que pueden resultar insignificantes pero que llegan a tocar en lo más hondo de nuestra alma porque nos trasladan a momentos vividos con gran felicidad en nuestra infancia y adolescencia. Por ejemplo, por los experimentados con los platos que salían de su cocina, en los que el cariño era un ingrediente fundamental.

Una paella bien surtida de marisco, como las que hacía mi madre.
Una paella bien surtida de marisco, como las que hacía mi madre.

En efecto, esos platos que preparan las madres a sus hijos desde la más tierna infancia figurarán para siempre en la película gustativa de sus vástagos. Y en algunos casos, como el de quien suscribe, están en un lugar especial porque Cinta Alicia, como se llamaba la mujer que me trajo al mundo, era una auténtica disfrutona del placer gastronómico. Que hubiera abundantes existencias en la despensa y en la nevera era una de sus principales preocupaciones del día a día porque no escatimaba recursos para disponer de los mejores ingredientes a la hora de preparar los menús diarios.

Y en los días de fiesta, sobre todo cuando había invitados, echaba el resto para agasajar a quienes se sentaban a nuestra mesa familiar, porque era tan generosa y desprendida que era del todo imposible que quienes nos visitaban se fueran descontentos cuando se marchaban. Incluso podía pecar de exagerada, y por eso algunos familiares no anunciaban con mucha antelación su visita para que no se excediese en el agasajo, y aún así la mesa se llenaba de exquisitas preparaciones que era capaz incluso de improvisar ante cualquier visita sorpresa.

Preparando unos huevos fritos para almorzar. Foto del autor.
Preparando unos huevos fritos para almorzar. Foto del autor.

Entre los platos que a ella más le gustaban estaban los que tenían mariscos como protagonistas. Así, en sus paellas marineras el arroz era lo de menos y rompía cualquier canon culinario en lo referente a las cantidades de cada ingrediente. Muchas veces preparaba mariscadas con una presencia y un sabor impresionantes, combinando a la perfección los sabores de cada fruto del mar, pues no en vano regentó durante muchos años una pescadería en la calle Argensola de Barbastro.

Anteriores a estos registros en mi memoria gustativa son los relacionados con los platos de la cocina tradicional pirenaica, pues ella era natural de Fumanal, en el municipio de Muro de Roda, en la comarca del Sobrarbe. Como sabemos bien quienes descendemos de madres procedentes de las bellas montañas altoaragonesas, los aromas que desprendían las chiretas mientras se cocinaban en la olla están asociados a nuestros primeros balbuceos y gateos por el suelo de la cocina o del comedor, mientras en la radio sonaban las canciones de la época que a ella le gustaban, como ésta de María Dolores Pradera. Y muy pronto, esos sabores llegaban también a nuestra boca cuando la leche materna aún era parte de nuestro sustento.

Ternasco asado, uno de los platos típicos de los días señalados. Foto Grupo Pastores.
Ternasco asado, uno de los platos típicos de los días señalados en mi infancia. Grupo Pastores.

También mantengo en mi memoria recuerdos imborrables de otras preparaciones en las que el cordero era ingrediente principal, como guisos variados y como la pierna, la paletilla o el costillar al horno, unos asados cuyo inconfundible aroma comenzabas a percibir ya los días de fiesta cuando subías por la escalera de la casa en la que nací en Barbastro, en el paseo del Coso, anteriormente del Generalísimo.

Otra cosa buena que tenía mi madre era que estaba dotada de un gran sentido del humor y que le gustaba hacer partícipe a todo el mundo de sus bromas y ocurrencias graciosas. Sus familiares siempre la recordaremos como la mujer risueña que era, que alegraba las celebraciones y fiestas a las que asistía o que ella misma promovía en su casa. Como tampoco olvidaremos los consejos que nos daba, sobre todo en la última etapa de su existencia, para aprovechar al máximo los momentos de felicidad que nos va concediendo la vida.

La casa del Coso de Barbastro en la que nací, en una foto de los años 50.
La casa del Coso de Barbastro en la que nací, en una foto de los años 50.

También intentaremos ejercitar la generosidad y el altruismo de los que siempre hizo gala, especialmente con los más desfavorecidos, con los que practicaba una compasión infinita, gracias al gran corazón que latía en su pecho, que también le llevó a amar sin medida a los animales. Me emocionaba mucho oír a mis hijos hablarle a su abuela de cuerpo presente en el tanatorio recordando lo bien que se portó siempre con ellos. "Era feliz haciendo felices a los demás" fue la perfecta definición que hicieron de mi madre.

Mi madre, sosteniendo a mi perro Dalí cuando era un cachorro. Foto del autor del blog.
Mi madre, sosteniendo a mi perro Dalí cuando era un cachorro. Foto del autor.

En estos momentos siempre duros y difíciles que conlleva toda pérdida, especialmente la de una madre, a mí me queda el consuelo de saber que ella tuvo una vida larga y fructífera. Una vida intensa, en la alegría y también en la tristeza, pues hubo de pasar por duros trances, como la pérdida de un hijo, mi hermano Javier, y de dos maridos, además de sus padres y de varios hermanos y otros familiares más o menos próximos. 

Me consuela saber que ha llegado al final de sus días con el deseo de dejar este mundo a causa del hastío que provocan las progresivas limitaciones que va imponiendo la vejez, esa etapa a la que todos queremos llegar pero de la que luego la mayoría de quienes llegan reniegan si no están en buenas condiciones de vida. Y también aplaca mi pena constatar que ha muerto con el convencimiento de que ese trance no es más que un trámite para hacer realidad la creencia de una vida eterna que mantenía por su fe y sus convicciones religiosas.

Así que estoy seguro de que ya descansa en paz, como ella deseaba.

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Vino melao típico para las fiestas de Navidad

Los ponchos elaborados con vino caliente son muy típicos en algunas comarcas aragonesas, como las de los valles pirenaicos. Los vinos navideños son especialmente apreciados por los habitantes de estas zonas, que se van trasmitiendo, de generación en generación, los ingredientes y los modos de elaboración de estas bebidas que se toman con buenas dosis de cariño familiar en las sobremesas de los ágapes navideños.

Quemando el vino melao. Foto del autor.
Quemando el vino melao. Al lado, los ingredientes que se añaden después. Foto del autor.

Hay que hacer notar, no obstante, que estos vinos, que se pueden tomar calientes o también del tiempo e incluso frescos, se prodigan también en otras culturas gastronómicas del resto de Europa, como se pone de manifiesto en las ferias navideñas que se instalan a lo largo y ancho del viejo continente.

Aquí nos vamos a fijar en el vino melao, que es como llaman a este poncho concreto, que hacen en el valle de Hecho, que no endulzan con miel, como cabría suponer por su denominación, sino con azúcar. Se suele hacer el día 23 de diciembre y se va consumiendo durante todas las comidas del periodo que va desde Nochebuena hasta la festividad de Reyes. Y en este caso, como es una familia bastante amplia, preparan unos ocho litros del suculento caldo (aquí sí sería aceptable utilizar este apelativo para un vino, dado que se calienta y se quema para rebajarle el grado alcohólico).

Se han empleado esos ocho litros de vino de garnacha de una cooperativa de Campo de Borja, dos ramas de canela, dos membrillos, media docena de peras de la variedad roma, un kilo de manzanas verde doncella, orejones, higos secos y pasas de corinto, además de azúcar, a razón de cien gramos por cada litro de vino.

Peras, manzanas y membrillos utilizados en la elaboración del vino.
Las peras, manzanas y membrillos utilizados en la elaboración del vino. Foto de Pilar Ventura.

El primer paso es asar en el horno las peras, manzanas y membrillos, previamente lavados y troceados. No asarlos en demasía para evitar que se deshagan cuando se pongan a macerar con el vino. Así que una vez se sacan del horno, se reservan en una fuente.

La fruta, lista para hornear.
La fruta, ya troceada, lista para asar al horno. Foto de Pilar Ventura.

Mientras tanto, se pone el vino a calentar en una olla y cuando está a punto de ebullición se saca de la fuente de calor y se deposita en una superficie apta para hacer el quemado o flameado. Se le prende fuego y se le va dando vueltas con un cazo para que se vaya quemando la mayor cantidad de alcohol, tal como se aprecia en este vídeo.

Al final del proceso, pasados unos minutos, el fuego se extinguirá e intentaremos reanimarlo un par de veces más para dejarlo todavía menos alcohólico y apto para el consumo de los pequeños de la casa, que no pierden detalle de este momento mágico que sin duda revivirán con emoción cuando sean mayores para hacer partícipes a sus hijos y nietos de las costumbres que les trasmitieron sus antepasados.

Todos los ingredientes a añadir al vino melao.
Las frutas asadas, orejones, higos, pasas, azúcar y canela en rama. Foto del autor.

Y una vez quemado el vino, se agrega el azúcar y se revuelve bien para que se vaya disolviendo en el vino. A continuación, se introducen los pedazos de fruta, la canela en rama, los orejones, los higos y las pasas. Opcionalmente, se pueden agregar algunos dátiles y ciruelas pasas para darle más variedad de sabores y texturas al vino melao, que ya está listo para su disfrute. 

Terminado el proceso, se tapa la cazuela y se guarda en la terraza o en el balcón, donde se conservará perfectamente con la fresca invernal.

El vino melao, listo para su disfrute.
El vino melao, listo para su disfrute. Foto del autor.

Como es habitual, hay múltiples variantes de estos vinos o ponchos según pueblos y comarcas. En algunas localidades de Sobrarbe, el llamado poncho de figas, que se prepara en Nochebuena, sólo lleva vino (normalmente del de la cuba más antigua de la bodega de la casa), azúcar e higos que se habrán guardado de la recolección otoñal en las higueras silvestres.

En muchos pueblos de la Jacetania, el vino se enriquece con miel y antiguamente, una vez elaborado, el dueño de la casa rociaba con el vino los troncos o tozas de leña que había en el hogar, haciendo la forma de una cruz apelando tal vez al supuesto poder protector de esta bebida que previamente ha sido purificada a través del fuego.


domingo, 17 de noviembre de 2024

Luchemos contra el cáncer de pulmón

Hoy, 17 de noviembre, se celebra el Día Internacional de la Lucha Contra el Cáncer de Pulmón, una enfermedad que puede llegar a ser mortal, y que afecta tanto a hombres como a mujeres en todo el mundo. De ahí la importancia de su prevención, evitando los posibles factores de riesgo como el tabaco, el alcohol y otras sustancias nocivas para la salud.

Mi hermano Javier, poco tiempo antes de fallecer a causa de un cáncer de pulmón.
Mi hermano Javier falleció hace seis años a causa de un cáncer de pulmón.

El cáncer del pulmón puede aparecer en personas que tienen el hábito de fumar. De acuerdo a las investigaciones hechas al respecto, se ha comprobado que el cigarrillo causa el 85% de esta patología.

Cada año se diagnostican 21.000 nuevos casos de este tipo de cáncer, que ocasionan el 20% de muertes por cáncer en España, como se pone de manifiesto en el vídeo de la Asociación Española de Afectados por el Cáncer de Pulmón.

En ese vídeo también se resalta el dato objetivo de que todos tenemos en nuestro entorno algún caso de este tipo de cáncer, ya sea un conocido, un amigo o un familiar. En mi caso, mi hermano Francisco Javier falleció hace seis años a causa de este tipo de cáncer. Fue un proceso muy rápido, pues apenas transcurrieron seis meses desde que le diagnosticaron la enfermedad hasta su fallecimiento, con 57 años.

Como es lógico, su familia pasamos por un duro trance, tanto durante su enfermedad como en el momento de su muerte. Pongo aquí el réquiem que compuse para su funeral.

Réquiem por JAVIER

Tuvo que luchar contra los embates de su destino,

Caer y levantarse una y otra vez,

Trasegar por pantanos y desiertos

Hasta encontrar un camino

En el que poder aspirar el aroma de la rosa y escuchar la música de los pájaros.

Necesitaría más tiempo, hermano, me dijo, para soñar, abrazar, querer y amar un poco más.

Pero la muerte mete tanta prisa...


Y en el vídeo que preparé en su homenaje también quise dejar constancia de que fumar puede matar y que engancha hasta el extremo de que el propio Javier no podía evitar su dosis de cigarrillos aun estando en tratamiento y sabiendo que el tabaco lo estaba matando.
Así pues, aprovecho este día para mantener vivo el recuerdo de mi hermano a la vez que apelo a todos para seguir promoviendo hábitos saludables que prevengan estas enfermedades, evitando, por ejemplo, permanecer en lugares en los que hay fumadores, y rogando a estos últimos que se abstengan de fumar cuando pueden perjudicar a otras personas. Fumar mata y todos los sabemos.

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