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lunes, 9 de marzo de 2026

Cocido de tortetas con arroz como plato único

El cocido de tortetas con arroz es un guiso muy contundente que viene muy bien para los días fríos y húmedos de invierno, como los que estamos viviendo en estas semanas tan lluviosas. Se hace con tortetas de sangre, arroz y patatas, además de especias.

Plato con el cocido de tortetas con arroz. Foto del autor del blog.
Plato con el cocido de tortetas con arroz. Foto del autor.

Para las jornadas en las que predomina la lluvia y el ambiente fresco, nada mejor que echar mano de otra receta típica de la cocina tradicional aragonesa, un plato que se agradecía en las casas del Sobrarbe y que daba abundante energía para salir al monte por muy malas condiciones climáticas que hubiese que afrontar.

Se trata del cocido de tortetas con arroz, aunque más que un cocido podría considerársele un guiso, cuya preparación no requiere tanto tiempo que un cocido tradicional. El ingrediente principal es la torteta, esa preparación tan típica de la gastronomía aragonesa, que se elabora con la sangre del cerdo, harina y variadas especias y que, una vez hecha tras la matanza del cochino, se conservaba durante mucho tiempo en las despensas, bien ateserada (es decir, seca) o bien en conserva con aceite. También se puede utilizar la torteta fresca, recién hecha. Hoy en día se puede comprar en muchas carnicerías.

Además de una torteta y una taza de arroz por persona, necesitaremos un par de patatas cortadas en cuadritos, una cebolla, dos dientes de ajo, perejil y aceite de oliva virgen extra.

Se pica bien fina la cebolla y se sofríe en una cacerola o en una sartén honda. Cuando está pochada, se añaden los trozos de tortetas que vayamos a utilizar y se dan unas vueltas al conjunto. Acto seguido, se añade un litro de agua y se echa sal al gusto. Se tapa y se deja hervir unos diez minutos para que el agua coja bien el sabor de las tortetas.

Torteta cortada en trozos, lista para agregarla al sofrito de cebolla. Foto del autor del blog.
Torteta cortada en trozos, lista para agregarla al sofrito de cebolla. Foto del autor.

A continuación, se añaden el arroz y las patatas cortadas, además del ajo picado y el perejil, y se deja a fuego medio unos veinte minutos, hasta que estén cocidos el arroz y las patatas. Si el cocido se queda espeso, se aligera con el agua que sea necesaria y con un generoso chorro de aceite de oliva. Hay quien le aportaba al caldo algo más de sustancia añadiendo un hueso de jamón o un trozo de tocino o panceta de cerdo.

Goio, un vino de garnacha de Bodegas San Gregorio (D. O. Calatayud). Foto del autor del blog.
Goio, un vino de garnacha de Bodegas San Gregorio (D. O. Calatayud). Foto del autor.

Hay que servirlo bien caliente y, como ya ha quedado dicho, es un plato tan contundente que no se necesita ningún otro pase en la comida. Es el típico plato único que reclama un buen pan de hogaza para quedarse uno completamente satisfecho. Si acaso, se puede poner al centro de la mesa una ensalada con vegetales del tiempo para aligerar la digestión. 

Se debe acompañar con un buen tinto, mejor con algo de crianza y "con pitera", como decimos por aquí. Yo he optado por una garnacha de la D. O. Calatayud, Goio, de Bodegas San Gregorio, de Cervera de la Cañada.

martes, 12 de noviembre de 2024

Aprendiendo a hacer chiretas en Laspuña

Durante los meses de septiembre y octubre se ha llevado a cabo una campaña de educación ambiental en Laspuña, en la comarca del Sobrarbe, para promover la visión del mundo rural como un espacio creador de cultura de sostenibilidad. El 21 de octubre se realizó un taller de elaboración de chiretas con la inestimable colaboración de Marisa, de Carnicería Lagraza, y de Rosa, carnicera jubilada de Casa Cristina. Ambas compartieron su experiencia en la elaboración de esta riquísima receta tradicional a base de cordero y arroz.

Niños y mayores, durante el taller de elaboración de chiretas en Laspuña.
Niños y mayores de Laspuña, durante el taller de elaboración de chiretas. Foto de Patricia (Aviva).

Cabe mencionar que hubo una gran participación tanto de habitantes del municipio como de personas que se desplazaron de propio desde lugares como Barbastro. Un aspecto a valorar de esta propuesta es que congregó a personas de distintas generaciones permitiendo la transmisión de una receta que sólo se aprende viéndolo hacer y poniéndose a cocinar. En este sentido, fue una auténtica gozada ver a niños y adolescentes recibir las instrucciones para elaborar este plato tradicional de algunos de sus padres, madres y abuelas.

La campaña, titulada 'El pueblo como escuela' y financiada en un 80% por la Diputación Provincial de Huesca, ha sido promovida por el Ayuntamiento de Laspuña de la mano de Aviva Iniciativas ambientales y comunitarias y ha contado con la participación directa de las personas del municipio.

Aprendiendo a hacer chiretas en Laspuña. Foto de Katerina Buil.
Aprendiendo a hacer chiretas en Laspuña. Foto de Katerina Buil.

Fotografía sobre consumo responsable

Los días 30 de septiembre y 14 de octubre se realizaron dos encuentros sobre fotografía y memoria popular con Katerina Buil, fotógrafa afincada en Barbastro y descendiente de Laspuña. Previamente, se informó y animó a los vecinos a que buscaran fotografías antiguas relacionadas con algún aspecto de los conocimientos tradicionales en Laspuña.

La primera sesión sirvió para contextualizar la actividad en el proyecto de sensibilización ambiental. Posteriormente, se presentó el uso de la fotografía como herramienta para la puesta en valor y la recuperación de conocimientos tradicionales y otros aspectos culturales ligados con buenas prácticas en formas de producción y consumo responsables.

Katerina Buil, impartiendo el taller de fotografía.
Katerina Buil, impartiendo el taller de fotografía.

En la segunda jornada se compartió el material recopilado y reflexiones a partir de las fotografías y textos aportados por los vecinos. Fueron unas jornadas muy emotivas donde participaron algunas de las personas más mayores del pueblo.

Visita a la plantación local de azafrán

El 28 de octubre se llevó a cabo una visita guiada a la explotación de cultivo de azafrán de Socastiello de la mano de David, promotor de Azafrán de Sobrarbe y vecino de Laspuña. Después de la visita de campo, el grupo se acercó a Ceresa, donde se realizan los trabajos necesarios para la extracción de los estambres de las flores. Allí, se degustó el azafrán en fresco, infusionado en agua y con café y se explicaron maneras de utilizarlo en la cocina para sacarle el mayor partido.

Visita a la plantación de azafrán, a los pies de la Peña Montañesa. Foto de Katerina Buil.
Visita a la explotación de azafrán, a los pies de la Peña Montañesa. Foto de Patricia (Aviva).

A pesar del tiempo nublado, casi una veintena de personas se acercaron a conocer de cerca este cultivo tan peculiar y a la vez tradicional en la zona.

Compostaje escolar

Como continuidad al proyecto iniciado el curso anterior en la que se implementó el compostaje escolar, el 10 de octubre se realizó una sesión de seguimiento y dinamización del compostaje escolar en el colegio de Laspuña. Se comprobó el estado del material compostado y se planificaron las próximas labores para su uso, entre ellas extraerlo y amontonarlo al sol para luego cribarlo y usarlo en el huerto escolar.

Compostaje escolar en Laspuña. Foto de Katerina Buil.
Compostaje escolar en Laspuña. 

El número aproximado de participantes en las actividades estuvo en torno a 120, todo un éxito para el tamaño de este municipio. Este dato, junto a las aportaciones expresadas por los participantes durante las actividades, "motivan a seguir desarrollando este tipo de propuestas a partir de los propios intereses de los vecinos", según los organizadores.

miércoles, 16 de octubre de 2024

Arroz de setas otoñales

Estamos en plena temporada setera y este año hay abundancia de hongos en las montañas pirenaicas y en otras sierras y sistemas montañosos de Aragón gracias a las generosas lluvias que nos ha regalado el verano y lo que llevamos de otoño.

Plato final del arroz de setas otoñales. Foto del autor.
Resultado final de un exquisito arroz de setas otoñales.

En épocas pasadas, nuestros antepasados echaron mano de estos recursos naturales para alegrar sus cocinas y mesas, tanto para las comidas de diario como para las de festivos y celebraciones.

Una de las preparaciones en la cocina tradicional aragonesa era la de arroz con setas, de cuantas más variedades mejor. Y es que a fuerza de probatinas y trasmisión del saber popular, nuestras tatarabuelas fueron marcando el camino de los estrellados chefs de hoy en día, que comprueban en sus creaciones la buena pareja que forman el arroz y la trufa negra, por ejemplo.

Yo he estado estos días por el valle de Benasque, mi segunda casa, y he disfrutado a más no poder de este otoño micológico cogiendo setas y preparando ricos platos en la cocina.

Muxardinas y robellones, preciado botín de un día de recolecta. Foto del autor.
Muxardinas y robellones, apreciado botín de un día de recolecta.

Como este arroz con robellones y muxardinas (que es como llaman a las senderuelas por el Pirineo) cuya degustación se convirtió en un momento zen.

Para prepararlo, lo primero que haremos será limpiar bien las setas de tierra y de partes pasadas o podridas y lavarlas bajo el grifo. Después, una vez escurridas, yo las frío en una sartén grande con un buen chorro de aceite de oliva (cada especie por separado) y así puedo conservarlas unos días en la nevera o las congelo para futuros guisos.

Una vez que tenemos listo el ingrediente y aliciente principal de esta preparación, nos ponemos manos a la obra con un recipiente amplio, el que se suele utilizar para preparar paellas, donde haremos un sofrito de cebolla y ajos bien picados, al que agregaremos tomate natural o en conserva ya triturado. Si le queremos dar un toque verde al sabor y a la vista, podemos poner unas pocas judías verdes bien troceadas o unos guisantes. Yo siempre le pongo a los sofritos de arroz un poco de vino blanco, me da igual la variedad de uva pero sí opto por uno de acreditada calidad, algo imprescindible para que el resultado final del plato sea el apetecido.

Pasados unos minutos procederemos a hacer el arroz según el procedimiento habitual: echamos el arroz, lo revolvemos bien en el sofrito y acto seguido le agregamos la correspondiente proporción de agua o de caldo vegetal. Las setas troceadas las añadiremos hacia mitad de cocción para que den sabor pero para que no se pasen de textura puesto que ya las habíamos frito previamente.

Y cuando el arroz está en su punto, se deja reposar unos minutos y después se sirve para disfrutar, como en este caso, lo que no está escrito.

El arroz,  ya preparado y listo para degustar. Foto del autor.
El arroz, ya preparado y listo para degustar.


Un gran maridaje con un syrah

El acompañamiento de los platos que llevan setas siempre se me ha antojado bastante complejo, dada la gran cantidad de variedades de hongos, con sus sabores y texturas diferenciados. 

En el caso de los arroces con setas, he llegado a la conclusión de que un vino que les acompaña en gran armonía es aquél que lleva syrah, ya sea en la versión monovarietal o en ensamblaje con otras uvas. En este caso, opté por el Enate Syrah Shiraz, un vino de alta gama que fue como anillo al dedo con este plato de altas prestaciones. Sus notas de frutillas del bosque y de flores azules hacen que el paladar se recree mientras sus taninos aterciopelados disuelven los restos del arroz setero. Impresionante.

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