jueves, 21 de mayo de 2026

Recordando una visita de Sara Montiel a Zaragoza

La semana que viene, el día 30, en concreto, comenzará una nueva edición de la Feria del Libro de Zaragoza, que se desarrollará en el Parque Grande José Antonio Labordeta hasta el día 7 de junio. Esta feria me viene, como suele decirse, como anillo al dedo para recordar la edición de hace justamente 25 años, la de 2001, que tuvo una invitada de excepción: la gran actriz y cantante Sara Montiel, una mujer irrepetible, arrolladora

Sara Montiel, en una escena de la película 'El último cuplé'.
Sara Montiel, en una escena de la película 'El último cuplé'.

Aquel año vino a Zaragoza para presentar sus memorias, recogidas por el escritor y dramaturgo Pedro Víllora en un libro titulado 'Vivir es un placer', donde dio un repaso (no exento de controversia) por su carrera y numerosos amores. Su presencia en la capital aragonesa despertó una gran expectación y fueron muchos los fans que se acercaron a saludarla y a requerir su dedicatoria en el libro.

Tuve la oportunidad de hacerle una entrevista de esas que un periodista siempre recuerda por la fuerza y la personalidad del entrevistado. Se publicó en la contraportada de Heraldo de Aragón del 25 de mayo de 2001. Aquí os pongo la página en cuestión, para que os hagáis una idea del carácter y temperamento de esta mujer. Sus respuestas no tienen desperdicio y dan unas pinceladas muy claras de cómo era, pensaba y vivía.

Entrevista a Sara Montiel publicada en la contraportada de Heraldo el 25 de mayo de 2001.
Entrevista a Sara Montiel publicada en la contraportada de Heraldo el 25 de mayo de 2001.

Si no recuerdo mal, en aquellas fechas mantenía una relación con el editor de cine cubano Tony Hernández, con el que contrajo matrimonio en 2002 (fue su cuarto casamiento) y del que se divorció en julio de 2003.

Sara Montiel, cuyo verdadero nombre era María Antonia Abad Fernández, había nacido en Campo de Criptana (Ciudad Real) el 10 de marzo de 1928  y murió en Madrid el 8 de abril de 2013. 

jueves, 14 de mayo de 2026

El Aneto, una auténtica cruz para los acomplejados secesionistas catalanes

La desaparición de la gran cruz de metal que estaba erigida en la cumbre del pico Aneto, a 3.404 metros de altitud, es el último de una larga serie de incidentes provocados por la corriente de animadversión y envidia a Aragón de los secesionistas catalanes, que vienen dando rienda suelta a su acendrado complejo de inferioridad con continuos ataques a los símbolos que identifican el techo de los Pirineos, que se ubica en suelo aragonés pero que los independentistas vienen tratando de apropiarse desde hace bastantes años.

Un grupo de montañeros, limpiando la cruz de pintura amarilla.
Un grupo de montañeros, limpiando la cruz de pintura amarilla.

Se acaba de cumplir un mes desde que se produjo el último ataque de los frustrados secesionistas catalufos. A falta de confirmación oficial sobre la autoría del atentado contra la cruz de metal que presidía la cumbre del Aneto desde 1951, en las redes sociales se da por hecho que una expedición formada por personas con buena preparación física y con muchas aptitudes para la escalada (posiblemente funcionarios secesionistas relacionados con algún sector de emergencias) dieron rienda suelta a sus frustraciones subiendo al Aneto con una sierra radial para consumar tamaño despropósito.

Y es que los nacionalistas radicales de la vecina región no cejan en su empeño por atacar los símbolos del Aneto. En 2018, coincidiendo con el primer aniversario de la payasada de referéndum por la independencia de octubre de 2017, tanto la cruz como su pedestal y las imágenes de la Virgen del Pilar y de San Marcial que presiden la cumbre aparecieron pintadas de amarillo y 'adornadas' con lazos del mismo color.

Otro episodio que tuvo apariencia de payasada fue la convocatoria electoral que hizo el entonces presidente de la Generalidad, Jordi Pujol, al coronar la cima en compañía de sus tres hijos en 1999. La noche anterior, este clan, conocido por su afición a cobrar el tres por ciento en comisiones por las adjudicaciones que hacía el Gobierno catalán, había acampado en los ibones de Coronas, un lugar no autorizado del parque Posets-Maladeta, al que pertenece el Aneto, aunque los catalufos ya habían intentado incluirlo años antes en su parque de Aigües Tortes, lo que provocó el malestar y la repulsa de las instituciones aragonesas y de los habitantes de la Ribagorza.

La Guardia Civil recolocó la cruz en su sitio el año pasado después de haber sido restaurada. Foto de Francisco Francés.
La Guardia Civil recolocó la cruz en su sitio el año pasado después de haber sido restaurada. Foto de Francisco Francés.

No son para nada extrañas estas repulsivas actitudes, que son consustanciales al afán expansionista de todos los nacionalismos que han ido convirtiéndose en NAZIonalismos a lo largo de la historia, y que se han caracterizado por la laminación de los derechos de una parte de los miembros de sus sociedades (en este caso de los castellanohablantes) y por su desprecio a las leyes y a las resoluciones de los tribunales de Justicia.

En el caso que nos ocupa, no solo son las instituciones las que vienen demostrando una obsesiva fijación con el Aneto. También se suman a esta estrafalaria oleada de ataques muchos ciudadanos que comulgan con este catetismo trasnochado y especímenes de la catadura moral de Jordi Évole, el amigo de bilduetarras, quien en una entrevista que le hicieron por el reportaje que realizó a Pau Donés pocos días antes de morir, no paraba de referirse a Montanuy (localidad natal de Pau de la Ribagorza aragonesa) como parte del Valle de Arán.

La cumbre del Aneto, en los años ochenta.
La cumbre del Aneto, en los años ochenta.

También es muy común ver en las redes vídeos de deportistas y alpinistas que acostumbran a referirse a los picos y macizos pirenaicos de Aragón como partes del "país catalán". Y de las campañas que desatan regularmente los medios de comunicación catalanes desde hace lustros, ya ni hablamos porque daría para escribir un libro.

En fin, a ver si las investigaciones de la Guardia Civil consiguen dar con los autores de la 'castración' a la que sometieron al Aneto, en lo que no es más que una muestra más de ese patológico complejo de inferioridad de esta gentuza cobarde que, eso sí, se guarda mucho de exhibir su ideología y de poner en práctica sus payasadas en público cuando vienen a disfrutar de las maravillas de los valles del Pirineo aragonés. El odio y la rabia les corroen y en el pecado llevan la penitencia.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Caracoles para chuparse los dedos

Los platos elaborados con caracoles forman parte del recetario tradicional de muchos pueblos y regiones españolas, como Aragón. Es un plato muy popular, poco costoso y al alcance de todo el mundo. En Aragón hay una gran afición por esta especialidad gastronómica que, por otro lado, tiene grandes detractores, pues es un producto que gusta o se rechaza sin paliativos, no hay término medio.

Preparando una buena olla de caracoles durante una de las jornadas caracoleras de Zaragoza. Foto del autor del blog.
Preparando una buena olla de caracoles durante una de las jornadas caracoleras de Zaragoza. Foto del autor.

Hace días que quería dedicar un artículo a este plato, que se suele consumir más en los meses en los que predomina el buen tiempo, como en primavera y verano, aunque en algunas partes de España es costumbre también prepararlos en invierno, con un caldo o salsa sustanciosos, e incluso son platos muy concurridos en las cenas de Nochevieja. Así que podríamos decir que es un plato atemporal, aunque por estos lares se solía comer tradicionalmente el día 24 de junio, festividad de San Juan.

En los tiempos en los que era obligada la abstinencia de comer carne, se consideraba apto comer caracoles porque no tienen la consideración de carne y tampoco de pescado, por lo que los buenos cristianos pueden comerlos cuando les plazca.

En nuestra región hay bastantes bares y restaurantes que lo tienen habitualmente en su carta. Incluso hay una Peña Caracolera de Aragón, desde la que se han puesto en marcha con periodicidad anual unas jornadas caracoleras durante la primavera, en cuya organización participaba activamente el inquieto gastrónomo José María Gamón, que ya nos dejó hace unos años. En el restaurante zaragozano Casa Pedro, por ejemplo, siempre están a disposición de los clientes los caracoles a la antigua.

Caracoles a la antigua de Casa Pedro. Foto del autor del blog.
Caracoles a la antigua de Casa Pedro. Foto del autor.

Los aficionados a esta preparación pueden disfrutar de las cualidades gastronómicas de este alimento y, además, beneficiarse de las muchas bondades nutricionales que ofrecen estos gasterópodos, que son ricos en proteínas de muy buena calidad, con aminoácidos importantes para la salud.

Tiene además abundantes minerales, como potasio, fósforo, magnesio, sodio, hierro, zinc y selenio, por lo que es muy recomendable para los deportistas. Tiene también propiedades antioxidantes, que se potencian con el acompañamiento de aceite de oliva virgen extra y de las verduras que suelen utilizarse en su preparación.

Caracoles listos para su preparación. Foto del autor del blog.
Caracoles listos para su preparación. Foto del autor.

En la cocina tradicional aragonesa se preparan con un sofrito que lleva cebolla, salsa de tomate, panceta o chorizo, jamón, pimienta y laurel. En la salsa resultante se sumergen los caracoles una vez bien lavados y cocidos en agua. Para esto último, se ponen en la olla con el agua fría y se va calentando poco a poco para que salgan de su concha y, finalmente, se sube el fuego rápidamente para que no vuelvan a esconderse.

Al servirlos en la mesa, se acompañan de un recipiente bien colmado de ajazeite o ajoaceite, cuya elaboración explicamos en la entrada dedicada al cordero asado. Es obligado comerlos con las manos muy bien lavadas porque habrá que chuparse inexcusablemente los dedos para no desperdiciar ni una miaja de salsa.


martes, 28 de abril de 2026

Coque Malla, como pez en el agua sobre las tablas del Principal de Zaragoza

El pasado sábado asistí a la puesta en escena en el Teatro Principal de Zaragoza de 'La ópera de los tres centavos', un montaje en el que debuta sobre los escenarios teatrales el gran músico madrileño Coque Malla, al que durante los cinco días en que ha estado en cartel la obra hemos podido verlo pasear por la capital aragonesa.

Coque Malla, con el resto de actores de 'La ópera de los tres centavos'. Unahoramenos producciones.

Me sorprendió gratamente la labor en este vodevil del que fuera líder de Los Ronaldos, ya que demuestra que ha heredado la fuerza y potencia artística de sus padres, los cómicos Gerardo Malla y Amparo Valle. Esta adaptación de 'La ópera de tres centavos' se sitúa en Londres entre las dos guerras mundiales, en un escenario sórdido en el que reina la traición y la ley de los bajos fondos.  

La obra comienza con algunos diálogos algo complicados que auguran cierto aburrimiento, pero poco a poco la acción va despegando gracias, en gran parte, a la estrategia del director y productor Mario Vega, que adopta la técnica de la alienación de Brecht, renunciando a la ilusión teatral e invitando al público a reflexionar sobre lo que está viendo en el escenario, en el que los actores cambian de vestuario y mueven el decorado a la vista del público. Además, se rompe la 'cuarta pared' y los intérpretes interactúan directamente con los espectadores, haciendo preguntas y reclamando, en algunas ocasiones, su aprobación en forma de ovaciones.

Bertolt Brecht denunció con esta obra la prostitución, la miseria y el abuso de poder en plena crisis económica de aquella época tan convulsa, haciendo una crítica feroz al capitalismo. Coque Malla, en el papel protagonista, da vida a Mack The Knife (Mackie Navaja) en una obra musical que, tras estrenarse en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas, está girando por toda España. 

Malla se ha enfocado en este proyecto, lo único que acometerá en 2026, tras culminar la gira de celebración de sus 40 años sobre los escenarios. En alguna entrevista ha confesado que necesitaba salir por un tiempo de la vorágine laboral: «Estaba empezando a sentir un poco de rueda rutinaria: componer, grabar, reunión con la compañía, con el mánager, preparación de gira, ensayos, gira y vuelta a empezar. Es una rueda maravillosa, divertida y acojonante... pero una rueda. Se iba a repetir muchos años y empezaba a sentir el 'síndrome hámster'».

A Malla y el resto del elenco de actores y estupendos músicos que conforman la compañía se les veía disfrutar en plena armonía, sobre todo al músico madrileño, al que se notaba como pez en el agua sobre las tablas del Principal.

Coque Malla, en 'La ópera de los tres centavos'. Unahoramenos producciones

Tan a gusto se ha encontrado durante el puente de San Jorge en la capital aragonesa, que el pasado domingo anunció en sus redes sociales que estaba sintiendo ya el mono de los escenarios musicales, por lo que este lunes, día 27, iba a celebrar un concierto en el Rock & Blues del Tubo zaragozano

Pero al ser un local con poco aforo, las 200 entradas disponibles se agotaron en apenas dos horas, con lo que muchos de quienes hubiéramos ido a disfrutar de canciones como 'No puedo vivir sin ti' o 'Me dejó marchar', nos quedamos con las ganas. 

Sin embargo, al final este concierto tuvo que suspenderse a causa de una faringitis aguda que le fue diagnosticada en un hospital zaragozano el mismo lunes por la mañana y que ya mermó su última actuación en el Principal, el pasado domingo. Más tarde, el músico anunció que el concierto en el Rock & Blues tendrá lugar el próximo día 11 de mayo. No sé si habrá posibilidad de escucharlo ese día, aunque por lo menos pudimos verlo y oírlo dando el do de pecho como protagonista de 'La ópera de los tres centavos'.

lunes, 20 de abril de 2026

El chef Fran López celebra los 20 años de su restaurante Villa Retiro con un menú especial

Fran López, chef del restaurante Villa Retiro, de Xerta (Tarragona), celebra dos décadas de la puesta en funcionamiento de su distinguido proyecto, en el que consiguió su primera estrella Michelin en 2009, con el nuevo 'Menú Homenaje 20 Aniversario', una propuesta que condensa veinte años de oficio y evolución constante. Conozco a este gran cocinero desde hace muchos años y tuvimos la suerte de disfrutar de su exquisita cocina en una cena que ofició en el restaurante zaragozano Aura, en 2016, con ocasión del Congreso Mundial de Mindfulness que tuvo lugar en Zaragoza.

Fran López, en la cocina de Villa Retiro. Grup GSR.
Fran López, en la cocina de Villa Retiro. Grup GSR.

La historia de Fran López es la de una apuesta personal por la comarca Tierras del Ebro, lindante con las provincias de Teruel y Zaragoza. Tras pulir su técnica durante tres años en París junto a Alain Ducasse en el Plaza Athénée, regresó a su tierra con una visión clara. En 2006, adquirió una joya arquitectónica de 1890 en Xerta -una finca indiana rodeada de ficus y olivos centenarios- que convirtió en su propio relato gastronómico. Aquel movimiento audaz dio sus frutos pronto: en 2009, Villa Retiro hizo historia al obtener la primera estrella Michelin de esa comarca próxima a Aragón.

Tras conocer el proyecto y seguir de cerca su trayectoria, Fran tuvo la amabilidad de aceptar la invitación que le hice en la primavera de 2016 para protagonizar uno de los talleres gastronómicos que organizamos con el doctor Javier García Campayo dentro del programa del Congreso Mundial de Mindfulness. Trajo su cocina y los productos de su comarca a una cena inolvidable celebrada en el restaurante Aura, en la que contamos con la presencia de otro crack de la gastronomía: el sumiller Manu Jiménez, quien nos hizo disfrutar de un maridaje de altura con los vinos elegidos para aquella memorable ocasión.

Vista general del exterior de Villa Retiro. Grup GSR.
Vista general del exterior de Villa Retiro. Grup GSR.

Visita obligada a Villa Retiro

Villa Retiro es un espacio ideal para darse un homenaje gastronómico disfrutando a la vez de las inmejorables estancias de este encantador lugar. Desde que lo conocí hace ya bastantes años, lo he recomendado a muchos amigos y quienes lo han visitado quedaron totalmente satisfechos de la experiencia. Además, está situado en la carretera que discurre hasta Tortosa, en paralelo al río Ebro, por lo que puede ser lugar de paso para los aragoneses que se desplacen por placer o por trabajo hacia la costa tarraconense.

López ha diseñado el 'Menú Homenaje 20 Aniversario', una propuesta articulada en ocho secuencias que invitan al comensal a una inmersión total en el paisaje a partir de lugares emblemáticos escogidos por su valor simbólico, cultural y gastronómico. "Villa Retiro es el descubrimiento y el enamoramiento de un territorio gracias a todo lo que nos da", explica el propio Fran López, cuarta generación de una familia de restauradores.

La experiencia arranca con la secuencia de la bodega conocida como la Catedral del Vino de Pinell de Brai, joya del modernismo de César Martinell (discípulo de Gaudí) que Fran también gestiona, situada a unos 20 kilómetros de Villa Retiro. En pleno Año Gaudí, esta conexión con el patrimonio cobra un valor especial. "El modernismo y la alta cocina comparten la búsqueda de la belleza y el detalle", afirma el chef. Aquí, los sabores se despiertan con el aceite Malahierba de producción propia y el legado del vino rancio y vermuts de la casa.

Los aperitivos del menú. Grup GSR.
Los aperitivos que conforman el inicio del menú. Grup GSR.

El viaje prosigue hacia la Torre de la Ermita de L’Aldea, una antigua atalaya de vigía y torre de defensa de la época medieval que protegía el Delta. En este punto, la cocina recupera los arrozales de la infancia, donde el arroz y los cefalópodos de la cofradía de La Rápita reivindican la pureza del producto directo. "Es nuestra despensa, nuestra identidad; cocinar el arroz aquí es cocinar nuestra historia", señala Fran.

Al alcanzar la secuencia del Faro del Fangar, el menú desvela una de las anécdotas geográficas que más fascinan al chef: "A un lado de la Bahía del Fangar hay unos pescados y al otro lado hay otros. Los separa una corriente invisible entre Deltebre y l’Ampolla". En esta etapa, el plato presenta la dualidad entre la anguila, símbolo de la resistencia fluvial, y la lubina, reina del otro lado de la bahía.

Tres propuestas componen el pase de la torre de la ermita de L'Aldea. Grup GSR.
Tres propuestas componen el pase de la torre de la ermita de L'Aldea. Grup GSR.

La anguila se exhibe en toda su versatilidad a través de distintas cocciones: desde la jugosidad del ahumado hasta el chapadillo, una técnica ancestral del Delta que consiste en abrir el pescado, sazonarlo y dejarlo secar al sol y al viento del cierzo para concentrar su sabor. Por su parte, la lubina se presenta con una técnica depurada que respeta la finura de su carne, cerrando así un diálogo entre las dos orillas del Fangar.

El misterio de Ullals  

La propuesta se adentra después en Ullals de Baltasar, esos manantiales naturales de agua dulce que brotan de la tierra creando un ecosistema de humedales y nenúfares. En este entorno aparentemente delicado, la cocina de López sorprende con una secuencia de pases de gran complejidad técnica e influencias internacionales: desde el tartar de pato marinado al estilo Kung-pao hasta la piel crujiente de pollo con hoisin, jengibre y rábano picante. La robustez continúa con un foie micuit marinado en cítricos, confitado con mantequilla y brioix, y una terrina de rabo y careta de cerdo acompañada de yema maridada, demostrando la capacidad del chef para fusionar el producto local con una despensa cosmopolita.

Ostra del Delta y almíbar de flor de Hibiscus. Grup GSR.
Ostra del Delta y almíbar de flor de Hibiscus. Grup GSR.

El clímax de la parte salada llega al ascender hacia el Montcaro, la cima más alta del macizo de Els Ports. En esta etapa de alta montaña, el sabor se vuelve salvaje. Aquí, la cabra hispánica, emblema de estas cumbres, protagoniza un plato de caza mayor que convive con el clasicismo de una liebre a la royal y la melosidad de la molleja.

El momento más humano llega con los Bosques de Paüls. El 8 de julio de 2025, un incendio forestal amenazó con devorar Villa Retiro, quedándose a escasos 100 metros de la finca. "La tierra nos enseñó su fuerza y resiliencia diciendo: aquí quien manda soy yo", relata Fernando Marqués, jefe de sala y testigo directo. De ahí nace el pre postre, servido sobre la idea de un tronco quemado: tomillo limonero y romero ahumado que se convierten en una oda a la regeneración y al "no olvido" evocando sensorialmente el renacimiento de los bosques tras el paso del fuego.  

El acompañamiento líquido corre a cargo de Xavi Llopis, quien ha diseñado un maridaje territorial (70 euros) bajo la premisa de la "facilidad de trago". Llopis busca la frescura del paisaje incluyendo el ancestral licor de naranja de Xerta junto a una cuidada selección de referencias internacionales (Borgoña, Loira) que equilibran la potencia del menú.

Canelón frío de chocolate, sabayón de canela, bechamel de Amaretto y gel de limón, una de las propuestas del postre. Grup GSR.
Canelón frío de chocolate, sabayón de canela, bechamel de Amaretto y gel de limón, una de las propuestas del postre. Grup GSR.

Esta armonía se traslada a la sala, donde Fernando Marqués lidera un servicio de gran rigor técnico que se mimetiza con el carácter histórico de la finca. Para Marqués, la clave reside en la discreción y la maestría en los tiempos, permitiendo que cada comensal conecte con la historia de este refugio. 

Cabe precisar que, aunque Fran López es el alma creativa de ambos proyectos, Villa Retiro opera con una estructura y gestión totalmente independiente al restaurante Xerta de Barcelona. Tras veinte años, Fran López sigue mirando al futuro: "No es momento de sentarse a mirar qué hemos hecho, sino de ver todo el camino que nos queda por construir".

El precio de este menú es de 130 euros, IVA incluido.

miércoles, 15 de abril de 2026

La Ronda montañesa

Pocas cosas hay tan emocionantes como sentir la magia de las montañas penetrar en los pulmones confundida con el aroma del boj y del pino, oírla cómo se fusiona con el rumor del río Cinqueta sorteando rápidos y acariciando piedras milenarias. Contemplarla reflejada en aguas cristalinas bebidas siglo tras siglo por parejas de enamorados de Chistén para apagar su sed de pasión.

Portada de uno de los discos de La Ronda de Boltaña.

A la magia de la montaña se la ve en las cumbres de Cotiella y de la Peña Montañesa, deslizándose por sus laderas hacia Entremón, hacia Laspuña y Badaín, llevada por la neblina de los atardeceres otoñales. Se la siente bajo el dolmen de Tella, fiel testigo del paso del tiempo, cruzando por estos parajes de belleza interminable hacia las cumbres de Monte Perdido y los bosques y cascadas de Ordesa. Navega desde el valle de Pineta entre las aguas del Cinca bajando hacia Aínsa y Mediano, remansándose en pantanos bajo los que naufragaron los sueños de adolescentes a los que fascinaban las profundidades de los mares lejanos.

Esta magia está en constante ebullición bajo la tierra del cementerio de Saravillo, donde la leyenda mantiene viva la llama de personajes inolvidables, como mosén Bruno Fierro, mucho más venerado en estos lares que afamados santos oficiales de la tierra baja.

Es el sentimiento que, cada primavera, reverdece con la albahaca de las huertas y balcones, invitando a la fiesta en todos los pueblos del Alto Aragón, propiciando la ronda que lleva música y amistad de casa en casa y de pueblo en pueblo. Es el recuerdo por los pueblos vacíos como Sieste, Ascaso, Margudgued y Aguilar, por las casas derruidas y las haciendas yermas de Santa Justa, de Fumanal o Pamporciello, lugares en los que ya sólo habitan tenaces relojes de sol que cuentan el tiempo que falta por ver volver a los que se fueron.

Es la magia de la música del laúd que tocaba el abuelo Ángel de casa Gabás con sus hermanos y sus amigos, cuando aún eran jóvenes, en Señes y Serbeto, en Plan y en San Juan. Es el sonido de la gaita que despertaba en la mañanada a los recién casados haciendo sentir sus ecos por los valles, solanas y sobremontes. Es esa misma música de La Ronda de Boltaña que, con sonidos de viejos palotiaus y melodías sorprendentes como 'O viento rondador''Habanera triste' y 'Luz de otoño', inunda los corazones y atenaza las gargantas al rememorar los viejos lugares que nos vieron nacer y crecer.

Es la magia de haber conocido la montaña, de haberse enamorado de ella y de no poderla olvidar nunca jamás.

La Ronda de Boltaña, con la silueta de la Peña Montañesa al fondo.

Un artículo homenaje

El texto que precede corresponde a una columna que publiqué hace unos años en la contraportada de Heraldo en homenaje al 25 aniversario de La Ronda de Boltaña. Su música y sus letras siempre nos han emocionado a quienes llevamos la montaña en el corazón. Les sigo los pasos desde sus primeros años, en la década de los noventa, y los he visto actuar muchas veces en Boltaña, en otros pueblos del Sobrarbe, en Barbastro o en Zaragoza. Ahora, con la llegada del buen tiempo, los rondadors empiezan a tener muchas actuaciones y visitarán numerosos lugares por todo Aragón. Podéis consultar sus próximas actuaciones en este enlace de su página web.

martes, 7 de abril de 2026

Col con sardina o con boquerón: una combinación perfecta

Mucho tiempo antes de que las modernas tendencias culinarias y lenguajes gastronómicos actuales hablasen de maridaje entre productos, ingredientes, platos o bebidas, en las cocinas de nuestros ancestros -abuelas, bisabuelos y tatarabuelos- se imponían combinaciones de lo más exquisitas forjadas a fuerza de necesidad y de ingenio con los alimentos disponibles. A este respecto, el plato de col o repollo con sardinas es un emblema que no pasa de moda.

Plato de col triturada con sardinas fritas. Foto del autor del blog.
Plato de col triturada con sardinas fritas. Foto del autor.

Pero claro, entonces nuestros abuelos lo definían de otra forma porque lo de maridar era algo que sonaba a unión conyugal, a final del proceso de noviazgo. Se solía escuchar expresiones como estas: "la sardina le dice mucho a la col" o "esta verdura gana una barbaridad si le pones encima unas sardinas fritas con unos ajos". Y para rematar, el abuelo sentenciaba: "me regalo el paladar con este platico".

Y a fe que era un plato de lo más humilde y asequible para todas las economías, pues todas las casas en nuestros pueblos disponían de uno o más huertos en los que las coles y otras crucíferas invernales nunca faltaban hasta la llegada de los primeros calores. 

Variedad de coles y otras verduras en la muestra agroecológica de Zaragoza. Foto del autor del blog.
Variedad de coles y otras verduras en la muestra agroecológica de Zaragoza. Foto del autor.

Y en cuanto a las sardinas, era fácil comprarlas en los colmados y tiendas más o menos grandes de pueblos y ciudades en su versión salada, método de conservación que permitía guardarlas en la despensa durante mucho tiempo. Ni que decir tiene que si podían conseguirse frescas, algo habitual en la actualidad, se echaba mano de ellas para darle más prestancia y distinción al plato. Y para variar, también se pueden freír unos boquerones en lugar de las sardinas o arenques, con lo que obtendremos una combinación más suave para el paladar.

Sardinas saladas de cubo.
Sardinas saladas de cubo.

La cuestión es que los que aprendimos y disfrutamos de esta combinación desde nuestra más tierna infancia, seguimos rememorando aquellas comidas familiares cuando se presta la ocasión, como hoy ha sido el caso. Su elaboración es de lo más sencilla, pues consiste en hervir la col bien troceada con un poco de patata en una olla, ya sea sumergida en el agua o sobre rejilla para que se cocine al vapor. Aparte, se fríen las sardinas o los boquerones y después se emplatan sobre la col, bien aliñada con aceite de oliva virgen extra.

Vino clarete que el viticultor Luis Oliván elabora en la localidad de Bespén. Foto del autor del blog.
Vino clarete que el viticultor Luis Oliván elabora en la localidad de Bespén. Foto del autor.

Para beber, he elegido un vino clarete de Luis Oliván, un viticultor amigo, con gran experiencia en el mundo vitivinícola aragonés. Se trata de un vino fresco, alegre y mineral muy fiel al estilo de aquellos claretes con los que nuestros antepasados trasegaban estos platos a base de verduras y otros ingredientes con sabores más o menos fuertes.  

Artículos populares

Visitas al blog