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lunes, 20 de abril de 2026

El chef Fran López celebra los 20 años de su restaurante Villa Retiro con un menú especial

Fran López, chef del restaurante Villa Retiro, de Xerta (Tarragona), celebra dos décadas de la puesta en funcionamiento de su distinguido proyecto, en el que consiguió su primera estrella Michelin en 2009, con el nuevo 'Menú Homenaje 20 Aniversario', una propuesta que condensa veinte años de oficio y evolución constante. Conozco a este gran cocinero desde hace muchos años y tuvimos la suerte de disfrutar de su exquisita cocina en una cena que ofició en el restaurante zaragozano Aura, en 2016, con ocasión del Congreso Mundial de Mindfulness que tuvo lugar en Zaragoza.

Fran López, en la cocina de Villa Retiro. Grup GSR.
Fran López, en la cocina de Villa Retiro. Grup GSR.

La historia de Fran López es la de una apuesta personal por la comarca Tierras del Ebro, lindante con las provincias de Teruel y Zaragoza. Tras pulir su técnica durante tres años en París junto a Alain Ducasse en el Plaza Athénée, regresó a su tierra con una visión clara. En 2006, adquirió una joya arquitectónica de 1890 en Xerta -una finca indiana rodeada de ficus y olivos centenarios- que convirtió en su propio relato gastronómico. Aquel movimiento audaz dio sus frutos pronto: en 2009, Villa Retiro hizo historia al obtener la primera estrella Michelin de esa comarca próxima a Aragón.

Tras conocer el proyecto y seguir de cerca su trayectoria, Fran tuvo la amabilidad de aceptar la invitación que le hice en la primavera de 2016 para protagonizar uno de los talleres gastronómicos que organizamos con el doctor Javier García Campayo dentro del programa del Congreso Mundial de Mindfulness. Trajo su cocina y los productos de su comarca a una cena inolvidable celebrada en el restaurante Aura, en la que contamos con la presencia de otro crack de la gastronomía: el sumiller Manu Jiménez, quien nos hizo disfrutar de un maridaje de altura con los vinos elegidos para aquella memorable ocasión.

Vista general del exterior de Villa Retiro. Grup GSR.
Vista general del exterior de Villa Retiro. Grup GSR.

Visita obligada a Villa Retiro

Villa Retiro es un espacio ideal para darse un homenaje gastronómico disfrutando a la vez de las inmejorables estancias de este encantador lugar. Desde que lo conocí hace ya bastantes años, lo he recomendado a muchos amigos y quienes lo han visitado quedaron totalmente satisfechos de la experiencia. Además, está situado en la carretera que discurre hasta Tortosa, en paralelo al río Ebro, por lo que puede ser lugar de paso para los aragoneses que se desplacen por placer o por trabajo hacia la costa tarraconense.

López ha diseñado el 'Menú Homenaje 20 Aniversario', una propuesta articulada en ocho secuencias que invitan al comensal a una inmersión total en el paisaje a partir de lugares emblemáticos escogidos por su valor simbólico, cultural y gastronómico. "Villa Retiro es el descubrimiento y el enamoramiento de un territorio gracias a todo lo que nos da", explica el propio Fran López, cuarta generación de una familia de restauradores.

La experiencia arranca con la secuencia de la bodega conocida como la Catedral del Vino de Pinell de Brai, joya del modernismo de César Martinell (discípulo de Gaudí) que Fran también gestiona, situada a unos 20 kilómetros de Villa Retiro. En pleno Año Gaudí, esta conexión con el patrimonio cobra un valor especial. "El modernismo y la alta cocina comparten la búsqueda de la belleza y el detalle", afirma el chef. Aquí, los sabores se despiertan con el aceite Malahierba de producción propia y el legado del vino rancio y vermuts de la casa.

Los aperitivos del menú. Grup GSR.
Los aperitivos que conforman el inicio del menú. Grup GSR.

El viaje prosigue hacia la Torre de la Ermita de L’Aldea, una antigua atalaya de vigía y torre de defensa de la época medieval que protegía el Delta. En este punto, la cocina recupera los arrozales de la infancia, donde el arroz y los cefalópodos de la cofradía de La Rápita reivindican la pureza del producto directo. "Es nuestra despensa, nuestra identidad; cocinar el arroz aquí es cocinar nuestra historia", señala Fran.

Al alcanzar la secuencia del Faro del Fangar, el menú desvela una de las anécdotas geográficas que más fascinan al chef: "A un lado de la Bahía del Fangar hay unos pescados y al otro lado hay otros. Los separa una corriente invisible entre Deltebre y l’Ampolla". En esta etapa, el plato presenta la dualidad entre la anguila, símbolo de la resistencia fluvial, y la lubina, reina del otro lado de la bahía.

Tres propuestas componen el pase de la torre de la ermita de L'Aldea. Grup GSR.
Tres propuestas componen el pase de la torre de la ermita de L'Aldea. Grup GSR.

La anguila se exhibe en toda su versatilidad a través de distintas cocciones: desde la jugosidad del ahumado hasta el chapadillo, una técnica ancestral del Delta que consiste en abrir el pescado, sazonarlo y dejarlo secar al sol y al viento del cierzo para concentrar su sabor. Por su parte, la lubina se presenta con una técnica depurada que respeta la finura de su carne, cerrando así un diálogo entre las dos orillas del Fangar.

El misterio de Ullals  

La propuesta se adentra después en Ullals de Baltasar, esos manantiales naturales de agua dulce que brotan de la tierra creando un ecosistema de humedales y nenúfares. En este entorno aparentemente delicado, la cocina de López sorprende con una secuencia de pases de gran complejidad técnica e influencias internacionales: desde el tartar de pato marinado al estilo Kung-pao hasta la piel crujiente de pollo con hoisin, jengibre y rábano picante. La robustez continúa con un foie micuit marinado en cítricos, confitado con mantequilla y brioix, y una terrina de rabo y careta de cerdo acompañada de yema maridada, demostrando la capacidad del chef para fusionar el producto local con una despensa cosmopolita.

Ostra del Delta y almíbar de flor de Hibiscus. Grup GSR.
Ostra del Delta y almíbar de flor de Hibiscus. Grup GSR.

El clímax de la parte salada llega al ascender hacia el Montcaro, la cima más alta del macizo de Els Ports. En esta etapa de alta montaña, el sabor se vuelve salvaje. Aquí, la cabra hispánica, emblema de estas cumbres, protagoniza un plato de caza mayor que convive con el clasicismo de una liebre a la royal y la melosidad de la molleja.

El momento más humano llega con los Bosques de Paüls. El 8 de julio de 2025, un incendio forestal amenazó con devorar Villa Retiro, quedándose a escasos 100 metros de la finca. "La tierra nos enseñó su fuerza y resiliencia diciendo: aquí quien manda soy yo", relata Fernando Marqués, jefe de sala y testigo directo. De ahí nace el pre postre, servido sobre la idea de un tronco quemado: tomillo limonero y romero ahumado que se convierten en una oda a la regeneración y al "no olvido" evocando sensorialmente el renacimiento de los bosques tras el paso del fuego.  

El acompañamiento líquido corre a cargo de Xavi Llopis, quien ha diseñado un maridaje territorial (70 euros) bajo la premisa de la "facilidad de trago". Llopis busca la frescura del paisaje incluyendo el ancestral licor de naranja de Xerta junto a una cuidada selección de referencias internacionales (Borgoña, Loira) que equilibran la potencia del menú.

Canelón frío de chocolate, sabayón de canela, bechamel de Amaretto y gel de limón, una de las propuestas del postre. Grup GSR.
Canelón frío de chocolate, sabayón de canela, bechamel de Amaretto y gel de limón, una de las propuestas del postre. Grup GSR.

Esta armonía se traslada a la sala, donde Fernando Marqués lidera un servicio de gran rigor técnico que se mimetiza con el carácter histórico de la finca. Para Marqués, la clave reside en la discreción y la maestría en los tiempos, permitiendo que cada comensal conecte con la historia de este refugio. 

Cabe precisar que, aunque Fran López es el alma creativa de ambos proyectos, Villa Retiro opera con una estructura y gestión totalmente independiente al restaurante Xerta de Barcelona. Tras veinte años, Fran López sigue mirando al futuro: "No es momento de sentarse a mirar qué hemos hecho, sino de ver todo el camino que nos queda por construir".

El precio de este menú es de 130 euros, IVA incluido.

sábado, 17 de enero de 2026

Garbanzos con chireta del restaurante El Origen

Ya hemos hablado en otras entradas del blog de la importancia de los garbanzos en los menús de la cocina tradicional española, en general, y por supuesto en la aragonesa. Seguimos en los días más fríos del invierno y apetecen platos que contengan la sustancia y la presencia de esta legumbre imprescindible en nuestra dieta. Hoy os propongo un plato de garbanzos con chireta que elabora la cocinera Beatriz Allué en el restaurante El Origen, de Huesca.

Plato de garbanzos con chireta. Foto de El Origen.
Plato de garbanzos con chireta. Foto de El Origen.

Para quienes somos defensores a capa y espada de la cocina tradicional de nuestra tierra, este plato es santo y seña, pues combina acertadamente dos preparaciones que nos encantan, como son el cocido de garbanzos y las chiretas. Sobre la preparación de unos y otros ya hemos hablado en sendas entradas del blog, aunque más abajo ponemos el método que utiliza Beatriz para cocer los garbanzos. 

Quien se anime a preparar las chiretas, en este artículo tenéis la receta para su elaboración. Si no, podéis comprarlas ya preparadas por distintas carnicerías de Sobrarbe o Ribagorza.

Esta receta hay que atribuírsela a la cocinera Beatriz Allué, quien en su establecimiento oscense apuesta por la cocina tradicional con toques renovadores, tanto en las presentaciones como en las elaboraciones, basando su trabajo en productos de proximidad, muchos de ellos con etiqueta de 'ecológicos', como los garbanzos de La Hoya que incluye en este plato.

Beatriz Allué, cocinera y propietaria del restaurante El Origen. Foto de El Origen.
Beatriz Allué, cocinera y propietaria del restaurante El Origen. Foto de El Origen.

Ingredientes: garbanzos; zanahoria, cebolla, ajos, laurel, puerro, pimiento rojo (opcional) y perejil; almendras, aceite de oliva virgen extra del Somontano y chiretas.

Elaboración: poner a remojo los garbanzos con agua templada la noche anterior. Hervir en una olla grande la zanahoria pelada, la cebolla y el puerro limpios, tres dientes de ajo y una hoja de laurel. Cuando rompa el hervor, añadir los garbanzos. Dejar cocer hasta que estén tiernos, alrededor de una hora y media. Rectificar de sal.

Cuando estén cocidos, retirar las verduras y colocar en un vaso de batidora. Añadir unas hojas de perejil y un sofrito de abundante aceite de oliva, ajos pelados y almendras. Añadirlo caliente para que escalde el perejil. Triturar hasta hacer una pasta homogénea. Incorporar a los garbanzos, dándoles un hervor.

Cortar las chiretas a rodajas y marcar en la plancha o en la sartén con unas gotas de aceite hasta que queden doradas. Poner los garbanzos estofados en un plato hondo, coronar con la chireta y unas gotas de aceite de oliva.

sábado, 15 de noviembre de 2025

Orfebrería de alta gastronomía a seis manos en El Choko de Remigio

Memorable cena la celebrada el miércoles, 12 de noviembre, en el restaurante El Choko de Remigio, en Tudela, dentro del ciclo 'Territorio Creativo. Alta gastronomía en los márgenes', impulsado por los hermanos Luis y Juan Salcedo, propietarios de este hotel restaurante tudelano, con el que comparten experiencias y sabiduría con otros chefs llegados de otras partes de España. En esta ocasión, los invitados fueron Alejandra Herrador y Emanuel Carlucci, del restaurante Atalaya de Alcocéber (Castellón), distinguido con 1 Estrella Michelin y 2 Soles Repsol.

Borraja codium, espectacular creación de Luis Salcedo. Foto del autor del blog.
Borraja codium, espectacular creación de Luis Salcedo. Foto del autor.

Fue un auténtico gozo degustar todos los platos elaborados a seis manos por estos tres grandes cocineros, que fusionaron magistralmente sus respectivas filosofías en la utilización de los productos del entorno. Por si ello fuera poco, Juan Salcedo, sumiller de la casa, preparó un apoteósico maridaje con excelentes vinos de diferentes procedencias.

Emanuel Carlucci, Luis Salcedo y Alejandra Herrador.
Emanuel Carlucci, Luis Salcedo y Alejandra Herrador.

Así, con el excelente espumoso Ancestral Kimera Blanco, elaborado en la D. O. Navarra con uvas de garnacha blanca, y con el albariño portugués Parcela Única, de Bodega Anselmo Mendes, se combinaron los aperitivos con los que dio comienzo el ágape: 'Melisa, habitas' y 'Chía, calabaza y naranja' de El Choko de Remigio, y 'Remolacha, almendra y sardina' y 'Ximo de Castelló y ventresca de atún Balfegó madurada' de Atalaya.

Espumoso Ancestral Kimera de garnacha blanca. Foto del autor del blog.
Espumoso Ancestral Kimera de garnacha blanca. Foto del autor.

Los seis pases del nudo argumental de la cena se abrieron con una sorprendente exquisitez, 'Raya en beurre blanc y gnocchi de limón y colágeno crujiente', uno de los platos enseña del Atalaya, al que siguió una creación con borraja -una de mis verduras preferidas- preparada por Luis Salcedo con una delicadeza pocas veces vista por este veterano periodista gastronómico.

Raya en beurre blanc y gnocchi de limón y colágeno crujiente. Foto del autor del blog.
Raya en beurre blanc y gnocchi de limón y colágeno crujiente. Foto del autor.

Siguieron una 'Cuajada de tomate de penjar, morrillo de atún y caldo agripicante', y un 'Arroz molino roca de tubérculos valencianos', por parte de Atalaya, y unos originales 'Ajoarriero' y 'Tomatada de la Ribera de Navarra', por parte de El Choko de Remigio.

Cuajada de tomate de penjar, morrilo de atún y caldo agripicante. Foto del autor del blog.
Cuajada de tomate de penjar, morrillo de atún y caldo agripicante. Foto del autor.

Estos pases fueron regados con dos vinos de alta costura: el rosado francés Chateau de Pibarnon y el tinto de uva monastrell El Sequé, de la D. O. Alicante.

Se culminó la degustación con dos postres a cuál más delicado y creativo: el 'Meloncello' de Atalaya, y 'Coliflor & champiñón' del Choko de Remigio. Se acompañaron con el vino dulce de sauvignon blanc Menade, de la IGP Castilla y León.

Postre 'Meloncello', de Atalaya. Foto del autor del blog.
Postre 'Meloncello', de Atalaya. Foto del autor.

En definitiva, una convocatoria de las que hacen afición por la buena cocina, la que se basa en el producto de la mejor calidad y en el cariño y excelencia en su preparación y presentación al cliente. Estad atentos a las futuras jornadas del ciclo 'Territorio Creativo' porque vale la pena darse un capricho de estas características. Además, el hotel Remigio fue totalmente renovado, con edificio de nueva planta, después de la pandemia, y dispone de unas habitaciones con todos los detalles para dar a los huéspedes el mayor confort y satisfacción posibles.

Tomatada de la Ribera de Navarra elaborada por Luis Salcedo. Foto del autor del blog.
Tomatada de la Ribera de Navarra elaborada por Luis Salcedo. Foto del autor.

El Choko de Remigio, reconocido con 1 Sol Repsol, se ha consolidado como un referente en la gastronomía de cercanía. Su propuesta se basa en la estacionalidad y el respeto al producto, ofreciendo menús que evolucionan con cada temporada. 

Al frente del proyecto, Luis Salcedo defiende una filosofía de 'gastronomía cultivada', que combina técnica, conocimiento y sensibilidad hacia la tierra. De hecho, estas jornadas incluyen una visita a la Mejana de Tudela, la isla fluvial donde cultivan sus verduras y comienza esa gastronomía cultivada.

Abundancia de alcachoferas en la huerta que los hermanos Salcedo tienen en la Mejana de Tudela. Foto del autor.
Abundancia de alcachoferas en la huerta que los hermanos Salcedo tienen en la Mejana de Tudela. Foto del autor. 

Territorio Creativo continúa así consolidándose como una plataforma para fomentar el diálogo entre cocineros, compartir experiencias y poner en valor la diversidad gastronómica de Navarra.

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