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martes, 27 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Dalí (y V)

Cabo de Creus, el paraíso de un genio

He llegado al final de este peregrinaje. Desde Figueras a Gerona, un autobús de línea me trasporta por una carretera infernal, con un trazado más propio del siglo XIX que del XXI. A pesar de ello, el conductor del vehículo avanza rápido arrimando el bus con habilidad hasta el límite de la carretera con el precipicio. Desde lo alto de una cresta, divisamos Cadaqués, allá abajo, con su coqueta iglesia sobresaliendo sobre los tejados de las casas blancas de pescadores.    

Foto que hice al estudio en el que trabajaba Dalí en Port Lligat.
Estudio en el que Salvador Dalí materializó gran parte de su obra, durante 50 años, en su casa de Port Lligat (foto del autor).

Como en Figueras, la población vive intensamente el Año Dalí. Todos los espacios de exposiciones dedican su programación al genio que hizo de esta zona un paraíso para la creación y lugar de visita de otros genios de la pintura, de la literatura o del cine. En cada bar o en cada tienda cuelgan fotos más o menos antiguas que inmortalizan una visita de Dalí al lugar o a las proximidades. En la fachada del Casino cuelga un gran tapiz con la imagen del pintor y con toda la programación preparada para festejar el centenario de su nacimiento. En las playas y otros rincones, el Ayuntamiento ha puesto paneles de metacrilato en los que se informa sobre el pueblo y se reproducen distintas obras del artista.

Tapiz sobre el Año Dalí en la fachada del Casino de Cadaqués (foto del autor).

De entre las variadas muestras que se exhiben en el pueblo -en casino hay dos y otras tantas en sendas salas privadas- la que más seduce es la que ha preparado el Museo de Cadaqués en colaboración con el Centro de Estudios Dalinianos. Se titula 'Dalí desconocido' y se muestran varias decenas de dibujos, acuarelas y óleos, muchos de ellos nunca expuestos anteriormente, entre los que apunto algunas de las que debieron ser sus primeras obras, pues fueron realizadas por un Dalí jovencísimo, de doce o catorce años de edad.

Mapa de la Ruta Dalí, con el último día del itinerario.
Mapa de la Ruta Dalí.

Para el final de todo este recorrido he dejado la visita a la casa museo de Port Lligat, situada en la bahía del mismo nombre, a poco más de un kilómetro de Cadaqués, distancia que hago a pie disfrutando del paisaje, inmenso, del mar nítido y de un cielo inolvidable, con una luz que traspasa los sentidos y que me ayuda a comprender un poco mejor el universo daliniano. Para acceder a la casa hay que pedir cita con algunos días de antelación, pues los grupos de visita, que entran cada 10 minutos, son muy pequeños y están atendidos por guías. 

Dalí se estableció allí en 1930, en una pequeña barraca de pescadores que fue ampliando hasta 1970 con forma laberíntica. Los diferentes espacios están repletos de abundantes objetos y recuerdos del pintor y de Gala. Sólo hay una habitación, con dos camas para el matrimonio, espacio que, como todas las piezas, está orientado hacia la bahía. Frente a esta vista impresionante trabajaba también Dalí, en un estudio sencillo y austero. En el exterior, entre los amplios jardines, destaca una piscina con forma de falo, en la que se montaban juergas y bacanales que provocaron comentados escándalos en la época.

La habitación con dos camas que hay en la casa de Port Lligat (todas las fotos son del autor del blog).
La habitación con dos camas que hay en la casa de Port Lligat (foto del autor).

Dejo el santuario daliniano con la satisfacción de conocer mucho mejor a un creador genuino e irrepetible que, por encima de cuestiones políticas o de montajes estrafalario-publicitarios, tiene un mérito indiscutible: el haber conseguido que las grandes masas se interesasen por el arte.

jueves, 22 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (IV)

Figueras, centro del surrealismo

Figueras, penúltima etapa de este viaje por la ruta Dalí y uno de los tres puntos del triángulo en el que el artista desarrolló la mayor parte de su vida y de su obra, es sede de lo que él mismo llamaba “la más grande obra surrealista del mundo”. Ésta es precisamente el Museo Dalí, ubicado en un antiguo teatro rehabilitado por el genial pintor en la ciudad que le vio nacer el 11 de mayo de 1904. El centenario teatro había sido quemado a finales de la Guerra Civil y permaneció abandonado hasta que Dalí decidió rehabilitarlo para convertirlo en su propio museo. Fue inaugurado en 1974 y está situado junto a Torre Galatea, en donde el artista vivió los últimos años de su vida.

Vista exterior del Museo Dalí, en Figueras.
Vista exterior del Museo Dalí, en Figueras.

El Museo Dalí es el centro neurálgico de la ciudad y uno de los espacios artísticos más visitados de España. Para entrar se forman largas filas, sobre todo en los meses de verano. Consigo evitarlas apuntándome a una visita guiada, que, aunque algo más cara que la entrada por libre, da la oportunidad de conocer a fondo el continente y el contenido gracias a las explicaciones de los guías. Además, incluye un itinerario por los lugares de la ciudad que marcaron la vida del artista: su casa natal, el hotel Durán -donde se hospedaba en sus visitas a la ciudad-, la Rambla y el Museo del Juguete,  donde para celebrar el centenario había una exposición con fotografías de la infancia y de la familia de Salvador Dalí.

El exterior del conjunto que forman el museo y Torre Galatea (el nombre de Gala siempre está presente en los proyectos de 'El divino') es ya todo un canto a la estética propia de la trayectoria de Dalí: paredes de color rojo con panes adosados y fachadas rematadas en lo alto con sus conocidos huevos gigantes y las figuras doradas con las que homenajea a los Óscar de Hollywood. La estructura interior del Museo conserva la de la primitiva construcción del teatro

Mapa de la ruta Dalí, con el día 4, en Figueras.
Mapa de la ruta Dalí, con el día 4, en Figueras.

En lo que era el patio de butacas, el visitante se encuentra con varios elementos que nos sitúan ante la estética y el pensamiento de tan fecundo creador. Entre éstos, un 'Cadillac lluvioso', en el que dos maniquíes conviven con una lluvia permanente en su interior. La parte alta de esta zona culmina con una corona de lavabos, símbolo de purificación para Dalí, que empleó más de una década en la preparación, diseño y ejecución de este espacio. La cúpula geodésica que corona la edificación es el emblema del museo y se ha convertido en símbolo de la ciudad. 

El recorrido a través de sus numerosas salas de exposiciones, en las que se pueden admirar unas 1.500 obras de arte, con pinturas, esculturas, dibujos, grabados, instalaciones, joyería, hologramas y fotografías, nos permite conocer toda la trayectoria artística de Dalí, sus sueños y sus fobias, desde sus inicios en el impresionismo hasta las últimas obras que pintó allí mismo, en Torre Galatea.

Interior del Museo Dalí.
Impresionante mural en el interior del museo.

A lo largo de toda su fecunda vida pasó por distintas etapas artísticas, con incursiones en el cubismo, el futurismo o el surrealismo, entre las más importantes.

En espacios del museo como la sala llamada Palacio del Viento, se aprecia en toda su medida el titánico esfuerzo que mantuvo Dalí para llegar a ser un artista total, siguiendo los modelos renacentistas con los que se quería equiparar. La sala Mae West, considerada como una de las obras más importantes del siglo XX, y la cripta en la que está enterrado son otros lugares emblemáticos de un espacio museístico al que vale la pena dedicar todo un día de contemplación y disfrute.

El Museo del Juguete, en Figueras.

Durante el paseo por Figueras conozco algunas de las anécdotas de la vida del pintor. Veo el bar de la familia de su primera novia, la Rambla por la que en alguna ocasión paseaba con un pequeño elefante, el local en el que estaba el colmado donde compraba los dátiles con los que hacía una pasta para mantener tiesos y puntiagudos sus bigotes, o la terraza de un café desde la que hacía sus primeras provocaciones de corte surrealista, como ponerse una gran tortilla de patatas en un bolsillo de la chaqueta. Como dice el escritor Antonio Fernández Molina, Dalí era Dalí.

(Continuará)

miércoles, 14 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (III)

Púbol, un pasado lleno de esplendor

Dejo atrás el santuario dels Àngels, junto a Gerona, y dirijo mis pasos hacia el castillo de Púbol, uno de los lugares obligados en la ruta a seguir con ocasión del Año Dalí. Se dice que cuando Dalí compró este castillo, a unos 30 kilómetros de la capital gerundense, tuvo muy en cuenta el hecho de su situación, muy cerca del lugar donde el artista contrajo matrimonio con Gala. 

Uno de los salones del castillo de Púbol, con decoración netamente daliniana.
Uno de los salones del castillo de Púbol, con decoración netamente daliniana.

La construcción, de origen medieval, estaba en ruinas cuando fue adquirida por el genial artista en 1968, diez años después de su matrimonio con la musa. La restauración fue costosa y se prolongó durante más de un año, aunque la meticulosidad del trabajo permitió mantener la romántica imagen de la fortificación en ruinas.

Desde la estación de Flassá, un taxi me lleva hasta Púbol, un pueblo de no más de cien habitantes. Lluis, su amable conductor, aún recuerda los años en que Gala reinaba en el castillo con su máximo esplendor. Dalí sólo podía acudir allí cuando le llamaba su esposa. Entonces, él acudía con la misma presteza que el primer día en que el amor había unido sus corazones en una sola alma. Pero después llegó la separación física. 

Lluis ya era taxista cuando Gala recibía en su castillo incontables visitas de jóvenes a los que conquistaba con su abrumadora personalidad y, sobre todo, con los suculentos regalos que ofrecía a sus amantes.

El castillo es ahora el mejor testimonio de aquel pasado en el que Gala luchaba inútilmente contra el envejecimiento y contra la muerte. Según Ian Gibson, uno de los biógrafos de Dalí, poco tiempo antes de morir, Gala “tenía el aire de una madame retirada de un prostíbulo, con el rostro arrugado empastado de maquillaje y los labios desbordantes de rojo”. 

Helena Ivanovna Diakonova, que era como se llamaba en realidad la esposa de Dalí, había nacido el 26 de agosto de 1894 en la ciudad rusa de Kazán (era diez años mayor que Dalí). Murió el 10 de junio de 1982 a los 88 años en Port-Lligat, aunque se le trasladó discretamente envuelta en una manta en el asiento trasero de un Cadillac que ahora puede visitarse en el garaje del castillo. Sus restos embalsamados reposan en la cripta del castillo, en una tumba doble que debía albergar también a Dalí, pero éste fue enterrado, no sin controversia, en el Museo de Figueras.

Mapa con la tercera etapa de la Ruta Dalí.
Mapa con la tercera etapa de la Ruta Dalí.

El interior del edificio es claramente daliniano, ya que el artista se implicó activamente en su decoración. Impresionan mucho la habitación y el baño de Gala, con su tocador y todos sus utensilios para el aseo y el cuidado del pelo, que parecen haberse utilizado unas horas antes. 

Hay también algunas obras que Dalí realizó especialmente para este inmueble, como el panel del techo del llamado Salón de los Escudos, una obra de 12 x 8 metros, en el que están representados Gala y el artista. Con motivo del Año Dalí, en el castillo se puede ver también una atractiva exposición temporal sobre las ilustraciones que ‘El divino’ hizo para el Quijote.

En los sótanos del castillo está enterrada Gala y la tumba de Dalí está vacía.
En los sótanos del castillo está enterrada Gala y la tumba de Dalí está vacía.

Tras la muerte de Gala, Dalí se instaló en el castillo, donde vivió entre junio de 1982 y agosto de 1984 porque, según cuentan, no quería dejar sola a la mujer que tanto había amado. Pero un incendio fortuito en la habitación le causó graves quemaduras, por las que fue hospitalizado. 

Después, Dalí se instaló definitivamente en Figueras hasta su muerte, en 1989. Figueras es precisamente el próximo destino de esta ruta, después de dejar Púbol con cierto sentimiento de tristeza por saber que allí se queda Gala prisionera en su castillo, con la única compañía de su soledad

El bar Emporium, en Figueras, que Dalí frecuentaba con Buñuel.
Las mesas del bar Emporium, en Figueras, lugar que frecuentaba Dalí con Buñuel.

El día muere y aprovecho para dar un paseo por la Rambla de Figueras, que muestra por todas partes y con mucho orgullo las señas dalinianas que la convierten en una de las capitales mundiales del surrealismo. Junto a esa Rambla están las mesas del bar Emporium, en las que Dalí y Luis Buñuel escribieron gran parte del guion de la película 'Un perro andaluz'.

(Continuará)

jueves, 8 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (II)

Foto que hice de la exposición 'Dalí y las ilusiones ópticas', en Gerona.
Foto que hice de la exposición 'Dalí y las ilusiones ópticas' en el Museo del Cine de Gerona.


Gerona, el preludio del triángulo mágico

El 'Pájaro solar' que Miró dejó en su fundación barcelonesa me señala el camino de la Costa Brava, en donde hallaré el triángulo mágico que forman el castillo de Púbol (donde Gala vivió los últimos años de su reinado), Figueras (ciudad natal de Dalí y sede de su museo principal) y Cadaqués-Port Lligat, donde produjo la inmensa mayoría de su obra. 
Pero, antes de abandonar Barcelona, sucumbo a la tentación de pasear por las estrechas calles del Barrio Gótico que frecuentaba Salvador Dalí en sus asiduas visitas a la gran urbe catalana. Se alojaba siempre en el hotel Ritz y desde allí bajaba paseando con amigos y admiradores por las Ramblas o por la calle Puerta del Ángel hasta el Liceo o la plaza de la Catedral. 

Mapa de la Ruta Dalí con el día 2, llegada a Gerona.


En su biografía sobre 'El divino', el peluquero Lluis Llongueras cuenta alguno de estos paseos con el artista por las librerías de viejo de la calle La Paja y por las tiendas de antigüedades de la calle Baños Nuevos. En más de una ocasión, Llongueras regalaba a Dalí láminas con dibujos o cenefas de las que se encaprichaba 'El genio', muy dado a dejarse agasajar con obsequios y compras de estética o procedencia disparatadas. 
Paseando por el barrio, que conozco bien porque residí en él algunos años durante mi etapa de estudiante universitario en Barcelona, entro en una de estas librerías, la de Ángel Batlle, quien me recibe entre miles de ejemplares y láminas que tienen años y méritos de sobra para ocupar las estanterías y mesas de la librería. “Dalí venía a menudo –recuerda Batlle-; entraba, daba un paseo rápido y con su bastón iba señalando libros y dibujos que compraba sin mirar el precio. Luego le pasábamos la cuenta al Ritz. Nunca firmaba recibos ni papeles porque decía que su firma valía mucho dinero”. 
Unos metros más allá, el propietario de la centenaria tasca El Portalón rememora las frecuentes visitas de Dalí, junto con otros artistas de la Barcelona de los sesenta y setenta, para tomar vinos y hablar sobre arte y pintura.

Una de las librerías de viejo que frecuentaba Dalí durante sus paseos por el barrio gótico de Barcelona.
Una de las librerías de viejo que frecuentaba Dalí y que fotografié durante mi paseo por el Barrio Gótico.


Después, abandono Barcelona en dirección a Gerona. El Museo del Cine de esta bella ciudad romana y medieval alberga una interesante exposición temporal titulada 'Dalí y las ilusiones ópticas', con la que se pone de manifiesto la relación entre la obra de Dalí y las técnicas utilizadas en los comienzos remotos de lo que más tarde serían la fotografía y el cine. 
El pintor gerundense retomó la estética de la cámara oscura para crear sus perspectivas con figuras que destacan por su textura y luminosidad. Aquí se aprecia cómo sus postulados estéticos conectan con las fotografías tridimensionales que preparaban la llegada del cinematógrafo. A todo ello unía sus típicos objetos y temáticas surrealistas, elementos que también le unen a su breve colaboración cinematográfica con Luis Buñuel, en 'El perro andaluz', y con Hitchcock. 
Además, el Museo del Cine de Gerona es un lugar del máximo interés para todos los amantes del séptimo arte. A través de sus tres plantas, hace un recorrido completo por toda la historia del cine universal, remontándose 500 años atrás, y exhibe miles de objetos y máquinas originales, algunas antiquísimas, pertenecientes a la colección de Tomás Mallol, adquirida por el Ayuntamiento de Gerona en 1994.

Interior del santuario dels Àngels, donde Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958.
Interior del santuario dels Àngels, donde Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958,


Después de dar un paseo por el casco antiguo de la ciudad y por el interior y exterior de su monumental catedral, me dirijo al santuario de la Virgen dels Àngels, de estilo neoclásico y construido a principios del siglo XV, que preside la cima del monte del mismo nombre. A través de 15 kilómetros de una serpenteante carretera semioculta por frondosos bosques, llego a la humilde ermita en la que Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958, detalle desconocido para muchos gerundenses con los que he hablado, incluidos los responsables de la oficina de información turística. Desde lo alto de la montaña, disfruto de una vista de pájaro reconfortante, en la que Gerona queda ya como un punto de referencia en la lejanía.

(Continuará)

martes, 6 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (I)

El 11 de mayo de 1904 nacía en Figueras Salvador Dalí, uno de los máximos representantes del surrealismo. Se cumple este año, pues, el 120 aniversario de su nacimiento. Hace exactamente 20 años, coincidiendo con su centenario, publiqué en las páginas de verano de Heraldo de Aragón una serie de 5 reportajes a modo de diario de viaje siguiendo una Ruta Dalí que partió desde Zaragoza para conocer mejor la vida y la obra de 'El divino'

Creo que es apropiado rescatar para el blog aquellas entregas por si alguien está interesado en hacer algún viaje para conocer mejor al artista y pueda encontrar alguna pista en este diario de viaje. Me apetece hacerlo también porque me divertí y aprendí mucho haciendo aquel itinerario, y al rescatar los reportajes revivo con placer aquella experiencia pues, como bien se dice por ahí, 'recordar es volver al vivir'. Sin más preámbulos, ahí va la primera entrega.

Salvador Dalí, fotografiado por Allan Warren en 1972.
Salvador Dalí, fotografiado por Allan Warren en 1972.

Ligero de equipaje en la maleta y en el espíritu pongo rumbo a Barcelona cuando apenas ha amanecido. He hecho sitio en la cabeza y en el corazón para buscar, mirar, encontrar, aprehender y comprender la obra y el trayecto vital de Salvador Dalí, cuyo centenario se cumplió en mayo, motivo por el cual se está celebrando en todo el mundo el Año Dalí. Barcelona es mi primer destino porque en esta ciudad 'El genio', también llamado 'El divino', encontraba el calor de multitud de admiradores y los escenarios adecuados para proyectar hacia el mundo una imagen no pocas veces estrafalaria, siempre original y única, con la que se aseguraba espacios en los periódicos o en los noticiarios del cine y de la televisión.

El vehículo atraviesa las amplias llanuras de los Monegros, suavizadas en esta mañana algo gris por las tormentas que han descargado de madrugada, antes de adentrarse en los verdeles del Bajo Cinca. En Barcelona espera ese calor pegajoso que la caracteriza tanto como las Ramblas o el monumento a Colón, atestados de turistas extranjeros pertrechados con toda suerte de mapas y folletos informativos para guiarse en una ciudad en la que abundan los lugares hermosos, los tesoros históricos y las riquezas artísticas. Sin embargo, el Año Dalí no se deja notar mucho en la Ciudad Condal, muy centrada en la celebración del Fórum de las Culturas.

Mapa de la Ruta Dalí, con la primera etapa en Barcelona.
Mapa de la Ruta Dalí, con la primera etapa en Barcelona.

La excepción está en la Fundación Miró, en una de cuyas salas para exposiciones temporales se puede ver la muestra 'El manifest Groc' ('El manifiesto amarillo'). Esta declaración fue impulsada a principios de 1928 por el artista de Figueras junto al crítico de arte Sebastián Gasch y al crítico literario Luis Montanyá. Por aquel entonces, Dalí estaba muy influenciado por las propuestas pictóricas de Miró, propugnaba una postura cercana al 'antiarte' y comenzaba a interesarse por el surrealismo. 

Los referentes de este manifiesto se situaban también en la revista 'L’Esprit Nouveau', en la que autores como Le Corbusier, Ozenfant, Léger y otros propugnaban los modernos valores del arte surgido con el desarrollo de las máquinas. Picasso, André Breton o Jean Cocteau eran otros artistas bajo cuya advocación se ponían los firmantes del manifiesto. En esa exposición se podían ver algunas obras de Le Corbusier y Ozenfant, así como carteles, revistas, fotografías y cartas de la época.

Imagen que tomé en el bus turístico de Barcelona tras visitar la Fundación Miró.
Imagen que tomé en el bus turístico de Barcelona tras visitar la Fundación Miró.

A la Fundación Miró se puede llegar haciendo uso del bus turístico, un medio de transporte eficaz, divertido y barato que permite al turista transitar libremente por tres líneas urbanas, subiendo y bajando a su antojo en aquellas paradas en las que hay monumentos que ver o museos que visitar. Antes de abordar de nuevo el bus disfruto del colorido reconfortante y balsámico de las obras de Miró que atesora el bello edificio de la fundación.

Imbuido por esa luminosidad mediterránea de los pájaros, las damas y las estrellas de Miró, me preparo para iniciar otra etapa del viaje, tal vez con la guía de ese monumental 'Pájaro solar', una escultura de 1968, que preside uno de los pasillos de la fundación. Pero antes de abandonar la Ciudad Condal rumbo a Gerona, pasearé por el Barrio Gótico que tanto frecuentaba Dalí cuando visitaba Barcelona.

(Continuará)

Foto de la escultura de Joan Miró 'Pájaro solar'.
'Pájaro solar', escultura de Joan Miró.



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