Mostrando entradas con la etiqueta vino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vino. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de abril de 2026

Col con sardina o con boquerón: una combinación perfecta

Mucho tiempo antes de que las modernas tendencias culinarias y lenguajes gastronómicos actuales hablasen de maridaje entre productos, ingredientes, platos o bebidas, en las cocinas de nuestros ancestros -abuelas, bisabuelos y tatarabuelos- se imponían combinaciones de lo más exquisitas forjadas a fuerza de necesidad y de ingenio con los alimentos disponibles. A este respecto, el plato de col o repollo con sardinas es un emblema que no pasa de moda.

Plato de col triturada con sardinas fritas. Foto del autor del blog.
Plato de col triturada con sardinas fritas. Foto del autor.

Pero claro, entonces nuestros abuelos lo definían de otra forma porque lo de maridar era algo que sonaba a unión conyugal, a final del proceso de noviazgo. Se solía escuchar expresiones como estas: "la sardina le dice mucho a la col" o "esta verdura gana una barbaridad si le pones encima unas sardinas fritas con unos ajos". Y para rematar, el abuelo sentenciaba: "me regalo el paladar con este platico".

Y a fe que era un plato de lo más humilde y asequible para todas las economías, pues todas las casas en nuestros pueblos disponían de uno o más huertos en los que las coles y otras crucíferas invernales nunca faltaban hasta la llegada de los primeros calores. 

Variedad de coles y otras verduras en la muestra agroecológica de Zaragoza. Foto del autor del blog.
Variedad de coles y otras verduras en la muestra agroecológica de Zaragoza. Foto del autor.

Y en cuanto a las sardinas, era fácil comprarlas en los colmados y tiendas más o menos grandes de pueblos y ciudades en su versión salada, método de conservación que permitía guardarlas en la despensa durante mucho tiempo. Ni que decir tiene que si podían conseguirse frescas, algo habitual en la actualidad, se echaba mano de ellas para darle más prestancia y distinción al plato. Y para variar, también se pueden freír unos boquerones en lugar de las sardinas o arenques, con lo que obtendremos una combinación más suave para el paladar.

Sardinas saladas de cubo.
Sardinas saladas de cubo.

La cuestión es que los que aprendimos y disfrutamos de esta combinación desde nuestra más tierna infancia, seguimos rememorando aquellas comidas familiares cuando se presta la ocasión, como hoy ha sido el caso. Su elaboración es de lo más sencilla, pues consiste en hervir la col bien troceada con un poco de patata en una olla, ya sea sumergida en el agua o sobre rejilla para que se cocine al vapor. Aparte, se fríen las sardinas o los boquerones y después se emplatan sobre la col, bien aliñada con aceite de oliva virgen extra.

Vino clarete que el viticultor Luis Oliván elabora en la localidad de Bespén. Foto del autor del blog.
Vino clarete que el viticultor Luis Oliván elabora en la localidad de Bespén. Foto del autor.

Para beber, he elegido un vino clarete de Luis Oliván, un viticultor amigo, con gran experiencia en el mundo vitivinícola aragonés. Se trata de un vino fresco, alegre y mineral muy fiel al estilo de aquellos claretes con los que nuestros antepasados trasegaban estos platos a base de verduras y otros ingredientes con sabores más o menos fuertes.  

lunes, 16 de marzo de 2026

Llegar a la indiferencia

Me encuentro con un antiguo colega de la Universidad, al que hace años que no veo. Hemos dejado ya muy atrás aquellos años setenteros y ochenteros de pelos largos, audiciones de rock duro y bailes discotequeros. Él, funcionario de carrera, jubilado, como yo, aunque totalmente ajeno ya a su quehacer laborar de varias décadas.

Pero yo sigo dándole a las teclas para ir llenando esta bitácora, lo que me permite seguir desarrollando mi profesión con total autonomía y libertad y, de paso, contribuir a tener la cabeza ocupada y la mente despierta y atenta a las noticias y asuntos relevantes relacionados con la temática que voy reflejando en este blog.

Frase que ideé para las paredes de un restaurante zaragozano ya desaparecido. Foto del autor del blog.
Frase que ideé para las paredes de un restaurante zaragozano ya desaparecido. Foto del autor.

Mi amigo no acaba de entender que siga este trabajo por amor al arte, sin recibir más que satisfacciones personales a cambio. Dice que prefiere acogerse a la doctrina taoista que propugna esa máxima a la que somos muy dados en occidente cuando alcanzamos la jubilación: una vez cumplida la obra, retírate.

Pero yo siempre digo que los periodistas somos como los policías, que si ven la comisión de un delito estando fuera de servicio, de vacaciones o jubilados, van a actuar igualmente para intentar atrapar al delincuente. Nosotros olfateamos las noticias a tiempo total y morimos con las botas puestas.

Disfrutando de la primera 'cena de los sentidos' a la que asistí, en Bodegas Victoria, de la D. O. Cariñena.
Disfrutando de la primera 'cena de los sentidos' a la que asistí, en Bodegas Victoria, de la D. O. Cariñena. 

Muchos periodistas nos resistimos a pasar a ese estado laboral que yo llamo de indiferencia, situación en la que la sociedad te coloca de un golpe en cuanto cruzas esa línea que conlleva recibir una pensión de jubilación en lugar de una nómina de tu empresa o de la administración. Hay quien tiene que resignarse porque no le queda otra opción, como un famoso cirujano plástico que conozco y que pasó de hacer complicadas intervenciones quirúrgicas a pasear casi toda la mañana por la ciudad de un día para otro. 

Cruzar esa frontera tiene sus grandes ventajas, como pasar a ser dueño absoluto de tu tiempo, liberándote de la tiranía de los horarios laborales y, muchas veces, de los caprichos e incompetencia de algunos de quienes eran tus jefes. Pero por el lado contrario, en esta profesión, tienes que adaptarte a la invisibilidad y al relativo anonimato que supone no estar ya bajo el paraguas de un medio de comunicación o plataforma con mucha más audiencia que un simple blog. 

Durante una cata en el merendero de las viñas de Bodega Enate, junto a Jesús Artajona, Jesús Sesé y Marta Serrano.

Es normal que si ya no estás en el candelero, en primera línea de fuego informativo, los receptores de nuestros mensajes se olviden de nuestros trabajos, incluso de aquéllos que en épocas pasadas fueron merecedores de elogios y hasta de premios y distinciones, por mucho que esa indiferencia pueda parecer un signo de ingratitud, un vicio al que es muy dada la especie humana.

Pero así es la rueda de la vida: no se puede parar, por muchas cuñas que intentemos poner en forma de vivencias, de momentos que nos dan felicidad o de recuerdos imborrables de nuestros mejores días de vino y rosas. Por ejemplo, de encuentros y entrevistas con verdaderos gigantes desde el punto de vista artístico y humano, como Juan Manuel Serrat, al que tuve el privilegio de entrevistar a principios de los ochenta en Huesca, cuando yo hacía prácticas de verano en la delegación del Heraldo en la capital oscense, ciudad en donde estuvo para dar un concierto durante las fiestas de San Lorenzo. Esta canción suya podría ilustrar bien esos raticos felices y otras veces no tanto con los que nos obsequia la vida. Muchos años más tarde, en 2014, compartimos recuerdos de aquel concierto y de aquella entrevista en un vermú en Casa Pascualillo, cuando vino a Zaragoza a participar en el homenaje a José Antonio Labordeta. Encuentro en el que ejerció de perfecto anfitrión Guillermo Vela, propietario del emblemático establecimiento hostelero del Tubo.

Con Juan Manuel Serrat, en un vermú en Casa Pascualillo, en 2014.

Así que tampoco se puede evitar que veamos pasar los días cada vez con más rapidez desde ese tren que nos traslada hacia la vejez y hacia el final de nuestro trayecto vital. Un tren que nos llevará a la estación en la que llegaremos a la indiferencia total (una vez leí que en algunos países latinoamericanos se puede ver en las esquelas mortuorias que publican los periódicos que el finado en cuestión "ha pasado a la indiferencia"). Pero entre tanto, aquí seguiremos para reflexionar sobre lo que acontece a nuestro alrededor y para contarlo a quien esté interesado y que se anime a leer esta bitácora. 


miércoles, 18 de febrero de 2026

Una tarta sacher con vino de syrah con raíces altoaragonesas

El vino tinto y el chocolate siempre han hecho una buena pareja. Y si ambos productos son de calidad, el resultado tiene que ser por fuerza muy apetecible para quienes gustan de disfrutar una creación de alta gama, como la nueva tarta 'Sacher con S de Syrah' de Lapaca, que fue presentada recientemente en la última edición de Madrid Fusión.

El estuche en el que se comercializa la tarta sacher y la botella de vino Sommos Colección Syrah.
El estuche en el que se comercializa la tarta sacher y la botella de vino Sommos Colección Syrah.

Esta tarta, la última creación de Raúl Bernal, de la pastelería oscense Lapaca, es fruto de la colaboración entre este maestro chocolatero y la Bodega Sommos, de la D. O. Somontano.

La receta incorpora vino Sommos Colección Syrah como ingrediente principal, con aromas de frutos rojos, frutas del bosque y especias, y un gusto afrutado y sabroso en la boca. “Parece una combinación poco común, pero el vino tinto y el chocolate se fusionan a la perfección en este postre que, estamos seguros, sorprenderá gratamente. Es una propuesta arriesgada y atrevida, que da protagonismo a este vino elaborado en nuestra bodega, integrándolo de una manera magistral en las diferentes texturas de la tarta sacher”, explicó Diego Mur, director de márquetin de Sommos.

El vino no es, por tanto, solo un acompañamiento, sino que forma parte de la formulación: “Se ha trabajado cuidadosamente para resaltar sus notas de frutos rojos, que armonizan de forma natural con el chocolate, y lo usamos en distintas elaboraciones: desde el baño de los bizcochos hasta el cremoso, el gelificado y la mousse", detalló Raúl Bernal, responsable de Lapaca.

Diego Mur y Raúl Bernal, con la original propuesta enogastronómica.
Diego Mur y Raúl Bernal, con la original propuesta enogastronómica.

En el interior de la tarta también se encuentran la frambuesa, la cereza y la pimienta ahumada, que evocan el sutil punto de madera característico del vino. El acabado se realiza con un glaseado negro brillante y la silueta dorada de Bodega Sommos, en homenaje a este singular edificio. En conjunto, su original diseño recuerda a la perspectiva cenital de una botella de vino.

El lanzamiento del producto ha coincidido con la celebración del Día Internacional de la Syrah, el día 16 de febrero. Va en un estuche que incluye la tarta y una botella de Sommos Colección Syrah. Solamente se han sacado 100 unidades, que pueden adquirirse por un precio de 75 euros en Lapaca (calle de Alcalde Emilio Miravé, 14, Huesca) hasta el próximo 19 de marzo, Día del Padre.

domingo, 1 de febrero de 2026

Ya está aquí el Aldahara Generaciones Blanco 2024

En más de una ocasión he dejado escrito mi convencimiento, a partir de mi experiencia en el sector de la gastronomía, de que la mejor cocina es la que combina los ricos productos del paisaje de una determinada región con el cariño y la sapiencia de los cocineros que ofician en esos lugares. Algo parecido podría decirse del vino, porque cada vez me gustan más los vinos de terruño -o de terroir, según la terminología oficial de la enología-, esos que se elaboran a partir de la estrecha relación entre el viticultor, sus vides y el paisaje en el que éstas se crían. Y el vino Generaciones, de Bodega Aldahara, de Estadilla, sería el mejor exponente de este tipo de creación enológica.

Etiqueta del Generaciones Blanco 2024 de Bodega Aldahara. Foto del autor.
Etiqueta del Generaciones Blanco 2024 de Bodega Aldahara. Foto del autor.

Hace poco más de un año dábamos cuenta en este blog de la salida al mercado de la primera añada del Generaciones Blanco, que era de la cosecha de 2023, un vino de alta costura que obtuvo un éxito arrollador. Y no tendrá menos el de la cosecha 2024, que acaba de salir a la venta y que ofrece y mejora, si cabe, las cualidades de su primera edición, con la que comparte el método de elaboración que aplica la enóloga de la bodega, Paz Mur.

Se trata de un chardonnay hecho a partir de las mejores uvas que se crían en las fincas de esta bodega familiar, ejemplo de tesón y buen hacer en un entorno natural inimitable y con grandes condiciones para la viticultura gracias a las influencias que el valle del Cinca aporta procedentes de las altas cumbres del Pirineo, y de Monte Perdido especialmente.

Contraetiqueta de Generaciones Blanco 2024.
Contraetiqueta de Generaciones Blanco 2024.

El vino estuvo seis meses criándose con sus lías en barricas de roble húngaro de 500 litros, dando como resultado un blanco en el que se combinan en perfecta sinfonía los aromas florales y frutales de las uvas con los toques tostados y los taninos de la madera. Es un vino pleno e intenso, que llena de placer y exquisitas sensaciones el paladar. Tiene un grado alcohólico del 13% y ya está a la venta en la web de la bodega al precio de 14 euros

Al igual que en el de la añada anterior de esta bodega de la D. O. Somontano, la edición es muy limitada, de 1.300 botellas, por lo que no conviene despistarse si estáis interesados en disfrutarlo.

Vino blanco joven Aldahara Chardonnay 2025.
Vino blanco joven Aldahara Chardonnay 2025. 

También es de lo más recomendable el hermano más joven, el blanco Aldahara Chardonnay 2025, que destaca por su volumen y frescura en la boca, en la que se disfrutan notas de frutas tropicales, como la piña y el mango, además de otras de frutas cítricas. Tiene una acidez muy bien compensada con la sedosidad y calidez que le aportan los 13,5 grados alcohólicos que registra. Podéis adquirirlo en la web de la bodega al precio de 6,50 euros la botella.


domingo, 6 de julio de 2025

Ulula Sauvignon Blanc, un blanco excelente

Es todo un placer presentaros el nuevo vino de Bodegas Esteban Martín, de la Denominación de Origen Cariñena. Se incluye en la colección Ulula, vinos que miran mucho a la naturaleza, una colección que comenzó hace seis años con el tinto de garnacha y syrah, y en cuya creación tuve una pequeña participación que quedó reflejada en la contraetiqueta.

Ulula Sauvignon Blanc. Foto del autor del blog.
Ulula Sauvignon Blanc, lo último de Bodegas Esteban Martín. Foto del autor.

Este que acaba de salir ahora es un blanco, monovarietal de Sauvignon blanc, que viene de perlas en la época veraniega para acompañar platos típicos de esta época del año y también para disfrutarlo en el aperitivo o con tapas variadas.

Como bien apunta el enólogo de la bodega, Jorge Barbería, se trata de un vino delicado, fresco y elegante, que luce en su etiqueta el apelativo 'Early harvest' (vendimia temprana). Las uvas, de la cosecha de 2024, fueron sometidas a una fermentación controlada a 17°C y maceraron con los hollejos durante 30 días.

Al llevarlo a la copa tiene una presencia luminosa y llamativa, con color amarillo claro con bordes dorados. Es muy rico en aromas delicados, con notas tropicales de fruta de la pasión, guayava y pomelo. También exhala sugerentes aromas florales y de hierbas silvestres. En fin, un vino refrescante, cítrico y agradable. Me sedujo desde el primer momento porque, de entrada, la Sauvignon blanc es una uva que me encanta y, además, en el Ulula presenta una personalidad propia, distinta del perfil típico de los vinos que se hacen con esta variedad en otras zonas de España, como Rueda.

Aperitivo con el nuevo vino. Foto del autor del blog.
Aperitivo de atún con pimientos del piquillo regado con el nuevo blanco. Foto del autor.

Lo estrené con un aperitivo a base de atún y pimiento del piquillo y el resultado fue espectacular. Sus creadores recomiendan acompañarlo también con anchoas, aceitunas y pescaditos, además de ensaladas de lechuga, de tomates frescos y también con espárragos. Otros platos con los que han comprobado un buen maridaje son pescados a la plancha o al vapor, el ceviche y las ostras. 

Y por si fuera poco, la relación entre su calidad y su coste es francamente buena, pues el precio de la botella está en torno a 6 euros. Así que ya lo sabéis, disfrutadlo en cuanto tengáis ocasión, es un vino muy recomendable, y en esta primera añada la producción es limitada. Tiene un porcentaje de alcohol del 12% y  hay que tomarlo bien frío. Estad atentos porque próximamente lo pondrán a la venta en la tienda de la página web de Bodegas Esteban Martín.

viernes, 14 de marzo de 2025

Un hambre gigantesca: el Quijote cumple 420 años

Miguel de Cervantes alude en su novela a más de 150 comidas diferentes, casi todas elaboradas con productos básicos en la alimentación de las tierras del interior de España y muy populares en Aragón. Buceando en estas páginas encontramos muchas claves de nuestra cocina tradicional.

Ajos, cebollas y vino, alimentos básicos en la España del Quijote.
Ajos, cebollas y vino, alimentos básicos en la España del Quijote.

Trata la presente historia sobre las comidas que a la sazón inspiraban a fogoneros, venteros o amas de sus casas durante la época en que Miguel de Cervantes (1547-1616) alumbró el célebre libro del que ahora conmemoramos 420 años. Como no podía ser de otra manera, el Quijote, siendo obra maestra de la literatura universal y retrato de una época, es un compendio de realidades y sueños de todo lo que tiene algo que ver con el discurrir de la vida. 

Y el comer, o pasar hambre, es una de las actividades que más ocupan y que más preocupan a los hombres, sobre todo en épocas en las que se acentúa el injusto reparto de riquezas y alimentos con que nos marca el nacimiento, o el destino, o ambas cosas a la vez. Raro es el capítulo en el que no se hace referencia a alguna pitanza. Hasta 157 comidas han llegado a contabilizarse en las más universales páginas de la literatura española

Cuando Cervantes nos describe a su inmortal protagonista, ya cobra especial importancia lo que es su sustento cotidiano. En el segundo párrafo del primer capítulo nos advierte: “Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda”. 

Recreación de una comida de la época del Quijote.
Recreación, mediante inteligencia artificial, de una comida de la época.

La permanente obsesión de Sancho por la comida, casi siempre ausente, es una de las líneas argumentales por la que transita el relato. Y la singular pareja debe hacer frente al hambre en innumerables ocasiones, siendo el vacío del estómago enemigo mucho más real que otros a los que el caballero andante y su escudero deben enfrentarse. Pero así era entonces la realidad de nuestra España, marcada por la abundancia en la que vivían unos cuantos y las penurias de todos los restantes.

Ilustración quijotesca del artista argentino Pedro Fonticelli.
Ilustración elaborada por el artista Pedro Fonticelli para este artículo.
 

Esa necesaria economía de medios es la base de la cocina popular por aquellas fechas. La escasez generalizada no favorece la existencia de grandes distingos entre las cocinas de ésta o aquella región. Pueden variar las denominaciones, pero los componentes principales del sustento suelen ser los mismos.

La olla básica en el sustento del famélico caballero andante tiene procedencia inmemorial y sobrevive hasta nuestros días por su versatilidad y aprovechamiento. Huesos, restos de verduras, legumbres, patatas, tocino, jamón curado, chorizo y cualesquiera otros aditamentos que diesen consistencia al guisote tenían cabida en el mejunje. 

Plato de migas aragonesas.
Las migas eran muy socorridas en la época. Foto de David Arribas.

La de Don Quijote estaba más surtida de vaca que de carnero, pues parece que este último bocado era muy apreciado y estaba reservado a gente más pudiente. Una comida que solía alternarse con el puchero eran las migas, con el pan como fundamento, aderezado con tropezones de sebo o tocino. Era bocado muy habitual entre los pastores y cabreros, como los que aparecen en la obra de Cervantes.

También compuesto por “retajos” de carne o “ropa vieja” sobrante del puchero era el salpicón con el que casi todas las noches el caballero de la triste figura aligeraba su hambre. Las sopas de ajo, cuyo característico olor era seña de identidad entre el pueblo llano de la época -“No comas ajos ni cebollas, porque no saquen por el olor tu villanería”, espeta Don Quijote a su escudero-, o las farinetas eran un condumio muy socorrido entre las clases más pobres.

Cebollas de Fuentes de Ebro.
Las cebollas, un alimento imprescindible en la época del Quijote. Foto del autor.

En las ciudades y pueblos aragoneses, el cerdo era muy consumido por su aprovechamiento y por las calorías que proporcionaba, mucho más que el ganado ovino, vacuno o caprino, casi exclusivo de los pudientes. Más accesible era la caza -conejos, liebres y aves- y los pichones (el palomino del que también daba cuenta Don Quijote).

La volatería en general, sobre todo el pollo y el pavo, era especialmente apreciada y muy poco frecuentada por las clases pobres. Más común era echar mano de las verduras y hortalizas de los mercados o de los huertos propios. Las frutas de temporada también eran accesibles. No tanto el pescado, al que había que recurrir en Cuaresma y los días de abstinencia, que en aquellos tiempos eran muchos, casi la mitad del año. 

Ajos, ingrediente habitual de la cocina española.
Ajos, ingrediente identitario de la cocina española. Foto el autor.

En las tierras del interior, manchegas y aragonesas entre ellas, era frecuente consumirlo en salazón. La merluza, el congrio y el bacalao solían llegar así a los mercados de esta tierra. Las sardinas, los arenques y el atún podían comprarse frescos, de procedencia mediterránea. También había escabeches de ostras y besugos. Más fácil era comprar peces de río.

Un producto básico en toda la Península y que aparece repetidamente en el Quijote es el queso, que era una fuente de proteínas barata por la abundancia de leche. El de Tronchón es citado en dos ocasiones en la obra. No eran pocos los días en que pastores y labradores se arreglaban con un poco de pan y otro poco de queso. 

Eso sí, bien regado con vino, bebida que casi nunca faltaba a la hora de comer, en casa o en el campo. Otra cosa era la calidad de los caldos, muy abundantes por la tradicional cultura del viñedo en todo el país, como nos recuerda el episodio de la batalla de Don Quijote contra los cueros de vino. Las crónicas de viajeros extranjeros de la época solían coincidir en la poca bondad de los vinos tintos. Sin embargo, los de Aragón ya tenían buena fama. Los blancos eran mejores, pero más caros.

Sopas de ajo castellanas. Foto de Wikipedia.
Sopas de ajo castellanas. Foto de Wikipedia.

LAS SOPAS DE AJO, UN SÍMBOLO NACIONAL

El ajo es un producto tan tradicional en la comida popular española que se ha llegado a convertir en un símbolo nacional. Las sopas de ajo son tan socorridas como alcanzables por todas las clases sociales. Con sólo tres elementos tan básicos como ajo, agua y pan se puede preparar la sopa más elemental. Se fríen primero los ajos en aceite y luego se agrega el agua y el pan troceado. A partir de ahí, el plato se puede enriquecer a gusto del consumidor. Por ejemplo, con pimentón y unos trozos de jamón o de chorizo. Hay quien la engorda incluso con una yema de huevo y quien sustituye el agua por caldo de carne para que sea más gustosa y nutritiva.

viernes, 21 de febrero de 2025

Disfrutando vinos de Augusta Bílbilis con máxima atención

Como se suele decir en periodismo gastronómico, el mindfulness y el disfrute culinario forman una estupenda pareja, hacen un buen maridaje, ya que esa práctica consistente en agudizar la conciencia plena para estar atento al momento presente incrementa el deleite que nos proporciona la degustación de un buen plato o un vino rico.

Los cuatro vinos de Bodegas Augusta Bílbilis que se cataron. Foto del autor del blog.
Los cuatro vinos de Bodegas Augusta Bílbilis que se cataron. Foto del autor.

Ya hace una década que participé en las primeras catas de vino y mindfulness que tuvieron lugar en Zaragoza, en el establecimiento La Alacena de Aragón, organizadas por los dinamizadores vinícolas Rafa Fernando García y Marifé Aparicio junto al psiquiatra Javier García Campayo, considerado una autoridad mundial, y por supuesto máximo experto en España, en mindfulness, que se aplica con muy buenos resultados en terapias para pacientes psiquiátricos.

Rafa y Marifé, junto al equipo del doctor García Campayo, han continuado haciendo actividades de este tipo, como la que tuvo lugar esta semana, también en La Alacena de Aragón, consistente en una cata de cuatro vinos de la bodega Augusta Bílbilis, de la D. O. Calatayud.

Los protagonistas de la cata. Foto del autor del blog.
Luis Borao, José Antonio Ibarra, Patricia Ibarra y Rafa Fernando. Foto del autor.

La preparación para que el público asistente se concentrase en el deleitoso momento corrió a cargo del psicólogo Luis Borao, del equipo de García Campayo, después de que Rafa Fernando diese la bienvenida a todos los presentes.

Por su parte, el bodeguero José Antonio Ibarra explicó las características de los cuatro vinos que disfrutamos: Samitier Garnacha Blanca 2023, un blanco con un equilibrio perfecto y una inmejorable expresión en nariz y en boca; Samitier 2022, un tinto potente que obtuvo doble medalla de oro en el concurso Garnachas del Mundo; y las dos últimas referencias que han salido de esta bodega familiar bilbilitana, Ségeda Garnacha 2022 y Ségeda Syrah 2023, dos tintos seductores con una calidad y un potencial espectaculares.

Impresionante color del Ségeda Syrah 2023. Foto del autor del blog.
Impresionante presencia en la copa del espectacular tinto Ségeda Syrah 2023. Foto del autor.

Hay que recalcar que estos nuevos vinos son la carta de presentación de la joven enóloga Patricia Ibarra, hija del fundador de la bodega, que ya dio muestras de su proyección en la profesión al haber obtenido el mejor expediente de su promoción en los estudios de enología de la Universidad de Rioja.

La intención de la familia Ibarra es seguir haciendo unos vinos ecológicos, biodinámicos y artesanales como los que vienen elaborando hasta ahora desde que se fundó la bodega, en el año 2008, sin superar las 40.000 botellas que producen, como máximo, cada año.

Así que, como conclusión, disfrutamos al máximo de estos riquísimos vinos, que se acompañaron de las siguientes viandas: jamón Oro Blanco D. O. Teruel, con curación mínima de 24 meses; queso semicurado de leche cruda de oveja de Quesos de Tronchón (una de las queserías más antiguas de España); lomo ibérico de cebo de campo de Ibéricos Benito, de Guijuelo (Salamanca), y cecina de vaca ligeramente ahumada IGP Cecina de León.

Algunos de los asistentes a la cata. Foto del autor del blog.
Caras de satisfacción entre algunos de los asistentes, al final de la cata. Foto del autor.

Fueron preparados por el equipo de Santiago Abel Angulo, propietario de La Alacena de Aragón (calle de Don Jaime I, 16), donde podéis adquirir las referencias de Bodegas Augusta Bílbilis, totalmente recomendables.

viernes, 10 de enero de 2025

Disfrutando del Godello de Pazo de la Cuesta

Marta Tornos, experimentada y competente comunicadora gastronómica especializada en el mundo del vino, conocedora de mis preferencias por los vinos blancos, me puso sobre la pista de este varietal de godello de la D. O. gallega Ribeira Sacra: Pazo de la Cuesta 2023.

Vino blanco Pazo de la Cuesta Godello.
Vino blanco Pazo de la Cuesta Godello.

Esta variedad de uva proporciona unos blancos espectaculares en una zona elaboradora que se orienta sobre todo a la producción de vinos tintos. Tanto unos como otros satisfacen plenamente a los paladares más exigentes y trasmiten esa espiritualidad que conlleva el paso por esa zona del Camino francés y del Camino de Invierno de la Ruta Jacobea, tal como pude comprobar personalmente cuando hice el peregrinaje desde Zaragoza en octubre de 2023.

Pazo de la Cuesta es una bodega con mucha historia, ubicada en la población lucense de Ribas de Sil, junto a este río, valle cuyas condiciones meteorológicas y geográficas otorgan una personalidad muy marcada a los vinos de Pazo de la Cuesta, la bodega familiar más antigua de Galicia y cuya estirpe está íntimamente ligada al viñedo desde al menos 1608, año en el que está documentado el legado al capitán Don Álvaro de Losada y Somoza de la propiedad de la casa, la ermita, las bodegas y los viñedos.

Exterior de la bodega Pazo de la Cuesta
Vista parcial del exterior de Pazo de la Cuesta.

Este varietal se elabora con uvas cien por cien godello, con una fermentación a baja temperatura y posterior crianza durante cuatro meses con sus lías, lo que le confiere una gran expresión aromática y gustativa.

La nota de cata destaca su atractivo color amarillo pálido brillante, con ribete acerado; su nariz sutil y delicada, que se despliega con toda una sinfonía de aromas varietales, entre los que predominan los de flores y frutas blancas, cítricos y notas anisadas. Hay notas muy nítidas de nísperos, pera, higos y melón.

En la boca es graso y fresco, con una acidez vibrante que da paso a un postgusto amargo muy agradable y prolongado.

Vendimiando uvas godello en Pazo de la Cuesta.
Vendimiando uvas godello en Pazo de la Cuesta.

Ma ha parecido un vino muy rico, un claro exponente de la potencia y prestancia de los varietales gallegos de la uva godello, con los que se pueden acompañar platos muy variados, desde tapas a carnes blancas pasando, por descontado, por los que se fundamentan en pescados y mariscos. 

El Pazo de la Cuesta Godello se vende en la tienda de la página web de la bodega a 22 euros. A destacar también que la bodega ofrece la posibilidad de visitar sus dependencias y viñas, incluida la casa familiar y antigua bodega, además de degustar sus vinos.



miércoles, 1 de enero de 2025

Como la vida misma

Se nos ha escapado 2024 como una estrella fugaz y nos hemos plantado, casi sin darnos cuenta, ante otro taco de calendario, buen momento para hacer algún balance que otro y de plantearnos una lista de proyectos y buenas intenciones para los próximos 365 días. 

Francesca y Robert en una escena de 'Los puentes de Madison'.

Iba a hacerlo y he caído en la cuenta de que en este recién nacido 2025 se cumple el 30 aniversario de 'Los puentes de Madison', una película que fue acogida con cierta frialdad por los entendidos de cine en el año de su estreno, como lo prueba el hecho de que no recibió ningún premio, sólo una nominación al Óscar para Meryl Streep como mejor actriz, y otras dos nominaciones a los Globos de Oro. 

Sin embargo, se ha convertido en una cinta imprescindible para los amantes del género, de esas que gusta ver de cuando en cuando y dejar correr otra vez la lágrima con un magistral relato en imágenes, palabras y música que, en el fondo, es una historia real como la vida misma. Porque, a ver, ¿quién no ha vivido una situación similar a la de Robert y Francesca, quién no ha tenido que seguir alguna vez solo su camino porque otra persona no se atrevió a abrir la puerta a una nueva vida? 

A mí, para bien o para mal, y aunque pueda estar marcada por la evidente carga de melancolía que lleva consigo aumentar los dígitos que marcan tu edad, esta historia me puede servir como encabezamiento ante el nuevo año. Melancolía, nostalgia y cierta desesperación, quizás porque ya nos vamos haciendo mayores para seguir aspirando a protagonizar estos cuentos de hadas.

Como colofón a esta perorata y como siempre se impone brindar por las venturas y por la prosperidad ante el año recién nacido, no puedo por menos que hacer mío un poema de William B. Yeats mientras escancio un poco de vino del Somontano en mi copa:

El vino entra en la boca
y el amor entra en los ojos.

Esto es todo lo que en verdad conocemos
antes de envejecer y morir.

Así, llevo el vaso a mi boca,
y miro tu retrato, y suspiro.

Artículos populares