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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Rico panettone de Ascaso de un kilo para disfrute de toda la familia

Ya hace siete años que Pastelería Ascaso lanzó por primera vez para la campaña de Navidad sus riquísimos panettones, una especialidad italiana que prepararon concienzudamente durante meses de trabajo e investigación, que incluyeron una formación en el obrador oscense con el maestro italiano Rolando Morandin, conocido como 'El Papa del panettone'.

Panettone de limón-maracuyá de Ascaso.
Panettone de limón-maracuyá de Ascaso.

Recuerdo que ya entonces quedé prendado de esta creación, en la que Ascaso apuesta por tres sabores: clásico (con pasas de corinto, naranja confitada y glasa con almendra), naranja chocolate (con naranja confitada y baño de gianduja) y limón-maracuyá (fresco e innovador, con limón y cobertura de chocolate de maracuyá de Valrhona). 

El equilibrio de sabores conseguido da como resultado un panettone ligero, jugoso y muy agradable en la boca. El secreto de este dulce reside en la masa madre con la que ha sido creado, puesto que tiene más de 60 años de vida y procede del obrador de Morandin. Para mantenerla en perfecto estado se refresca cada día, se fermenta y se controla su acidez, lo que hace que su nivel de digestibilidad sea excepcional.

Ahora, el de limón-maracuyá se presenta en un formato familiar, de un kilogramo de peso, que se vende en una elegante lata, para que el disfrute alcance sobradamente a pequeños y mayores del núcleo familiar.

Lata en la que se presenta el panettone de un kilo de Ascaso.
Lata en la que se presenta el panettone de un kilo de Ascaso.

Además de para disfrute propio, estas dulces creaciones son regalos con los que quedar muy bien con amigos y familiares. Incluso a distancia, ya que se pueden enviar a través de la pastelería online, con mensajes personalizados. Van en cajas individuales cuadradas con los colores de Ascaso y asas de cordón. Además de en la tienda online, los panettones se pueden adquirir en los tres puntos de venta propios de Ascaso: Madrid (Zurbano, 25), Zaragoza (Arquitecto Yarza, 5) y Huesca (Coso Alto, 9).

Hay que añadir que estas especialidades han dejado de ser productos estacionales, ya que Ascaso los comercializa durante todo el año, dada la aceptación que tienen en su clientela y porque al estar elaborados con materias primas naturales de la máxima calidad son muy digestivos incluso para los días posteriores a los grandes ágapes de estas fiestas o de otras que vienen en el calendario a lo largo de todo el año. Si no los habéis probado, os recomiendo que os dejéis seducir por esta maravilla pastelera de Ascaso.

Panettone de Ascaso, un dulce perfecto para festejar la Navidad.
Panettone de Ascaso, un dulce perfecto para festejar la Navidad.

Para las Navidades, Ascaso dispone de otras muchas opciones, como más de 30 sabores de turrón, tanto con base de mazapán como de chocolate. Muy recomendables son las variedades Tres Cremas, Ponche Ascaso, Tonka y Crujen.

También del chocolate de Aragón convertido en turrón artesano, de cajas de confitería, cestas con los mejores productos de la casa y postres especiales exclusivos de la Navidad, como el Pastel de Fin de Año o el Tronco de Fin de Año, que solamente estarán disponibles en los últimos días de diciembre para dar la bienvenida al nuevo año.

domingo, 5 de octubre de 2025

Melocotón con vino para días de fiesta

El melocotón con vino es un postre típico en los menús de las fiestas de nuestros pueblos y ciudades. También en los menús de los festejos pilaristas en la capital de Aragón, como podemos comprobar en los que se ofrecen estos días en restaurantes y hoteles de Zaragoza de cara a la festividad del 12 de octubre.

Melocotón con vino emplatado y listo para comer. Foto del autor.
Melocotón con vino emplatado y listo para comer. Foto del autor.

Además en esta semanas llegan a los supermercados y fruterías melocotones muy sabrosos, pues estamos en lo mejor de la temporada de esta fruta tan apetecible. Destacan entre estas ofertas los melocotones con etiqueta de la Denominación de Origen Protegida Calanda, que ampara melocotones de pulpa amarilla, gran tamaño y sabor dulce, cultivados en el Bajo Aragón turolense mediante técnicas tradicionales.

Podría decirse que en cada pueblo tienen una manera particular de preparar el melocotón con vino. El método más sencillo sería trocear los melocotones y dejarlos macerar en vino tinto durante unas horas o varios días antes de su consumo.

Sin embargo es muy habitual cocer también los melocotones antes de ponerlos en maceración. Por ejemplo, con un poco de azúcar, una rama de canela y una corteza de naranja o de limón. Y en otros lugares sustituyen la cocción por el horneado de los trozos de melocotón, con lo que se consigue una textura crujiente.

Para la preparación más sencilla, es decir, el melocotón macerado, necesitaremos, aparte de estos frutos con cantidad en función de la gente que vaya a comerlos, vino tinto, azúcar, canela y piel de limón o naranja. Removeremos toda la mezcla en un recipiente amplio y dejaremos en el frigorífico durante 3 o 4 días para que los trozos de melocotón se impregnen bien del sabor del resto de los ingredientes.

Pero si queréis preparar un postre más original, os animo a poner en práctica esta receta, que es obra de Merche Aldanondo, del restaurante La cocina aragonesa de Jaca, que reprodujo en el libro titulado 'El melocotón de Calanda', editado por esta denominación de origen.

Melocotón asado al vino tinto. Foto del libro 'El melocotón de Calanda'.
Melocotón asado al vino rancio. Foto del libro 'El melocotón de Calanda'.

Se trata de melocotón natural asado al vino rancio. Para prepararlo se colocan los melocotones deshuesados y partidos por la mitad en una fuente de horno y se les hace una cruz con un cuchillo en la parte superior. En esa abertura se coloca un poco de mantequilla y un poco de azúcar moreno. Posteriormente, se ponen al horno a temperatura media hasta que estén asados.

A la hora de emplatarlos y llevarlos a la mesa, los acompañaremos de una salsa que elaboraremos con una nuez de mantequilla y una cucharada de azúcar, que doraremos en una sartén. Cuando hayamos alcanzado la textura de caramelo le añadiremos un poco de vino rancio y algo de jugo del melocotón para posteriormente dejar reducirlo hasta que espese la salsa, con la que naparemos el melocotón en el plato.

Para quienes seguís el blog os recuerdo que el año pasado, más o menos por estas fechas, ya echamos mano de alguna receta elaborada con melocotones, con la que hicimos una 'Macedonia agridulce de melocotón', con la que rendimos homenaje también a Gaby Coarasa, del restaurante casa Blasquico, de Hecho, quien acababa de fallecer por aquellas fechas.

domingo, 19 de enero de 2025

Guiso de ciervo o chizardo en Can Pere, de Benabarre

Últimamente he comido un par de veces en el restaurante Can Pere de Benabarre, un excelente establecimiento familiar dedicado a la cocina tradicional de esos que están en trance de desaparición por las modas impuestas por la cocina de vanguardia y la proliferación de los gastro bares y las franquicias de comida rápida. 

Son unos verdaderos artistas en el trabajo de la cocina a la brasa y tienen un menú del día con una estupenda relación calidad/precio por 16 euros, con un primero, un segundo y postre, además de vino de la casa y agua mineral. La carta es también muy completa y atractiva con precios justos y razonables.

Guiso de ciervo en Can Pere de Benabarre.
Guiso de ciervo en Can Pere de Benabarre. Foto del autor.

Esta misma semana estuve allí almorzando, en la coqueta y soleada terraza cubierta con vistas al castillo y a las montañas del entorno, y comí un trinxat de col y patata de primero, y un guiso de ciervo de segundo que estaba para chuparse los dedos.

Esta degustación me sirve de apoyo para hablar de la socorrida carne de ciervo, corzo y otros venados, como el sarrio (chizardo o ixarso en fabla aragonesa), tan apetecida y apreciada en épocas pretéritas en todos los valles del Pirineo aragonés.

La receta básica no tiene secreto alguno pues se trata de poner en una olla a fuego lento y en frío todos los ingredientes. Por ejemplo, en la fórmula recogida en el librito 'La cocina del Sobrarbe', editado por la comarca hace algunos años, el guiso lo componen, además de la carne de chizardo cortada en dados, dos cucharadas de aceite de oliva, una cebolla mediana, cuatro dientes de ajo, dos tazas de agua, una de vino, pimienta, una pizca de canela y sal. 

Una vez todo en la olla, se tapa y se deja cocer entre una o dos horas, en función de la terneza de la carne, que dependerá de la edad que tenía el animal. Al llevar el guiso en una fuente a la mesa, recomiendan acompañarlo con unas trufas cocinadas al vapor. En algunos pueblos del valle de Benasque gustan de rallar sobre el guiso una onza de chocolate antes de llevarlo a la mesa.

Exterior y puerta de entrada a Can Pere.
Exterior y puerta de entrada a Can Pere.

Como se ve, es una receta sencilla que permite degustar con pocos sabores añadidos una carne exquisita, que algunos cocineros enriquecen marinándola en vino tinto y alguna hierba aromática unas cuantas horas antes de ponerla a guisar.

Así la preparan, sin trampa ni cartón, en Can Pere, para gozo de su numerosa clientela, que agradece, además de los ricos platos que salen de la cocina, la amabilidad y profesionalidad de todos los miembros de la familia que los atienden.

Crema catalana de Can Pere. Foto de H. Solanilla.
Crema 'catalanoaragonesa' en Can Pere. Foto de H. Solanilla.

Añadir únicamente que la mayoría de los postres son de elaboración propia, como la exquisita crema catalana, que en este caso bien podría ser catalanoaragonesa dado que la elaboran en una de las poblaciones históricamente más importantes de la Ribagorza aragonesa, localidad que cuenta con numerosos atractivos turísticos, como su imponente castillo, que la hacen digna de una detenida visita que bien puede incluir un almuerzo en Can Pere.


sábado, 4 de enero de 2025

Humilde empanadico en lugar del famoso roscón de Reyes

Vamos terminando el periodo festivo navideño y las más recientes modas y tradiciones imponen la degustación del roscón de Reyes, última fecha señalada de este calendario de consumismo agotador. 

Empanadico de calabaza elaborado en la panadería Ascaso de Ayerbe.
Empanadico de calabaza elaborado en la panadería Ascaso de Ayerbe.

Como es el caso de que este dulce no necesita ninguna promoción, pues está a disposición de todo el que lo desee en tiendas, pastelerías y supermercados desde hace incluso bastantes semanas, aquí vamos a promocionar uno de esos empanadicos aragoneses que tanto nos encantan. Se trata del empanadico navideño de la Galliguera, cuya receta recopiló en uno de sus numerosos trabajos de campo el sabio gastrónomo Darío Vidal. En concreto, recibió las anotaciones por parte de Irene Longarón, en la localidad zaragozana de Santa Eulalia de Gállego.

Así consta en el muy recomendable libro 'El arte de la cocina aragonesa', editado por el cocinero y profesor Ismael Ferrer en 2023 y publicado por Prames.

Este empanadico de la comarca natural de la Galliguera, definida por el valle medio del Río Gállego desde la Guarguera hasta Ardisa, entre las comarcas administrativas del Alto Gállego y la Hoya de Huesca, pasa por ser uno de los más delicados postres navideños de cuantos se elaboran por tierras altoaragonesas.

Empanada de calabaza del Horno de Julia.
Empanadico de calabaza de las panaderías Julia.

Según la lugareña Irene Longarón, para elaborar la masa hay que mezclar tres cuartos de litro de aceite de oliva, dos cucharillas de las de café de canela molida y un kilo de azúcar con dos kilos de masa madre de pan, además de la harina que vaya admitiendo la pasta hasta que ésta comience a ser correosa y no se pegue en las manos.

Una vez la masa esté lista y haya reposado dos horas, se extiende con un rodillo hasta conseguir una hoja muy fina pero lo suficientemente consistente para que no se rompa. En el centro se extiende un relleno que se elabora con la pulpa de una calabaza de rabiqué de unos tres kilos o, en su defecto, de una de las de marmita del mismo peso. 

La calabaza, una vez cocida y escurrida, se deja reposar durante un par de horas en una mezcla hecha con un kilo de azúcar, cuatro cucharadas de miel y una cucharada de canela. Se chafa y se mezcla todo bien pero sin que llegue a convertirse en un puré, y se deja reposar todo un día antes de hacer el empanadico.

Empanadicos de la panadería Ferrando, de Siétamo.
Empanadicos y tortas de la panadería Ferrando, de Siétamo.

Una vez puesto este relleno en el centro de la fina hoja de masa, se extiende bien y se cubre con la otra mitad de la masa de forma que lo envuelva, se hace un dobladillo en los bordes para no se salga el contenido y, antes de meterlas en el horno, se rocían con aceite y se espolvorean con azúcar y unos trocitos de canela en rama. Se hornea a 180 grados durante el tiempo que sea necesario hasta que la masa esté bien tostadica. ¡Que aproveche!

 

sábado, 23 de noviembre de 2024

Tiempo de empanadones y empanadicos de calabaza

El otoño es tiempo de calabazas, un producto de la huerta que nos llegó desde América al regreso de los conquistadores, junto a otros alimentos tan integrados hoy en día en nuestra cultura culinaria como los tomates, las alubias, los pimientos, las patatas y un largo etcétera. Sin embargo, estas cucurbitáceas no gozan de tanta popularidad como las hortalizas mencionadas y tiene una inmerecida fama de sosería entre muchos consumidores.

Empanadón de calabaza que hizo mi hija Eva. La foto es suya.
Empanadón de calabaza que hizo mi hija Eva. La foto es suya.

En la Muestra agroecológica de Zaragoza abundan estas semanas los ejemplares de bastantes variedades de calabazas, que se destinan sobre todo a la elaboración de cremas y purés, ya sea en solitario o en compañía de patatas, puerros o cebolla.

Otra forma de aprovechar las cualidades de la calabaza es utilizarla en repostería. En la cocina tradicional aragonesa abundan los pastillos, empanadicos y empanadones en los que la calabaza es la estrella.

Calabazas para todos los gustos. Foto del autor del blog.
Distintas variedades de calabaza, en la Muestra Agroecológica de Zaragoza. Foto del autor.

Hoy me centraré en el empanadón que se elabora en muchas casas del Pirineo, aprovechando la abundancia de calabazas en esta época del año. Además, como es una hortaliza que se conserva durante bastante tiempo en las despensas y en las falsas una vez recolectada, su utilización se prolonga hasta las Navidades. En Sobrarbe, por ejemplo, no suelen faltar los empanadones de calabaza y los de almendras para endulzar los postres de las entrañables comidas y cenas de esas festividades de finales de diciembre y principios de enero.

Se necesita en primer lugar una masa que después se rellenará con el contenido elegido, en este caso calabaza, aunque también se pueden hacer empanadones de patata, de espinacas o de tomate, entre otros muchos. Para la masa necesitamos harina, sal y levadura, ingredientes que se mezclan y a los que se les va añadiendo agua hasta que la masa adquiera la consistencia adecuada. Las cantidades dependerán del tamaño del empanadón, a razón de unos cien gramos de harina por persona

Se deja reposar un tiempo para que la masa suba y después se extiende con un rodillo o con una botella y se corta dándole el formato que deseemos, en forma de rectángulo, cuadrado o redonda.

Acto seguido, sobre una de las capas se colocan tiras finas de calabaza que se rocían después con azúcar y canela. Posteriormente, se cubre con otra capa de masa y se cierra por el borde. Después se barniza con aceite de oliva, pintándola con un pincel, se rocía con otro poco de azúcar y canela y se hornea hasta que se suelte de la bandeja.

Hay quien en el relleno de la masa sustituye las tiras de calabaza por una compota dulce de calabaza, con lo que el resultado final será más codiciado por los lamineros y por los más pequeños de la casa.

A 2 euros se vendían hoy las calabazas en el mercado agroecológico de Zaragoza. Foto del autor del blog.
A 2 euros se vendían hoy las calabazas en el mercado agroecológico de Zaragoza.

En la población de Nerín, para el relleno, a la calabaza le añadían cebolla, higos y un chorrito de anís. Este empanadón no lo he probado pero seguro que su sabor y textura serán excelentes. El de la foto lo hizo mi hija Eva con compota de calabaza y el resultado fue espectacular.

Botella del vino Viñas del Vero Vendimia Tardía.
Viñas del Vero Vendimia Tardía.

Estos empanadones se acostumbraban a acompañar con un chupito de vino rancio del tonel que había en la bodega de cada casa. En la actualidad, hay muchos vinos dulces que maridan a la perfección con estos empanadicos y empanadones. Y un maridaje excepcional sería acompañarlo con el dulce Viñas del Vero Vendimia Tardía, de Viñas del Vero (D. O. Somontano) elaborado con uvas de la variedad riesling. Eso sí, un maridaje tan espectacular tiene su coste y la botella está en torno a los 30 euros.


miércoles, 9 de octubre de 2024

La revolución pendiente de la sandía y el melón

De unos años a esta parte, los consumidores hemos conseguido recuperar muchos sabores que prácticamente habían desaparecido de los mercados y tiendas, quedando prácticamente restringidos a hortelanos profesionales o aficionados, a sus familias y amigos que comparten las delicias que salen de esos huertos.

Sandía de más de 12 kilos de peso, a la venta en el mercado agroecológico de Zaragoza. Foto del autor del blog.
Sandía de más de 12 kilos de peso, a la venta en el mercado agroecológico de Zaragoza.

Por ejemplo, el del auténtico tomate, que había sido sustituido en las grandes superficies y fruterías urbanas por engendros con pieles plastificadas y sin nada de sabor. Pero el clamor popular, reflejado en periódicos, revistas y otros medios de comunicación, consiguió que los productores atendiesen esa demanda de los mercados y hoy en día se pueden comprar en todos los pueblos y ciudades ricos tomates de variedades autóctonas procedentes de distintos puntos de España.

Yo mismo he dedicado ríos de tinta por la recuperación de ese sabor que siempre hemos disfrutado los que tenemos la suerte de haber nacido en lugares como Barbastro, cuyo tomate rosa es hoy mundialmente conocido por su calidad y rendimiento culinario.

Pero resulta que otros productos hortícolas, como la sandía y el melón, por ejemplo, no han corrido la misma suerte, y nos vemos inundados por variedades de estas frutas que pueden tener muy buen aspecto, tanto exterior como interior, y que incluso vienen ya sin las molestas pepitas, pero cuyo sabor brilla por su ausencia.

Sandía de secano recogida en un campo de Cariñena que pesó más de 10 kilos. Foto del autor.
Esta sandía de secano recogida en un campo de Cariñena pesó más de 10 kilos.

Y estamos en las mismas. Si uno no tiene a alguien que le suministre estas frutas recogidas directamente de huertos de proximidad ha de morir al palo de la dictadura del mercado convencional.

En Zaragoza tenemos la suerte de poder comprar productos directamente a los hortelanos en los mercados agroecológicos que tienen lugar en algunos puntos, como por ejemplo en la plaza del Pilar (los sábados) o la de San Francisco (los viernes). Allí compro a menudo estos ejemplares que saben como los de antaño, que me trasladan automáticamente a los años de mi infancia, cuando disfrutábamos como locos de los primeros melones y sandías que llegaban a las despensas de nuestras casas.

Los Cardelinas, productores de Pinseque en la Muestra Agroecológica.

Eran ejemplares que podían tener, eso sí, algunas formas no siempre fotogénicas y estaban bien surtidos de pepitas en su interior, lo mismo que ocurre con los que adquiero en el mercado o Muestra Agroecológica a hortelanos de la ribera del Ebro. Sandías, por ejemplo, que pueden llegar a pesar 12 kilos y que te las venden por porciones para que no tengas que llevarte tanto producto a casa con el peligro de que se pase de madurez.

Pero amigos, ¡qué sabores se extraen de cada bocado, qué texturas te regalan el paladar, qué aromas inundan la cocina cuando los abres y cortas las rodajas!

Pues a ver si conseguimos que llegue a los mercados tradicionales otra revolución similar a la que se produjo con los tomates. Mientras tanto, seguiremos disfrutando de melones y sandías de huertas de verdad, sólo cuando sea temporada y que han sido cultivadas con las condiciones que se exigen para poder exhibir la etiqueta de ecológicos. Y, por si eso fuera poco, a precios realmente asequibles, muchas veces incluso más baratos que los productos que podríamos denominar 'industriales'.


martes, 1 de octubre de 2024

Melocotón al vino tinto

Dado el interés, por el número de visitas, que ha suscitado la receta de la macedonia de melocotón con la que rendimos homenaje a la insigne maestra de cocina Gaby Coarasa, vamos a disfrutar hoy de otra preparación con esta deliciosa fruta, que además en estas semanas está en uno de los mejores momentos de su temporada. Y lo está, especialmente, en toda la zona acogida a la Denominación de Origen Melocotón de Calanda, que hace unos años publicó un libro de recetas con la aportación de algunos de los mejores chefs que oficiaban en aquellos momentos en Aragón.

Así queda el melocotón de Calanda asado al vino tinto y su propio ganizado.
Melocotón de Calanda asado al vinto tinto y su propio granizado.

Hoy nos centraremos en la receta del melocotón de Calanda asado al vino tinto y su propio granizado, una excelente versión del popular melocotón con vino que se suele elaborar y degustar en muchas fiestas de nuestros pueblos. Y también de ciudades como Huesca, en muchos de cuyos hogares nunca falta este postre durante las celebraciones de sus fiestas patronales de San Lorenzo.

Esta receta, que firmaba Miguel Ángel Aliaga, del restaurante zaragozano El Cachirulo, propone los siguientes ingredientes para entre cuatro y seis personas: cuatro melocotones de Calanda, un litro de vino tinto, una rama de canela, una corteza de naranja y otra de limón, 200 gramos de azúcar, 100 gramos de mantequilla y 25 gramos de maizena.

Una caja de melocotones de Calanda. Los auténticos llevan cada uno su etiqueta.
Los auténticos melocotones de Calanda llevan cada uno su etiqueta.

Lo primero que hay que hacer es cocer el vino tinto con el azúcar, la canela, la corteza de naranja y de limón. De esta mezcla, habrá que reservar la mitad para congelarla posteriormente.

Después se pelan los melocotones, se untan con la mantequilla y se colocan en una fuente en la que se cubran a la mitad con el vino cocido (así quedarán con dos colores distintos) y se hornean.

Una vez asados se trocean y el jugo se lleva a una cacerola para espesarlo con la maizena y un poco de mantequilla.

Para montar el plato, tal como se ve en la fotografía, se colocan varios trozos sobre un plato hondo con un poco de jugo de la cocción y por encima se adorna con una ralladura de vino congelado y con una ramita de menta. 

Con esta receta queda muy clara la sintonía que hay entre el vino tinto y determinadas frutas, como el melocotón, que en Aragón han sido acompañadas tradicionalmente con un traguico del porrón, que contenía normalmente tinto de garnacha. ¡Buen provecho!


viernes, 14 de junio de 2024

La trenza que vino de Centroeuropa

Periódicamente, salta a la palestra la excelencia de uno de los tesoros grastronómicos aragoneses más apreciados por los consumidores españoles: la Trenza de Almudévar. Recientemente, la actriz Victoria Abril, que estuvo en el Festival de Cine de Huesca para recoger un premio, probó allí este producto de Pastelería Tolosana y quedó encantada, de forma que se le ocurrió promocionarlo en su visita, días después, al programa 'El hormiguero'. Aunque nunca vienen mal estas promociones en espacios televisivos, de radio o de prensa escrita, lo cierto es que la trenza oscense goza de gran popularidad desde hace muchísimos años. Ya durante la celebración de la Expo de Zaragoza, en 2008, fue uno de los 'souvenirs' más buscados por los miles de visitantes que llegaron a la capital aragonesa para recorrer los pabellones del recinto ferial.

Por aquellas fechas, en agosto de 2008, publiqué un reportaje en Heraldo en el que hablaba sobre el origen de este producto pastelero, que en realidad procede de tierras centroeuropeas y llegó al Alto Aragón a través de Logroño.

Fue en los años veinte del siglo pasado cuando Mariano Tolosana fundó la panadería que más tarde daría origen al negocio de pastelería que actualmente regentan sus nietos. Uno de ellos, Jesús Tolosana, recuerda que fue hace ya casi medio siglo cuando se comenzó a elaborar el dulce que ha pasado a convertirse en un producto tradicional en Aragón. Desde entonces, la progresión de este producto en el mercado ha sido imparable. 

En 1994, Tolosana fabricó 5.000 unidades. A comienzos del siglo XXI la tirada alcanzó las 150.000 trenzas y en 2005 se llegaron a vender 190.000 dulces en los establecimientos que la familia Tolosana tiene en Almudévar, Huesca y Zaragoza. En el año de la Expo se vendieron 350.000 trenzas. Hoy en día, la producción andará cercana al medio millón de unidades anuales.

A esas cifras hay que añadir los miles de trenzas que se fabrican en al menos media docena más de obradores de pastelería que hay en la provincia de Huesca y de otros de Zaragoza y de Teruel. En estos otros casos, claro está, los productos no pueden llamarse Trenza de Almudévar, marca registrada por la familia Tolosana.

Lo que no mucha gente sabe es que la trenza llegó de Centroeuropa a través de Logroño. Fue en la capital riojana donde los Tolosana tomaron contacto con la trenza. La que se hace allí es más esponjosa, aunque la fórmula de la masa es muy parecida: se trata de un brioche hojaldrado que se elabora con harina, agua, leche, azúcar, mantequilla y levadura. Lleva además como componentes frutos secos y pasas. 

En la provincia de Huesca, además de la de Almudévar -que goza desde 1994 del distintivo de C de calidad-, se elaboran trenzas en la capital de la provincia y en obradores de sitios tan alejados como Sallent de Gállego o Monzón. En la pequeña localidad de Montmesa, próxima a Huesca, hay otro obrador de pastelería artesanal, Antiga, del que salen unas trenzas de gran calidad. 

La aceptación que tiene este producto se debe a que gusta a casi todo el mundo, a que se puede consumir a cualquier hora del día -acompañando al café con leche del desayuno, al postre de una comida o como elemento principal de la merienda-, a que es fácil de transportar y porque se conserva fácilmente hasta cinco o seis días sin que necesite frío. 

La famosa Trenza de Almudévar, un postre inspirado en la pastelería centroeuropea que adoptaron en Pastelería Tolosana, dándole personalidad propia.
La famosa y rica Trenza de Almudévar.

Hasta quince creaciones diferentes
Tras varios años de éxitos imparables con la tradicional Trenza de Almudévar, la familia Tolosana comenzó a diversificar el producto, ofreciendo nuevas creaciones a partir del formato original. Actualmente, hay una quincena de trenzas disponibles en la página web de Tolosana, unas dulces y otras saladas, como las trenzas de longaniza, la de pesto, la vikinga o la de Graus. Con tal variedad de productos, las posibilidades de maridajes con vinos es amplísima. La trenza tradicional combina muy bien con vinos dulces, por ejemplo de variedad moscatel, aunque se agradece que no sean excesivamente dulces para que el conjunto no resulte muy empalagoso.



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