Mostrando entradas con la etiqueta vino rosado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vino rosado. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de abril de 2026

Col con sardina o con boquerón: una combinación perfecta

Mucho tiempo antes de que las modernas tendencias culinarias y lenguajes gastronómicos actuales hablasen de maridaje entre productos, ingredientes, platos o bebidas, en las cocinas de nuestros ancestros -abuelas, bisabuelos y tatarabuelos- se imponían combinaciones de lo más exquisitas forjadas a fuerza de necesidad y de ingenio con los alimentos disponibles. A este respecto, el plato de col o repollo con sardinas es un emblema que no pasa de moda.

Plato de col triturada con sardinas fritas. Foto del autor del blog.
Plato de col triturada con sardinas fritas. Foto del autor.

Pero claro, entonces nuestros abuelos lo definían de otra forma porque lo de maridar era algo que sonaba a unión conyugal, a final del proceso de noviazgo. Se solía escuchar expresiones como estas: "la sardina le dice mucho a la col" o "esta verdura gana una barbaridad si le pones encima unas sardinas fritas con unos ajos". Y para rematar, el abuelo sentenciaba: "me regalo el paladar con este platico".

Y a fe que era un plato de lo más humilde y asequible para todas las economías, pues todas las casas en nuestros pueblos disponían de uno o más huertos en los que las coles y otras crucíferas invernales nunca faltaban hasta la llegada de los primeros calores. 

Variedad de coles y otras verduras en la muestra agroecológica de Zaragoza. Foto del autor del blog.
Variedad de coles y otras verduras en la muestra agroecológica de Zaragoza. Foto del autor.

Y en cuanto a las sardinas, era fácil comprarlas en los colmados y tiendas más o menos grandes de pueblos y ciudades en su versión salada, método de conservación que permitía guardarlas en la despensa durante mucho tiempo. Ni que decir tiene que si podían conseguirse frescas, algo habitual en la actualidad, se echaba mano de ellas para darle más prestancia y distinción al plato. Y para variar, también se pueden freír unos boquerones en lugar de las sardinas o arenques, con lo que obtendremos una combinación más suave para el paladar.

Sardinas saladas de cubo.
Sardinas saladas de cubo.

La cuestión es que los que aprendimos y disfrutamos de esta combinación desde nuestra más tierna infancia, seguimos rememorando aquellas comidas familiares cuando se presta la ocasión, como hoy ha sido el caso. Su elaboración es de lo más sencilla, pues consiste en hervir la col bien troceada con un poco de patata en una olla, ya sea sumergida en el agua o sobre rejilla para que se cocine al vapor. Aparte, se fríen las sardinas o los boquerones y después se emplatan sobre la col, bien aliñada con aceite de oliva virgen extra.

Vino clarete que el viticultor Luis Oliván elabora en la localidad de Bespén. Foto del autor del blog.
Vino clarete que el viticultor Luis Oliván elabora en la localidad de Bespén. Foto del autor.

Para beber, he elegido un vino clarete de Luis Oliván, un viticultor amigo, con gran experiencia en el mundo vitivinícola aragonés. Se trata de un vino fresco, alegre y mineral muy fiel al estilo de aquellos claretes con los que nuestros antepasados trasegaban estos platos a base de verduras y otros ingredientes con sabores más o menos fuertes.  

jueves, 4 de diciembre de 2025

Garbanzos en salsa contra los fríos de diciembre

El frío ya se deja notar en estos días de diciembre y apetecen platos de cuchara bien suculentos para nutrir y calentar el cuerpo y el alma. Un producto básico en estas preparaciones son los garbanzos, imprescindibles en platos paradigmáticos de toda la cocina tradicional española, como el cocido. Hoy nos centraremos en una receta pirenaica de tiempo inmemorial, los garbanzos en salsa.

Plato de garbanzos en salsa. Foto del autor del blog.
Plato de garbanzos en salsa. Foto del autor.

Los garbanzos y otras legumbres tan populares como las alubias y las lentejas han estado y siguen estando presentes de forma regular en las mesas de toda familia que se precie de llevar una alimentación saludable y equilibrada. Antaño, los guisos a base de legumbres eran plato casi diario en nuestros pueblos y ciudades en casi todas las clases sociales. Lo único que las diferenciaba, si acaso, eran los ingredientes que acompañaban a los garbanzos, o sea, el tipo y la calidad de las verduras y carnes que daban sabor y consistencia al conjunto.

En los valles aragoneses del Pirineo, por ejemplo, se solían hacer con una salsa sencilla a la que incluso, a veces, se adicionaba algo de galleta para darle un toque festivo y muy peculiar.

Para elaborar este plato con garantías, es fundamental echar mano de unos garbanzos de calidad, que habrá que dejar a remojo la noche anterior a su cocción para que se ablanden. Yo he utilizado garbanzos de la variedad pedrosillano de cultivo ecológico. Para darle más hechuras de plato único, se ponen a cocer junto con varias patatas, en función de los comensales, cortadas a cuadrados pequeños en una olla con agua y sal.

Garbanzo pedrosillano de cultivo ecológico, a remojo. Foto del autor del blog.
Garbanzo pedrosillano de cultivo ecológico, a remojo. Foto del autor.

Se añaden un chorizo y panceta cortados a trozos y, cuando estén casi hechos, se incorpora un sofrito de cebolla, tomate y zanahoria, además de un huevo duro cortado a trozos pequeños. También se puede hacer previamente el sofrito en la misma cazuela en la que vamos a cocer los garbanzos y demás ingredientes, que incorporaremos cuando las verduras estén pochadas, cubriendo de agua el conjunto para llevar a cabo la cocción.

Además de todos los ingredientes apuntados, yo he preparado los garbanzos en salsa de la fotografía añadiendo al guisote un jarrete de cordero, que le ha dado más sabor rural y más nutrición al plato.

Otto Bestué rosado 2025. Foto del autor del blog.
Otto Bestué rosado 2025. Foto del autor.

Y para maridarlo me he decantado por un rosado jovencísimo, de la añada 2025, que elaboran en Bodega Otto Bestué, de la D. O. Somontano, con uvas de garnacha. Es un vino muy fresco y juvenil, con destacadas notas de frutas rojas, como fresas y frambuesas, que aparecen en la boca con presencias de agradables golosinas. Quien prefiera un vino tinto, lo deseable es que sea joven y frutal para que concuerde con los alegres sabores de las verduras y de los propios garbanzos.

domingo, 20 de julio de 2025

Un gazpacho bien especiado

Hablábamos en la última entrada del blog de lo ricos y nutritivos que son los tomates de temporada que podemos disfrutar en estos meses de verano. Estos frutos son el ingrediente fundamental del gazpacho, una especie de sopa fría o cóctel de hortalizas muy apropiado para los días de calor.

Un vaso de gazpacho, bien surtido de especias como pimienta negra, nuez moscada y cominos. Foto del autor del blog.
Un vaso de gazpacho, bien surtido de especias como pimienta negra, nuez moscada y cominos. Foto del autor.

El gazpacho es una preparación tradicional de la cocina española muy ligada, en sus principios, a las cocinas del sur de la Península Ibérica, aunque habrá que convenir que en la actualidad forma parte ya de los recetarios de prácticamente todas las regiones españolas, incluida la aragonesa. 

Yo lo descubrí hace ya medio siglo, en mi primer paso como pinche de cocina en los meses vacacionales. Fue en los fogones del Hotel Benasque, en donde recalé con apenas 14 años para iniciarme en el arte culinario (comenzando desde abajo, claro está, fregando grandes cacerolas, pelando patatas y cebollas o batiendo cientos de huevos en enormes recipientes para preparar las tortillas de la cena del menú) y procurarme de paso unas ganancias para costearme algunos caprichos el resto del año, aliviando así la economía familiar.

Y allí, a las órdenes de los Valero Llanas (padre e hijo), fui soltándome en la preparación de diferentes platos, siendo el gazpacho uno de los más sencillos y, no por eso, menos suculentos, que primero aprendí.

Un gazpacho bien refrescante para el verano. Foto del autor e blog.
Un gazpacho bien refrescante para el verano. Foto del autor.

Hoy quiero compartir con vosotros aquella receta, que he practicado asiduamente el resto de veranos de mi vida desde entonces. Se trata de un gazpacho que tiene una característica muy peculiar: es una cóctel de vegetales muy especiado, que le da un toque más refrescante y que realza los sabores de los ingredientes. Estos son: tomates, pepinos, pimientos verde y rojo, cebolla, ajo, vinagre, aceite de oliva virgen extra y sal.

Y en cuanto a especias, estas serían las básicas: pimienta negra, nuez moscada y comino. Sin embargo, a mí me gusta añadir algo de jengibre en polvo y, algunas veces, un toque especial con pimientas verde, rosa y blanca.

A mí me encanta el sabor que aportan los cominos al gazpacho. Foto del autor del blog.
A mí me encanta el sabor que aportan los cominos al gazpacho. Foto del autor.

Partiendo de la base de que lo que tiene que predominar es el sabor y el color del tomate, el resto de componentes puede variar en función de los gustos de cada cual. En mi caso, mi predilección por todos los vegetales que lo componen es tal que prácticamente igualo las cantidades de pimientos verdes y pepinos con los tomates. También soy generoso en la presencia de ajo y algo menos en la de la cebolla. 

Pero bueno, como ha quedado dicho, se puede adaptar a diferentes gustos, así que si no sois muy entusiastas del pepino, por ejemplo, se puede reducir esta hortaliza a una presencia testimonial. Lo mismo cabe decir del resto de ingredientes o aliños.

Algunos cocineros son partidarios de agregar a la mezcla unos trozos de miga de pan, que al triturar todo el conjunto hace que la textura sea menos acuosa. Yo evito este ingrediente porque me gusta tomar el gazpacho más como bebida que como salsa que debe tomarse con cuchara.

El tomate rosa es muy apropiado para hacer gazpacho. Foto del autor del blog.
El tomate rosa es muy apropiado para hacer gazpacho. Foto del autor.

Así pues, la elaboración es bien sencilla: se ponen todos los ingredientes en un recipiente y se trituran con la batidora. Se rectifica de sal y de especias y se guarda en la nevera para tomarlo bien frío. Si hemos tenido que prepararlo con premura y no nos da tiempo de enfriarlo convenientemente en el frigorífico, no hay problema en servirlo en vaso o en plato con uno o dos cubitos de hielo.

Se puede comer tal cual o darle un juego de texturas añadiendo en el plato unos trocitos de las verduras empleadas y tostones de pan.

El plato de gazpacho se puede enriquecer con tostones de pan y trocitos de las hortalizas. Foto del autor del blog.
El plato de gazpacho se puede enriquecer con tostones de pan y trocitos de las hortalizas. Foto del autor.

Y para acompañarlo, nada mejor que un buen vino rosado de los muchos que se elaboran en las distintas zonas de Aragón. Una buena elección sería el de Bodega Enate, que hacen con uvas de cabernet sauvignon, cuyo precio en la web de la bodega es de 8,95 euros.

sábado, 10 de mayo de 2025

El de Bodegas Esteban Martín, uno de los mejores rosados del mundo

No tengo ningún inconveniente en reconocer que de un tiempo a esta parte soy un buscador incansable de las joyas enológicas que encajan en lo que los comunicadores del vino empezamos a llamar, a partir de la pandemia del covid que llegó hace justamente cinco años, el tiempo de los vinos del cambio. Son, ni más ni menos, referencias procedentes de cualquier parte del mundo que satisfacen nuestro paladar y que se adaptan a nuestros bolsillos.

Esteban Martín Rosado 2024. Foto del autor del blog.
Botella de Esteban Marín Rosé 2024. Foto del autor.

Y dado que este último factor es cada vez más importante a la hora de decidirse a comprar una botella de vino, la experiencia me demuestra que los grandes supermercados ofrecen muchas más posibilidades de encontrar vinos que cumplen esas condiciones que los establecimientos especializados, como enotecas o tiendas gourmet.

Por una parte, porque las grandes cadenas de alimentación negocian compras muy ventajosas con las bodegas porque adquieren grandes cantidades de mercancía y, por otra, porque tienen capacidad para tirar los precios en vinos muy cualificados dentro de esa política comercial que se resume en la máxima 'islas de pérdidas en océanos de ganancias'.

Pues bien, conociendo un poco los precios de los vinos en las webs de las bodegas (algo que está al alcance de todo el mundo gracias a Google) y estando al tanto de lo que se cuenta en publicaciones especializadas, chats, blogs, etcétera, no es tan difícil encontrar esas joyas a las que me refería al principio.

Vinos de Esteban Martín en Alcampo de Zaragoza.
Los vinos de Bodegas Esteban Martín, en Alcampo.

Así que hace unos días hice una incursión en un hipermercado de Alcampo en Zaragoza y me encontré con la agradable sorpresa de que habían puesto en lo que ellos llaman 'la cabecera', es decir, al principio de la línea de estanterías de vinos y licores, los vinos jóvenes de Bodegas Esteban Martín, empresa ubicada en Alfamén y acogida a la D. O. Cariñena. El tinto, el blanco y el rosado de la última añada, es decir, de 2024, a unos precios imbatibles: 1,99 euros la botella, tres euros menos del que figura en la tienda de la página web de la bodega.

Ni que decir tiene que me hice con una buena provisión de las tres referencias, especialmente de la del rosado, que estaba tanto en su versión tradicional como en la más actual rosé, que hace poco se ha llevado una medalla de oro en el Concurso Mundial de Bruselas, certamen en el que estuve varios años como catador y que me merece todas las garantías. La única diferencia entre el rosado y el rosé es que el primero es monovarietal de garnacha, mientras que el rosé es garnacha con un pequeño porcentaje de merlot. En cualquier caso, son dos vinos prácticamente gemelos, sin diferencias apreciables en sus características organolépticas.

Los tres vinos jóvenes de Bodegas Esteban Martín de la añada 2024.
Los vinos jóvenes blanco, rosado y tinto de la última añada de Esteban Martín. Foto del autor.

Y en verdad que la medalla obtenida es merecidísima por las prestaciones que ofrece este vino. Tiene un color limpio y brillante, y ofrece unos aromas delicados, con notas florales como rosas y violetas, y frutales como fresas y frambuesas. A mí este rosado siempre me recuerda a los palotes de fresa que comprábamos en los puestos de chucherías en la infancia.

Por todo lo antedicho, puedo afirmar sin temor a equivocarme que estamos ante uno de los mejores rosados del mundo por su calidad y su precio, más aún al precio al que lo puso Alcampo en esta promoción. Una auténtica joya enológica, sin ninguna duda.

lunes, 15 de julio de 2024

Cómo preparar un refrescante tinto de verano

El tinto de verano es una bebida cada vez más popular que ayuda a refrescarnos en los días de más calor, como es el caso de estos en los que estamos viviendo estas semanas de verano. Muchos puristas de la cultura del vino, sin embargo, reniegan de este tipo de combinados en los que el vino queda 'adulterado' con ingredientes que rebajan sus esencias (como grado alcohólico, el cuerpo o el sabor). 

Imagen de una captura del vídeo en el que en el establecimiento zaragozano El Viejo Negroni nos prepararon un tinto de verano.
Tinto de verano preparado en El Viejo Negroni.

Pues por lo que a mí respecta, no me parece mal tomar un buen tinto de verano a partir de un vino de cierta calidad (por ejemplo, vinos jóvenes o con un poco de crianza en madera) y supongo que muchos bodegueros estarían encantados de que se descorchasen  muchas botellas de sus marcas para hacer estos combinados.

Así que dejados a un lado complejos que no conducen a nada, os propongo una fórmula que hará del tinto de verano una bebida gratificante.

Hay que poner en una copa de vino una cantidad generosa de cubitos de hielo. A partir de ahí, vamos agregando los ingredientes que forman parte de este refrescante cóctel: un chorrito de vermú (por ejemplo, casero, no hace falta que sea de marca, aunque igualmente se puede utilizar Cinzano o Martini), se llena media copa con limonada o gaseosa, según el gusto de cada cual, y el resto con un buen vino tinto de la marca que más nos guste o de la que tengamos a mano. Se agita con una cuchara, se añade una rodaja de limón o de naranja, y a disfrutar.

En este vídeo que grabamos hace ya unos cuantos años, que incluye subtítulos en inglés y que ha registrado decenas de miles de visualizaciones, Pablo Lubiano, del establecimiento zaragozano El Viejo Negroni, nos enseña cómo preparar un tinto de verano con un rico vino de garnacha de la D. O. Cariñena.

Fotografía del momento en que se sirve vino tinto en una copa.
Sirviendo vino tinto en una copa.


El vino no es un caldo

La temperatura adecuada de servicio del vino es una de las asignaturas pendientes en muchos locales de hostelería, aunque es en los restaurantes donde más se cuida este detalle, muy importante para una correcta degustación y disfrute del vino. En muchos sitios, todavía mantienen la trasnochada teoría de que el tinto se sirve a temperatura ambiente. Si es la temperatura de una bodega subterránea, podría valer la afirmación, pero si estamos en verano rozando los 40 grados, nos encontramos en una de las pocas ocasiones en que podríamos utilizar la palabra 'caldo' para referirnos a un vino. 
Un vino tinto nunca debería beberse a más de 18 grados centígrados, que sería la temperatura para una degustación ideal en el caso de los reservas y crianzas. Los tintos jóvenes deben consumirse frescos pero no fríos (entre 13 y 15 grados). En verano, se agradece que nos los sirvan un poco más frescos porque ya se irán atemperando en la copa. Los blancos y los rosados se disfrutan bien entre los 6 y los 9 grados, lo mismo que los espumosos.


miércoles, 19 de junio de 2024

Un Negroni muy veraniego

Es bien cierto que el verano es una estación muy propicia para practicar lo que de un tiempo a esta parte se llama vermuteo: tomar el tradicional vermut y el aperitivo antes de comer o de cenar.

Hay quien toma el vermut a palo seco, normalmente con hielo y un trozo de limón. Hay quien le añade algo de soda y una oliva. Y hay quien, aunque sea de vez en cuando, gusta de combinar diferentes sabores gracias a la coctelería, ya sea utilizando fórmulas clásicas o echando mano de la creatividad.

Me confieso un seguidor incondicional de las bebidas amargas, así que lo de tomar el aperitivo con vermut, campari o bebidas similares es algo que me entusiasma. Hace muchos años, disfrutaba con el Cynar, un aperitivo hecho de alcachofas que estuvo muy en boga y que después cayó poco a poco en el olvido.

Entre mis preferidos están el cóctel Negroni, cuya fórmula clásica incluye vermut rojo (para mí, cuanto menos dulce y más amargo mejor), campari y ginebra a partes iguales. El único inconveniente que tiene es que es un cóctel muy alcohólico, así que normalmente opto por el Cóctel Americano, que lleva campari y vermut pero no ginebra. Para adaptarlo más a mi gusto, le echo un poco más de campari que de vermut.

En esta entrada vermutera os pongo el enlace de un vídeo que hicimos hace unos años para elaborar un Negroni muy veraniego, preparado por Pablo Lubiano en un local zaragozano que está en la plaza de Santa Cruz y que se llama, precisamente, El viejo Negroni. Pablo sustituye el campari por vino rosado, en concreto de Bodega Enate, de la D. O. Somontano, para que sea más fresco y menos alcohólico. ¡Que lo disfrutéis!

Pablo Lubiano, del restaurante El viejo Negroni, preparando un cóctel negroni con vino rosado, muy apropiado para el verano.
Pablo Lubiano, preparando el negroni con vino rosado.

Ahí va un Buñueloni

Muchos de vosostros sabréis que el genial cineasta aragonés Luis Buñuel era un gran bebedor de cócteles, especialmente del Negroni. Aunque, al final, hizo alguna variante para acoplarlo mejor a sus preferencias. Tomaba el cóctel sin campari, que sustituía por otro amargo, vermut Carpano Punt e Mes. Así que terminó llamándolo Buñueloni.


Artículos populares