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viernes, 31 de julio de 2026

Cara y cruz del románico en el valle de Benasque

En apenas unos diez kilómetros podemos encontrar dos ejemplos de templos románicos ubicados en el valle de Benasque, uno de los cuales (la ermita de Nuestra Señora de Gracia, en El Run) se encuentra en perfecto estado de conservación y de uso para celebraciones litúrgicas, mientras que el otro permanece desde hace mucho tiempo en estado ruinoso (la ermita de San Pedro Apóstol, en Sesué) sin que se acometan acciones para su recuperación. Cara y cruz de este arte arquitectónico del que Aragón tiene grandes tesoros.

Exterior de la ermita de Nuestra Señora de Gracia, en El Run. Foto del autor del blog.
Exterior de la ermita de Nuestra Señora de Gracia, en El Run. Foto del autor.

La ermita de la Virgen de Gracia es un magnífico ejemplo del románico lombardo en el valle de Benasque, traído a esta zona por maestros de obra del norte de Italia en el siglo IX, aunque este templo fue ejecutado por canteros locales que habían aprendido las formas de construcción y decoración lombardas. Se encuentra ubicada en un lugar privilegiado, muy cerca de El Run, a los pies de la sierra de Chía, y es una de las construcciones románicas mejor conservadas en esta zona.

Desde el exterior, se identifican bien los elementos característicos del románico lombardo. Mención especial merece su singular torre, que alberga un pequeño campanario sustentado sobre la cubierta y que presenta una leve inclinación. Como otros muchos pequeños templos medievales del valle, su espacio interior se limita a una nave única rematada con una cabecera en forma de ábside semicircular.

Su buen estado de conservación es debido al empeño y dedicación de los habitantes de este pequeño pueblo y de otros cercanos, que han ido sufragando a lo largo del tiempo las obras necesarias para que el templo permanezca en pie y sirva para albergar ceremonias religiosas y romerías de fieles devotos.

Ruinoso estado en que se encuentra la ermita de San Pedro Apóstol, en Sesué. Foto del autor del blog.
Ruinoso estado en que se encuentra la ermita de San Pedro Apóstol, en Sesué. Foto del autor.

Frente a esta cara del patrimonio románico del valle, hay algún ejemplo que representa la cruz, como la ermita de San Pedro Apóstol, ubicada en el término municipal de Sesué. Se halla en un estado ruinoso desde hace mucho tiempo y sólo ha sido objeto de actuaciones puntuales de limpieza a cargo de estudiantes en algún campus de verano, principalmente para adecentar los restos que quedan.

Era un pequeño edificio de una nave y cabecera semicircular orientada al Este, construida en mampostería, mientras que la cabecera presenta un aparejo más cuidado de sillarejo. El vano de acceso se encuentra a los pies y debió de estar coronado por un arco, aunque de él no queda nada. También está hundida la bóveda de la nave, que debía ser de medio cañón. Lo único que se conserva es la cabecera, con una bóveda de horno.

Una de la señales colocadas este año que indican por dónde se va a la ermita de San Pedro. Foto del autor del blog.
Una de la señales colocadas este año que indican por dónde se va a la ermita de San Pedro. Foto del autor.

Pese al estado ruinoso de la ermita, este año se han colocado numerosas señales que guían a quien quiera visitarla desde Sesué. Y uno se queda con la duda de saber por qué en lugar de gastar esos buenos dineros en señalizarla no se han empleado en actuaciones para recuperar y restaurar este pequeño templo. 

viernes, 3 de julio de 2026

Paseando bajo el Arco del Deán

El Arco del Deán es uno de los focos de atracción turística más concurridos de Zaragoza, tanto por su proximidad a la catedral de La Seo y del Pilar como por su historia y sus detalles arquitectónicos, además de que es objeto de algunas leyendas sin fundamento sobre su construcción en el siglo XIII como parte de la residencia del deán del cabildo de la catedral, dependencia que quedó unida al edificio catedralicio por el pasillo sustentado por el famoso arco.

El Arco del Deán, visto desde la plaza de San Bruno. Foto del autor del blog.
El Arco del Deán, visto desde la plaza de San Bruno. Foto del autor.

Sobre el arco se abren dos ventanales, uno ajimezado abierto en forma de galería hacia la Plaza de San Bruno y otro rectangular hacia la calle de la Pabostría. En la decoración de estos ventanales se utilizaron motivos mudéjares y platerescos. El mudéjar y el plateresco están presentes también en el interior de la casa, con destacadas techumbres de madera, como la del vestíbulo, inspirada en la de la iglesia de Torralba de Ribota, joya del mudéjar aragonés, o la del gran salón, inspirada en las cubiertas del Palacio de la Aljafería. Son también mudéjares los motivos en yeso que decoran la escala central.

La Casa del Deán tuvo, a lo largo de su historia, ilustres moradores, como Pedro Cerbuna, Pedro de Urrea, Antón Sánchez o Fernández de Navarrete. En el siglo XVI fue reformada y restaurada, quedando tal como la conocemos hoy, aunque durante la Guerra de la Independencia sufrió graves daños. Entrado el siglo XX fue abandonada por los deanes debido a las malas condiciones de habitabilidad y en 1951 se declaró su ruina inminente. Dos años después fue adquirida por la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja, hoy Ibercaja, que financió su restauración. Actualmente es un centro que alberga importantes obras del patrimonio artístico de la entidad y se utiliza como residencia de visitantes ilustres de Zaragoza.

Detalle del ventanal en forma de galería que da hacia la plaza de San Bruno.
Detalle del ventanal en forma de galería que da hacia la plaza de San Bruno.

Yo suelo pasar a menudo bajo este arco intentando escuchar los ecos que dejaron en las esquinas y rincones de su bóveda personajes más o menos importantes del pasado, reales o imaginarios, como Calisto y Melibea, que tal vez pasearon su amor bajo sus arcadas gracias a la intervención de la Celestina, personaje central de la tragicomedia cuya acción se situaría por esta zona de la Zaragoza antigua, según argumentó con rigor el eminente profesor José Guillermo García Valdecasas en su obra 'La adulteración de La Celestina'

Hace unos años publiqué un artículo sobre el Arco del Deán en un especial de Heraldo, que fue ilustrado con un dibujo de Calpurnio Pisón, gracias a quien vemos pasear al Bueno de Cuttlas bajo esta seña de identidad del Casco Histórico zaragozano. Ahí van el dibujo y el artículo en cuestión.




Tras los caminos del sol 

Hoy he vuelto a pasar bajo el arco del Deán, añorado pórtico de juventud, paso obligado durante las rondas nocturnas de nuestras primeras salidas estudiantiles, en aquellos años de tránsito en los que íbamos descubriendo las islas del tesoro de una vida prometida con nuestras únicas brújulas de la esperanza y de la ilusión, sin mapas de otras vidas ni de otros navegantes que preferían dejarnos al pairo del destino, para que nos bregáramos en solitario enfrentándonos a los golpes de mar y a las tempestades. Viajes casi siempre rápidos, demasiado rápidos, en los que no prestábamos atención ni a los sinsabores del desamor ni a las verdades escondidas en algunas escenas de películas. Casi no sabíamos leer entre líneas en las novelas de aventuras ni memorizábamos las melodías que ahora rescatamos del olvido (los problemas de ayer hoy nos hacen reír, como dice una canción de Pepe Rodríguez).
Este arco es otra línea de sombra bajo la que vamos marcando itinerarios de nuestra existencia. Lugar propicio para las pendencias y duelos a espada entre caballeros medievales o artistas del Renacimiento, cobijo para los encuentros de enamorados, tal vez de los de Calisto y Melibea, con los auspicios de La Celestina, aquella mujer presente en tantos siglos de historia de este país, que habitaba una casa allá por las Tenerías y que recorría el barrio estudiantil, calle Arcedianos arriba y abajo, ora hacia la Magdalena, ora hacia el Mercado. Algún culto y letrado prohombre, posiblemente aragonés, la inmortalizó de forma anónima en una tragicomedia esencial para la literatura española. No desveló su autoría, tal vez para esconder su afición al desahogo y al regalo que le producían las visitas a la desvencijada casa de Celestina a orillas del Ebro, en la que igual se suministraban pócimas secretas para el mal de amores que se facilitaban alcobas en las que yacer con jóvenes necesitadas de favores o de monedas.
He vuelto a pasar bajo el Arco del Deán, imaginándolo laureado, engalanado con cintas y guirnaldas de cien colores, dejando atrás una noche de fiesta, abriéndome paso entre cientos de almas en pena atrapadas bajo su aureola, sorteando rutas prohibidas, quemando itinerarios de un año (ya no hay caminos para el retorno), de pilares a pilares, de octubres a octubres, tarareando la última canción que me hizo sonreír y sentirme despierto y vivo, buscando de nuevo los caminos del sol.

miércoles, 17 de junio de 2026

San Ramón, obispo de Barbastro y Roda, mecenas y hacedor de milagros

El próximo domingo, 21 de junio, se celebra la festividad de San Ramón del Monte, patrón de Barbastro, mi ciudad natal, de cuya diócesis fue obispo. En Barbastro se ha preparado un completo programa de actos para la festividad de este 2026, en que se cumplen 900 años de la muerte de un obispo peleón y algo rebelde, que pugnó enconadamente con el prelado de Urgel por cuestiones de límites diocesanos.

Imagen de San Ramón del Monte en la catedral de Barbastro.
Imagen de San Ramón del Monte en la catedral de Barbastro. 

Nació en Durban, en la vertiente norte de los Pirineos, en el seno de una familia noble, con el nombre de Raimon Guillem. Se le proporcionaron buenos estudios y empezó la carrera militar, que abandonó para dedicarse al estudio y la religión.

Tras su estancia como canónigo regular en Pamiers, Alfonso I de Aragón le concedió el obispado de Barbastro-Roda en 1104, con sede en la catedral de Roda, con intención de resolver la disputa que mantenían los obispos Odo de Urgel y Esteban de Huesca, ya que ambos argumentaban que la recién conquistada ciudad de Barbastro tendría que formar parte de sus respectivas diócesis, no de la de Roda.

Sarcófago de San Ramón en la catedral de Roda de Isábena. Foto de romanicoaragones.com.
Sarcófago de San Ramón en la catedral de Roda de Isábena. Foto de romanicoaragones.com.

En 1116, el obispo Esteban de Huesca, con el apoyo de nobles de Barbastro y del mismo rey Alfonso I, consiguió que Ramón fuese desterrado de Roda, acusándolo de oponerse a combatir con las armas a los musulmanes y otros herejes.

Precisamente, este sábado por la tarde tendrá lugar por las calles de la ciudad del Vero una recreación teatralizada del destierro del santo, que partirá desde la plaza de Aragón y culminará en la ermita dedicada a San Ramón, próxima al campo de fútbol municipal.

La leyenda le atribuye numerosos milagros acaecidos en el camino del destierro. Incluso se le considera hacedor de otras acciones milagrosas ocurridas tras su muerte, como la liberación de unos soldados hechos prisioneros por las tropas moras, cuyas cadenas se guardan en Roda.

La ermita de San Ramón, ubicada en lo alto de un montículo desde el que San Ramón dio su bendición a la ciudad cuando iba camino del destierro. Foto de R. Zamora.
La ermita de San Ramón, ubicada en lo alto de un montículo desde el que San Ramón dio su bendición a la ciudad cuando iba camino del destierro. Foto de R. Zamora.

Lo que sí son hechos históricos constatables es que fue un gran mecenas y que consagró bastantes iglesias románicas, como las de Santa María de Alaón, Tahull, Alquézar y Roda. Algunos de los tesoros artísticos que legó a Roda y que se conservaban en el precioso templo de esta localidad ribagorzana fueron robados por el tristemente famoso expoliador de iglesias Erik el Belga. 

Algunas de estas piezas fueron recuperadas gracias a José María Lemiñana, quien fue párroco de Roda de Isábena durante tres décadas, desde mediados de los años 70 del siglo XX, otro clérigo de carácter que contribuyó notablemente a la desagregación de las parroquias oscenses pertenecientes a la diócesis de Lérida y gran defensor de la devolución de los bienes de las parroquias aragonesas que estaban en poder del obispado leridano.

Una de las hogueras que hace años se encendían en todos los barrios de Barbastro. Foto de Huesca la Magia.
Una de las hogueras que hace años se encendían en todos los barrios de Barbastro. Foto de Huesca la Magia.

En la víspera de la festividad de San Ramón era tradición que los barrios de Barbastro encendieran numerosas hogueras, a cual más enorme para hacerse con el mérito de conseguir el fuego más grande de la noche. Ahora sólo se encienden dos o tres en espacios habilitados por el Ayuntamiento, con lo que se ha perdido aquel ímpetu con que los niños y jóvenes recogíamos cualquier material combustible en los días previos para alimentar el fuego. Yo pertenecía al barrio del Entremuro y la hoguera se encendía en alguna de las eras próximas, cercanas al casco urbano. 

Foto bien antigua de la plaza de La Candelera, donde jugábamos al fútbol los zagales del barrio del Entremuro
Foto bien antigua de la plaza de La Candelera, donde jugábamos al fútbol los zagales del barrio del Entremuro.

Pero claro, aquellos eran otros tiempos, en los que no existían las nuevas tecnologías y las batallas no se libraban en videojuegos sino en la vida real, al estilo de las que se narran en la película 'La guerra de los botones'. Los del Entremuro solíamos tener frecuentes refriegas con los zagales del vecino barrio de La Mina, aunque nunca llegaba la sangre al río y, como mucho, alguno volvía a casa con un chichón producto de alguna leve pedrada.

lunes, 2 de marzo de 2026

Intriga y tensión en 'El grito de la hormiga', una novela de Pako Lominchar

'El grito de la hormiga' se titula la novela que acaba de publicar el amigo Pako Lominchar, que fue presentada en la sala de la Asociación de Artistas Plásticos Goya-Aragón. Se trata de una trama de espías y de acción que te atrapa desde las primeras páginas y que forma parte de una trilogía que se materializará en el futuro.

Paco López y Pako Lominchar, en la presentación de la novela. Foto de Francisco Javier López París.
Paco López y Pako Lominchar, en la presentación de la novela. Foto de Francisco Javier López París.

Pako Lominchar es un artista multidisciplinar que ha dedicado más de cuarenta años a desarrollar sus dotes artísticas en el campo de la pintura, con una sólida trayectoria basada en numerosas exposiciones, como la que celebró el año pasado en Zaragoza, de la que dábamos cuenta en esta entrada del blog. Era una muestra con sus últimas pinturas en blanco y negro, especialidad en la que es un auténtico maestro.

Su incursión en la narrativa es una necesidad de explorar la condición humana, pasando de lienzo a la palabra. Aunque esta obra es su primera experiencia en el ámbito editorial, lleva muchos años cultivando el relato corto y la poesía, géneros con los que ha participado en diversos certámenes literarios.

Un aspecto de la sala donde tuvo lugar la presentación. Foto del autor del blog.
Un aspecto de la sala donde tuvo lugar la presentación. Foto del autor.

'El grito de la hormiga' está protagonizado por una joven becaria de periodismo, que se convierte en testigo accidental de una redada policial en un cibercafé madrileño, incidente a partir del cual se verá inmersa en una trepidante aventura en la que se las tiene que ver con los líderes de una organización criminal con numerosos tentáculos en las altas esferas del poder de España y Colombia.

Para hacer frente a todos los retos que se le presentan, cuenta con la inestimable ayuda de un viejo zorro del periodismo de investigación, Javier Mendieta, y de otras personas de su ámbito más cercano, y será incluso fichada por el Centro Nacional de Inteligencia para llevar a término una importante misión.

Pako Lominchar, firmando ejemplares al término del acto. Foto del autor del blog.
Pako Lominchar, firmando ejemplares al término del acto. Foto del autor.

Como puso de manifiesto Pako durante la presentación, los capítulos en los que se estructura el libro, publicado en Editorial Diversidad Literaria, son de fácil lectura y comprensión, con un tipo de letra más grande del habitual en este tipo de obras para facilitar aún más el acceso a la trama de los lectores con deficiencias visuales. La presentación fue introducida por Paco López, presidente de la Asociación de Artistas Plásticos Goya-Aragón.

A mí me ha parecido una novela de acción en la que se suceden las situaciones y escenas trepidantes que la hacen candidata a ser adaptada a un guión cinematográfico para llevarla a la gran pantalla o como idea base para una serie de varios capítulos e incluso con varias temporadas, ya que éste es el primer libro de una trilogía, en la que ya trabaja Lominchar.

La filóloga ucraniana , durante la presentación de la novela. Foto del autor del blog.
La filóloga ucraniana Lilian Fomina, durante la presentación de la novela. Foto del autor.

Al acto asistieron numerosos amigos de Pako, compañeros en las artes plásticas y alumnos de los cursos de pintura que imparte en Zaragoza. Entre ellos, una filóloga ucraniana, Lilian Fomina, quien ensalzó el estilo y la riqueza del lenguaje del autor.

sábado, 22 de noviembre de 2025

Restaurado el crismón medieval de la iglesia de San Nicolás de Zaragoza

Este 2025 se conmemoran los 1.700 años del Concilio de Nicea, celebrado en el año 325. Por ello, desde el Monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro han programado una serie de actividades que recuerdan la participación de San Nicolás de Bari en este concilio. Una de esas actuaciones ha sido la restauración del crismón de esta iglesia zaragozana, que ha sido llevado a cabo por las restauradoras Ana Martín y Covadonga Menéndez, de Estudio Zararte, quienes presentaron el resultado de su trabajo este viernes, 21 de noviembre.

Así ha quedado el crismón tras la restauración. Foto del autor del blog.
Así ha quedado el crismón tras la restauración. Foto del autor.

La presentación estuvo precedida de una conferencia en la propia iglesia de San Nicolás, en la que las restauradoras explicaron todo el proceso que han seguido para recuperar este elemento de gran valor histórico y también artístico, titulada 'Hallazgos e incógnitas tras la restauración del Crismón de la iglesia de San Nicolás de Zaragoza'.

Como se sabe, el crismón es un monograma cristiano formado por la superposición de las letras griegas Χ (chi) y Ρ (rho), que son las dos primeras letras de la palabra 'Cristo' en griego. Es un símbolo antiguo que representa a Cristo y se complementa con las letras α (alfa) y ω (omega) para indicar que Cristo es el principio y el fin de todo lo que existe.

Ana Martín y Covadonga Menéndez, durante la presentación de su trabajo de restauración. Foto del autor del blog.
Ana Martín y Covadonga Menéndez, durante la presentación de su trabajo de restauración. Foto del autor.

La primera incógnita destacada de la intervención es la datación de este elemento, aunque se supone que fue colocado sobre la puerta de entrada de la primitiva edificación del templo, que fue consagrado en 1134, y que era de estilo románico. Con las posteriores ampliaciones y reformas de la iglesia a lo largo de los siglos, el crismón quedó en la parte superior de la entrada a la nave central del templo, por lo que actualmente no se ve desde el exterior.

Trabajos de restauración del crismón. Foto de Covadonga Menéndez.
Trabajos de restauración del crismón. Foto de Covadonga Menéndez.

Cuando las restauradoras hicieron las catas y estudios preliminares para evaluar tanto el estado de conservación de la pieza como para identificar la estratigrafía de policromías presentes desde su origen en el primitivo monasterio románico hasta la actualidad, ya comprobaron que se encontrarían con varias capas de policromías de distintos colores, que debieron ser eliminadas para recuperar el estado original de la pieza, elaborada con alabastro y engarzada dentro del muro de la iglesia.

Otra curiosidad cuyas causas habría que averiguar es que la omega se representa invertida. Estos cambios de posición de los elementos del crismón han sido observados con relativa frecuencia en estos monogramas en distintas regiones y países.

Así estaba el crismón cuando se inició la restauración. Foto de Covadonga Menéndez.
Así estaba el crismón cuando se inició la restauración. Foto de Covadonga Menéndez.

Con vistas a futuras investigaciones por parte de historiadores del arte, Ana Martín y Covadonga Menéndez recogieron muestras de las policromías de las distintas capas encontradas para tratar de concretar la datación de la pieza, que, en cualquier caso, habría que encuadrar en época medieval. Durante la presentación, se palpaba en el ambiente una gran emoción de los presentes por el disfrute en todo su esplendor de una pieza que ha visto pasar a tantos fieles durante sus nueve siglos de existencia.

Las canonesas se mostraron muy satisfechas con el resultado de esta actuación y recordaron que han preparado un completo programa para conmemorar el aniversario del Concilio de Nicea, en el que San Nicolás, figura histórica y legendaria, participó activamente. Por ejemplo, una exposición temporal sobre este concilio, que puede visitarse los lunes, de 9.00 a 13.00, y de 17.00 a 20.00.

En esta foto se aprecia bien el lugar en el que está el crismón. Foto del autor del blog.
En esta foto se aprecia bien el lugar en el que está el crismón. Foto del autor.

También están previstas unas visitas extraordinarias guiadas, tituladas 'Iglesia de San Nicolás, más allá de los visible', para los jueves 4 y 11 de diciembre y los viernes 5 y 12 del mismo mes. Durante estas visitas, se puede conocer tanto lo visible como lo oculto de este templo: su arquitectura, su patrimonio artístico, sus curiosidades, su vínculo con el anexo monasterio de canonesas, etc. En esta iniciativa, la protagonista es la iglesia de San Nicolás y sus dependencias, descubriendo su valor patrimonial, su historia y su legado.

Algunos elementos de la exposición temporal sobre el Concilio de Nicea. Foto del autor del blog.
Algunos elementos de la exposición temporal sobre el Concilio de Nicea. Foto del autor.

Éstas y otras actividades, como las habituales visitas al monasterio, pueden conocerse en la página web de las Canonesas en este enlace.

domingo, 7 de septiembre de 2025

El relajante arte en blanco y negro de Pako Lominchar

'Siluetas' se titula la exposición de Pako Lominchar compuesta exclusivamente por cuadros en blanco y negro, que puede visitarse en el Centro Cívico Universidad, de Zaragoza, hasta el próximo 5 de octubre.

Pako Lominchar, junto a uno de sus cuadros de la muestra 'Siluetas'. Foto del autor del blog.
Pako Lominchar, junto a uno de sus cuadros de la muestra 'Siluetas'. Foto del autor.

En el arte, como en otros muchos ámbitos de la vida, lo aparentemente sencillo no lo es tal, y la realización de obras o proyectos que a primera vista pueden parecernos exentos de dificultad llevan aparejados grandes dosis de estudio y laboriosidad, y cuya ejecución requiere de un gran trabajo, preparación y conocimiento de lo que se tiene entre manos.

Este cuadro se titula 'Después de la pasión'. Foto del autor.
Este cuadro se titula 'Después de la pasión'. Foto del autor.

Es el caso de las pinturas en blanco y negro que componen la estupenda exposición del artista madrileño afincado en Aragón Pako Lominchar, que vale la pena visitar en el Centro Cívico Universidad (calle de Violante de Hungría, 4). Los trabajos ponen de manifiesto la maestría y el 'duende' de este artista en el manejo de estos dos colores neutros de la paleta cromática, si bien en cada cuadro juegan también un papel muy importante diferentes gamas de grises que ayudan al espectador a interpretar lo que su autor pretende trasmitir. 

Lominchar empezó a trabajar el blanco y negro hace ya más de 30 años, siendo seguramente el primer artista en apostar por esta especialidad en Europa, con el fin de encontrar un lenguaje propio que le diferenciara dentro del concurrido colectivo artístico. Al principio, como recuerda el autor, las galerías se echaban para atrás cuando veían sus obras pero poco a poco el mercado le fue abriendo las puertas y en la actualidad participa en numerosas exhibiciones individuales y colectivas.

Un niño de dos años, en brazos de su madre, contemplando una de las obras. Foto del autor del blog.
Un niño de dos años, Marcos, en brazos de su madre, contemplando una de las obras. Foto del autor.

Con apenas unos cuantos trazos sobre el lienzo con la pintura acrílica, el artista invita al espectador a proyectar su imaginación para descubrir lo que no se ve en el cuadro a través de un juego de luces y sombras, lo que hace que se involucre de manera intensa en el lenguaje artístico que Lominchar maneja a la perfección y que también enseña en los cursos que viene desarrollando en la capital aragonesa para aficionados a la pintura.

El artista, a la izquierda, junto a algunos de los asistentes a la inauguración de la muestra. Foto del autor.
El artista, a la izquierda, junto a algunos de los asistentes a la inauguración de la muestra. Foto del autor.

Algunos de estos alumnos asistieron el pasado viernes a la inauguración de la muestra, en la que les animó a seguir practicando las técnicas que les trasmite porque las obras que resultan promueven la relajación, la serenidad y la tranquilidad, tanto de sus autores como de quienes contemplan el resultado final en el lienzo.

lunes, 30 de junio de 2025

Las pinturas del Monasterio de Villanueva de Sijena

Estaban muy equivocados quienes pensaban que las autoridades catalanas iban a aceptar de buenas a primeras la reciente sentencia del Tribunal Supremo que les obliga a devolver al Monasterio de Sijena las pinturas de la Sala Capitular que fueron robadas y expoliadas en 1936.

Todo está preparado en la Sala Capitular para la instalación de las pinturas. Foto del autor del blog.
La Sala Capitular del Monasterio de Sijena, lista para acoger de nuevo las pinturas arrancadas en agosto de 1936. Foto del autor.

Según el alto tribunal, el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) debe facilitar la entrega de 35 fragmentos de pinturas murales de la Sala Capitular y los 8 fragmentos de pinturas profanas que el museo barcelonés exhibe en sus salas 16 y 17. A tal efecto, el Gobierno de Aragón ha entregado en el juzgado un informe de idoneidad de la Sala Capitular del Monasterio de Sijena para acoger de nuevo las pinturas arrancadas en agosto de 1936.

Nada más conocerse la resolución judicial ya manifesté mi desconfianza y el temor de que al final tenga que ser la Guardia Civil la que vaya a por las pinturas románicas, como ocurrió hace ocho años con otras obras robadas que estaban en el museo de Lérida. 

Entrada al Monasterio de Sijena. Foto del autor del blog.
Entrada al Monasterio de Santa María de Sijena. Foto del autor.

Y es que los sediciosos nacionalistas catalanes se pasan por el arco del triunfo todas las leyes y resoluciones judiciales que no sirven a sus objetivos y a sus delirantes discursos secesionistas. Para ello, se sirven de las más disparatadas mentiras (como que las pinturas se van a deteriorar en el emplazamiento del que nunca debieron salir) o de su doctrina supremacista, afirmando que los historiadores de arte y restauradores aragoneses no están preparados para llevar a cabo el traslado.

Todo excusas de mal pagador, como bien lo ha entendido el Gobierno aragonés, que ya ha pedido en el juzgado la ejecución forzosa de la sentencia y la imposición de una penalización diaria de 5.000 euros por el incumplimiento de los plazos establecidos en su plan de trabajo de desmontaje y traslado de las pinturas, que debería estar concluido en un plazo de siete meses.

Visita reciente al monasterio de un grupo de la Universidad Popular de Zaragoza. Foto del autor.

Mientras tanto, en el Monasterio de Sijena todo está preparado para el ansiado retorno de estas valiosísimas obras de arte románico. Hace pocas fechas estuve por allí y pude comprobar que la Sala Capitular ha sido perfectamente acondicionada, al igual que lo está el museo en el que se exhiben los bienes de Sijena recuperados hasta el momento, que se exponen en los antiguos dormitorios del monasterio.

Algunas de las obras que se pueden contemplar en la sala de exposiciones habilitada en los antiguos dormitorios del monasterio. Foto del autor.

No nos queda otra que seguir peleando sin reblar para que el retorno de las pinturas se haga realidad más pronto que tarde, por mucho que les pese a los sediciosos y sus adláteres y compinches.

 

lunes, 9 de septiembre de 2024

El rastro o la hoguera de las vanidades

Es bien cierto lo que dice el estribillo de 'Una, dos y tres', la conocida canción de Patxi Andión: 'Lo que usted no quiera para el rastro es'. 

Cientos de libros se amontonan por todos lados en el rastro de Zaragoza. Foto de J. L. Solanilla.
Cientos de libros se amontonan por todos los lados en el rastro de Zaragoza.

Suelo ir de vez en cuando al rastro que se instala los domingos en la gran explanada del aparcamiento que hay cerca de la Estación Intermodal de Zaragoza. Allí se pueden encontrar utensilios usados a buen precio, antigüedades de más o menos valor y muchos zarrios procedentes de desalojos de casas y pisos que normalmente habrán quedado deshabitados por la muerte o traslado a la residencia de sus ancianos moradores.

Periódicos y juguetes en el rastro.
Periódicos antiguos, libros, vídeos y hasta juguetes eróticos en uno de los puestos del rastro.

El rastro es oportunidad de encontrar algún chollo, de entrenarse en el arte del regateo con el fin de llegar a ese punto intermedio en el que el comprador siente que ha hecho una buena adquisición salvando la dignidad del que vende.

Pero el rastro es también un zoco iluminado por hogueras de vanidades, alimentadas por montañas de libros amontonados aquí y allá, por pilas de álbunes fotográficos en blanco y negro, por marcos con títulos universitarios y distinciones honoríficas, medallas, placas reconociendo méritos y triunfos y trofeos diversos, como los procedentes de victorias deportivas.

Distinciones y reconocimientos abundan en los puestos del rastro.
Distinciones y reconocimientos abundan en los puestos del rastro.

Objetos todos que fueron exhibidos con orgullo en paredes y anaqueles por quienes algún día los recibieron, probablemente en medio de una merecida ovación o en un sentido homenaje.

Y sin llegar a ser tan radical como Ramón J. Sender, quien dejó escrito que la imprenta ha hecho mucho daño a la literatura porque antes de su invención sólo se publicaban obras maestras, es cierto que no está justificado que se publiquen cientos de miles de libros cada año. 

Libros de todos los tipos a 50 céntimos, un auténtico chollo.
Literatura, ensayo, diccionarios, libros de viajes... Todos a 50 céntimos. Un chollo, oiga.

Pero, en fin, das una vuelta por el rastro y sientes pena de ver tantos libros vendidos a precios que harían enrojecer a quienes años atrás los escribieron y publicaron con toda su sapiencia y cariño. La mayoría se pueden comprar a 50 céntimos, cantidad que en muchos casos se podría recuperar a peso en una trapería o establecimiento de recogida de materiales de reciclaje.

Muchas veces compro algunos de esos libros como acción de rescate, para salvarlos de ese fuego de olvido al que han sido arrojados con alevosía en un acto de descuido, traición o deslealtad a tíos, padres o abuelos que se los legaron en la herencia junto a unos ahorros o unas acciones en el banco. 

Una de las ediciones de 'Platero y yo' rescatadas del rastro.
Una de las ediciones de 'Platero y yo' rescatadas del rastro.

El caso es que de mis preferidos ya atesoro una colección de variadas ediciones, con ejemplares comprados a esos precios de saldo. Por ejemplo, de Platero, que aún a pesar de ser tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, se salvaría de ese fuego devorador que nos hace recordar que hasta del más colosal incendio sólo queda un montón de cenizas.

martes, 27 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Dalí (y V)

Cabo de Creus, el paraíso de un genio

He llegado al final de este peregrinaje. Desde Figueras a Gerona, un autobús de línea me trasporta por una carretera infernal, con un trazado más propio del siglo XIX que del XXI. A pesar de ello, el conductor del vehículo avanza rápido arrimando el bus con habilidad hasta el límite de la carretera con el precipicio. Desde lo alto de una cresta, divisamos Cadaqués, allá abajo, con su coqueta iglesia sobresaliendo sobre los tejados de las casas blancas de pescadores.    

Foto que hice al estudio en el que trabajaba Dalí en Port Lligat.
Estudio en el que Salvador Dalí materializó gran parte de su obra, durante 50 años, en su casa de Port Lligat (foto del autor).

Como en Figueras, la población vive intensamente el Año Dalí. Todos los espacios de exposiciones dedican su programación al genio que hizo de esta zona un paraíso para la creación y lugar de visita de otros genios de la pintura, de la literatura o del cine. En cada bar o en cada tienda cuelgan fotos más o menos antiguas que inmortalizan una visita de Dalí al lugar o a las proximidades. En la fachada del Casino cuelga un gran tapiz con la imagen del pintor y con toda la programación preparada para festejar el centenario de su nacimiento. En las playas y otros rincones, el Ayuntamiento ha puesto paneles de metacrilato en los que se informa sobre el pueblo y se reproducen distintas obras del artista.

Tapiz sobre el Año Dalí en la fachada del Casino de Cadaqués (foto del autor).

De entre las variadas muestras que se exhiben en el pueblo -en casino hay dos y otras tantas en sendas salas privadas- la que más seduce es la que ha preparado el Museo de Cadaqués en colaboración con el Centro de Estudios Dalinianos. Se titula 'Dalí desconocido' y se muestran varias decenas de dibujos, acuarelas y óleos, muchos de ellos nunca expuestos anteriormente, entre los que apunto algunas de las que debieron ser sus primeras obras, pues fueron realizadas por un Dalí jovencísimo, de doce o catorce años de edad.

Mapa de la Ruta Dalí, con el último día del itinerario.
Mapa de la Ruta Dalí.

Para el final de todo este recorrido he dejado la visita a la casa museo de Port Lligat, situada en la bahía del mismo nombre, a poco más de un kilómetro de Cadaqués, distancia que hago a pie disfrutando del paisaje, inmenso, del mar nítido y de un cielo inolvidable, con una luz que traspasa los sentidos y que me ayuda a comprender un poco mejor el universo daliniano. Para acceder a la casa hay que pedir cita con algunos días de antelación, pues los grupos de visita, que entran cada 10 minutos, son muy pequeños y están atendidos por guías. 

Dalí se estableció allí en 1930, en una pequeña barraca de pescadores que fue ampliando hasta 1970 con forma laberíntica. Los diferentes espacios están repletos de abundantes objetos y recuerdos del pintor y de Gala. Sólo hay una habitación, con dos camas para el matrimonio, espacio que, como todas las piezas, está orientado hacia la bahía. Frente a esta vista impresionante trabajaba también Dalí, en un estudio sencillo y austero. En el exterior, entre los amplios jardines, destaca una piscina con forma de falo, en la que se montaban juergas y bacanales que provocaron comentados escándalos en la época.

La habitación con dos camas que hay en la casa de Port Lligat (todas las fotos son del autor del blog).
La habitación con dos camas que hay en la casa de Port Lligat (foto del autor).

Dejo el santuario daliniano con la satisfacción de conocer mucho mejor a un creador genuino e irrepetible que, por encima de cuestiones políticas o de montajes estrafalario-publicitarios, tiene un mérito indiscutible: el haber conseguido que las grandes masas se interesasen por el arte.

jueves, 22 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (IV)

Figueras, centro del surrealismo

Figueras, penúltima etapa de este viaje por la ruta Dalí y uno de los tres puntos del triángulo en el que el artista desarrolló la mayor parte de su vida y de su obra, es sede de lo que él mismo llamaba “la más grande obra surrealista del mundo”. Ésta es precisamente el Museo Dalí, ubicado en un antiguo teatro rehabilitado por el genial pintor en la ciudad que le vio nacer el 11 de mayo de 1904. El centenario teatro había sido quemado a finales de la Guerra Civil y permaneció abandonado hasta que Dalí decidió rehabilitarlo para convertirlo en su propio museo. Fue inaugurado en 1974 y está situado junto a Torre Galatea, en donde el artista vivió los últimos años de su vida.

Vista exterior del Museo Dalí, en Figueras.
Vista exterior del Museo Dalí, en Figueras.

El Museo Dalí es el centro neurálgico de la ciudad y uno de los espacios artísticos más visitados de España. Para entrar se forman largas filas, sobre todo en los meses de verano. Consigo evitarlas apuntándome a una visita guiada, que, aunque algo más cara que la entrada por libre, da la oportunidad de conocer a fondo el continente y el contenido gracias a las explicaciones de los guías. Además, incluye un itinerario por los lugares de la ciudad que marcaron la vida del artista: su casa natal, el hotel Durán -donde se hospedaba en sus visitas a la ciudad-, la Rambla y el Museo del Juguete,  donde para celebrar el centenario había una exposición con fotografías de la infancia y de la familia de Salvador Dalí.

El exterior del conjunto que forman el museo y Torre Galatea (el nombre de Gala siempre está presente en los proyectos de 'El divino') es ya todo un canto a la estética propia de la trayectoria de Dalí: paredes de color rojo con panes adosados y fachadas rematadas en lo alto con sus conocidos huevos gigantes y las figuras doradas con las que homenajea a los Óscar de Hollywood. La estructura interior del Museo conserva la de la primitiva construcción del teatro

Mapa de la ruta Dalí, con el día 4, en Figueras.
Mapa de la ruta Dalí, con el día 4, en Figueras.

En lo que era el patio de butacas, el visitante se encuentra con varios elementos que nos sitúan ante la estética y el pensamiento de tan fecundo creador. Entre éstos, un 'Cadillac lluvioso', en el que dos maniquíes conviven con una lluvia permanente en su interior. La parte alta de esta zona culmina con una corona de lavabos, símbolo de purificación para Dalí, que empleó más de una década en la preparación, diseño y ejecución de este espacio. La cúpula geodésica que corona la edificación es el emblema del museo y se ha convertido en símbolo de la ciudad. 

El recorrido a través de sus numerosas salas de exposiciones, en las que se pueden admirar unas 1.500 obras de arte, con pinturas, esculturas, dibujos, grabados, instalaciones, joyería, hologramas y fotografías, nos permite conocer toda la trayectoria artística de Dalí, sus sueños y sus fobias, desde sus inicios en el impresionismo hasta las últimas obras que pintó allí mismo, en Torre Galatea.

Interior del Museo Dalí.
Impresionante mural en el interior del museo.

A lo largo de toda su fecunda vida pasó por distintas etapas artísticas, con incursiones en el cubismo, el futurismo o el surrealismo, entre las más importantes.

En espacios del museo como la sala llamada Palacio del Viento, se aprecia en toda su medida el titánico esfuerzo que mantuvo Dalí para llegar a ser un artista total, siguiendo los modelos renacentistas con los que se quería equiparar. La sala Mae West, considerada como una de las obras más importantes del siglo XX, y la cripta en la que está enterrado son otros lugares emblemáticos de un espacio museístico al que vale la pena dedicar todo un día de contemplación y disfrute.

El Museo del Juguete, en Figueras.

Durante el paseo por Figueras conozco algunas de las anécdotas de la vida del pintor. Veo el bar de la familia de su primera novia, la Rambla por la que en alguna ocasión paseaba con un pequeño elefante, el local en el que estaba el colmado donde compraba los dátiles con los que hacía una pasta para mantener tiesos y puntiagudos sus bigotes, o la terraza de un café desde la que hacía sus primeras provocaciones de corte surrealista, como ponerse una gran tortilla de patatas en un bolsillo de la chaqueta. Como dice el escritor Antonio Fernández Molina, Dalí era Dalí.

Lee la última entrega en este enlace.

miércoles, 14 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (III)

Púbol, un pasado lleno de esplendor

Dejo atrás el santuario dels Àngels, junto a Gerona, y dirijo mis pasos hacia el castillo de Púbol, uno de los lugares obligados en la ruta a seguir con ocasión del Año Dalí. Se dice que cuando Dalí compró este castillo, a unos 30 kilómetros de la capital gerundense, tuvo muy en cuenta el hecho de su situación, muy cerca del lugar donde el artista contrajo matrimonio con Gala. 

Uno de los salones del castillo de Púbol, con decoración netamente daliniana.
Uno de los salones del castillo de Púbol, con decoración netamente daliniana.

La construcción, de origen medieval, estaba en ruinas cuando fue adquirida por el genial artista en 1968, diez años después de su matrimonio con la musa. La restauración fue costosa y se prolongó durante más de un año, aunque la meticulosidad del trabajo permitió mantener la romántica imagen de la fortificación en ruinas.

Desde la estación de Flassá, un taxi me lleva hasta Púbol, un pueblo de no más de cien habitantes. Lluis, su amable conductor, aún recuerda los años en que Gala reinaba en el castillo con su máximo esplendor. Dalí sólo podía acudir allí cuando le llamaba su esposa. Entonces, él acudía con la misma presteza que el primer día en que el amor había unido sus corazones en una sola alma. Pero después llegó la separación física. 

Lluis ya era taxista cuando Gala recibía en su castillo incontables visitas de jóvenes a los que conquistaba con su abrumadora personalidad y, sobre todo, con los suculentos regalos que ofrecía a sus amantes.

El castillo es ahora el mejor testimonio de aquel pasado en el que Gala luchaba inútilmente contra el envejecimiento y contra la muerte. Según Ian Gibson, uno de los biógrafos de Dalí, poco tiempo antes de morir, Gala “tenía el aire de una madame retirada de un prostíbulo, con el rostro arrugado empastado de maquillaje y los labios desbordantes de rojo”. 

Helena Ivanovna Diakonova, que era como se llamaba en realidad la esposa de Dalí, había nacido el 26 de agosto de 1894 en la ciudad rusa de Kazán (era diez años mayor que Dalí). Murió el 10 de junio de 1982 a los 88 años en Port-Lligat, aunque se le trasladó discretamente envuelta en una manta en el asiento trasero de un Cadillac que ahora puede visitarse en el garaje del castillo. Sus restos embalsamados reposan en la cripta del castillo, en una tumba doble que debía albergar también a Dalí, pero éste fue enterrado, no sin controversia, en el Museo de Figueras.

Mapa con la tercera etapa de la Ruta Dalí.
Mapa con la tercera etapa de la Ruta Dalí.

El interior del edificio es claramente daliniano, ya que el artista se implicó activamente en su decoración. Impresionan mucho la habitación y el baño de Gala, con su tocador y todos sus utensilios para el aseo y el cuidado del pelo, que parecen haberse utilizado unas horas antes. 

Hay también algunas obras que Dalí realizó especialmente para este inmueble, como el panel del techo del llamado Salón de los Escudos, una obra de 12 x 8 metros, en el que están representados Gala y el artista. Con motivo del Año Dalí, en el castillo se puede ver también una atractiva exposición temporal sobre las ilustraciones que ‘El divino’ hizo para el Quijote.

En los sótanos del castillo está enterrada Gala y la tumba de Dalí está vacía.
En los sótanos del castillo está enterrada Gala y la tumba de Dalí está vacía.

Tras la muerte de Gala, Dalí se instaló en el castillo, donde vivió entre junio de 1982 y agosto de 1984 porque, según cuentan, no quería dejar sola a la mujer que tanto había amado. Pero un incendio fortuito en la habitación le causó graves quemaduras, por las que fue hospitalizado. 

Después, Dalí se instaló definitivamente en Figueras hasta su muerte, en 1989. Figueras es precisamente el próximo destino de esta ruta, después de dejar Púbol con cierto sentimiento de tristeza por saber que allí se queda Gala prisionera en su castillo, con la única compañía de su soledad

El bar Emporium, en Figueras, que Dalí frecuentaba con Buñuel.
Las mesas del bar Emporium, en Figueras, lugar que frecuentaba Dalí con Buñuel.

El día muere y aprovecho para dar un paseo por la Rambla de Figueras, que muestra por todas partes y con mucho orgullo las señas dalinianas que la convierten en una de las capitales mundiales del surrealismo. Junto a esa Rambla están las mesas del bar Emporium, en las que Dalí y Luis Buñuel escribieron gran parte del guion de la película 'Un perro andaluz'.

Lee la siguiente entrega en este enlace.

jueves, 8 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (II)

Foto que hice de la exposición 'Dalí y las ilusiones ópticas', en Gerona.
Foto que hice de la exposición 'Dalí y las ilusiones ópticas' en el Museo del Cine de Gerona.


Gerona, el preludio del triángulo mágico

El 'Pájaro solar' que Miró dejó en su fundación barcelonesa me señala el camino de la Costa Brava, en donde hallaré el triángulo mágico que forman el castillo de Púbol (donde Gala vivió los últimos años de su reinado), Figueras (ciudad natal de Dalí y sede de su museo principal) y Cadaqués-Port Lligat, donde produjo la inmensa mayoría de su obra. 
Pero, antes de abandonar Barcelona, sucumbo a la tentación de pasear por las estrechas calles del Barrio Gótico que frecuentaba Salvador Dalí en sus asiduas visitas a la gran urbe catalana. Se alojaba siempre en el hotel Ritz y desde allí bajaba paseando con amigos y admiradores por las Ramblas o por la calle Puerta del Ángel hasta el Liceo o la plaza de la Catedral. 

Mapa de la Ruta Dalí con el día 2, llegada a Gerona.


En su biografía sobre 'El divino', el peluquero Lluis Llongueras cuenta alguno de estos paseos con el artista por las librerías de viejo de la calle La Paja y por las tiendas de antigüedades de la calle Baños Nuevos. En más de una ocasión, Llongueras regalaba a Dalí láminas con dibujos o cenefas de las que se encaprichaba 'El genio', muy dado a dejarse agasajar con obsequios y compras de estética o procedencia disparatadas. 
Paseando por el barrio, que conozco bien porque residí en él algunos años durante mi etapa de estudiante universitario en Barcelona, entro en una de estas librerías, la de Ángel Batlle, quien me recibe entre miles de ejemplares y láminas que tienen años y méritos de sobra para ocupar las estanterías y mesas de la librería. “Dalí venía a menudo –recuerda Batlle-; entraba, daba un paseo rápido y con su bastón iba señalando libros y dibujos que compraba sin mirar el precio. Luego le pasábamos la cuenta al Ritz. Nunca firmaba recibos ni papeles porque decía que su firma valía mucho dinero”. 
Unos metros más allá, el propietario de la centenaria tasca El Portalón rememora las frecuentes visitas de Dalí, junto con otros artistas de la Barcelona de los sesenta y setenta, para tomar vinos y hablar sobre arte y pintura.

Una de las librerías de viejo que frecuentaba Dalí durante sus paseos por el barrio gótico de Barcelona.
Una de las librerías de viejo que frecuentaba Dalí y que fotografié durante mi paseo por el Barrio Gótico.


Después, abandono Barcelona en dirección a Gerona. El Museo del Cine de esta bella ciudad romana y medieval alberga una interesante exposición temporal titulada 'Dalí y las ilusiones ópticas', con la que se pone de manifiesto la relación entre la obra de Dalí y las técnicas utilizadas en los comienzos remotos de lo que más tarde serían la fotografía y el cine. 
El pintor gerundense retomó la estética de la cámara oscura para crear sus perspectivas con figuras que destacan por su textura y luminosidad. Aquí se aprecia cómo sus postulados estéticos conectan con las fotografías tridimensionales que preparaban la llegada del cinematógrafo. A todo ello unía sus típicos objetos y temáticas surrealistas, elementos que también le unen a su breve colaboración cinematográfica con Luis Buñuel, en 'El perro andaluz', y con Hitchcock. 
Además, el Museo del Cine de Gerona es un lugar del máximo interés para todos los amantes del séptimo arte. A través de sus tres plantas, hace un recorrido completo por toda la historia del cine universal, remontándose 500 años atrás, y exhibe miles de objetos y máquinas originales, algunas antiquísimas, pertenecientes a la colección de Tomás Mallol, adquirida por el Ayuntamiento de Gerona en 1994.

Interior del santuario dels Àngels, donde Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958.
Interior del santuario dels Àngels, donde Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958,


Después de dar un paseo por el casco antiguo de la ciudad y por el interior y exterior de su monumental catedral, me dirijo al santuario de la Virgen dels Àngels, de estilo neoclásico y construido a principios del siglo XV, que preside la cima del monte del mismo nombre. A través de 15 kilómetros de una serpenteante carretera semioculta por frondosos bosques, llego a la humilde ermita en la que Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958, detalle desconocido para muchos gerundenses con los que he hablado, incluidos los responsables de la oficina de información turística. Desde lo alto de la montaña, disfruto de una vista de pájaro reconfortante, en la que Gerona queda ya como un punto de referencia en la lejanía.

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