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lunes, 16 de marzo de 2026

Llegar a la indiferencia

Me encuentro con un antiguo colega de la Universidad, al que hace años que no veo. Hemos dejado ya muy atrás aquellos años setenteros y ochenteros de pelos largos, audiciones de rock duro y bailes discotequeros. Él, funcionario de carrera, jubilado, como yo, aunque totalmente ajeno ya a su quehacer laborar de varias décadas.

Pero yo sigo dándole a las teclas para ir llenando esta bitácora, lo que me permite seguir desarrollando mi profesión con total autonomía y libertad y, de paso, contribuir a tener la cabeza ocupada y la mente despierta y atenta a las noticias y asuntos relevantes relacionados con la temática que voy reflejando en este blog.

Frase que ideé para las paredes de un restaurante zaragozano ya desaparecido. Foto del autor del blog.
Frase que ideé para las paredes de un restaurante zaragozano ya desaparecido. Foto del autor.

Mi amigo no acaba de entender que siga este trabajo por amor al arte, sin recibir más que satisfacciones personales a cambio. Dice que prefiere acogerse a la doctrina taoista que propugna esa máxima a la que somos muy dados en occidente cuando alcanzamos la jubilación: una vez cumplida la obra, retírate.

Pero yo siempre digo que los periodistas somos como los policías, que si ven la comisión de un delito estando fuera de servicio, de vacaciones o jubilados, van a actuar igualmente para intentar atrapar al delincuente. Nosotros olfateamos las noticias a tiempo total y morimos con las botas puestas.

Disfrutando de la primera 'cena de los sentidos' a la que asistí, en Bodegas Victoria, de la D. O. Cariñena.
Disfrutando de la primera 'cena de los sentidos' a la que asistí, en Bodegas Victoria, de la D. O. Cariñena. 

Muchos periodistas nos resistimos a pasar a ese estado laboral que yo llamo de indiferencia, situación en la que la sociedad te coloca de un golpe en cuanto cruzas esa línea que conlleva recibir una pensión de jubilación en lugar de una nómina de tu empresa o de la administración. Hay quien tiene que resignarse porque no le queda otra opción, como un famoso cirujano plástico que conozco y que pasó de hacer complicadas intervenciones quirúrgicas a pasear casi toda la mañana por la ciudad de un día para otro. 

Cruzar esa frontera tiene sus grandes ventajas, como pasar a ser dueño absoluto de tu tiempo, liberándote de la tiranía de los horarios laborales y, muchas veces, de los caprichos e incompetencia de algunos de quienes eran tus jefes. Pero por el lado contrario, en esta profesión, tienes que adaptarte a la invisibilidad y al relativo anonimato que supone no estar ya bajo el paraguas de un medio de comunicación o plataforma con mucha más audiencia que un simple blog. 

Durante una cata en el merendero de las viñas de Bodega Enate, junto a Jesús Artajona, Jesús Sesé y Marta Serrano.

Es normal que si ya no estás en el candelero, en primera línea de fuego informativo, los receptores de nuestros mensajes se olviden de nuestros trabajos, incluso de aquéllos que en épocas pasadas fueron merecedores de elogios y hasta de premios y distinciones, por mucho que esa indiferencia pueda parecer un signo de ingratitud, un vicio al que es muy dada la especie humana.

Pero así es la rueda de la vida: no se puede parar, por muchas cuñas que intentemos poner en forma de vivencias, de momentos que nos dan felicidad o de recuerdos imborrables de nuestros mejores días de vino y rosas. Por ejemplo, de encuentros y entrevistas con verdaderos gigantes desde el punto de vista artístico y humano, como Juan Manuel Serrat, al que tuve el privilegio de entrevistar a principios de los ochenta en Huesca, cuando yo hacía prácticas de verano en la delegación del Heraldo en la capital oscense, ciudad en donde estuvo para dar un concierto durante las fiestas de San Lorenzo. Esta canción suya podría ilustrar bien esos raticos felices y otras veces no tanto con los que nos obsequia la vida. Muchos años más tarde, en 2014, compartimos recuerdos de aquel concierto y de aquella entrevista en un vermú en Casa Pascualillo, cuando vino a Zaragoza a participar en el homenaje a José Antonio Labordeta. Encuentro en el que ejerció de perfecto anfitrión Guillermo Vela, propietario del emblemático establecimiento hostelero del Tubo.

Con Juan Manuel Serrat, en un vermú en Casa Pascualillo, en 2014.

Así que tampoco se puede evitar que veamos pasar los días cada vez con más rapidez desde ese tren que nos traslada hacia la vejez y hacia el final de nuestro trayecto vital. Un tren que nos llevará a la estación en la que llegaremos a la indiferencia total (una vez leí que en algunos países latinoamericanos se puede ver en las esquelas mortuorias que publican los periódicos que el finado en cuestión "ha pasado a la indiferencia"). Pero entre tanto, aquí seguiremos para reflexionar sobre lo que acontece a nuestro alrededor y para contarlo a quien esté interesado y que se anime a leer esta bitácora. 


lunes, 9 de septiembre de 2024

El rastro o la hoguera de las vanidades

Es bien cierto lo que dice el estribillo de 'Una, dos y tres', la conocida canción de Patxi Andión: 'Lo que usted no quiera para el rastro es'. 

Cientos de libros se amontonan por todos lados en el rastro de Zaragoza. Foto de J. L. Solanilla.
Cientos de libros se amontonan por todos los lados en el rastro de Zaragoza.

Suelo ir de vez en cuando al rastro que se instala los domingos en la gran explanada del aparcamiento que hay cerca de la Estación Intermodal de Zaragoza. Allí se pueden encontrar utensilios usados a buen precio, antigüedades de más o menos valor y muchos zarrios procedentes de desalojos de casas y pisos que normalmente habrán quedado deshabitados por la muerte o traslado a la residencia de sus ancianos moradores.

Periódicos y juguetes en el rastro.
Periódicos antiguos, libros, vídeos y hasta juguetes eróticos en uno de los puestos del rastro.

El rastro es oportunidad de encontrar algún chollo, de entrenarse en el arte del regateo con el fin de llegar a ese punto intermedio en el que el comprador siente que ha hecho una buena adquisición salvando la dignidad del que vende.

Pero el rastro es también un zoco iluminado por hogueras de vanidades, alimentadas por montañas de libros amontonados aquí y allá, por pilas de álbunes fotográficos en blanco y negro, por marcos con títulos universitarios y distinciones honoríficas, medallas, placas reconociendo méritos y triunfos y trofeos diversos, como los procedentes de victorias deportivas.

Distinciones y reconocimientos abundan en los puestos del rastro.
Distinciones y reconocimientos abundan en los puestos del rastro.

Objetos todos que fueron exhibidos con orgullo en paredes y anaqueles por quienes algún día los recibieron, probablemente en medio de una merecida ovación o en un sentido homenaje.

Y sin llegar a ser tan radical como Ramón J. Sender, quien dejó escrito que la imprenta ha hecho mucho daño a la literatura porque antes de su invención sólo se publicaban obras maestras, es cierto que no está justificado que se publiquen cientos de miles de libros cada año. 

Libros de todos los tipos a 50 céntimos, un auténtico chollo.
Literatura, ensayo, diccionarios, libros de viajes... Todos a 50 céntimos. Un chollo, oiga.

Pero, en fin, das una vuelta por el rastro y sientes pena de ver tantos libros vendidos a precios que harían enrojecer a quienes años atrás los escribieron y publicaron con toda su sapiencia y cariño. La mayoría se pueden comprar a 50 céntimos, cantidad que en muchos casos se podría recuperar a peso en una trapería o establecimiento de recogida de materiales de reciclaje.

Muchas veces compro algunos de esos libros como acción de rescate, para salvarlos de ese fuego de olvido al que han sido arrojados con alevosía en un acto de descuido, traición o deslealtad a tíos, padres o abuelos que se los legaron en la herencia junto a unos ahorros o unas acciones en el banco. 

Una de las ediciones de 'Platero y yo' rescatadas del rastro.
Una de las ediciones de 'Platero y yo' rescatadas del rastro.

El caso es que de mis preferidos ya atesoro una colección de variadas ediciones, con ejemplares comprados a esos precios de saldo. Por ejemplo, de Platero, que aún a pesar de ser tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, se salvaría de ese fuego devorador que nos hace recordar que hasta del más colosal incendio sólo queda un montón de cenizas.

viernes, 30 de agosto de 2024

Vale la pena ver la película 'Luz de septiembre'

Iste chueves, Aragón TV emitió a zinta 'Luz de septiembre', de Lola Gracia, que nos conta una historia que se desenvuelte a la fin d'a Guerra Civil en l'Alto Aragón. Yo podié veyer la l'año pasau, cuan la facioron en a clausura d'o Festival Pireneu Literario, en Benás. 

Una escena de la película 'Luz de septiembre'.
Una escena de la película 'Luz de septiembre'.

M'ha feito muito goyo tornar a veyer-la, tanto per la historia que conta como per la realización. Parando cuenta amás de que practicament toz los actors son aficionaus, lo resultau ye immillorable. Tos la recomiendo de verdat y no tos la perdaz si tenez la oportunidat de veyer-la. Amás, los personaches charran en as luengas propias d'o territorio an se desenvuelte la trama: lo ribagorzano en Graus y Fonz, lo patués en a val de Benás y lo catalán en Arén. Pero si no entendez estas fablas no tos ne faigaz perque ye subtitulada en castellano.

Lola Gracia, en el estreno de la película en Fonz, el año pasado.
Lola Gracia, durante el estreno de la película en Fonz, el año pasado. Foto de J. L. Pano.

(Este jueves, Aragón TV emitió la película 'Luz de septiembre', de Lola Gracia, que nos cuenta una historia que se desarrolla al final de la Guerra Civil en el Alto Aragón. Yo pude verla el año pasado, cuando la proyectaron en la clausura del Festival Pirineo Literario, en Benasque. Me ha gustado mucho volver a verla, tanto por la historia que cuenta como por la realización. Teniendo en cuenta además que prácticamente todos los actores son aficionados, el resultado es inmejorable. Os la recomiendo de verdad y no os la perdáis si tenéis la oportunidad de verla. Además, los personajes hablan en las lenguas propias del territorio donde se desarrolla la trama: el ribagorzano en Graus y Fonz, el patués en el valle de Benasque y el catalán en Arén. Pero si no entendéis estas hablas no os preocupéis porque está subtitulada en castellano.)

martes, 27 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Dalí (y V)

Cabo de Creus, el paraíso de un genio

He llegado al final de este peregrinaje. Desde Figueras a Gerona, un autobús de línea me trasporta por una carretera infernal, con un trazado más propio del siglo XIX que del XXI. A pesar de ello, el conductor del vehículo avanza rápido arrimando el bus con habilidad hasta el límite de la carretera con el precipicio. Desde lo alto de una cresta, divisamos Cadaqués, allá abajo, con su coqueta iglesia sobresaliendo sobre los tejados de las casas blancas de pescadores.    

Foto que hice al estudio en el que trabajaba Dalí en Port Lligat.
Estudio en el que Salvador Dalí materializó gran parte de su obra, durante 50 años, en su casa de Port Lligat (foto del autor).

Como en Figueras, la población vive intensamente el Año Dalí. Todos los espacios de exposiciones dedican su programación al genio que hizo de esta zona un paraíso para la creación y lugar de visita de otros genios de la pintura, de la literatura o del cine. En cada bar o en cada tienda cuelgan fotos más o menos antiguas que inmortalizan una visita de Dalí al lugar o a las proximidades. En la fachada del Casino cuelga un gran tapiz con la imagen del pintor y con toda la programación preparada para festejar el centenario de su nacimiento. En las playas y otros rincones, el Ayuntamiento ha puesto paneles de metacrilato en los que se informa sobre el pueblo y se reproducen distintas obras del artista.

Tapiz sobre el Año Dalí en la fachada del Casino de Cadaqués (foto del autor).

De entre las variadas muestras que se exhiben en el pueblo -en casino hay dos y otras tantas en sendas salas privadas- la que más seduce es la que ha preparado el Museo de Cadaqués en colaboración con el Centro de Estudios Dalinianos. Se titula 'Dalí desconocido' y se muestran varias decenas de dibujos, acuarelas y óleos, muchos de ellos nunca expuestos anteriormente, entre los que apunto algunas de las que debieron ser sus primeras obras, pues fueron realizadas por un Dalí jovencísimo, de doce o catorce años de edad.

Mapa de la Ruta Dalí, con el último día del itinerario.
Mapa de la Ruta Dalí.

Para el final de todo este recorrido he dejado la visita a la casa museo de Port Lligat, situada en la bahía del mismo nombre, a poco más de un kilómetro de Cadaqués, distancia que hago a pie disfrutando del paisaje, inmenso, del mar nítido y de un cielo inolvidable, con una luz que traspasa los sentidos y que me ayuda a comprender un poco mejor el universo daliniano. Para acceder a la casa hay que pedir cita con algunos días de antelación, pues los grupos de visita, que entran cada 10 minutos, son muy pequeños y están atendidos por guías. 

Dalí se estableció allí en 1930, en una pequeña barraca de pescadores que fue ampliando hasta 1970 con forma laberíntica. Los diferentes espacios están repletos de abundantes objetos y recuerdos del pintor y de Gala. Sólo hay una habitación, con dos camas para el matrimonio, espacio que, como todas las piezas, está orientado hacia la bahía. Frente a esta vista impresionante trabajaba también Dalí, en un estudio sencillo y austero. En el exterior, entre los amplios jardines, destaca una piscina con forma de falo, en la que se montaban juergas y bacanales que provocaron comentados escándalos en la época.

La habitación con dos camas que hay en la casa de Port Lligat (todas las fotos son del autor del blog).
La habitación con dos camas que hay en la casa de Port Lligat (foto del autor).

Dejo el santuario daliniano con la satisfacción de conocer mucho mejor a un creador genuino e irrepetible que, por encima de cuestiones políticas o de montajes estrafalario-publicitarios, tiene un mérito indiscutible: el haber conseguido que las grandes masas se interesasen por el arte.

miércoles, 14 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (III)

Púbol, un pasado lleno de esplendor

Dejo atrás el santuario dels Àngels, junto a Gerona, y dirijo mis pasos hacia el castillo de Púbol, uno de los lugares obligados en la ruta a seguir con ocasión del Año Dalí. Se dice que cuando Dalí compró este castillo, a unos 30 kilómetros de la capital gerundense, tuvo muy en cuenta el hecho de su situación, muy cerca del lugar donde el artista contrajo matrimonio con Gala. 

Uno de los salones del castillo de Púbol, con decoración netamente daliniana.
Uno de los salones del castillo de Púbol, con decoración netamente daliniana.

La construcción, de origen medieval, estaba en ruinas cuando fue adquirida por el genial artista en 1968, diez años después de su matrimonio con la musa. La restauración fue costosa y se prolongó durante más de un año, aunque la meticulosidad del trabajo permitió mantener la romántica imagen de la fortificación en ruinas.

Desde la estación de Flassá, un taxi me lleva hasta Púbol, un pueblo de no más de cien habitantes. Lluis, su amable conductor, aún recuerda los años en que Gala reinaba en el castillo con su máximo esplendor. Dalí sólo podía acudir allí cuando le llamaba su esposa. Entonces, él acudía con la misma presteza que el primer día en que el amor había unido sus corazones en una sola alma. Pero después llegó la separación física. 

Lluis ya era taxista cuando Gala recibía en su castillo incontables visitas de jóvenes a los que conquistaba con su abrumadora personalidad y, sobre todo, con los suculentos regalos que ofrecía a sus amantes.

El castillo es ahora el mejor testimonio de aquel pasado en el que Gala luchaba inútilmente contra el envejecimiento y contra la muerte. Según Ian Gibson, uno de los biógrafos de Dalí, poco tiempo antes de morir, Gala “tenía el aire de una madame retirada de un prostíbulo, con el rostro arrugado empastado de maquillaje y los labios desbordantes de rojo”. 

Helena Ivanovna Diakonova, que era como se llamaba en realidad la esposa de Dalí, había nacido el 26 de agosto de 1894 en la ciudad rusa de Kazán (era diez años mayor que Dalí). Murió el 10 de junio de 1982 a los 88 años en Port-Lligat, aunque se le trasladó discretamente envuelta en una manta en el asiento trasero de un Cadillac que ahora puede visitarse en el garaje del castillo. Sus restos embalsamados reposan en la cripta del castillo, en una tumba doble que debía albergar también a Dalí, pero éste fue enterrado, no sin controversia, en el Museo de Figueras.

Mapa con la tercera etapa de la Ruta Dalí.
Mapa con la tercera etapa de la Ruta Dalí.

El interior del edificio es claramente daliniano, ya que el artista se implicó activamente en su decoración. Impresionan mucho la habitación y el baño de Gala, con su tocador y todos sus utensilios para el aseo y el cuidado del pelo, que parecen haberse utilizado unas horas antes. 

Hay también algunas obras que Dalí realizó especialmente para este inmueble, como el panel del techo del llamado Salón de los Escudos, una obra de 12 x 8 metros, en el que están representados Gala y el artista. Con motivo del Año Dalí, en el castillo se puede ver también una atractiva exposición temporal sobre las ilustraciones que ‘El divino’ hizo para el Quijote.

En los sótanos del castillo está enterrada Gala y la tumba de Dalí está vacía.
En los sótanos del castillo está enterrada Gala y la tumba de Dalí está vacía.

Tras la muerte de Gala, Dalí se instaló en el castillo, donde vivió entre junio de 1982 y agosto de 1984 porque, según cuentan, no quería dejar sola a la mujer que tanto había amado. Pero un incendio fortuito en la habitación le causó graves quemaduras, por las que fue hospitalizado. 

Después, Dalí se instaló definitivamente en Figueras hasta su muerte, en 1989. Figueras es precisamente el próximo destino de esta ruta, después de dejar Púbol con cierto sentimiento de tristeza por saber que allí se queda Gala prisionera en su castillo, con la única compañía de su soledad

El bar Emporium, en Figueras, que Dalí frecuentaba con Buñuel.
Las mesas del bar Emporium, en Figueras, lugar que frecuentaba Dalí con Buñuel.

El día muere y aprovecho para dar un paseo por la Rambla de Figueras, que muestra por todas partes y con mucho orgullo las señas dalinianas que la convierten en una de las capitales mundiales del surrealismo. Junto a esa Rambla están las mesas del bar Emporium, en las que Dalí y Luis Buñuel escribieron gran parte del guion de la película 'Un perro andaluz'.

(Continuará)

jueves, 8 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (II)

Foto que hice de la exposición 'Dalí y las ilusiones ópticas', en Gerona.
Foto que hice de la exposición 'Dalí y las ilusiones ópticas' en el Museo del Cine de Gerona.


Gerona, el preludio del triángulo mágico

El 'Pájaro solar' que Miró dejó en su fundación barcelonesa me señala el camino de la Costa Brava, en donde hallaré el triángulo mágico que forman el castillo de Púbol (donde Gala vivió los últimos años de su reinado), Figueras (ciudad natal de Dalí y sede de su museo principal) y Cadaqués-Port Lligat, donde produjo la inmensa mayoría de su obra. 
Pero, antes de abandonar Barcelona, sucumbo a la tentación de pasear por las estrechas calles del Barrio Gótico que frecuentaba Salvador Dalí en sus asiduas visitas a la gran urbe catalana. Se alojaba siempre en el hotel Ritz y desde allí bajaba paseando con amigos y admiradores por las Ramblas o por la calle Puerta del Ángel hasta el Liceo o la plaza de la Catedral. 

Mapa de la Ruta Dalí con el día 2, llegada a Gerona.


En su biografía sobre 'El divino', el peluquero Lluis Llongueras cuenta alguno de estos paseos con el artista por las librerías de viejo de la calle La Paja y por las tiendas de antigüedades de la calle Baños Nuevos. En más de una ocasión, Llongueras regalaba a Dalí láminas con dibujos o cenefas de las que se encaprichaba 'El genio', muy dado a dejarse agasajar con obsequios y compras de estética o procedencia disparatadas. 
Paseando por el barrio, que conozco bien porque residí en él algunos años durante mi etapa de estudiante universitario en Barcelona, entro en una de estas librerías, la de Ángel Batlle, quien me recibe entre miles de ejemplares y láminas que tienen años y méritos de sobra para ocupar las estanterías y mesas de la librería. “Dalí venía a menudo –recuerda Batlle-; entraba, daba un paseo rápido y con su bastón iba señalando libros y dibujos que compraba sin mirar el precio. Luego le pasábamos la cuenta al Ritz. Nunca firmaba recibos ni papeles porque decía que su firma valía mucho dinero”. 
Unos metros más allá, el propietario de la centenaria tasca El Portalón rememora las frecuentes visitas de Dalí, junto con otros artistas de la Barcelona de los sesenta y setenta, para tomar vinos y hablar sobre arte y pintura.

Una de las librerías de viejo que frecuentaba Dalí durante sus paseos por el barrio gótico de Barcelona.
Una de las librerías de viejo que frecuentaba Dalí y que fotografié durante mi paseo por el Barrio Gótico.


Después, abandono Barcelona en dirección a Gerona. El Museo del Cine de esta bella ciudad romana y medieval alberga una interesante exposición temporal titulada 'Dalí y las ilusiones ópticas', con la que se pone de manifiesto la relación entre la obra de Dalí y las técnicas utilizadas en los comienzos remotos de lo que más tarde serían la fotografía y el cine. 
El pintor gerundense retomó la estética de la cámara oscura para crear sus perspectivas con figuras que destacan por su textura y luminosidad. Aquí se aprecia cómo sus postulados estéticos conectan con las fotografías tridimensionales que preparaban la llegada del cinematógrafo. A todo ello unía sus típicos objetos y temáticas surrealistas, elementos que también le unen a su breve colaboración cinematográfica con Luis Buñuel, en 'El perro andaluz', y con Hitchcock. 
Además, el Museo del Cine de Gerona es un lugar del máximo interés para todos los amantes del séptimo arte. A través de sus tres plantas, hace un recorrido completo por toda la historia del cine universal, remontándose 500 años atrás, y exhibe miles de objetos y máquinas originales, algunas antiquísimas, pertenecientes a la colección de Tomás Mallol, adquirida por el Ayuntamiento de Gerona en 1994.

Interior del santuario dels Àngels, donde Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958.
Interior del santuario dels Àngels, donde Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958,


Después de dar un paseo por el casco antiguo de la ciudad y por el interior y exterior de su monumental catedral, me dirijo al santuario de la Virgen dels Àngels, de estilo neoclásico y construido a principios del siglo XV, que preside la cima del monte del mismo nombre. A través de 15 kilómetros de una serpenteante carretera semioculta por frondosos bosques, llego a la humilde ermita en la que Dalí y Gala contrajeron matrimonio en 1958, detalle desconocido para muchos gerundenses con los que he hablado, incluidos los responsables de la oficina de información turística. Desde lo alto de la montaña, disfruto de una vista de pájaro reconfortante, en la que Gerona queda ya como un punto de referencia en la lejanía.

(Continuará)

martes, 6 de agosto de 2024

Una ruta para conmemorar el 120 aniversario de Salvador Dalí (I)

El 11 de mayo de 1904 nacía en Figueras Salvador Dalí, uno de los máximos representantes del surrealismo. Se cumple este año, pues, el 120 aniversario de su nacimiento. Hace exactamente 20 años, coincidiendo con su centenario, publiqué en las páginas de verano de Heraldo de Aragón una serie de 5 reportajes a modo de diario de viaje siguiendo una Ruta Dalí que partió desde Zaragoza para conocer mejor la vida y la obra de 'El divino'

Creo que es apropiado rescatar para el blog aquellas entregas por si alguien está interesado en hacer algún viaje para conocer mejor al artista y pueda encontrar alguna pista en este diario de viaje. Me apetece hacerlo también porque me divertí y aprendí mucho haciendo aquel itinerario, y al rescatar los reportajes revivo con placer aquella experiencia pues, como bien se dice por ahí, 'recordar es volver al vivir'. Sin más preámbulos, ahí va la primera entrega.

Salvador Dalí, fotografiado por Allan Warren en 1972.
Salvador Dalí, fotografiado por Allan Warren en 1972.

Ligero de equipaje en la maleta y en el espíritu pongo rumbo a Barcelona cuando apenas ha amanecido. He hecho sitio en la cabeza y en el corazón para buscar, mirar, encontrar, aprehender y comprender la obra y el trayecto vital de Salvador Dalí, cuyo centenario se cumplió en mayo, motivo por el cual se está celebrando en todo el mundo el Año Dalí. Barcelona es mi primer destino porque en esta ciudad 'El genio', también llamado 'El divino', encontraba el calor de multitud de admiradores y los escenarios adecuados para proyectar hacia el mundo una imagen no pocas veces estrafalaria, siempre original y única, con la que se aseguraba espacios en los periódicos o en los noticiarios del cine y de la televisión.

El vehículo atraviesa las amplias llanuras de los Monegros, suavizadas en esta mañana algo gris por las tormentas que han descargado de madrugada, antes de adentrarse en los verdeles del Bajo Cinca. En Barcelona espera ese calor pegajoso que la caracteriza tanto como las Ramblas o el monumento a Colón, atestados de turistas extranjeros pertrechados con toda suerte de mapas y folletos informativos para guiarse en una ciudad en la que abundan los lugares hermosos, los tesoros históricos y las riquezas artísticas. Sin embargo, el Año Dalí no se deja notar mucho en la Ciudad Condal, muy centrada en la celebración del Fórum de las Culturas.

Mapa de la Ruta Dalí, con la primera etapa en Barcelona.
Mapa de la Ruta Dalí, con la primera etapa en Barcelona.

La excepción está en la Fundación Miró, en una de cuyas salas para exposiciones temporales se puede ver la muestra 'El manifest Groc' ('El manifiesto amarillo'). Esta declaración fue impulsada a principios de 1928 por el artista de Figueras junto al crítico de arte Sebastián Gasch y al crítico literario Luis Montanyá. Por aquel entonces, Dalí estaba muy influenciado por las propuestas pictóricas de Miró, propugnaba una postura cercana al 'antiarte' y comenzaba a interesarse por el surrealismo. 

Los referentes de este manifiesto se situaban también en la revista 'L’Esprit Nouveau', en la que autores como Le Corbusier, Ozenfant, Léger y otros propugnaban los modernos valores del arte surgido con el desarrollo de las máquinas. Picasso, André Breton o Jean Cocteau eran otros artistas bajo cuya advocación se ponían los firmantes del manifiesto. En esa exposición se podían ver algunas obras de Le Corbusier y Ozenfant, así como carteles, revistas, fotografías y cartas de la época.

Imagen que tomé en el bus turístico de Barcelona tras visitar la Fundación Miró.
Imagen que tomé en el bus turístico de Barcelona tras visitar la Fundación Miró.

A la Fundación Miró se puede llegar haciendo uso del bus turístico, un medio de transporte eficaz, divertido y barato que permite al turista transitar libremente por tres líneas urbanas, subiendo y bajando a su antojo en aquellas paradas en las que hay monumentos que ver o museos que visitar. Antes de abordar de nuevo el bus disfruto del colorido reconfortante y balsámico de las obras de Miró que atesora el bello edificio de la fundación.

Imbuido por esa luminosidad mediterránea de los pájaros, las damas y las estrellas de Miró, me preparo para iniciar otra etapa del viaje, tal vez con la guía de ese monumental 'Pájaro solar', una escultura de 1968, que preside uno de los pasillos de la fundación. Pero antes de abandonar la Ciudad Condal rumbo a Gerona, pasearé por el Barrio Gótico que tanto frecuentaba Dalí cuando visitaba Barcelona.

(Continuará)

Foto de la escultura de Joan Miró 'Pájaro solar'.
'Pájaro solar', escultura de Joan Miró.



jueves, 27 de junio de 2024

40 años de EFE en Aragón

La Agencia EFE está conmemorando estos días el 40 aniversario de la creación de su delegación en Aragón, efeméride que me sirve para comentar una batallita de abuelo del periodismo, pues tuve la suerte de ser testigo directo y de participar activamente en aquel importante momento para el mundo de la comunicación en nuestra región. 

Aún guardo con cariño el carné de corresponsal de la Agencia EFE en Huesca, cuya fecha de expedición fue el 3 de julio de 1984, hace exactamente 40 años.
Guardo con cariño mi carné de corresponsal de la agencia EFE en Huesca.

Resulta que por aquel entonces quien suscribe acababa de aterrizar en 'Nueva España', periódico de la cadena de medios del Movimiento que fue privatizado y que pasó a ser propiedad de una sociedad con mayoría de capital de la Diputación Provincial de Huesca. Los nuevos propietarios nombraron director al tristemente desaparecido Antonio Angulo, quien logró conformar una buena plantilla de jóvenes periodistas aragoneses recién licenciados, como era mi caso y el de José Antonio Almunia, o con algunos pocos años de experiencia pero con una enorme proyección, como era el caso del jacetano Juancho Dumall.

Y fue en aquellas fechas cuando el recién nombrado delegado de EFE en Aragón, José Martínez de Velasco, montó una nueva red de corresponsales por toda la región con periodistas de la nueva escuela. Si la memoria no me falla, fue Antonio Angulo quien le recomendó a Martínez de Velasco que nos encargase a Juancho Dumall y a mí hacernos cargo de la corresponsalía de la segunda ciudad de Aragón. Cosa que hicimos con gran ilusión y ganas, aprovechando las posibilidades que nos brindaba estar en primera línea informativa desde el periódico oscense, que en poco tiempo pasaría a llamarse 'Diario del Altoaragón', coincidiendo con una radical transformación tecnológica que permitió dejar atrás la época de las linotipias y las páginas de plomo.

Una de las fotos de la primera Caravana de Mujeres de Plan forma parte de la exposición montada en el paseo de la Independencia, en Zaragoza.
Foto de la primera Caravana de Mujeres de Plan, en la exposición del paseo de Independencia.

Fueron años enormemente fructíferos pues, además de que había un enorme horizonte para poner en práctica los nuevos métodos de periodismo que habíamos aprendido en las universidades, se respiraban unos sanos e inagotables vientos de libertad de información y de opinión, gracias a la Transición y a la llegada de los gobiernos de Felipe González. Las sinergias que se conformaron con nuestro doble papel beneficiaron también mucho al diario oscense, pues favorecieron que las noticias que se publicaban en 'Nueva España' primero y 'Diario del Altoaragón' después saltasen a los teletipos de la agencia por todo el país y también, en algunos casos, por el mundo entero. Tal sucedió, por ejemplo, con la noticia de la caravana de mujeres de Plan, primicia de 'Nueva España' que encontró un eco nunca visto en muchos rincones del planeta.

Precisamente, una foto de la primera edición de la Caravana de Mujeres, que tuvo lugar en Plan en marzo de 1985, forma parte de la  exposición de fotografías instalada en el paseo de la Independencia de Zaragoza para conmemorar este 40 aniversario.

Fueron unos años inolvidables que uno recuerda con agrado y satisfacción, al igual que recuerdo la impronta que nos dejó Martínez de Velasco, Pepe para los amigos, un periodista de raza para quien la ética y la independencia eran los puntos de partida imprescindibles para ejercitar un periodismo veraz y de calidad. 


Foto de José Martínez de Velasco, fundador de la Delegación de EFE en Aragón.
José Martínez de Velasco, periodista que montó la Delegación de EFE en Aragón.

En recuerdo de un gran periodista

Sirvan estas líneas de humilde homenaje a José Martínez de Velasco, compañero que desarrolló toda su carrera profesional en la agencia EFE, a la que se incorporó en 1977 y en donde llegó a ser redactor jefe de Nacional tras la creación y estancia durante unos años en la Delegación en Aragón. Después se especializó en información religiosa, y fundó y presidió la Asociación de Periodistas de Información Religiosa. Falleció en Madrid el 10 de abril de 2020, víctima del coronavirus, a los 67 años de edad.


sábado, 25 de mayo de 2024

No le echen la culpa al becario

Es muy común encontrarse entre los comentarios en redes sociales a raíz de algún error ortográfico o equivocación garrafal relacionada con el contenido de una información periodística a los típicos graciosillos de turno echándole la culpa del desaguisado a algún becario de la redacción. No puedo evitar en tales casos una sonrisa burlona pues me conozco muy bien el paño, después de más de 40 años de profesión. 

Según mi experiencia, no son los becarios precisamente los autores de los errores más llamativos. Hay excepciones, como en todo, pero, por lo general, por su preparación y capacitación poco tienen que envidiar a curtidos redactores o a redichos jefes de área o de sección bajo cuya responsabilidad recae la publicación de esas informaciones o reportajes con datos erróneos o faltas de ortografía. Tales desmanes no son más que una muestra más de la caída en picado de la calidad de los productos editoriales propiciada por el auge de las nuevas tecnologías y la preponderancia de los soportes digitales frente al periódico de papel y de otros soportes informativos tradicionales.

La premura exigida para renovar los contenidos en las webs y la apabullante reducción de plantillas para reducir costos están llevando a la asfixia del periodismo de calidad. Si a eso añadimos las cortapisas derivadas de las directrices ideológicas implantadas por los titulares de la propiedad de cada medio, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que estamos asistiendo a la muerte y entierro de ese añorado periodismo. 'Todo por el clic' es la máxima ahora. Se trata de hacer piezas y titulares que inciten a pinchar sobre la noticia para que se acumulen las visualizaciones. Como muestra, un botón: hace unos años, era impensable poner titulares entre interrogantes o colocar directamente una pregunta como título principal. En mis tiempos de estudiante de Periodismo, eso habría supuesto un suspenso con un cero patatero. Por no hablar de la infame redacción de noticias de forma que lo más importante se pone en el último párrafo para que el lector se trague toda la basura que se coloca en los párrafos anteriores para elevar el tiempo de permanencia en la web.

Pero bueno, ahora parece que la calidad exigible a los emisores de las informaciones es pareja a la demandada por el común de los usuarios de las redes y charcas interneteras. La profesión periodística no está al margen del progresivo e imparable atontamiento e infantilización a la que se está sometiendo a la sociedad en los últimos años. Es más, los medios de masas y sus profesionales son uno de los instrumentos más importantes de ese proceso, cuyo objetivo no es otro que el control de los ciudadanos como individuos y como cuerpo colectivo o social.

Así que, amigos, no seamos tan simplistas y dejen de culpar al becario o becarios de la redacción. Normalmente, suelen ser periodistas con alta preparación y predisposición a demostrarlo, aunque muchas veces no les dejan o acaban por tirar la toalla y amoldarse al yugo para seguir haciendo méritos y pasar a formar parte de la plantilla cuando acabe la vigencia de la beca. 

A propósito de becarios y de periodistas en prácticas, hace unos años, ocho exactamente, publiqué una pequeña pieza cuando llegaban los del verano de 2016 a incorporarse a la redacción de Heraldo de Aragón. Ya no recuerdo quiénes formaban parte de aquella promoción y si alguno acabó quedándose en plantilla.  Creo que viene muy bien y me apetece recordarla como colofón a esta reflexión sobre la deriva de la profesión, así que os la pongo a continuación, ilustrada con una foto de mis primeros años de ejercicio profesional.

Cubriendo una visita del entonces presidente de la DGA, Hipólito Gómez de las Roces, a las obras de la variante de Abizanda.

Juvenil ilusión que nunca habría que perder

Llego al Heraldo y me encuentro en el hall de entrada con una decena de jóvenes estudiantes de Periodismo que se incorporan a las prácticas de verano. Inevitable sentir nostalgia de aquellos años en que yo también empecé a poner en práctica las lecciones que los profesores nos trasmitían en la facultad. En lo laboral, aquellos tiempos eran mejores, sin duda, porque había más perspectivas de trabajo. En los últimos años vemos pasar por las redacciones a gente joven muy bien preparada y con grandes aptitudes, pero desgraciadamente son pocos los que encuentran el acomodo que merecerían acorde a su valía. Pero estoy seguro de que no pierden la ilusión, algo consustancial a esa edad en la que uno atisba una larga vida por delante con muchos sueños por realizar.

Y al mirar hacia atrás, junto a esa nostalgia, uno tiene la sensación de que las cosas no han ido tan mal, de que se han cumplido muchos de esos sueños y de que, al fin y a la postre, estamos aquí para contarlo. Y me veo dando la razón a los que nos precedieron en esta evolución vital, como a Goethe, quien dejó escrito que “envejecer es retirarse gradualmente de las apariencias”, sin que ello sea óbice para sentir un respingo cuando Peter Pan nos acaricia para que nos rebelemos contra esa maduración natural de nuestro cuerpo y de nuestro espíritu.

Quizás sea eso lo importante, mantener la ilusión del primer día, la mente abierta, la curiosidad y las ganas de aprender intactas, reforzadas a lo largo de los años por tormentas de desengaños y de traiciones, por susurros amorosos, por caricias amigables. Hay que ser feliz sin moderación y con mucha conciencia.

La foto que ilustra esta entrada es de Fernando Paúles. Está tomada en mayo de 1988 en El Grado, con ocasión del inicio de las obras de la variante de Abizanda. El acto estuvo protagonizado por los habitantes de Naval, que se concentraron pidiendo compensaciones por el aislamiento al que sometía la nueva carretera a su población. En primer término, el entonces presidente del Gobiero aragonés, Hipólito Gómez de las Roces, junto al alcalde de Naval. A la derecha, quien suscribe, en mis primeros años de profesión periodística en la delegación de Heraldo de Aragón en Huesca y con toda la ilusión del mundo, grabadora en mano. Detrás de Gómez de las Roces aparece Fermín Molina, entonces director general de Carreteras de la Diputación General de Aragón, a quien tuve el honor de tratar durante muchos años hasta que en 2016 perdió la vida en un desgraciado accidente de tráfico. Era un buen gestor y una estupenda persona.



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