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domingo, 4 de octubre de 2026

Guiso de conejo a la llebrada

Entramos ya a partir del día del Pilar en el periodo hábil de caza en regiones como Aragón, aunque el conejo se puede cazar durante todo el año en zonas en las que constituyen una plaga con grandes perjuicios para la agricultura. El conejo de monte es un producto con mucho rendimiento en la cocina, pues como es bien sabido, el doméstico no tiene el mismo sabor a causa de su distinto régimen alimenticio.

Guiso de conejo a la llebrada, listo para comer.
Guiso de conejo a la llebrada, listo para comer.

Hoy hablamos de una receta que era muy practicada en épocas pasadas en las cocinas familiares de muchos pueblos aragoneses cuando los 'cazataires' traían alguna pieza del monte y que en origen se practicaba con la liebre, por lo que el guiso llebrada toma el nombre de esta última. En este caso, solía dejarse la liebre una noche al raso oreándose, una vez despellejada, para que perdiera el fuerte aroma que desprende su carne. Así que esta receta se puede aplicar para el guiso de una liebre si se tiene la posibilidad de adquirirla o cazarla.

Si se prepara un conejo, preferiblemente de monte, necesitaremos también un vaso de vino blanco, una copa de brandi o coñac, un huevo duro, aceite de oliva virgen extra, unos dientes de ajo y sal.

Se sala el conejo previamente, se trocea reservando el hígado y se fríe a fuego rápido. A continuación se agregan unos dientes de ajo sin picar y se rectifica de sal. Una vez dorado, se echa el vino y el coñac y se deja cocer a fuego lento con la olla tapada.

Aparte, se pican más ajos con el hígado y el huevo duro, añadiendo esta picada a la olla o cacerola cuando el conejo esté a mitad de cocción, más o menos. Hay que estar pendiente de que el guiso no se seque demasiado cuando se evapore el vino, en cuyo caso habrá que ir añadiendo algo de agua o caldo de carne para mantenerlo jugoso.

A los ingredientes ya citados se pueden añadir otras especias a gusto de los comensales, como pimienta, canela, laurel y nuez moscada. El guiso también se puede enriquecer con olivas, almendras, nueces o avellanas.

Añadiré, por último, que éste era uno de los platos que más gustaban a mi madre, recientemente fallecida, así que en mi familia la recordaremos especialmente cuando tengamos oportunidad de prepararlo, ya sea en la versión de conejo de monte o de liebre.

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