El blog 'Madera de buixo' acoge hoy en su sección 'La cadiera' a una invitada muy especial: mi hija Eva. Con ella nos sentamos a reflexionar sobre un pequeño problema aparentemente sin importancia pero que a la larga produce frustración por lo que supone un desdén por parte de una empresa que presta un servicio público como es el transporte urbano de Zaragoza, Avanza. Menosprecio del que se hacen partícipes también algunos conductores y conductoras de los autobuses urbanos, especialmente de la línea 21, que es la que suele utilizar Eva para desplazarse al centro de la ciudad con mi nieto pequeño, Marcos, protagonista indirecto, también, de esta historia del día a día de una madre que tiene que apechugar con un grave problema de salud de uno de sus hijos.
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| El carro de bebé de Marcos no pasa por la puerta de algunos autobuses nuevos. Foto del autor. |
Pues resulta que el pequeño Marcos, que en agosto cumplirá tres años de edad, se ve obligado a respirar por una cánula desde que tuvieron que hacerle una traqueotomía a vida o muerte en la UCI del Hospital Infantil cuando apenas tenía medio año de vida. Todo empezó con una infección vírica pulmonar que se fue complicando y que requirió de más de dos meses de estancia en la UCI en dos etapas diferentes, estando la mayor parte de este tiempo sedado e intubado. Hubo muchos días extremadamente difíciles en los que la vida de Marcos pendía de un hilo, que no llegó a romperse gracias al excelente trabajo de todo el personal de la UCI pediátrica, con la consiguiente carga emocional, dolor y preocupación para toda la familia, especialmente para los padres de Marcos.
La cuestión es que, desde entonces, Marcos está condenado a respirar por la cánula. Afortunadamente, conforme ha ido creciendo, ha experimentado una notable mejoría gracias a la cual, por ejemplo, no necesita respiración asistida ni apoyo con oxígeno como en otras etapas durante su estancia en el hospital y tras su vuelta a casa. No obstante, mientras persista esta situación, que confiamos pueda solventarse más pronto que tarde, el pequeño tiene que llevar siempre a cuestas un equipo con distintos útiles que serían necesarios en caso de una emergencia respiratoria, los cuales ocupan un considerable espacio, especialmente la botella de oxígeno y el aspirador con el que hay que limpiar regularmente la cánula y el filtro por el que respira Marcos.
Así que el carrito de bebé de Marcos no es un carro cualquiera, pues debe llevar todos esos útiles, que además pesan bastante. El que cumple esta función es el modelo Vista de la marca Uppababy. Es un carro monoplaza que, según la normativa a la que apelan algunos pocos conductores, está obligado a subir al autobús por la puerta delantera. El problema está en que por su anchura, el carro no cabe por dicha puerta en algunos de los autobuses más modernos, en concreto los de la marca Irizar. Tal problema no se da en los autobuses antiguos, los de color rojo, ni en los nuevos de la marca Mercedes.
Pues bien, Eva está cansada de la falta de empatía de algunos y algunas chóferes de los citados autobuses, que repetidamente le ponen problemas, pegas e incluso negativas tajantes para subir por la puerta de salida. Son ya unas cuantas veces en las que ella ha puesto reclamaciones por escrito a Avanza, concretando incluso el número de vehículo, día, hora y parada en que se han producido estas incidencias, y Avanza siempre ha respondido con buenas palabras y promesas de que iban a solucionar el problema. Lo mismo ha ocurrido cuando se ha dirigido personalmente a la oficina que la empresa tiene en la plaza de Aragón. Incluso expusimos la cuestión en las oficinas de atención al ciudadano del Ayuntamiento y nos dijeron que era Avanza la que debía dar solución permitiendo que el carro subiera por la puerta de salida, aunque no fuera una silla de ruedas ni un carro para gemelos.
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| Uno de los autobuses nuevos de la marca Irizar que no están adecuados para carritos de bebé grandes. Foto del autor. |
Así que, cansados de que no se ponga solución a esta situación a pesar de las promesas de la empresa concesionaria del servicio, le propuse a Eva que preparase una protesta pública para a ver si así se acaba con la desconsideración y falta de empatía de algunos conductores. Y, aprovechando que se convocaba estos días pasados el premio de microrrelatos 'Historias de autobús' de Avanza en el marco de la Feria del Libro de Zaragoza, le dije: "Eva, ¿por qué no haces un relato en primera persona contando cómo vives un día cualquiera tu particular historia del autobús? Es posible que cause más efecto que una carta al director de un periódico, por ejemplo, o que una simple queja en las redes sociales".
Y así surgió el relato que viene a continuación, titulado 'Viajes para recordar', que luego hubo que recortar bastante para cumplir con una de las bases del concurso: no superar las 250 palabras. No se hizo con intención de obtener ningún premio, como así ha sido, sino de exponer el desahogo de una madre que bastante tiene con sobrellevar día y noche la preocupación, la angustia y el estrés que causa sacar adelante a un hijo en estas circunstancias. Espero que os guste.
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| Eva y Marcos, contemplando un cuadro en una exposición de Pako Lominchar. Foto del autor. |
Viajes para recordar
Acabo de dejar a mi hija Daniela en el colegio. Tiene siete años y hace segundo de Primaria. Como siempre, se despide efusivamente de mí y de su hermano Marcos, que tiene tres años. "Te quiero mucho tato, que te vaya bien en el hospital", le dice tras achucharlo con unos cuantos abrazos y besos. Y hasta que desaparece por la puerta principal, el peque no para de decirle adiós mandándole besos con las palmas de sus manos.
Pero hoy no disponemos de mucho tiempo para despedidas. Tenemos cita a primera hora en el hospital infantil para el cambio de cánula quincenal que hay que hacerle a Marcos desde que le hicieron la traqueostomía en la UCI para salvarle la vida tras varias paradas cardiorrespiratorias. Todo vino a raíz de una infección pulmonar vírica que ha dejado secuelas y el peque está condenado, por el momento, a respirar a través de la tráquea. Como no le pasa aire hacia la boca por la laringe y las cuerdas vocales, tampoco puede hablar. Tal vez por eso, se expresa tan bien con sus ojos y me lanza esas miradas tan llenas de amor cuando me ve ir a toda prisa hasta la parada del autobús urbano. "A ver si tenemos suerte hoy con el conductor", le digo, pues no son pocas las veces que quien lleva el autobús pone mil pegas para abrir la puerta trasera porque el carro de mi pequeño no cabe en algunos autobuses por la puerta delantera. Es un carro grande porque en el portabultos llevamos un aspirador, una botella de oxígeno y otros instrumentos que serían precisos en el caso de una emergencia respiratoria de Marcos. Pero así son las cosas, a veces te encuentras con personas, incluso conductoras que pueden tener hijos, incapaces de ponerse en el lugar de una madre en esta situación.
Pero hoy viene el 21 con un conductor que, en cuanto nos ve, levanta el dedo pulgar sin que haya que decirle nada y abre la puerta trasera para que subamos sin problema. Es más, baja del bus para ayudarme y, una vez arriba, ha sacado un paquete de galletas de las que le gustan a Marcos. "He visto que alguna vez le dabas, me fijé en la marca y compré un paquete para regalárselo cuando subierais a mi bus", comenta con una sonrisa. Y Marcos se la devuelve mientras abre el paquete y después le manda un beso con su mano. Qué buena medicina es la amabilidad, nos ha alegrado el día, éste será un viaje para recordar.
Eva Solanilla Trillo

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