martes, 30 de diciembre de 2025

Geografías sentimentales

Casi sin darme cuenta, he ido haciendo una geografía sentimental de las ciudades en las que he vivido y a las que vuelvo de vez en cuando. La rutina del día a día en la urbe en la que habitas en el presente puede resultar, a veces, un impedimento para el disfrute de esos espacios más queridos. 

Mural pintado por el artista barbastrense Amado Berdejo, en el que refleja algunos de los elementos arquitectónicos más característicos de Barbastro.
Mural pintado por el artista barbastrense Amado Berdejo, en el que refleja algunos de los elementos arquitectónicos más característicos de Barbastro.

Como acostumbro a dar largos paseos diarios para hacer ejercicio, he llegado a configurar una auténtica ruta de la felicidad, recorriendo lugares en los que alguna vez vislumbré la luz infinita de las estrellas

El puente donde tuvo lugar un primer beso, la esquina batida por el viento tan propicia para los abrazos, la terraza de un bar en la que paso largas veladas de conversación con amigos o de observación de la fauna urbana, la puerta ajada de aquella vieja taberna en la que disfrutaba de los mejores vermús y que ya desapareció, la parada de bus que cobijó una despedida que, a la postre, sería definitiva... 

Retrato que me hizo Eduardo Bueso en el Paseo de la Independencia, con el edificio del Heraldo de Aragón al fondo.
Retrato que me hizo Eduardo Bueso en el Paseo de la Independencia, con el edificio del Heraldo de Aragón al fondo.

Me pasa también en mi ciudad natal, donde muchas de esas postales urbanas tan entrañables están resguardadas por el inmortal satén de la infancia o de la adolescencia, de forma que allí los recuerdos felices me asaltan por todas partes, sin necesidad de planificar un recorrido determinado. 

Con frecuencia ejercito mi memoria recorriendo una calle o una avenida y rememorando los comercios, bares, talleres u oficinas que había aquí o allá y que han sido sustituidos por otros negocios más actuales. Los recuerdos de mis años más jóvenes corren por esas calles y se abrigan bajo los porches y soportales. Allí están, resistiendo el paso del tiempo, aunque sean invisibles a otros ojos que no sean los míos.

El paseo del Coso, en Barbastro, en donde nací y viví mi infancia y adolescencia.
El paseo del Coso, en Barbastro, en donde nací y viví mi infancia y adolescencia.

Las nuevas generaciones tendrán nuevos recuerdos de cómo son esos rincones y esas calles porque nada volverá a ser como era en el pasado. Lo mismo ocurre con el paisaje humano, ya que el paso de los años ha ido discurriendo de forma paralela al implacable relevo generacional.

Las calles y plazas del centro de Zaragoza, mil veces recorridas cuando paseaba al recordado Dalí. Foto del autor del blog.
Las calles y plazas del centro de Zaragoza, mil veces recorridas cuando paseaba al recordado Dalí. Foto del autor.

Pero los que yo viví son lugares que recordaré toda mi vida, como dice esta inmortal canción de Beatles.

lunes, 22 de diciembre de 2025

Cardo a la aragonesa, con almendras o con piñones

El cardo es una verdura muy enraizada en la cocina tradicional de Aragón, hasta el punto de que una de las recetas típicas de las festividades navideñas, que se acompaña con una salsa de almendras, es conocida como 'Cardo a la aragonesa'.

Cardo a la aragonesa, típico de Navidad. Foto del autor del blog.
Cardo a la aragonesa, típico de Navidad. Foto del autor.

Así lo estableció para la posteridad el insigne cocinero binefarense Teodoro Bardají, quien aconsejaba reunir los siguientes ingredientes para preparar este plato: 600 gramos de cardo, 1 decilitro de aceite de oliva, dos dientes de ajo, una cucharilla de perejil picado, una cucharada sopera de harina, tres decilitros de caldo de cocido, 75 gramos de almendras tostadas, pimienta molida, sal y un limón.

En algunos pueblos de Aragón suelen darle a este plato un toque más distinguido para el cardo de Nochebuena, sustituyendo las almendras por piñones, como he hecho yo para prepararlo en esta ocasión.

Piñones para preparar el cardo a la aragonesa navideño. Foto del autor del blog.
Piñones para preparar el cardo a la aragonesa navideño. Foto del autor.

Una vez limpios los cardos, hay que cortar las pencas en trozos de unos dos centímetros de espesor. Una vez cocidos en agua hirviendo, se apartan y se reservan en su caldo.

En otra cacerola, se pone aceite de oliva y se fríen el ajo y el perejil, todo muy picado; a continuación se añade la harina, se revuelve y se moja con un cuarto de litro del caldo del cocido.

Mientras, en un almirez se machacan las almendras o los piñones con dos o tres cucharadas de agua y el zumo del limón hasta formar una pasta muy fina. Se disuelve con un poco de salsa de la olla y con caldo, y se mezcla con el guiso. Se añade sal y una pizca de pimienta molida y se deja hervir durante diez minutos.

Pencas de cardo morado que vendían esta semana en el mercado agroecológico de Zaragoza. Foto del autor del blog.
Pencas de cardo rojo que vendían esta semana en el mercado agroecológico de Zaragoza. Foto del autor.

Y para darle más contundencia al plato, se puede añadir el típico bacalao en trozos, que habremos frito por separado y colocaremos debajo del cardo en la olla antes del hervor final.

Además de ser una verdura muy rica, el cardo es muy saludable porque facilita la función hepática. También combate el estreñimiento y equilibra el colesterol. 

Pencas de caldo cubiertas con tierra en la huerta del restaurante Remigio, en Tudela. Foto de Luis Salcedo.
Pencas de caldo cubiertas con tierra en la huerta del restaurante Remigio, en Tudela. Foto de Luis Salcedo.

Su cultivo es laborioso porque antes de recolectar los tallos, a partir del otoño, hay que proceder al blanqueo y aporcado, aproximadamente un mes antes de su consumo, con objeto de que las pencas resulten más tiernas, blancas y sabrosas. El blanqueo se consigue atando los tallos desde la base de las hojas cubriéndolos con un plástico o enronándolos con tierra, como decimos en Aragón.

¡Que paséis unas Felices Navidades y que 2026 nos sea propicio a todos! 

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Rico panettone de Ascaso de un kilo para disfrute de toda la familia

Ya hace siete años que Pastelería Ascaso lanzó por primera vez para la campaña de Navidad sus riquísimos panettones, una especialidad italiana que prepararon concienzudamente durante meses de trabajo e investigación, que incluyeron una formación en el obrador oscense con el maestro italiano Rolando Morandin, conocido como 'El Papa del panettone'.

Panettone de limón-maracuyá de Ascaso.
Panettone de limón-maracuyá de Ascaso.

Recuerdo que ya entonces quedé prendado de esta creación, en la que Ascaso apuesta por tres sabores: clásico (con pasas de corinto, naranja confitada y glasa con almendra), naranja chocolate (con naranja confitada y baño de gianduja) y limón-maracuyá (fresco e innovador, con limón y cobertura de chocolate de maracuyá de Valrhona). 

El equilibrio de sabores conseguido da como resultado un panettone ligero, jugoso y muy agradable en la boca. El secreto de este dulce reside en la masa madre con la que ha sido creado, puesto que tiene más de 60 años de vida y procede del obrador de Morandin. Para mantenerla en perfecto estado se refresca cada día, se fermenta y se controla su acidez, lo que hace que su nivel de digestibilidad sea excepcional.

Ahora, el de limón-maracuyá se presenta en un formato familiar, de un kilogramo de peso, que se vende en una elegante lata, para que el disfrute alcance sobradamente a pequeños y mayores del núcleo familiar.

Lata en la que se presenta el panettone de un kilo de Ascaso.
Lata en la que se presenta el panettone de un kilo de Ascaso.

Además de para disfrute propio, estas dulces creaciones son regalos con los que quedar muy bien con amigos y familiares. Incluso a distancia, ya que se pueden enviar a través de la pastelería online, con mensajes personalizados. Van en cajas individuales cuadradas con los colores de Ascaso y asas de cordón. Además de en la tienda online, los panettones se pueden adquirir en los tres puntos de venta propios de Ascaso: Madrid (Zurbano, 25), Zaragoza (Arquitecto Yarza, 5) y Huesca (Coso Alto, 9).

Hay que añadir que estas especialidades han dejado de ser productos estacionales, ya que Ascaso los comercializa durante todo el año, dada la aceptación que tienen en su clientela y porque al estar elaborados con materias primas naturales de la máxima calidad son muy digestivos incluso para los días posteriores a los grandes ágapes de estas fiestas o de otras que vienen en el calendario a lo largo de todo el año. Si no los habéis probado, os recomiendo que os dejéis seducir por esta maravilla pastelera de Ascaso.

Panettone de Ascaso, un dulce perfecto para festejar la Navidad.
Panettone de Ascaso, un dulce perfecto para festejar la Navidad.

Para las Navidades, Ascaso dispone de otras muchas opciones, como más de 30 sabores de turrón, tanto con base de mazapán como de chocolate. Muy recomendables son las variedades Tres Cremas, Ponche Ascaso, Tonka y Crujen.

También del chocolate de Aragón convertido en turrón artesano, de cajas de confitería, cestas con los mejores productos de la casa y postres especiales exclusivos de la Navidad, como el Pastel de Fin de Año o el Tronco de Fin de Año, que solamente estarán disponibles en los últimos días de diciembre para dar la bienvenida al nuevo año.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Ensalada de Navidad con escarola y mingrana

La escarola, o esquerola en aragonés, es una de las verduras que el frío nos ofrece para preparar ensaladas exquisitas. De hecho, en el recetario tradicional aragonés hay una humilde 'ensalada de Navidad' en la que la escarola va enriquecida con unos granos de mingrana o granada.

Ensalada de Navidad a base de escarola y granada. Foto del autor del blog.
Ensalada de Navidad a base de escarola y granada. Foto del autor.

Verdes por el exterior y más blancas las hojas cuanto más al centro, el sabor de la escarola amarguea más cuanto más color tiene la hoja. No en vano esta verdura es una variedad mejorada de la achicoria silvestre. La textura también cambia por la terneza de las hojas de más al centro de la planta. 

Recuerdo que cuando era niño, la abuela siempre le reprochaba cariñosamente al abuelo: "Tú dices que son mejores las hojas verdes pero siempre te comes primero las más blancas y me dejas a mí las que se suelen comer las gallinas". Y él no respondía y asentía con una sonrisa de pícaro. Como mucho, se limitaba a decir cuando ya no quedaba ensalada en la fuente: "¡Cómo regalan el paladar estos platos!". Y entre tanto, la abuela se refrescaba el gaznate bebiéndose el aliño bien avinagrado que había quedado en la ensaladera

Escarola, una hortaliza invernal muy saludable. Foto del autor del blog.
Escarola, una hortaliza invernal muy saludable. Foto del autor.

Así que cuando como ensalada de escarola yo también me regalo el cuerpo y el alma disfrutando del plato y rememorando aquellas entrañables comidas con los abuelos. Es más, para las comidas navideñas, como la cena de Nochebuena, nunca falta en la mesa una 'ensalada de Navidad' de toda la vida, cuya preparación es bien sencilla.

Lo mejor es disponer de una esquerola de una huerta de proximidad, que haya sido cultivada con esmero, enterrándola con tierra o atándola en manojo para que las hojas del centro queden blancas y no amargueen demasiado. Una vez lavada y troceada, se coloca en una fuente, se aliña con aceite, sal y vinagre según nuestras preferencias y se le añaden unos granos de mingrana o granada.

Mingranas a a venta en el mercado agroecológico de Zaragoza. Foto del autor del blog.
Mingranas a la venta en el mercado agroecológico de Zaragoza. Foto del autor.

El resultado es un plato vistoso, gustoso y la mar de saludable, pues ayuda a digerir las normalmente pesadas y abundantes preparaciones de las fiestas navideñas. 

Y a vosotros, ¿qué os gustan más, las hojas blancas y tiernas o las más verdes y crujientes? 

jueves, 4 de diciembre de 2025

Garbanzos en salsa contra los fríos de diciembre

El frío ya se deja notar en estos días de diciembre y apetecen platos de cuchara bien suculentos para nutrir y calentar el cuerpo y el alma. Un producto básico en estas preparaciones son los garbanzos, imprescindibles en platos paradigmáticos de toda la cocina tradicional española, como el cocido. Hoy nos centraremos en una receta pirenaica de tiempo inmemorial, los garbanzos en salsa.

Plato de garbanzos en salsa. Foto del autor del blog.
Plato de garbanzos en salsa. Foto del autor.

Los garbanzos y otras legumbres tan populares como las alubias y las lentejas han estado y siguen estando presentes de forma regular en las mesas de toda familia que se precie de llevar una alimentación saludable y equilibrada. Antaño, los guisos a base de legumbres eran plato casi diario en nuestros pueblos y ciudades en casi todas las clases sociales. Lo único que las diferenciaba, si acaso, eran los ingredientes que acompañaban a los garbanzos, o sea, el tipo y la calidad de las verduras y carnes que daban sabor y consistencia al conjunto.

En los valles aragoneses del Pirineo, por ejemplo, se solían hacer con una salsa sencilla a la que incluso, a veces, se adicionaba algo de galleta para darle un toque festivo y muy peculiar.

Para elaborar este plato con garantías, es fundamental echar mano de unos garbanzos de calidad, que habrá que dejar a remojo la noche anterior a su cocción para que se ablanden. Yo he utilizado garbanzos de la variedad pedrosillano de cultivo ecológico. Para darle más hechuras de plato único, se ponen a cocer junto con varias patatas, en función de los comensales, cortadas a cuadrados pequeños en una olla con agua y sal.

Garbanzo pedrosillano de cultivo ecológico, a remojo. Foto del autor del blog.
Garbanzo pedrosillano de cultivo ecológico, a remojo. Foto del autor.

Se añaden un chorizo y panceta cortados a trozos y, cuando estén casi hechos, se incorpora un sofrito de cebolla, tomate y zanahoria, además de un huevo duro cortado a trozos pequeños. También se puede hacer previamente el sofrito en la misma cazuela en la que vamos a cocer los garbanzos y demás ingredientes, que incorporaremos cuando las verduras estén pochadas, cubriendo de agua el conjunto para llevar a cabo la cocción.

Además de todos los ingredientes apuntados, yo he preparado los garbanzos en salsa de la fotografía añadiendo al guisote un jarrete de cordero, que le ha dado más sabor rural y más nutrición al plato.

Otto Bestué rosado 2025. Foto del autor del blog.
Otto Bestué rosado 2025. Foto del autor.

Y para maridarlo me he decantado por un rosado jovencísimo, de la añada 2025, que elaboran en Bodega Otto Bestué, de la D. O. Somontano, con uvas de garnacha. Es un vino muy fresco y juvenil, con destacadas notas de frutas rojas, como fresas y frambuesas, que aparecen en la boca con presencias de agradables golosinas. Quien prefiera un vino tinto, lo deseable es que sea joven y frutal para que concuerde con los alegres sabores de las verduras y de los propios garbanzos.

sábado, 22 de noviembre de 2025

Restaurado el crismón medieval de la iglesia de San Nicolás de Zaragoza

Este 2025 se conmemoran los 1.700 años del Concilio de Nicea, celebrado en el año 325. Por ello, desde el Monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro han programado una serie de actividades que recuerdan la participación de San Nicolás de Bari en este concilio. Una de esas actuaciones ha sido la restauración del crismón de esta iglesia zaragozana, que ha sido llevado a cabo por las restauradoras Ana Martín y Covadonga Menéndez, de Estudio Zararte, quienes presentaron el resultado de su trabajo este viernes, 21 de noviembre.

Así ha quedado el crismón tras la restauración. Foto del autor del blog.
Así ha quedado el crismón tras la restauración. Foto del autor.

La presentación estuvo precedida de una conferencia en la propia iglesia de San Nicolás, en la que las restauradoras explicaron todo el proceso que han seguido para recuperar este elemento de gran valor histórico y también artístico, titulada 'Hallazgos e incógnitas tras la restauración del Crismón de la iglesia de San Nicolás de Zaragoza'.

Como se sabe, el crismón es un monograma cristiano formado por la superposición de las letras griegas Χ (chi) y Ρ (rho), que son las dos primeras letras de la palabra 'Cristo' en griego. Es un símbolo antiguo que representa a Cristo y se complementa con las letras α (alfa) y ω (omega) para indicar que Cristo es el principio y el fin de todo lo que existe.

Ana Martín y Covadonga Menéndez, durante la presentación de su trabajo de restauración. Foto del autor del blog.
Ana Martín y Covadonga Menéndez, durante la presentación de su trabajo de restauración. Foto del autor.

La primera incógnita destacada de la intervención es la datación de este elemento, aunque se supone que fue colocado sobre la puerta de entrada de la primitiva edificación del templo, que fue consagrado en 1134, y que era de estilo románico. Con las posteriores ampliaciones y reformas de la iglesia a lo largo de los siglos, el crismón quedó en la parte superior de la entrada a la nave central del templo, por lo que actualmente no se ve desde el exterior.

Trabajos de restauración del crismón. Foto de Covadonga Menéndez.
Trabajos de restauración del crismón. Foto de Covadonga Menéndez.

Cuando las restauradoras hicieron las catas y estudios preliminares para evaluar tanto el estado de conservación de la pieza como para identificar la estratigrafía de policromías presentes desde su origen en el primitivo monasterio románico hasta la actualidad, ya comprobaron que se encontrarían con varias capas de policromías de distintos colores, que debieron ser eliminadas para recuperar el estado original de la pieza, elaborada con alabastro y engarzada dentro del muro de la iglesia.

Otra curiosidad cuyas causas habría que averiguar es que la omega se representa invertida. Estos cambios de posición de los elementos del crismón han sido observados con relativa frecuencia en estos monogramas en distintas regiones y países.

Así estaba el crismón cuando se inició la restauración. Foto de Covadonga Menéndez.
Así estaba el crismón cuando se inició la restauración. Foto de Covadonga Menéndez.

Con vistas a futuras investigaciones por parte de historiadores del arte, Ana Martín y Covadonga Menéndez recogieron muestras de las policromías de las distintas capas encontradas para tratar de concretar la datación de la pieza, que, en cualquier caso, habría que encuadrar en época medieval. Durante la presentación, se palpaba en el ambiente una gran emoción de los presentes por el disfrute en todo su esplendor de una pieza que ha visto pasar a tantos fieles durante sus nueve siglos de existencia.

Las canonesas se mostraron muy satisfechas con el resultado de esta actuación y recordaron que han preparado un completo programa para conmemorar el aniversario del Concilio de Nicea, en el que San Nicolás, figura histórica y legendaria, participó activamente. Por ejemplo, una exposición temporal sobre este concilio, que puede visitarse los lunes, de 9.00 a 13.00, y de 17.00 a 20.00.

En esta foto se aprecia bien el lugar en el que está el crismón. Foto del autor del blog.
En esta foto se aprecia bien el lugar en el que está el crismón. Foto del autor.

También están previstas unas visitas extraordinarias guiadas, tituladas 'Iglesia de San Nicolás, más allá de los visible', para los jueves 4 y 11 de diciembre y los viernes 5 y 12 del mismo mes. Durante estas visitas, se puede conocer tanto lo visible como lo oculto de este templo: su arquitectura, su patrimonio artístico, sus curiosidades, su vínculo con el anexo monasterio de canonesas, etc. En esta iniciativa, la protagonista es la iglesia de San Nicolás y sus dependencias, descubriendo su valor patrimonial, su historia y su legado.

Algunos elementos de la exposición temporal sobre el Concilio de Nicea. Foto del autor del blog.
Algunos elementos de la exposición temporal sobre el Concilio de Nicea. Foto del autor.

Éstas y otras actividades, como las habituales visitas al monasterio, pueden conocerse en la página web de las Canonesas en este enlace.

sábado, 15 de noviembre de 2025

Orfebrería de alta gastronomía a seis manos en El Choko de Remigio

Memorable cena la celebrada el miércoles, 12 de noviembre, en el restaurante El Choko de Remigio, en Tudela, dentro del ciclo 'Territorio Creativo. Alta gastronomía en los márgenes', impulsado por los hermanos Luis y Juan Salcedo, propietarios de este hotel restaurante tudelano, con el que comparten experiencias y sabiduría con otros chefs llegados de otras partes de España. En esta ocasión, los invitados fueron Alejandra Herrador y Emanuel Carlucci, del restaurante Atalaya de Alcocéber (Castellón), distinguido con 1 Estrella Michelin y 2 Soles Repsol.

Borraja codium, espectacular creación de Luis Salcedo. Foto del autor del blog.
Borraja codium, espectacular creación de Luis Salcedo. Foto del autor.

Fue un auténtico gozo degustar todos los platos elaborados a seis manos por estos tres grandes cocineros, que fusionaron magistralmente sus respectivas filosofías en la utilización de los productos del entorno. Por si ello fuera poco, Juan Salcedo, sumiller de la casa, preparó un apoteósico maridaje con excelentes vinos de diferentes procedencias.

Emanuel Carlucci, Luis Salcedo y Alejandra Herrador.
Emanuel Carlucci, Luis Salcedo y Alejandra Herrador.

Así, con el excelente espumoso Ancestral Kimera Blanco, elaborado en la D. O. Navarra con uvas de garnacha blanca, y con el albariño portugués Parcela Única, de Bodega Anselmo Mendes, se combinaron los aperitivos con los que dio comienzo el ágape: 'Melisa, habitas' y 'Chía, calabaza y naranja' de El Choko de Remigio, y 'Remolacha, almendra y sardina' y 'Ximo de Castelló y ventresca de atún Balfegó madurada' de Atalaya.

Espumoso Ancestral Kimera de garnacha blanca. Foto del autor del blog.
Espumoso Ancestral Kimera de garnacha blanca. Foto del autor.

Los seis pases del nudo argumental de la cena se abrieron con una sorprendente exquisitez, 'Raya en beurre blanc y gnocchi de limón y colágeno crujiente', uno de los platos enseña del Atalaya, al que siguió una creación con borraja -una de mis verduras preferidas- preparada por Luis Salcedo con una delicadeza pocas veces vista por este veterano periodista gastronómico.

Raya en beurre blanc y gnocchi de limón y colágeno crujiente. Foto del autor del blog.
Raya en beurre blanc y gnocchi de limón y colágeno crujiente. Foto del autor.

Siguieron una 'Cuajada de tomate de penjar, morrillo de atún y caldo agripicante', y un 'Arroz molino roca de tubérculos valencianos', por parte de Atalaya, y unos originales 'Ajoarriero' y 'Tomatada de la Ribera de Navarra', por parte de El Choko de Remigio.

Cuajada de tomate de penjar, morrilo de atún y caldo agripicante. Foto del autor del blog.
Cuajada de tomate de penjar, morrillo de atún y caldo agripicante. Foto del autor.

Estos pases fueron regados con dos vinos de alta costura: el rosado francés Chateau de Pibarnon y el tinto de uva monastrell El Sequé, de la D. O. Alicante.

Se culminó la degustación con dos postres a cuál más delicado y creativo: el 'Meloncello' de Atalaya, y 'Coliflor & champiñón' del Choko de Remigio. Se acompañaron con el vino dulce de sauvignon blanc Menade, de la IGP Castilla y León.

Postre 'Meloncello', de Atalaya. Foto del autor del blog.
Postre 'Meloncello', de Atalaya. Foto del autor.

En definitiva, una convocatoria de las que hacen afición por la buena cocina, la que se basa en el producto de la mejor calidad y en el cariño y excelencia en su preparación y presentación al cliente. Estad atentos a las futuras jornadas del ciclo 'Territorio Creativo' porque vale la pena darse un capricho de estas características. Además, el hotel Remigio fue totalmente renovado, con edificio de nueva planta, después de la pandemia, y dispone de unas habitaciones con todos los detalles para dar a los huéspedes el mayor confort y satisfacción posibles.

Tomatada de la Ribera de Navarra elaborada por Luis Salcedo. Foto del autor del blog.
Tomatada de la Ribera de Navarra elaborada por Luis Salcedo. Foto del autor.

El Choko de Remigio, reconocido con 1 Sol Repsol, se ha consolidado como un referente en la gastronomía de cercanía. Su propuesta se basa en la estacionalidad y el respeto al producto, ofreciendo menús que evolucionan con cada temporada. 

Al frente del proyecto, Luis Salcedo defiende una filosofía de 'gastronomía cultivada', que combina técnica, conocimiento y sensibilidad hacia la tierra. De hecho, estas jornadas incluyen una visita a la Mejana de Tudela, la isla fluvial donde cultivan sus verduras y comienza esa gastronomía cultivada.

Abundancia de alcachoferas en la huerta que los hermanos Salcedo tienen en la Mejana de Tudela. Foto del autor.
Abundancia de alcachoferas en la huerta que los hermanos Salcedo tienen en la Mejana de Tudela. Foto del autor. 

Territorio Creativo continúa así consolidándose como una plataforma para fomentar el diálogo entre cocineros, compartir experiencias y poner en valor la diversidad gastronómica de Navarra.

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